Asia Central Política y Sociedad

Azerbaiyán, el negocio familiar

Azerbaiyán, el negocio familiar
Las Torres Flames de Bakú son los edificios más altos de la capital azerbaiyana. Fuente: Wikimedia.

Entre el Cáucaso y el mar Caspio se ubica Azerbaiyán, una ex república soviética de mayoría musulmana chií y con grandes recursos petroleros. Desde su independencia, el país ha sido dirigido por miembros de la dinastía Aliyev, aliados matrimonialmente con los Pashayev, una de las principales familias del país. Juntos han conseguido establecer un régimen estable que ha alcanzado altas cotas de prosperidad económica, a la vez que la oposición ha sido duramente reprimida y la corrupción se ha extendido sobre el país. Analizamos el origen del sistema azerbaiyano y los últimos eventos.

El ascenso de Heydar Aliyev

Ilham Aliyev, el actual presidente, heredó el cargo de su padre, Heydar Aliyev. Heydar es una de las figuras más importantes de la Historia reciente de Azerbaiyán, país que gobernó durante más de tres décadas, primero como secretario general del Partido Comunista de Azerbaiyán durante la era soviética y después como presidente de la república independiente. Aliyev padre nació en los años 20 en una familia humilde en la región de Najicheván. Ingresó al Partido Comunista en 1945 e inició un lento avance hasta las más altas posiciones de la jerarquía soviética. Fue parte del KGB, donde trabajó a las órdenes de Semyon Tsvigun, cuñado de Breznev. Cuando en 1967 este se convirtió en el vicepresidente del KGB de la URSS, Aliyev ocupó su posición como máxima autoridad de los servicios de seguridad soviéticos en Azerbaiyán. Dos años más tarde se convertía en el secretario general del Partido Comunista de Azerbaiyán, es decir, la máxima autoridad en el país.

Azerbaiyán y el enclave de Najicheván. Fuente: Wikimedia

Aliyev padre contaba con el beneplácito de Moscú y gobernó de forma autónoma; realizaba purgas y reestructuraciones gubernamentales cuando lo creía conveniente. Durante su gobierno, la economía de Azerbaiyán mejoró considerablemente y los sectores agrícola e industrial avanzaron enormemente. Heydar relajó el control sobre las publicaciones y permitió la emergencia de un movimiento intelectual nacionalista a la vez que situaba a muchos azerbaiyanos en posiciones de poder y rehabilitaba públicamente la figura del revolucionario Nariman Narimanov, que había sido denunciado póstumamente durante las grandes purgas de los años 30. Entre 1982 y 1987, Heydar Aliyev dejó Azerbaiyán para ser miembro del politburó de la URSS. Era la posición más alta que un azerí ―o cualquier musulmán― alcanzaba en la jerarquía de la Unión Soviética. Sin embargo, Aliyev padre cayó en desgracia cuando Gorbachov tomó el poder. Heydar estuvo alejado del poder entre 1987 y 1993, seis años en los que Azerbaiyán se convirtió en una república independiente y estalló el conflicto por la región de Nagorno Karabaj.

Para ampliar: “Invierno en el Cáucaso sur: dos miradas congeladas sobre Nagorno Karabaj”, Jimena García y Adrián Albiac en El Orden Mundial, 2017

Aliyev volvió a su región natal, Najicheván, donde consiguió convertirse en gobernador y organizar una base de apoyo en torno a su partido, Nuevo Azerbaiyán (YAP por sus siglas en azerí). Mientras tanto, el Gobierno del Frente Popular de Azerbaiyán en Bakú, inicialmente muy popular, iniciaba un lento colapso. En 1993 llegó a una situación crítica, con esporádicos enfrentamientos armados entre facciones que luchaban por el poder. Finalmente, se le ofreció a Heydar, percibido como una figura prestigiosa y de consenso, la posibilidad de resolver la crisis nacional y convertirse en presidente mediante una maniobra legalmente dudosa, pero legitimada por un referéndum. Comenzaba así la segunda etapa de Heydar en el poder.

Se esperaba que Aliyev padre restaurara el orden. Y se puede decir que lo consiguió. En un par de años consiguió consolidar su poder y construir un sistema político hecho a medida. Alcanzó un alto el fuego con Armenia —que no obstante haría resurgir en momentos de tensión política para desviar la atención de la opinión pública—; se hizo con el control de los recursos petroleros del país a través de la compañía nacional de petróleo, SOCAR, donde designó a su hijo como vicepresidente, y consiguió situar a Azerbaiyán en el escenario internacional gracias al “acuerdo del siglo” de construir un oleoducto entre Azerbaiyán y Turquía a través de Georgia. Al mismo tiempo, aprovechó la mala imagen de la democracia, que se asociaba a los dos años caóticos del Frente Popular, para construir un sistema personalista y autoritario.

Para ampliar: Azerbaijan since independence, Svante E. Cornell, 2011

La dinastía Aliyev

Entretanto, Ilham Aliyev iba obteniendo puestos de responsabilidad y experiencia; fue elegido miembro del Parlamento en 1977. Antes de entrar en SOCAR, Aliyev hijo estuvo trabajando como profesor en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Moscú, donde se doctoró en Historia en 1985. Dos años antes se casó con Merhiban Pashayeva, perteneciente a una de las familias más importantes de Azerbaiyán. En 1997 fue nombrado director del comité olímpico azerbaiyano y las tres medallas de oro que el país obtuvo en Sídney 2000 se atribuyeron a su exitosa gestión. Ilham, sin embargo, no se perfilaba como sucesor inequívoco de su padre. En abril de 2003, mientras daba un discurso en una academia militar de Bakú, Heydar Aliyev sufrió un colapso cardíaco. Aunque se recuperó, fue trasladado a un hospital militar en Turquía, desde donde voló hasta EE. UU. en un avión facilitado por Vladímir Putin. Esta colaboración entre tres de los actores más importantes de la pos guerra fría en el Cáucaso muestra la imagen de estabilidad que el sultanismo semiautoritario de Aliyev había asociado a su régimen en los círculos internacionales.

Quedaba claro que Heydar no podía presentarse a las elecciones que tendrían lugar en octubre. Tras una breve lucha interna en el YAP, Ilham se presentó como candidato y obtuvo el 76% de los votos en un proceso lleno de irregularidades. Aliyev padre murió en diciembre y en los siguientes años su hijo desarrolló un culto en torno a la personalidad de Heydar construyendo monumentales estatuas a la memoria de su padre, renombrando calles y parques en todo el país y el aeropuerto en la capital e incluso fundando un departamento universitario llamado Aliyev Studies. La tendencia había sido iniciada ya por Heydar, que instauró un festivo llamado Día de la Salvación Nacional coincidiendo con el aniversario de su llegada al poder.

En todo caso, Ilham aún tenía que asentarse en el poder y ganarse la confianza de los círculos que servían a su padre. Consciente de la necesidad de planear a largo plazo, Aliyev hijo se esforzó por aumentar los ingresos del Estado mediante contratos de exportación de petróleo e invertirlos en infraestructuras y servicios públicos, siguiendo el modelo típico de los Estados rentistas. El alza de los precios del petróleo previa a la crisis de 2008 permitió que Azerbaiyán fuera el país con más crecimiento del PIB entre 2006 y 2009. Poco a poco, Ilham fue colocando a miembros de su familia en posiciones de poder, tanto en la Administración estatal como en el sector privado. Ilham desvió buena parte de la riqueza del país a cuentas ligadas a familiares suyos e invirtió sumas millonarias en el extranjero, especialmente en el Golfo. La gran aliada y compañera de Ilham Aliyev en todo este proceso fue su esposa, Merhiban Pashayeva.

Para ampliar: “How Family that Runs Azerbaijan Built an Empire of Hidden Wealth”, Will Fitzgibbon, Miranda Patrucić y Marcos García Rey en ICIJ, 2016

Los Pashayev, la gran familia en la sombra

Merhiban Aliyeva ―Pashayeva como apellido de soltera― no era una simple mujer florero. Hija de una prestigiosa arabista y de un alto cargo de la aviación militar y nieta de un famoso escritor, Merhiban se convirtió en una reputada oftalmóloga en Rusia y estableció fundaciones y revistas en Azerbaiyán. Antes de la muerte de Heydar Aliyev, se ganó una buena reputación por su trabajo al frente de la federación azerbaiyana de danza y su rol en el comité olímpico nacional. Su carrera, no obstante, despegó al convertirse en primera dama. Se puso al frente de la Fundación Heydar Aliyev, dedicada a estudiar la vida y obra del anterior presidente ―y, según la oposición, a desviar fondos estatales―, obtuvo el reconocimiento como embajadora de la Unesco y se doctoró en Filosofía, además de recibir múltiples premios y reconocimientos. Algo más alejada de los focos políticos, se dedicó a proteger los intereses de su familia y a participar en actos institucionales y diplomáticos sola o acompañada por su esposo.

Merhiban Aliyeva en la inauguración de una fábrica estatal de alfombras. Fuente: Wikimedia

Los Pashayev dirigen el grupo de empresas Pasha, que controla bancos, aseguradoras, constructoras y agencias de viajes. La hermana de Merhiban, Nargiz, dirige la sede azerbaiyana de la Universidad de Moscú; su tío, Hafiz, es uno de los principales diplomáticos del país y ejerció de embajador en Washington DC durante más de diez años. En los últimos años, los Pashayev han obtenido importantes cuotas de poder y ya en 2010 la diplomacia estadounidense los describía como “la familia más poderosa” del país, cuyo control sobre varios ministerios y fundaciones estatales se ha incrementado en los últimos ocho años. En el actual tira y afloja por el control del Estado, Aliyev hijo se ha apoyado cada vez más en los miembros de su familia política y ha dejado de lado a la vieja guardia soviética que trabajó con su padre.

Protestas y represión

Ilham y Merhiban no tuvieron que hacer frente a un fuerte movimiento de oposición hasta 2012, cuando, coincidiendo con la oleada de protestas mundial, un movimiento llamado N!DA (‘exclamación’) organizó una serie de protestas en Bakú y otras ciudades. 2012 era un año muy importante para la diplomacia pública azerbaiyana, ya que el país organizaba el festival de Eurovisión, entre otros eventos. También fue el año en el que el Gobierno del país llegó a un acuerdo para anunciarse en las camisetas del Atlético de Madrid. La respuesta del Gobierno al desafío fue contundente. Las manifestaciones fueron disueltas con violencia policial selectiva y los líderes del movimiento ―de entre 19 y 32 años― y artistas que apoyaron las protestas fueron encarcelados.

El certamen de Eurovisión se celebró entre tímidas manifestaciones, cuyos participantes fueron arrestados. Las protestas continuaron durante un tiempo en distintas partes del país. La campaña represiva se convirtió en la oposición más institucionalizada. El líder del partido REAL (Alternativa Republicana), Ilgar Mammadov, fue condenado en 2013 a siete años de cárcel, acusado de instigar disturbios en la localidad de Ismayili. Un periodista se enfrenta a una pena de cinco años por el mismo motivo y una famosa reportera se enfrenta a una sentencia de nueve años por evasión de impuestos y “abuso de poder”. En mayo de 2016 dos jóvenes fueron condenados a diez años de cárcel por escribir “Feliz Día de los Esclavos” en uno de los monumentos a Heydar Aliyev en Bakú durante el Día de las Flores, una fiesta pública dedicada a la memoria del fundador de la dinastía Aliyev —‘flores’ se dice gül en azerí y ‘esclavos’ es qul—. Una de las formas más comunes de juzgar a opositores es acusándolos de tráfico de drogas.

A pesar de las protestas, todo parece indicar que los Aliyev y los Pashayev seguirán dirigiendo el destino de Azerbaiyán. El descontento social se ha canalizado a través del nacionalismo y del aumento de las tensiones con Armenia, tanto en 2012 como en 2014 y 2016, cuando el manat, la divisa azerbaiyana, fue devaluada. Uno de los hijos de Ilham y Merhiban, llamado como su abuelo, recibe educación como heredero mientras amasa una fortuna gracias a las inversiones de su familia. En febrero de 2017 Merhiban fue nombrada vicepresidenta, un cargo creado ex profeso para ella.

El pasado febrero de 2018 Ilham Aliyev adelantaba por sorpresa las elecciones presidenciales al 11 de abril. De este modo, la campaña no coincidiría con las elecciones parlamentarias que tendrán lugar entre 2020 y 2021 y, lo que es más significativo, la oposición no tendría tiempo de organizarse. El sistema electoral de Azerbaiyán establece que no pueden realizarse actos de campaña en el mes previo a las elecciones; al adelantar estas, Aliyev prácticamente ha desarticulado a la oposición, que no ha podido plantar batalla. La oposición podría haber aprovechado el centenario de la proclamación de la República Democrática de Azerbaiyán, que se conmemorará en mayo, para escenificar alguna protesta y tomar contacto con el electorado de cara a los comicios de octubre; con el adelanto de las elecciones, Aliyev ha neutralizado la reducida oposición, que se ve incapaz de plantear una alternativa. Aun así, el matrimonio Aliyev lo tiene todo bajo control, al menos desde un punto de vista institucional. La Constitución azerbaiyana fue reformada en 2009 para permitir que un candidato se pudiera presentar indefinidamente y fue enmendada de nuevo en 2016 para extender el mandato presidencial de cinco a siete años.

El único riesgo para la legitimidad de los Aliyev puede surgir a largo plazo. En la última década, Azerbaiyán ha experimentado un auge de la religiosidad ―la fe predominante es el chiismo duodecimano―, que contrasta con el laicismo de las generaciones previas. La influencia rusa en la educación y la vida social urbana está disminuyendo, de modo que los laicos rusófonos son vistos como parte de la élite del país. Sin embargo, no hay ningún movimiento islamista organizado ni hay grandes riesgos de que se pueda producir un aumento de la influencia iraní en el país —al fin y al cabo, Irán controla Azerbaiyán Meridional, cuyos habitantes, al igual que los azerbaiyanos, hablan una variante del túrquico—. Si Irán intentase extender su influencia a su vecino del norte, tendría que hacer frente a un previsible aumento del autonomismo en el Azerbaiyán iraní.

Los Aliyev han construido un régimen autoritario a la vez que han conseguido mantener una imagen exterior ligada a la estabilidad y la modernización, alejada de los excesos de otros líderes postsoviéticos. La corrupción está extendida en todos los niveles de la Administración estatal ―por ejemplo, es costumbre sobornar al personal sanitario en los hospitales públicos para recibir tratamiento―, pero la población parece estar acostumbrada. La estabilidad de la dinastía Aliyev-Pashayev dependerá, en definitiva, en mayor medida de su habilidad para seguir repartiendo entre la población los beneficios del petróleo, su capacidad para mantener su reputación internacional como socio estable y el miedo que consiga infundir entre la potencial oposición, que preferirá exiliarse a vivir encarcelada. 

Nota del autor: Deseo agradecer a Shabnam Abdulayeva su inestimable ayuda y su paciencia al responder mis dudas sobre Azerbaiyán.

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