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Territorios árabes ocupados: los Altos del Golán y el Sáhara Occidental

En el cuadragésimo primer aniversario de la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), los niños de la wilaya de Auserd desfilan con banderas independentistas y armas de juguete. Fuente: Marta Trejo Luzón (Auserd, febrero 2017).

Leer la primera parte del artículo

Las guerras de descolonización desembocaron en nuevas disputas y conflictos inter- e intraterritoriales. El presente artículo pretende analizar y enfocar el conflicto sumiso que han vivido territorios como los Altos del Golán y el Sáhara Occidental. Estas regiones, si bien son diferentes en cuanto a localización geoestratégica y factores explicativos de su ocupación, comparten un rasgo común que define sus situaciones actuales: territorios ocupados por un país dominador, olvidados por el prisma internacional en cuanto a su autonomía se refiere.

Territorios ocupados olvidados

El proceso de colonización de finales del siglo XIX desembocó en un reparto territorial entre las principales potencias occidentales. Durante años, los Estados colonizadores aprovecharon las ventajas particulares de estos territorios y obtuvieron ganancias relativas con el reto de escenificar su poder y capacidad exterior en el sistema internacional. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, irrumpió el fenómeno de la descolonización, por el cual los territorios dominados comienzan a desarrollar diferentes etapas de independencia con respecto a las grandes potencias mundiales. No obstante, no todos los territorios descolonizados gozarán de una nueva evolución emancipadora.

Por un lado, atendiendo a la situación de Oriente Próximo, Palestina observaba cómo sus fronteras territoriales empezaban a difuminarse con la propagación del Estado de Israel. Esta difuminación fronteriza resultó claramente constatada con la guerra de los Seis Días (1967), por la cual el Estado de Israel termina dibujando la configuración de unas fronteras territoriales claramente favorables a su expansión como Estado. Así, mientras la dilatación del Estado de Israel se representaba como un hecho innegable a los ojos del panorama internacional, la pérdida de los propios territorios de Palestina escenificaba la combativa ocupación que fomentaba y expandía el Gobierno israelí.

La ocupación —e incluso bloqueo— que inducía el Estado de Israel no solo se encarnaba en los territorios palestinos. Otra gran superficie sufriría las mismas prácticas y abusos que las autoridades israelíes promovían en Palestina: los Altos del Golán, apropiado en 1967 y, al igual que Palestina, definido como “territorio árabe ocupado” por la Organización Internacional del Trabajo.

Por otra parte, en el norte de África pueden vislumbrarse las disputas internacionales que han surgido por el dominio del Sáhara Occidental, actualmente territorio de Marruecos. Desde principios del siglo XX, el Sáhara estuvo en posesión de España —con ayuda francesa— e incluso llegó a establecerse como una provincia española durante mediados de siglo. No obstante, los problemas territoriales en el seno de la región saharaui han sido frecuentes desde entonces, no solo por disputas externas con países como Marruecos o Mauritania —los cuales han aprovechado la escasez material, administrativa y económica del Sáhara Occidental—, sino también por la irrupción de grupos nacionalistas que han reivindicado durante años la autonomía del Sáhara Occidental.

Principales territorios con reconocimiento internacional limitado. La República Árabe Saharaui Democrática es reconocida por gran cantidad de países de la ONU e incluso es miembro de la Unión Africana como territorio no autónomo. Los Altos del Golán, al ser casi al 70% del Estado de Israel, tiene un reconocimiento internacional mayoritario. Fuente: Cartografía EOM.

Grosso modo, las potencias administradoras deberían perseguir la protección de los derechos y libertades de los pueblos en cuanto al dominio de sus recursos se refiere, tal y como apunta la evolución legal de las diferentes resoluciones aprobadas por la ONU. Sin embargo, parece que estos documentos carecen de una vinculación real, pues los propios países han estado más interesados en satisfacer sus propios retos explotando recursos naturales necesarios para el desarrollo socioeconómico de los habitantes de estos territorios.

La ocupación geoestratégica de los Altos del Golán

Esta pequeña demarcación se encuentra ubicada en la frontera entre Israel, Líbano, Siria y Jordania. El desenlace de la guerra de los Seis Días desembocó en la ocupación de las autoridades israelíes sobre el terreno, el cual pertenecía a Siria. Desde entonces, pasando por la importancia del terreno en la guerra de Yom Kipur (1973), esta meseta ha estado controlada por el Estado de Israel.

Según la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas  de 1967, esta región era definida como un “territorio ocupado”, aunque Israel acuñara el concepto de “territorio en disputa”. El retiro de las tropas armadas israelíes y el fin de las situaciones de beligerancia eran los principios esenciales que fundamentaban dicha resolución, en la que se reconocía internacionalmente la soberanía e independencia política del terreno.

Obviando la resolución, en 1981 el Estado de Israel incorporó los Altos del Golán como un distrito propio del país y aplicó el mismo sistema jurisdiccional y administrativo que tenían tanto el propio Estado como los territorios ocupados de Palestina. En el mismo año una nueva resolución de las Naciones Unidas constató que la decisión israelí era “nula y sin valor”, si bien la cuestión ha sido tema de debate entre juristas y organismos jurídicos internacionales. Desde entonces, parece que la preocupación por el debate se ha ido diluyendo en el seno de las organizaciones internacionales y los Estados mientras la presencia israelí sigue vigente en el terreno.

La parte naranja corresponde a los Altos del Golán ocupados; la morada indica la zona desmilitarizada por Naciones Unidas (FNUOS). Se aprecia la privilegiada posición de los Altos del Golán al hacer frontera con varios países árabes y controlar buena parte del mar de Galilea. Fuente: National Geographic

En la actualidad, los Altos del Golán ha sufrido grandes presiones regionales. Con la irrupción de la guerra civil en Siria desde 2011, el territorio se encuentra en una situación límite, unido al lastre implantado de la ocupación israelí en el territorio. En contraste con los 24.500 habitantes sirios —la mayoría de origen druso, en detrimento de una minoría musulmana— en el distrito norte-israelí de los Altos del Golán, destaca también la emigración y, por ende, asentamiento de unos 20.500 colonos israelíes —incluidos los moshav y kibutz—.

Para ampliar: “Los drusos, solo fieles a sí mismos”, Daniel Rosselló en El Orden Mundial, 2016

Este fenómeno, al igual que en Palestina, demuestra la desigualdad socioeconómica que sufren los sirios en perjuicio de los colonos israelíes, quienes obtienen subvenciones económicas para asentarse en el territorio. La regulación sobre el asentamiento urbano y el desarrollo de actividades económicas —principalmente, trabajos agrícolas— escenifica el claro favorecimiento hacia los israelíes.

El aliciente territorial en el Golán

La razón principal de la ocupación de este terreno se debe a su posición geoestratégica internacional. El hecho de encontrarse en medio de varios países árabes de Oriente Próximo genera el deseo político de Israel de vigilar las regiones limítrofes con otras potencias árabes. Así, los Altos del Golán no se caracterizan exclusivamente por el conflicto opresor árabe-israelí entre Siria e Israel, sino que también existe una disputa territorial con el Líbano por el control de las granjas de Shebaa —el monte Hermón—.

Este pequeño territorio se encuentra al norte de los Altos y, al igual que gran parte de la meseta del Golán, fue ocupado por el ejército israelí durante la guerra de los Seis Días hasta la actualidad. Sin embargo, las tensiones entre las potencias arábicas son palpables: las granjas de Shebaa están controladas —por medio de puestos militares— por las autoridades israelíes desde 1967. Esta ocupación ha supuesto, en primer lugar, disputas entre el ejército de Israel y el grupo armado Hezbolá, de origen libanés, lo que ha generado que las propias autoridades sirias hayan determinado que el territorio sea parte de Líbano, aunque Naciones Unidas considera que dicha demarcación pertenece realmente a Siria y no a Líbano.

En azul los asentamientos de colonos israelíes y en rojo las aldeas donde habitan los drusos. Cuneitra, capital de la zona desmilitarizada siria, fue destruida y abandonada en 1973, hasta la actualidad. Fuente: M’Sur

Por otro lado, el atractivo de los Altos del Golán se define también por sus propios recursos naturales. El 15% del abastecimiento de agua que obtiene el Estado de Israel proviene de los afluentes del río Jordán y del mar de Galilea, mientras que las colonias israelíes se encargan de explotar alrededor del 95% de los recursos naturales en la parte drusa. Además, este territorio se posiciona como uno de los principales lugares de plantación y exportación de manzanas —el 90% de toda la producción agrícola de la meseta—, aunque su producción haya disminuido considerablemente desde el año 2014. En este sentido, resulta clave entender que el sector agrícola compone el grueso de la actividad económica de los Altos del Golán, por lo que las facilidades y ventajas que obtienen los colonos israelíes a la hora de seleccionar un terreno, desarrollar una actividad agrícola y obtener una vivienda cercana muestran las claros beneficios sociales y económicos que tienen estos últimos en relación con los autóctonos del Golán.

Para ampliar: “Alterando el paisaje: Graves violaciones israelíes del Derecho Internacional en el Golán sirio ocupado”, Ray Murphy y Declan Gannon, 2015

El olvido ocupacional del Sáhara Occidental

El Sáhara Occidental representa una pequeña región africana donde las disputas territoriales han sido palpables desde antaño. Ya desde finales del siglo XV, el ejército español había conseguido adentrarse dentro del territorio, con una presencia temporal en sus costas marítimas. No obstante, no será hasta el año 1860 cuando España obtenga, de manera consensuada, el control sobre el Sáhara; en la conferencia de Berlín de 1885, se proclamará el dominio español sobre el territorio. Desde entonces, las autoridades españolas —con apoyo francés en diferentes conflictos de principios del siglo XX— obtienen el control sobre el Sáhara Occidental, que llega incluso a incorporar un estatuto propio como provincia española en 1958.

Para ampliar: “Sáhara Occidental: el referéndum que nunca llega”, Centro de Investigación para la Paz, 1999

Desde finales de la década de los 60 comenzaron las tensiones estatales por el control del territorio. Naciones Unidas había recomendado la descolonización del territorio y Mauritania se unió a las reivindicaciones territoriales del Sáhara promovidas por Marruecos. En este contexto surge el Frente Polisario —Frente Popular para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro—, un grupo nacionalista que reivindicaba la autodeterminación del Sáhara. Los acuerdos de Madrid de 1975 tras la Marcha Verde sirvieron como repelente para alejar los proyectos nacionalistas de los saharauis: el control del Sáhara quedaría en un control tripartito entre España, Marruecos y Mauritania.

Las acciones del Polisario se definieron en la línea de una guerrilla contra la estrategia opresora de Marruecos y Mauritania. Se pretendió propulsar el reconocimiento internacional del Polisario como movimiento de liberación nacional y en 1976, una vez abandonado el territorio por España, se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) con el apoyo de Argelia y de otros países y organismos internacionales— de hecho, en 2002 el parlamento europeo reconoció que la RASD era reconocida por 52 Estados y por la Unión Africana, de donde sigue siendo miembro—.

El conflicto civil en Mauritania (1979) desembocó en un acuerdo de paz entre el país y la RASD, en contra de los requerimientos de Marruecos, que ya había materializado la ocupación del terreno. El conflicto militarista entre Marruecos y la RASD era más que evidente. La disputa duró hasta 1991, cuando se instaura un alto el fuego entre los dos actores auspiciado por la ONU por medio de las Misiones de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental —Minurso— con expectativas de que se celebrarse un referéndum en 1992 que, evidentemente, nunca llegó.

Incorporación de terrenos saharauis en posesión de Marruecos por medio de la construcción de muros de norte a sur. En la parte este se encuentra el territorio controlado —también actualmente— por el Polisario. Fuente: Wikimedia.

La situación actual del Sáhara Occidental parece que se encuentra estancada en las mismas circunstancias. La situación bélica entre estos actores originó una serie de campamentos de refugiados, sobre todo en Tinduf, provincia argelina donde se encuentran los principales refugiados saharauis y donde la RASD y el Frente Polisario tienes sus principales bases.  La imposición de diferentes muros marroquíes sigue vigente,  delimitando tanto el Sáhara marroquí como los denominados “territorios liberados”, aunque parece que la zona oeste —marroquí— se proyecta en gran parte de todo el territorio, incluidas las zonas de costas y la mayoría de zonas donde se ubican las principales minas de fosfato.

Ganancias naturales en el desértico Sáhara

Las reclamaciones de los países en disputa por el control del Sáhara Occidental se centran nuevamente en sus recursos naturales y la posición geoestratégica del terreno. El Sáhara Occidental hace frontera con Marruecos, Mauritania y Argelia; de ahí que los tres países hayan tenido no solo pretensiones sobre el territorio, sino también población saharaui proveniente de dichos países. El control del Sáhara supone un aliciente para estos países, pues conllevaría una posición geoestratégica fundamental en el norte de África, unido al hecho de controlar las costas atlánticas del territorio.

En este sentido, el apoyo que aún presta Argelia a la RASD se debió a la disputa regional entre Marruecos y Argelia. El primero de estos países se mostraba —y se muestra— como la principal potencia del norte de África, lo cual era visto con recelo por parte del resto de países magrebíes. Argelia vio la oportunidad perfecta para debilitar el poder y la capacidad de Marruecos apoyando la emancipación del Sáhara Occidental, escenificando y criticando a nivel internacional la opresión marroquí sobre la desértica región.

Respecto a las costas marítimas saharauis, una de las grandes profesiones comerciales del Sáhara es el desarrollo de la pesca. No obstante, las actividades económicas por excelencia del Sáhara Occidental serían la extracción de petróleo y las minas de fosfatos, las cuales incentivan enormemente los intereses nacionales. Esta última tarea supone la actividad más importante e influyente para el Sáhara, aunque el control de todas estas actividades comerciales y, por ende, económicas, están bajo el estricto control del gobierno de Marruecos.

Marruecos se encuentra —gracias al Sáhara Occidental— entre los cinco países que poseen casi el 90% de las reservas de fosfato mundiales. Fuente: Cartografía EOM.

El control marroquí sobre los beneficios e ingresos de las actividades económicas saharauis se estableció durante los acuerdos de Madrid, en los cuales el 65% de los yacimientos de fosfatos quedaban cedidos directamente a Marruecos. En el caso de España, hasta que no se desligó su dominio sobre el Sáhara —de iure sigue manteniéndose como parte de España, según la ONU—, el desarrollo del fosfato no irrumpió en el panorama económico saharaui.

Para ampliar: “El territorio del Sáhara Occidental y sus intereses económicos: Reflexiones para España”, Violeta Trasosmontes, IEEE, 2014

En la actualidad, Marruecos mantiene empresas extranjeras y nacionales que compiten por el desarrollo y control de la pesca en las costas marítimas. Estas empresas extranjeras quedan reguladas bajo los acuerdos bilaterales con la UE de 1995 y el Acuerdo de Colaboración del Sector Pesquero de 2006. Las lonjas más destacadas y productivas de la zona serían El Aaiún y Dajla.

Las minas de fosfato —la más importante se encuentra en Bucraa— están exclusivamente bajo control de las empresas públicas de Marruecos. La extracción de petróleo se ha concedido a empresas privadas, las cuales se ven en la obligación de desembolsar grandes cantidades de dinero con el fin de mantener sus oligopolios petrolíferos.

Para ampliar: El Sáhara, vínculos sociales y retos geoestratégicos, Mohamed Cherkaoui, 2008

Una agenda política marcada por los intereses territoriales

Los Altos del Golán y el Sáhara Occidental viven momentos delicados de su desarrollo regional. Ambos territorios se encuentran claramente oprimidos por países dominadores que obtienen ganancias y ventajas de ellos. Aunque los Altos del Golán están considerados como un territorio árabe ocupado, se siguen elaborando informes anuales sobre el estado de la ocupación sin que la cuestión sea mínimamente tema de debate entre las potencias mundiales.

La cuestión del Sáhara Occidental resulta un tanto más compleja debido a la relación de la región con los países africanos limítrofes. Si bien estuvo respaldado por la opinión internacional en la celebración de un referéndum para su autodeterminación, parece que con los años el tema se ha ido diluyendo en la atención mediática internacional. En este sentido, cabe recordar otros conflictos territoriales que afronta Marruecos en relación con el pueblo bereber y con la región del Rif, los cuales se han ido intensificando desde la autonomía regional que otorgó España al Sáhara Occidental a mitades del siglo XX.

Para ampliar: “Las raíces de la rabia en el Rif”, Francisco Peregil en El País, 2017

Ambos territorios comparten el hecho de haberse visto claramente perjudicados con el proceso de descolonización de mitades del siglo XX. Los sirios habitantes de los Altos del Golán anhelan volver a la reconfiguración pacífica de Siria y entablar un proceso de democracia y convivencia. Por su parte, los saharauis aún no han desistido en la idea de lograr algún día la autonomía de la región y promover lazos de cooperación con los países occidentales y magrebíes.

Resulta evidente que en los dos casos el proceso de descolonización ha supuesto el traspaso de un control legítimo a una dominación en las sombras. Estos casos muestran que, más que un proceso de descolonización, lo realmente importante para las potencias occidentales fue incentivar un proceso de repoblación para presentarse a sí mismos como fieles garantes del desarrollo democrático y evitar cualquier tipo de responsabilidad internacional.

Al más puro estilo de la realpolitik, parece que las relaciones exteriores actuales entre los Estados se muestran como una mesa de billar en la que las bolas— los Estados— chocan unas con otras. Más que las presiones del sistema internacional, los intereses nacionales se apoderan en la toma de decisiones en cuanto a política exterior se refiere. La dominación de ciertos territorios seguirá vigente durante años mientras la opinión internacional siga estando desquebrajada por los intereses particulares de cada Estado y no unida por un interés común ajeno a sus apegos nacionales.

Para ampliar: Guerras civiles y guerra coloniales: el problema de la responsabilidad internacional, M.ª Ángeles Ruiz Colomé, 1996

Acerca de Javier Esteban 8 Articles

Madrid, 1994. Estudiante de Sociología y Ciencias Políticas. En mi tiempo libre, también me dedico a estudiar Derecho. Apasionado por comprender cómo se estructuran las sociedades, cómo la política orienta su funcionamiento y cómo se fraguan las luchas de poder en las relaciones internacionales.

11 comentarios en Territorios árabes ocupados: los Altos del Golán y el Sáhara Occidental

  1. El gran olvido e incluso desconocimiento de la situación de la República Árabe Saharaui, en España es sangrante. No sólo nos desentendemos de la suerte de una colonia una vez la dejamos, sino que encima permitimos que un país la invada y domine y seguimos siendo sus socios comerciales…

    España, de hecho, podría plantarse en la ONU y reclamar el territorio, que por ley sigue siendo una colonia con un proceso de autodeterminación pendiente. No interesa, claro, porque entonces Marruecos dejaría de hacer de matón con las personas migrantes…

  2. Buen trabajo, pero el propio artículo parece demostrar, una vez más, que el asunto del Sahara Occidental no le importa ni le interesa a nadie. Eso explica que, para hablar del tema, se le haya tenido que acompañar de otro tema que ocurre casi en la otra punta del mundo y que apenas tiene algo que ver, más allá de lo que indica el título del artículo. Por cierto, creo que el título del artículo es erróneo. El Sahara Occidental no puede ser un territorio árabe, salvo que se asuma que Arabia Saudí ahora se encuentra en el norte de África. En todo caso, territorios musulmanes.

    Da la impresión de que el autor sabía que dedicarle un texto entero solo al tema del Sahara Occidental no iba a atraer la atención de nadie, así que le ha adosado otro tema (que por supuesto, presenta a Israel como el “malo” predefinido, obviando el papel que jugaba el estado hebreo en una guerra que le fue declarada con intención de genocidar por completo a su población) para así, picar la curiosidad. Es una pena que el asunto del Sahara Occidental, que nos toca mucho más de cerca, interese tan poco.

    Y si queremos hablar de territorios musulmanes ocupados y de la represión territorial que sufren (así como del olvido de la comunidad internacional en lo tocante a sus aspiraciones), creo que convendría mencionar en un artículo de estas características temas tan interesantes como Chechenia (que también fue ocupada por el imperio ruso en su día, y así hasta hoy), o la situación de los musulmanes en Xinjiang, ambos territorios musulmanes ocupados por potencias colonizadoras…aunque supongo que esto no interesa tanto, porque son los “imperios buenos”…o quizá es que los musulmanes no-“palestinos” son musulmanes de segunda y no importan.

    • Obviando la cuestión de la elección del tema, que es algo que te has montado solo, hago una serie de apreciaciones sobre una afirmación (central en el comentario) que es tan atrevida como errónea.

      Se dice: “El Sahara Occidental no puede ser un territorio árabe, salvo que se asuma que Arabia Saudí ahora se encuentra en el norte de África. En todo caso, territorios musulmanes.”

      Una persona es árabe si habla árabe. En ese sentido, los territorios en los que la mayoría de la población habla árabe, son árabes. Ser árabe no es un concepto geográfico sino lingüístico (donde existe una correlación geográfica por una evidente cuestión de expansión idiomática, como en América Latina ocurre con el español). Por tanto, poco importa estar más o menos cerca de Arabia Saudí o de la península arábiga para ser o no árabe. En Somalia hablan árabe, por lo que son árabes; en Mauritania hablan árabe, por lo que son árabes, y en el Sáhara Occidental hablan árabe, por lo que son árabes. Si en Tuvalu, Mongolia o Groenlandia hablasen mayoritariamente árabe, podrían perfectamente ser considerados países árabes.

      De igual manera, ser árabe no implica ser musulmán. Hay cristianos árabes (precisamente porque hablan árabe), judíos árabes y básicamente de cualquier religión árabes. Aunque mayoritariamente los árabes sean musulmanes, ni mucho menos es un requisito indispensable. Por tanto, el mundo árabe y el musulmán no se solapan totalmente. De hecho, los cuatro primeros países del mundo con más musulmanes no son árabes (Indonesia, Pakistán, India y Bangladesh).

      Por tanto, creo que sería conveniente un poco más de conocimiento (básico) sobre esta cuestión antes de lanzarse a criticar una piscina tan grande y sobre todo profunda.

      • Agradezco, aunque no te lo creas, la corrección, si bien la hubiera agradecido más con otras formas, pero supongo que no todo se puede tener en la vida, ¿no? En cualquier caso, cambia musulmán por árabe en mi anterior mensaje, y ambos sabemos perfectamente a qué y quiénes me refería, pese a usar un término incorrecto para referirlos. Mea culpa, soy un mortal y no he nacido sabiendo todo siempre, al contrario que otros más afortunados que yo…

        Por lo tanto, y considerando que los dos sabíamos de quiénes hablaba en mi mensaje, y sabiendo también ambos que el motivo de tu mosqueo (evidente) no ha sido mi ignorancia, deduzco que quizá lo que ha podido causar tu irritación haya sido haber tenido la osadía de mencionar ciertos temas, creo que bastante relacionados con aquello que se trataba en el artículo: parafraseando al autor si se me permite, “territorios ocupados por un país dominador, olvidados por el prisma internacional en cuanto a su autonomía se refiere” y siendo el tema países árabes -ya no digo musulmanes, he aprendido la lección, al menos no me equivoco dos veces con lo mismo…tan rápido-

        Por curiosidad, ¿puedo saber qué mención en concreto te ha ofendido tanto, de los dos o tres temas que, muy de pasada, he comentado? Es por saber para la próxima cuáles son tus “temas prohibidos” y evitar ofenderte con mi impertinente osadía de recordarlos de vez en cuando.

        • Tú y tus recursos retóricos, Pablo. Falsa humildad para cargarle la responsabilidad de tus errores a quien te corrige y desacreditar su respuesta. Buen truco.

          Dejando de lado la confusión entre árabes y musulmanes, que por mucho que la mitigues es de bulto en un medio de análisis internacional (sobre todo cuando te pones digno y argumentas sobre esa base errónea), lo que resulta ofensivo es la soberbia papista con la que te expresas. El autor habla de lo que quiere y no necesita “adosar otro tema” que “no iba a atraer la atención de nadie” para “picar la curiosidad”.

          No creo que el autor tenga ningún complejo con el tema del Sáhara; simplemente aprecia un rasgo común entre la situación del territorio y los Altos del Golán. No es tanto de extrañar: su anterior artículo hacía lo mismo con Cisjordania y Gaza y no te leí expresando tu indignación en aquel artículo, a pesar de que daría para un libro cada territorio (por cierto, la gracia de un medio como este es poder resumir temas, analizarlos y compararlos; claro que la mayoría de los temas dan para mucho más, pero los lectores no quieren libros; si así fuera, montaríamos una editorial).

          Pero entonces ¿por qué te pica el tema del Sáhara y no, por ejemplo, Gaza? ¿Por qué crees que a la gente no le interesa el Sáhara y sí Nauru o Laos, de los que hay artículos enteros? Es evidente: lo primero “afecta” a España o lo segundo no. Por eso lo de que “Es una pena que el asunto del Sahara Occidental, que nos toca mucho más de cerca, interese tan poco”. ¿A quiénes “nos” toca? ¿A nuestros lectores, en su amplia mayoría latinoamericanos? No lo termino de ver.

          Sí tiene sentido, por supuesto, como parte de tu ideología. En otros artículos has hablado de lo que vendría a ser —y perdona por la simplificación— la invasión de los bárbaros musulmanes, por no mencionar tus constantes quejas (aquí también) contra un supuesto antisionismo (“¡El Estado de Israel no es tan malo!”) y, según creo recordar, en alguna ocasión también una supuesta rusofobia (“¡Rusia no es tan mala!”). Cuando uno conecta los puntos entre todos estos elementos, empieza a entender muchas cosas.

          Gracias, en cualquier caso, por tus comentarios. Siempre se aprende mucho leyéndote y le das vidilla a la sección de comentarios.

          Un abrazo.

          • Anda que si no fuera por mí te ibas a aburrir de lo lindo. De nada por dar vida y jaleo a la sección de comentarios, y gracias por contestar y contribuir a ello. ¿De qué sirve tener un medio de calidad (sí, a pesar de diferencias ideológicas, claro que es de calidad, y claro que los artículos -los que he leído, al menos- lo son, y esto lo digo sin falsa humildad y sin soberbia) si no sirve para intercambiar ideas? ¿Y cómo voy a enmendar mis errores de bulto si nadie me los indica? ¿Y quién va a bajarme de la nube de soberbia: yo mismo (apañado voy)? Ya si eso me suicido cuando termine este mensaje por mi imperdonable blasfemia de confundir árabes con musulmanes, que parece que el error me va a perseguir en esta vida y la siguiente. Y sí, me equivoqué. Soberbio, pero no tanto como para no admitirlo. Más que otra cosa, como me dijo una vez, no sé si tú mismo o Alex en anteriores encontronazos, simplista más bien. Por fortuna, si sigo leyendo, igual consigo aprender lo suficiente como para no pretender simplificar la realidad más de la cuenta y acabar metiendo la pata.

            Vamos a ver, creo que lo dije una vez (no recuerdo si precisamente a ti) que yo no soy el director de contenidos de la web. Solo he dado una opinión, que me daba la impresión de que dedicar un texto solo al tema del Sahara Occidental no resultaba tan atrayente como combinar eso con un asunto en el que tengamos a nuestros super-villanos favoritos implicados (no me negarás que el autor no es precisamente imparcial cuando habla de Israel en su texto) No le he dicho al autor que escriba de tal o cual tema, que por supuesto es libre, igual que yo soy de leerlo. Tampoco leo todos los artículos que hay en la web (¿desde cuándo publicáis? Porque supongo que iba a tener bastante trabajo si empezara a hacerlo), y lógicamente, no posteo mensajes en todos los artículos, salvo que me pidas que empiece a escribir como un poseso en todas partes, incluso sin saber de qué narices se habla. ¿Me has tomado por troll? Que puedo ser ignorante y soberbio, pero todos los roles tampoco los voy a cubrir, ¿no? Dejaré alguno para otros, no soy tan egoísta.

            Y sobre lo de Israel y Rusia, pues sí, tiendo a defender a Israel, igual que muchos (la mayoría) tienden a atacarlo. Qué le voy a hacer, los falsos victimismos de algunos nunca me han gustado, y supongo que es más divertido ir a contracorriente. Lo de Rusia, ya me dejas un poco más descolocado… Es decir, ¿que tú crees que yo le saco la cara a Rusia? Si fuera así, ¿no te parece que el tema de Chechenia ni lo habría mencionado en mi primer mensaje? No es algo que diga mucho a favor de las políticas de décadas recientes de ese país en ese tema. Lo de tus frases entrecomilladas, si me haces el favor de remitir a los mensajes donde las escribí, te lo agradecería, porque no me acuerdo de haber escrito nunca ni la primera ni -mucho menos- la segunda, pero ya casi me haces dudar…supongo que hablabas en sentido figurado, excepto que me hayas confundido con otro usuario, o que me estés atribuyendo sentencias que no son de mi autoría, lo cual podría ser constitutivo de un problema mucho más grave que mi ignorancia. Espero que no sea esto último. En cualquier caso, un saludo y hasta la próxima, si decido no hacerme el hara-kiri.

            • No te rayes, Pablo: por supuesto que era figurado. Una pequeña parodia.

              Gracias por la respuesta. No dejes de hacerlo, que siempre es interesante leerte.

              Mala suerte, pues, con el harakiri. Un abrazo.

  3. Antes de seguir, Nacho, unos apuntes motivados por tu repentino interés en “conectar puntos” y analizar mi ideología. Permíteme que te eche una mano y acabamos antes, dejamos zanjado ese asunto, y así podremos volver a regurgitar lo de que confundo árabes y musulmanes, que al menos es algo que he dicho en este hilo y no algo salido del baúl de los recuerdos.

    -Me hablas de un artículo de este mismo autor que trataba sobre Gaza y Cisjordania que no comenté. Eso puede deberse a que o bien no lo leí, o bien estaba de acuerdo con lo que el autor expreso en caso de haberlo leído (en cuyo caso, no sé qué quieres que diga) O quizás te refieras a un artículo de hace algunas semanas, que trataba sobre el desgaste económico de los territorios palestinos mencionados, y en el que sí intervine, dado que en el artículo se presentaba como la causa de ese (supuesto) empobrecimiento palestino a Israel. Y protesté, por ejemplo cuando comenté que a lo mejor las corruptas élites palestinas tenían buena parte de culpa de la miseria (supuesta miseria) del pueblo que gobernaban y no tanto los sempiternos judíos con sus bloqueos “económicos” que terminaron hace años. Hasta colgué un enlace de una noticia muy relevante y de la que casi nadie habla al respecto, y relevante por ser algo que está ocurriendo ahora mismo por esos lares (y que tiene que ver con el sionismo, aunque no del modo que cabría esperar a priori)
    Un poco al margen, y ya que sale el tema, también hace unos días colgué una breve lista de 6 o 7 nombres de sionistas reputados (no estoy solo), que resulta que son palestinos o personalidades muy vinculadas a esa “nacionalidad”. Estaré encantado si alguien, tú o quien sea, es capaz de refutar lo que esos individuos dijeron públicamente en torno a la (supuesta) identidad nacional palestina que representan.

    -Siento decepcionarte, te confirmo que no soy un troll. No me fijo en si tal autor en concreto ha escrito tal artículo. Igual soy maleducado al no hacerlo, pero funciono así: si critico o discuto (o protesto contra) algo, es contra una idea que una persona expresa en determinado momento y en determinado tema, no contra la persona. No me dedico a perseguir a este ni a otro autor de este medio a través de los hilos, en plan “ese tío me cae mal por lo que dijo no sé cuando, así que voy a freírle a mensajes criticando todo lo que haga y diga” No es mi estilo lo de perseguir a la gente a través de hilos que no tienen nada que ver con lo que se habla. Eso se lo dejo a otros 😉

    -Lo de Rusia “no es tan mala”. Cierto, no lo es. Me encanta la cultura y la historia de Rusia. Es un país admirable, y podía ser más grande de lo que es en todos los sentidos…si no fuera por sus actuales élites gobernantes. Las mismas que se alzaron en el poder coincidiendo con el famoso atentado del 99 (y del que los conspiranoicos nunca hablan) y el genocidio checheno que llevaron a cabo como una de sus primeras medidas en cuanto se sentaron en la banqueta, que todavía hoy no han abandonado. Ah, y el comunismo (y por ende, la Rusia comunista) tampoco me entusiasma: tienes mensajes míos aquí y allá, en los hilos que corresponde preferentemente, dejando clara mi postura al respecto. De ahí que me sentí tan desconcertado cuando me atribuiste mi “defensa de Rusia”…

  4. -Al hilo de lo anterior, te habrá dejado desconcertado que un islamófobo como yo, le saque la cara a los chechenos, mayoritariamente musulmanes. Esto viene a colación con la profecía que me atribuyes de la invasión musulmana. Al margen de que no recuerdo haber comentado nada acerca de una invasión de esas características (recuerda que el de los recursos retóricos soy yo) y dejando de lado que ya has admitido que se trata de una simplificación (así confundí yo árabes y musulmanes antes, a cuenta de simplificar, ¿qué quieres? ¿seguir mis pasos?), lo que sí he comentado, y varias veces y lo mantengo, es que una proporción importante de musulmanes residentes en Europa (en particular, descendientes de segunda o tercera generación, se supone que más adaptados a la sociedad occidental en la que residen) son partidarios de la imposición de la sharia, incluso forzosa.

    Como soy islamófobo, esta afirmación la sustenté sobre datos que fueron publicados en medios de comunicación, alguno hasta serio como es El Mundo, un medio que por aquí se emplea sin problemas y que por tanto, podemos ambos asumir que es relativamente fiable, o profesional al menos (salvo que ciertos medios sean o no confiables dependiendo de lo que convenga a cada cual, pero asumiré que aquí jugamos con las mismas reglas) El enlace, por cierto, sigue ahí, donde lo dejé, por si quieres echarle un vistazo. No tengo inconveniente en traértelo aquí si me lo pides, aunque lo suyo sería debatir sobre ese tema en el hilo de ése tema, y no traernos a éste el histórico de mis intervenciones en esta web. Colgué más enlaces al respecto, pero te concedo que puedas dudar de su fiabilidad (si bien ninguno era un blog de nombre imaginativo y datos manipulados o inventados) Igual si no fuera tan islamófobo, podía lanzarme y empezar a opinar sin buscarme un respaldo más allá de mi opinión, pero como islamófobo convencido, tiendo a buscar datos que secundan lo que digo, y si no, no digo nada. Es una manía islamófoba.

    De decir eso, que es un dato que puedes verificar y si lo deseas, y dado que ya hemos comprobado que me equivoco como cualquiera (nunca afirmé que no lo hiciera), puedes refutarlo (yo encantado, pero te repito, mejor en el hilo correspondiente), a decir que yo anuncio una invasión musulmana a gran escala hay un trecho. Ignoro qué clase de razonamiento lógico te ha llevado a alcanzar tal conclusión…salvo que lo deduzcas en base a mi gran islamofobia. Y sobre todo, sabiendo que por aquí habéis manejado datos reales y verificados sobre la proporción de musulmanes residentes en Europa, que evidentemente, no favorecería esa invasión masiva que dices que profetizo (¿hombre de paja?)

    -Para rematar lo anterior, como soy islamófobo, tengo una idea extrañísima en torno a ese tema de la sharia, prueba seguramente de mi intolerancia. Me da la impresión de que, por alguna razón, la sharia a lo mejor es incompatible con ciertos derechos humanos (ya sabes, lo de todos los seres humanos son libres al margen de su sexo, religión, ideología, etc…) Igual si no fuera tan islamófobo como soy, podría apreciar y valorar mejor las virtudes del islamismo radical, por ejemplo, lo de ahorcar homosexuales o casarse con niñas.

    -Por último, y retornando a nuestro origen, que es el tema de este hilo, mi opinión específica aquí. Dices que hablo salomónicamente cuando digo que el tema del Sahara Occidental interesa poco (aunque mi opinión no ha sido muy distinta de la de otros usuarios que me antecedieron al asegurar que el tema del Sahara no interesa a la opinión pública ni a casi nadie…lo que nada tiene que ver con la calidad del artículo o la ideología de su autor) Pues lo mantengo, así de cabezota soy. De hecho, creo que esto lo mencioné en otra intervención mía hace semanas, y no te escandalizó tanto como ahora (incluso usé una frase parecida: si vas a revisar mi hemeroteca, si te pediré mayor exhaustividad o que igual que consideras unos mensajes, o parte de ellos, consideres todos) En realidad, me importa poco que el lector del artículo sea latino o de este lado del charco. Ambos sabemos a qué me refería, y para eso resulta irrelevante la situación geográfica de quien lee. A cualquier persona, en general y tal como estamos hoy en día, le atrae mucho más leer algo en lo que aparezcan nuestros super-villanos favoritos, que el tema del Sahara Occidental (en donde los super-villanos no aparecen),o los temas que yo mencioné (de la situación chechena casi no se habla en los medios, y lo que les ocurre a los musulmanes de Xinjiang no concita ni remotamente la indignación que produce el falso victimismo de los palestinos) Y todo esto pese a ser todos pueblos islámicos oprimidos por invasores (y siendo yo islamófobo, tócate los pies, el mundo está loco) El nexo común entre Sahara, Chechenia y Xinjiang: no hay judíos en la imagen. No hay cabeza de turco. En cambio, si nos acercamos a Oriente Medio, sí lo hay. Si eres sincero, coincidirás conmigo en eso. Y nada tiene que ver la libertad del autor del artículo para hablar de ello o de lo que le apetezca, ni la mía de leerlo y “protestar” al respecto. Era, y es, mi opinión. Tú puedes tener otra. Si no queréis mi opinión, con hacérmelo saber me daré por enterado y aquí no pasa nada. Ya te he dicho que el acoso no es lo mío, ni tampoco el rencor.

    Bueno, ¿nos hemos aclarado ya? ¿Seguimos hablando de mi metedura de pata (cosa más divertida para todos y más útil para mí, porque así al menos me sirve para asentar vocabulario recién aprendido, y además, las lecciones aprendidas a base de palos a veces son las que mejor se quedan) ¿O seguimos trayendo más temas que no tienen que ver con este hilo ni con el artículo que le dio pie, y de paso, desmotivando a otros usuarios de que puedan dar su opinión o cachondearse de mi pifiada?

  5. En el plano mundial de anexiones falta GIBRALTAR, territorio a descolonizar según la ONU.
    El Sahara siempre tuvo tensiones con los franceses porque les robaba influencia en la zona,y no pararon de molestar hasta que se quedaron con las minas del interior de Río de Oro y después en 1956 apoyando la perdida del Cabo Jubi.
    España se dedicó a crear escuelas y sanatorios además de ciudades enteras; nuestra “colonización” siempre ha sido distinta a la de nuestros vecinos que sólo buscaban recursos. La generalización típica es injusta con nuestro legado.

    • Saludos amigo, ten cuidado, que andarán Fernando y Nacho ojo avizor y ya te replicarán que ese no es el tema de este artículo, pues aquí solo se está hablando de territorios árabes (ahora ya lo digo bien, lección aprendida: soy un poco más listo que hace unos días, o más cauto, pero no me salió bien el hara-kiri. Me gafó Nacho)

      Lo que dices es una parte más de la “leyenda negra” española, común en Iberoamérica: ya sabes, el tema del genocidio que llevaron a cabo nuestros antepasados allí (o según con quien hables, lo hicimos los españoles actuales, viajando a través de las puertas del Ministerio del Tiempo, supongo), y que algunos latinos suelen emplear con frecuencia para hacer gala de su pretendida superioridad cultural de vez en cuando, obviando que muchos de esos pueblos “genocidados” por españoles hace siglos han sobrevivido hasta nuestros días, y obviando también lo que sus compatriotas en la actualidad hacen a los nativos americanos a día de hoy (matanzas de yanomamis, agresiones a mapuches, violaciones de mujeres mayas, el hombre de los hoyos….)

      Lo que sí tiene que ver con el tema del presente artículo, si nos ceñimos exclusivamente a territorios árabes en espera de ser descolonizados, son los ejemplos adicionales que expuse y que tan poquísima atención mediática suelen recibir (si acaso alguna), todo lo contrario que el tema palestino. Pero claro, es complicado elaborar una historia tal como se encuentra hoy el periodismo “profesional”, si no hay judíos cerca a quienes culpar de todo. Aunque con un poco de imaginación, siempre es posible lograrlo. Si no hay judíos, nos los podemos inventar, ¿quién nos lo impide? La realidad y la lógica están muy sobrevaloradas.

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