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El peronismo, una ideología atemporal

El peronismo, una ideología atemporal
Manifestación en la Avenida de Mayo, pasando cerca al Edificio de Obras Públicas, al cumplirse 10 años de la asunción de Néstor Kirchner. Fuente: Banfield/

A casi 72 años del hito fundacional del peronismo, el movimiento político sigue despertando pasión y fuertes polémicas en el pueblo argentino. ¿Cómo se puede explicar su supervivencia y legitimidad en la actualidad?

“El populismo será entonces la forma de un Estado que dice fundar su legitimidad en la asunción de las aspiraciones populares y que, más que una estratagema desde el poder, resulta ser una organización del poder, que da forma al compromiso entre masas y Estado”

Jesús Martín-Barbero

El 17 de octubre de 1945 una gran movilización de obreros y sindicatos se conglomeró en la Plaza de Mayo para exigir la renuncia de los gobernantes de facto que ocupaban el poder ejecutivo argentino desde 1943. Reclamando la liberación del general Juan Domingo Perón, quien se convertiría en su primer mandatario en las elecciones de febrero del año siguiente, la convocatoria revelaba la necesidad popular de una organización que le diera identidad a una masa compuesta mayoritariamente por trabajadores inmigrantes que, desde su llegada al país, habían sido despreciados e invisibilizados por las clases dirigentes.

Manifestación obrera por la libertad de Perón en Plaza de Mayo (1945). Fuente: La Izquierda Diario

Los datos precisos sobre la cantidad de asistentes a la concentración varían según la fuente: algunos hablan de millones de personas, otros calculan que fueron poco más de 200.000 participantes. En cualquier caso, el suceso sería decisivo para el posterior desarrollo de la Historia argentina, teniendo en cuenta las condiciones que dieron lugar a la organización espontánea de una masa numerosa que no solo se movilizó a pesar de las dificultades propias de la época —muchos de los asistentes tuvieron que ir a pie—, sino que logró cumplir sus objetivos y dejar a la vista, simultáneamente, el poder de la manifestación colectiva. Aún hoy, a casi 72 años del hito, la ideología continúa disputándose la hegemonía con el apoyo de un alto porcentaje de la población.

En busca de una definición

Al hablar de peronismo, existen dos acepciones consustanciales entre sí. En términos históricos, se entiende como un régimen político erigido sobre la figura de Juan Domingo Perón, presidente de la República Argentina durante tres mandatos —1946-1952, 1952-1955 y 1973-1976—. Asimismo, el término da cuenta de una ideología inmanente a los regímenes peronistas, caracterizada por su fundador como una “tercera posición” por proponer una administración del Estado de corte interventor, apartada del antagonismo entre liberalismo y marxismo que configuró el contexto político del siglo XX.

El rasgo principal de la doctrina justicialista es la prioridad de la llamada justicia social, entendida como una mediación estatal útil a los fines de apaciguar las tensiones propias de la relación entre capital corporativo y proletariado, de manera que el segundo acceda a las garantías suficientes para trabajar sin rebelarse a partir de reformas laborales. Se trata, pues, de la puesta en práctica de un discurso centrado en la reivindicación de las clases postergadas, el nacionalismo, el verticalismo y, en fin, el caudillismo.

Fuente: Diario sobre diarios

De esta manera, también puede hablarse de otros Gobiernos que se enmarcaron en el justicialismo, como los posteriores mandatos de Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, con grandes variantes entre sí, pero que, al menos discursivamente, se reconocieron adheridos a la ideología peronista.

Crisis como sinónimo de oportunidad

Las condiciones sociales que posibilitaron el hito de aquel recordado 17 de octubre pueden comprenderse desde la coyuntura de diferentes factores culturales que culminaron en ese estallido masivo. Desde el plano político, hacia comienzos de la década de 1940, Argentina atravesaba una fuerte crisis de legitimidad. El período previo a la insurrección popular, nombrado por algunas corrientes historiográficas como “Década Infame” (1930-1943), se caracterizó por un estado de corrupción constante, fraude electoral, presidentes designados arbitrariamente por los actores económicos más poderosos y reclamos invisibilizados de derechos humanos y laborales. Así, frente al descontento obrero y civil y en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, que obligaba al país a tomar una posición en un tema que involucraba el peso de la opinión sobre las Fuerzas Armadas, en 1943 es derrocado el presidente constitucional Ramón Castillo por el Grupo de Oficiales Unidos (GOU), una agrupación militar que defendía un nacionalismo extremo y anticomunista.

En primera instancia, el golpe militar fue asumido por Arturo Rawson, quien tomó el cargo de primer mandatario argentino y permaneció en el Gobierno por un breve lapso de 72 horas debido a la desorganización interna del grupo. En medio de esta toma del poder, Perón ejecutó un rol central; existen registros que prueban su participación en el GOU, por lo que se puede afirmar que estuvo entre los pilares de la llamada Revolución del 43. Sin embargo, prefirió llevar a cabo una estrategia más moderada y encargarse, en principio, de las tareas de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Desde ahí, comenzó a gestionar algunos convenios con asociaciones patronales que resultaron beneficiosos para los obreros, quienes, si bien tenían unos pocos derechos adquiridos durante la década de 1920, seguían padeciendo un deplorable estado de explotación, sumado al menosprecio recibido de las clases dirigentes, que no se ocupaban de mejorar sus condiciones de vida. Cuatro meses más tarde, cuando la nación pasó a manos del general Farrell, Perón comenzó a ocupar también, simultáneamente, los cargos de ministro de Guerra y vicepresidente de la nación.

La importancia de conocer a la audiencia

En la secretaría, Perón comenzó a darse a conocer a sus conciudadanos mediante la radiodifusión, mencionando los decretos laborales sancionados a favor de los trabajadores y prometiendo convertirlos en leyes cuando llegase a la presidencia. Con un vocabulario sencillo, firme y de tono paternal y un plan comunicativo que buscaba dar una connotación positiva a términos habitualmente considerados peyorativos, el general comenzó a crearse una imagen de autoridad fuerte debido a su capacidad para conmover y acoger a esa masa de personas sumidas en la miseria y la pobreza de la clase baja, una masa cada vez más incontenible, cansada de ser pisoteada y olvidada por los sectores tradicionalmente dominantes, guiados por el camino de los intereses liberales.

Durante sus primeras décadas en Latinoamérica, los medios de comunicación masiva cumplieron una función política. Frente a las oleadas continuas de inmigrantes, el éxodo a la ciudad de las hambrientas poblaciones campesinas y el constante crecimiento demográfico, se dificultaba crear una homogeneidad que respondiera al criterio de nación, necesario para imponer aspectos culturales comunes —valores, tradiciones, símbolos patrios, idioma…— con los que crear un orden social que pudiese armonizar y poner en marchar el proyecto del progreso y la modernización. Por esta razón, Perón no desaprovechó las posibilidades para comunicar a grandes masas huérfanas de representación y cooptarlas tanto para el proyecto nacional y popular como para su aspiración personalista, sobre todo mediante exposiciones radiales a las que pudiesen acceder ciudadanos analfabetos.

Para ampliar: De los medios a las mediaciones, Jesús Martín-Barbero, 1987

Las masas al poder

Con una monopolización de los medios y el apoyo de la Iglesia católica, el general se hizo con una masiva popularidad que despertó la desconfianza de la oposición, en ese entonces encabezada por empresarios agropecuarios —quienes temían perder ganancias por las medidas keynesianas con las que amenazaba Perón—, partidos políticos —que veían en peligro la democracia— y sectores de las fuerzas armadas. Debido a esta inseguridad, el presidente de facto Farrell perdió participación política y el coronel Ávalos quedó a cargo durante el último tiempo de existencia que le quedaba a la Revolución del 43.

El crecimiento sostenido del PBI per cápita en Argentina coincidió con las mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos. Fuente: Jorge Negre.

Para octubre de 1945, Perón renunció a sus cargos —por el peso de la oposición y como parte de su plan político— y seguidamente fue encarcelado en la isla Martín García por pedido de Ávalos. La decisión simbolizaba una gran violencia para las clases más postergadas, que veían privado de libertad a quien les había otorgado garantías con las que mejorar sus condiciones de vida, por lo que el hecho desembocó en la súbita convocatoria sindical a la manifestación que dio lugar al suceso fundacional del Día de la Lealtad.

En la mente de un ajedrecista

“Perón había aplicado leyes nuevas y otras las había ampliado: pago doble por indemnización, preaviso, pago de las ausencias por enfermedad. Eran cosas que antes no se cumplían; hasta ese momento, donde yo trabajaba, no se cumplía ninguna de esas leyes. Le voy a decir más: creo que pocos días antes de su detención, Perón había conseguido un decreto por el que se debían pagar al trabajador los días festivos: 1.º de mayo, 12 de octubre, 9 de julio, etcétera”

Testimonio de un trabajador que acudió a la movilización de la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, registrado en Resistencia e integración, de D. James

Para entender este suceso, es muy significativa la relación de Perón con el sindicalismo. Si bien en su fundación, a finales de siglo XIX, habían sido creados por la organización socialista y anarquista como un instrumento combativo en la lucha de clases, para acceder a los beneficios prometidos, el peronismo los obligaría a rendir culto a su ideología nacional-personalista. Con ello, se apropiaba de su ontología y resignificaba su función social: mediante la maniobra de captación y reforma, los sindicatos pasaron a ser instituciones encargadas de negociar intereses económicos, lo que eliminaba su esencia horizontal obrera y eliminaba la posibilidad de confrontación que los caracterizaba para pasar a transformarse en unidades políticas mucho más pasivas de lo que habían sido en origen.

Como consecuencia directa del 17 de octubre, Perón llegó a la presidencia en 1946 con el 52% de los votos y su primer gobierno, lejos de ser un modelo socialista con eje en la mejora del nivel de vida de los sectores trabajadores, significó un proyecto capitalista intervencionista desde sus inicios, lo que más tarde se interpretará como un estilo de gestión estatal más orientado a sentar las bases para la creación de una ciudadanía consumidora que a la contribución para la organización de un pueblo propiamente libre.

Evolución de la inflación y salarios reales a lo largo de la década (1945-1955). Fuente: Didáctica de la Historia

En lo económico, la propuesta de cambio del modelo productivo agroexportador a uno de sustitución de importaciones representó una decisión precisa para la posterior fundación del mito histórico peronista, ya que por un breve lapso de tiempo la convergencia de intereses entre los actores socioeconómicos hegemónicos —la burguesía agraria e industrial— le garantizó una cierta estabilidad a los primeros años de su Administración.

La vigencia de una ideología impermeable

Aunque en la Historia argentina han existido otros Gobiernos —nacionales y locales— de carácter peronista y siguen surgiendo nuevas vertientes que adaptan la ideología a las necesidades de cada momento, la mayoría de las agrupaciones que hoy lo sostienen comparten rasgos comunes con la intención de base del justicialismo originario.

En primer lugar, la captación de votos a través de un partido atrapalotodo, para el que llegar al lugar donde se concentra el poder es más primordial que la construcción de una ideología interesada en dar respuesta a los reclamos populares. La preocupación principal de este tipo de partidos no es solucionar problemas ciudadanos ni generar un proyecto común para la mejora de la calidad de vida, sino utilizarlas —fingir escucharlas— para el ascenso político.

En segundo lugar, se trata de proyectos personalistas, con un único líder a cuya figura se subordina el movimiento. Esto puede significar no solo la promoción de una relación de dependencia —en algunos casos, incluso fanatismos— entre líder y votantes, sino también la vulnerabilidad de cualquier planificación a largo plazo al concentrar toda su simbolización y legitimidad en una sola figura.

Otro rasgo común es el verticalismo —que Perón adoptó originalmente por su formación militar— para establecer un orden rígido dentro de las instituciones gubernamentales y agrupaciones militantes, lo cual sostiene diferencias entre clases y sexos al no cuestionar la desigualdad inherente a la forma de jerarquización social.

María Eva Duarte (izquierda) en La cabalgata del circo (1945). Antes de conocer a Perón, la joven, procedente de una familia humilde, se desempeñaba como actriz, profesión que le brindó cierto reconocimiento entre las masas y una buena capacidad oratoria. Fuente: Wikimedia

Finalmente, coinciden en su uso estratégico de los medios de comunicación disponibles para dar a conocer su ideología y, al mismo tiempo, generar una identidad común con la que invitar a participar a otros de su movimiento político, a lo que se suma la implementación de simbolismos bien definidos con los que dar cuenta de una identidad de masas. Un ejemplo claro, además del papel del líder, es la figura que significó la esposa del general, Eva Perón, en los años posteriores al 17 de octubre de 1945, pues a dará voz y un rostro a la mujer argentina.

¿Qué pasa hoy?

En la actualidad, el peronismo continúa encontrándose en la Argentina del siglo XXI con un porcentaje importante del pueblo apoyando sus ideas. Otros movimientos políticos, como el radicalismo, han visto su respaldo social deteriorado con el paso del tiempo y su falta de adecuación a los nuevos desafíos que se presentan. Así, si entre los expresidentes radicales suman 17 años en el Gobierno —los mismos que suman los militares de la Revolución Libertadora, la Revolución Argentina y el Proceso de Reorganización Nacional—, los peronistas superan el doble de esta cifra y han ejercido el poder ejecutivo durante casi todo lo que llevamos de siglo.

Para dar cuenta de la vigencia y validez actual del peronismo, hay que considerar además el fracaso de organismos que promuevan la participación política ciudadana para crear alternativas, una cultura que aún mantiene una alta valoración del trabajo como actividad que dignifica a los hombres por excelencia —los estudios serían una mera herramienta para acceder al empleo, y el arte y ocio, tareas para el tiempo libre de baja rentabilidad—, el creciente aislamiento que han supuesto las nuevas tecnologías en las relaciones interpersonales y, en fin, la complejidad histórica de una nación habituada a la llegada de líderes populistas que reactivan la economía mediante estrategias keynesianas de corto plazo.

Resulta imposible ordenar por importancia estos factores, pero desde luego no fundan su existencia en el azar: cada uno de ellos se muestra atravesado por el impacto que generó desde sus orígenes el justicialismo en la Historia argentina.

15 comentarios

  1. Vengo siguiendo el orden mundial prácticamente desde el primer día. Esta nota me parece la menos científica de todas. Pierde el eje que la página propone con una visión sesgada de un movimiento popular con características y matices propios de Latinoamérica. Pasa de relatos históricos hiper simplificados a opiniones disfrazadas de tecnicismos propios de las ciencias sociales y párrafos sumamente cargados de sentido común. Una lástima que se haya desperdiciado así este espacio hispanoparlante para denostar un movimiento único en el mundo y no darle la envergadura que tiene el peronismo para toda Latinoamérica y como a su ves absorbe la experiencia geopolítica del continente. No intento con estas palabras tildar al peronismo como lo mejor, si no, creo que se debe tomar el acontecimiento político y su representación en las masas populares mucho más en serio que verlo como un movimiento caudillista e inudarlo del término populismo dspectivamente. Entiendo que a su vez es imposible analizar o describir el peronismo ( por lo menos para intentar acercarse a su definición política) sin antes no entablar una discusión profunda sobre las democracias americanas y el rol geopolítico estratégico que ocupó el continente en la historia occidental. No escribo con al intención de agredir a la autora, si no que creo debe darse una oportunidad a la ciencia y no al sentido común para poder así acercarnos más al conocimiento y salir de los lugares comunes. Bienvenido sea el debate y la discusión sobre una persistencia argentina que ya lleva casi un siglo de continua metamorfosis. El peronismo es un movimiento político que está en constante formación con doctrina variable que indudablemente se adapta a las diferentes épocas y es por esto que más que simplificarlo debes desarrollarlo.

    Saludos

    • ¡Hola! En primer lugar, gracias por haberte tomado el tiempo para leer el artículo y generar una opinión constructiva. Resulta muy útil poder tener en consideración diversas valoraciones a la hora de escribir próximas notas.
      Si pudieras aclarar en qué punto de la redacción interpretas juicios producidos desde el sentido común, te lo agradecería. Lo reunido en este texto está hilado a partir de lectura de diferentes historiadores y teóricos sociales.
      La idea central del trabajo fue hacer un breve recorrido histórico para exponer cuáles fueron algunos factores fundamentales que influyeron en la llegada al poder del peronismo. Tomando la definición de «poder hegemónico» de Gramsci, y entendiendo «coerción» y «consenso» como dos caras necesarias de una misma moneda para ejercer dominación, desde mis estudios en Comunicación preferí optar por brindarle mayor peso a aquellos elementos que facilitaron la construcción de un consenso, tan difícil de crear en Argentina (incluso en la actualidad). En este sentido, creo que estoy tomando muy en serio al peronismo porque -a diferencia de otros gobiernos del país- tuvo la capacidad para encontrar la manera de reunir y organizar gente que estaba atravesando una situación socioeconómica sumamente delicada: hambre, falta de trabajo, explotación y precarización laboral, etc.
      Saludos.

      • Hola Juana, antes que nada gracias por tomarte le tiempo y habilitar el debate, dados mis limitados espacios me costo mucho poder encontrar un momento para sentarme y contestar como se debe.

        Cuando hablo de lugares comunes o vistos desde el sentido común me refiero a apartados tales como considerar a los sindicatos peronistas como unidades meramente pasivas y no generadoras de demandas a tratar, me parece super reduccionista. O como ya citaron abajo “La preocupación principal de este tipo de partidos no es solucionar problemas ciudadanos ni generar un proyecto común para la mejora de la calidad de vida, sino utilizarlas —fingir escucharlas— para el ascenso político.” frase cargada de sentido común, partidismo y cero teoría política. Puedo seguir marcando lugares comunes: “En primer lugar, la captación de votos a través de un partido atrapalotodo, para el que llegar al lugar donde se concentra el poder es más primordial que la construcción de una ideología interesada en dar respuesta a los reclamos populares.” o esta “En segundo lugar, se trata de proyectos personalistas, con un único líder a cuya figura se subordina el movimiento. Esto puede significar no solo la promoción de una relación de dependencia —en algunos casos, incluso fanatismos— entre líder y votantes, sino también la vulnerabilidad de cualquier planificación a largo plazo al concentrar toda su simbolización y legitimidad en una sola figura.” y hay mas.

        No voy a poner en discusión lo que planteas, si creo que es mucho mas amplio el abanico de conceptos que se deben esgrimir para poder discutir al peronismo, ya que como te comente antes, estas cosas que vos marcas no son solo tema específicos de un movimiento político (el peronismo no es un partido es un movimiento) sino aun mas, son temas a tratar y analizar en todas las democracias de Latinoamerica. No es posible entender al peronismo si no entendemos la situación que vive el continente los ultimos 100 años, no es posible hacer un análisis cierto y acertado de un movimiento que influye a nivel continental. solo desde argentina y mucho menos sin poner en jaque los conceptos de democracia vigentes.

        Bien comentas que esta nota esta creada a partir de lectura de ciertos textos de historiadores y teóricos, permitime el atrevimiento de creer que son mas historiadores que teóricos y que pocos son nacionales o latinoamericanos. Con todo el respeto que se merece otro colega, me perimito recomendarte lecturas de autores tales como Milcíades Peña, John william cooke, Jose Pablo Feimann, Mario Abella Blasco ( muy bueno para tener en cuenta como se gestaron los sindicatos peronistas) Alberti Blas y obviamente a Peron. No para que los tomes como la única verdad, si no para tener un abanico mas amplio del que tenes en la actualidad y puedas desarrollar una mirada menos sesgada.

        Obviamente creo que hay una falta de teoría política en esto. Obviamente que no voy a acusar a Gramsci de ser poco teórico, pero creo que hay veces que debemos ser un poco mas “localista” en la forma de entender nuestro lugar desde nuestro lugar, desde América lugar donde vivimos y nos pensamos todos los días.

        Juana, un abrazo y de mas esta decir que no es mi idea convencerte de nada ni pensar que lo que escribiste es malo, simplemente hacer un intercambio.

        Saludos!

    • La hizo una estudiantes milenial de comunicacion de 19 añós, que querés

  2. Estuve leyendo el articulo y el comentario de Alejandro Mintz, con quien estoy de acuerdo y si bien la intención fue hacer un breve recorrido historico, pienso que algunos conceptos o hechos no son suficentemente claro y algunos directamente no condicen con el peronismo en su formas y fondo.

    Por lo que puedo interpretar se esta tratando de entender al peronismo haciendo uso de conceptos comunista pero analizado por un pensamiento de derecha. Con lo cual se cae en errores gruesos.

    Por ej: “La preocupación principal de este tipo de partidos no es solucionar problemas ciudadanos ni generar un proyecto común para la mejora de la calidad de vida, sino utilizarlas —fingir escucharlas— para el ascenso político.”
    Esto es una total y flagrante mentira, la historia misma, los hechos y los numeros evidencian todo lo contrario. Sin embargo, en el texto,figura como si fuese una verdad historica contundente.

    Otro ejemplo: Se toman en cuenta los años “peronistas” de la historia haciendo mencion a Menem y desde puerta hasta Duhalde, personas que en los hechos nada tienen que ver con el peronismo (no son “variantes” sino que no tienen nada que ver. Llegaron mintiendo y defraudando. Hicieron exactamente todo lo contrario) (para entender a estos personajes siniestros, descriptos por el propio Peron, googlear ” Peron sobre su perro llamado “Leon”).

    Otro pasaje: “El rasgo principal de la doctrina justicialista es la prioridad de la llamada justicia social, entendida como una mediación estatal útil a los fines de apaciguar las tensiones propias de la relación entre capital corporativo y proletariado, de manera que el segundo acceda a las garantías suficientes para trabajar sin rebelarse a partir de reformas laborales…”

    Otro concepto sesgado. El rasgo principal de la doctrina justicialista es la justicia social…entendida como la “doctrina social de la iglesia”, nada mas y nada menos…. desde el punto de vista Humanitario (DDHH) y no para “apaciguar a las fieras”, como interpreta el texto.

    Mas adelante sigue: “Se trata, pues, de la puesta en práctica de un discurso centrado en la reivindicación de las clases postergadas, el nacionalismo, el verticalismo y, en fin, el caudillismo.”
    Se menciona en forma despectiva todos estos conceptos .(el que escribió esto es de derecha, logicamente). El peronismo es mucho mas que las clases postergadas, en todo caso es el reconocimiemto de esa clase como parte del TODO, llamado Estado-Nacion y contenido en lo que se conoce como “pensamiento nacional”. No es solo caudillismo como si se tratase de un loquito suelto con infulas de Napoleon, sacado de un manicomio. (Aunque si es muy cierto su personalismo, algo negativo a mediano y largo plazo, desde mi punto de vista)

    La tercera posicion fue y es algo real y posible (con mucho esfuerzo ya que los stablishment te van a boicotear permanetemente), que ni la izquierda y la derecha pueden ni pudieron entender y menos aun describir. Lo mejor es ir a la fuente original. Te sugiero que leas “la doctrina peronista” como base para entender al peronismo, tal vez te de mas claridad para poder entender este fenomemo.

    De todos modos, lejos de ser esto una critica destructiva, a pesar de mi vehemencia en la redaccion, es todo lo contrario; te invito y aliento a que sigas investigando sobre el fenomeno del movimiento peronista. Si bien es cierto que el peronismo es demasiado complejo para poder sintetizarlo en tan pocas palabras, desde mi optica, pienso que el articulo esta incurriendo en algunos errores que seria bueno tener en cuenta para no caer en desconceptos…

    Saludos Juana!…

    PD: Pido didculpas por errores ortograficos varios, escribir desde un cel se torna bastante engorroso. Je.

    • No sé si es más difícil ponerse de acuerdo en lo que fue el peronismo, o encontrar a alguien (y sobre todo comunicadora social) de derecha en la UBA. Sin dudas, q cuando la autora tenga 5 anos más va a escribir un artículo totalmente distinto, y dentro de diez, lo mismo. Vale el intento de acercamiento, y yo también me pondré a seguir investigando.

  3. El peronismo es ahora una sociedad delictiva, donde se agrupan personajes de distintas corrientes para hacer fortunas a costa del erario publico, usando al peronismo como bandera.
    la sociedad argentina esta en cambios profundos, al ya no ser tan manipulada desde los medios masivos de comunicación, el peronismo comenzó una etapa de decadencia y de necrosis.
    Creo que en el siglo 21 vamos a ver el final del peronismo como ideología de masas.
    Por que el peronismo jamas decidio su postura, siempre fue un comodin a los vaivenes politicos mundiales.

  4. La nota esta muy interesante y las ideas tienen un significado que a muchos justicialistas pueden llegar a molestar. Principalmente, cuestionando que entender el peronismo es muy complejo y siempre hay que contextualizarlo. Por estas afirmaciones, es que el movimiento ha aceptado un ida y vuelta pendular en lo ideológico, donde todos los que ejercieron una función ejecutiva en nombre del peronismo, con el tiempo fueron objeto de repudios por parte de quienes los respaldaban en su momento. Esto paso con el menemismo y pasara con el kirchnerismo. Entonces, es verdad que el nombre de Perón solo es nombrado para la construcción de poder y no para sustentar políticas para, verdaderamente, apuntalar la justicia social. La simpleza del análisis de este articulo no puede ser criticada llevándola a lo engorroso de la comprensión partidista, cuando nunca hubo una autocrítica profunda de quienes condujeron el movimiento en estos tiempos democráticos. Y si dicen que eso se lleva dentro del partido, es mentira, sino veamos que las figuras son las mismas desde el inicio de la democracia. Ojala que en una oportunidad, se produzca el trasvasamiento generacional varias veces señalado, se fortifique la verdadera justicia social del movimiento, recordando a los antiguos trabajadores que por el fruto de su laburo apuntaban a lograr oportunidades para sus hijos y con dirigentes dignos, pues los actuales con sus corruptelas hacen que el movimiento justicialista se encuentre en terapia intensiva.

  5. Murmis y portantiero, Daniel James. Porfa

  6. Rescató el gráfico del PBI comparado con USa, Italia, y Japón. Desde la llegada del peronismo fue decreciente.

  7. “En primer lugar, la captación de votos a través de un partido atrapalotodo, para el que llegar al lugar donde se concentra el poder es más primordial que la construcción de una ideología interesada en dar respuesta a los reclamos populares. La preocupación principal de este tipo de partidos no es solucionar problemas ciudadanos ni generar un proyecto común para la mejora de la calidad de vida, sino utilizarlas —fingir escucharlas— para el ascenso político.” Como estudiante de ciencia política no puedo más que recomendarte que busques otras definiciones acerca de los partidos “catch all” que se alejen de prejuicios propios del sentido común o tengan rigurosidad cientifica, evitando por ej esa idea de que la preocupación del partido no pasa por responder demandas ciudadanas sino por utilizarlas para el ascenso al poder, tesis incomprobable y similar a un discurso que hoy la repite detrás del significante “populismo”. Te recomiendo al autor original del concepto “catch all party”, Otto Kirchheimer. Saludos!

  8. No me parece buena nota, comparando con todas las que he leído. Empieza con una buena contextualizacion pero no termina de explicar la vigencia y que es el peronismo. Falta Ciencia Política.

    Sergio Gabriel Eissa
  9. El peronismo tiene raíces muy hondas en Argentina ,desde sus comienzos como colonia del Imperio Español, de características singulares solo el noroeste de lo que hoy es Argentina fue alcanzado y dominado por el Imperio Inca ,los pueblos indigenas restantes no conocían civilización alguna si consideramos que la historia comienza con la escritura diremos que eran pueblos pre-históricos y los españoles no traían mujeres o sea las mezclas se fueron dando naturalmente y se sumó la llegada de los jesuitas que en 1670 fundaron la Universidad de Córdoba que traían el pensamiento del Al Andaluz de la convivencia entre moros cristianos y judios y la economia distributiva que tuvieron las misiones y estancias jesuíticas que llegaron a Sierra de los Padres en las cercanías de Mar del Plata hoy ,esa mentalidad ancestral es la raíz mas honda del peronismo y en el siglo XIX en 1810 la Revolución de Mayo, trae las ideas de la revolución francesa de 1779 ,y en seguida comienzan las guerras por la Independencia ,simultaneas a las invasiones de Napoleón Bonaparte al Reino de España .Las Provincias Unidas del Sud no incluían los territorios de Misiones,Chaco,Formosa, parte de Salta,La Pampa,Neuquen,ni todo el territorio de lo que hoy es Argentina, al sur del Río Colorado esos territorios eran llamados Gobernaciones y no había elecciones, ni representantes ,el gobernador era designado por el ejecutivo de la Nación y la máxima autoridad era el Ejercito Argentino y así fue hasta que en 1952 el gobierno de Perón provincializa la Pampa ,Chaco , Formosa y Misiones,considero bastante dificil y arriesgado analizar el peronismo sin tener en cuenta, ni sus raíces históricas ,ni la conformación de la población ,ni la existencia de esos territorios nacionales,ni los contextos internacionales y el siglo XIX como fundamental para entender el peronismo y la singularidad Argentina que existe como Nación desde la Constitución de 1853,Brasil fue el Imperio de Brasil y esclavista hasta 1878 o por ahí y su historia y cultura es muy distinta, como lo es, por otras razones, la de Chile ,Paraguay y Bolivia ,digo esto sin pasión nacionalista ni ideologica alguna, solo pretendo aportar algunos datos para entender al peronismo como idiosincrático argentino. Gracias !

    Silvia Ponce de Leon
  10. Es muy complejo hablar de peronismo xq a mi modo de ver las 3 presidencias de Perón fueron totalmente diferentes. En la actualidad hablan de peronistas de izquierda o derecha xq todo el mundo se dice ser peronista, pero a mi modo de ver ya no existe mas , el peronismo murio con Peron.
    La primera presidencia fue soñada x todos los logros y derechos económicos educativos sociales y hasta laborales q consiguió el pueblo.
    La segunda ya no fue igual y pienso q al morir evita muere empieza a morir el peronismo.
    Y la tercera estuvo de mas, la vuelta de Perón fue casi nefasta y el 1ro de mayo del 74 es la fecha de defunción del movimiento, cuando la izquierda y la juventud se van de la plaza .

    Claramente el mejor peronismo fue el primero, el q estuvo cerca de la izquierda y los trabajadores.