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El racismo sale del armario

Trump sostiene una bandera LGTB. Fuente: Carlo Allegri.

En las últimas elecciones estadounidenses, francesas y neerlandesas hemos visto cómo una facción del electorado LGB viraba a posturas de extrema derecha, un fenómeno conocido como homonacionalismo. Anteponer la seguridad a los avances sociales como consecuencia de la supuesta invasión de grupos homófobos, así como la aceptación de identidades homonormativas por parte de esta nueva derecha, pone de manifiesto la creciente brecha entre las minorías. 

“Siempre hemos sido uno de los principales partidos apoyados por la comunidad (gay). Creemos que, como los cristianos, judíos, mujeres y periodistas, los gays son también uno de los primeros en pagar el precio de la islamización”. Esta declaración, pronunciada por el influyente político holandés Geert Wilders, constituye un claro ejemplo de la deriva que numerosos partidos políticos de extrema derecha han tomado: la instrumentalización de la causa LGB —lesbianas, gays y bisexuales— como pretexto para legitimar el racismo.

En este caso podemos observar un fenómeno acuñado en 2007 como homonacionalismo a raíz de la publicación del libro Terrorist Assemblages. Homonationalism in queer times, de Jasbir K. Puar. En él la autora describe la creciente incorporación de “elementos homosexuales” que chocan con la definición clásica de buen ciudadano —por ejemplo, la eliminación de las leyes de sodomía estadounidenses en 2003 tras el caso Lawrence contra Texas— con el objetivo de justificar la creciente militarización de EE. UU. tras el comienzo de la “guerra contra el terrorismo”.

De esta forma, la concepción binaria de la sociedad, entendida como la división entre nosotros, portadores de la moralidad, enfrentados a ellos, invasores foráneos disruptivos con el sistema, cobra un nuevo significado. La comunidad LGB ya no debe enfrentarse a una sociedad mayoritariamente homófoba, porque esta ha confeccionado un encorsetado modelo de homosexualidad correcta —con lo que se abre además la puerta a la llamada plumofobia—. El enemigo que acecha es el extranjero, inmigrante de un país cuya cultura homófoba supone un peligro para los logros conseguidos. La bandera arcoíris, adalid de igualdad y liberación, se torna un símbolo de exclusión para todos aquellos que en Occidente vieron la promesa de una vida más justa.

Para ampliar: “La culpa siempre es del otro”, Nacho Esteban en El Huffington Post, 2017

Y la extrema derecha salió del armario

A pesar del origen estadounidense del término, el vínculo entre homosexualidad progresivamente institucionalizada y nacionalismo tomó forma en el Viejo Continente, ya que su primer exponente fueron los Países Bajos. El reino neerlandés, pionero en la aceptación institucional de la comunidad LGB —en 2001 se convirtió en el primer país en legalizar el matrimonio igualitario­—, es también el primero en experimentar el fenómeno del homonacionalismo, personificado en Pim Fortuyn. Fortuyn, líder del partido que lleva su nombre, se convirtió en una personalidad tras atacar fervientemente la tradición neerlandesa de consenso político —el llamado modelo Polder— con sus políticas contrarias a la inmigración y el multiculturalismo. A pesar de ser acusado de extremista, el líder neerlandés siempre trató de distanciarse de figuras como Jörg Haider, antiguo líder del Partido de la Libertad de Austria, defendiendo una imagen transversal —él mismo había militado en el Partido Laborista neerlandés—.

Sin duda, su apoyo a los derechos de las mujeres y la comunidad LGB como personaje abiertamente gay, unido a su ferviente rechazo al islam como amenaza al avance de aquellos, le granjeó un importante rédito político. Su ideario puede ser resumido con sus propias palabras: “En las sociedades occidentales tenemos igualdad entre hombres y mujeres, mientras que en la cultura islámica las mujeres son inferiores”. Su asesinato a manos de un activista animalista tuvo dos consecuencias directas: su lista fue la segunda más votada en las elecciones generales —nueve días tras el magnicidio— y su influencia en el tablero político casi lleva a su pupilo Geert Wilders a la presidencia en 2017.

Elecciones al Parlamento Europeo de 2002, con la Lista Pim Fortuyn convertida en la segunda fuerza del Parlamento. Fuente: Cartografía EOM.

El fortuynismo, primera expresión política del dilema que presenta la integración de grupos culturalmente diferentes, fue heredado por Wilders. Como su antecesor, es un ferviente opositor del multiculturalismo, que considera un peligro tanto para los valores neerlandeses como para la economía del país. La defensa de la homosexualidad como parte de la tradición cultural neerlandesa, en línea con Fortuyn, así como su rechazo de la etiqueta de extrema derechaasocia la línea de su partido a la derecha liberal—, han tenido importantes consecuencias en los Países Bajos. El Partido por la Libertad, capitaneado por Wilders, se ha convertido en la segunda fuerza política del parlamento neerlandés, lo que manifiesta un auge de la xenofobia en los ciudadanos —incluidos homosexuales y bisexuales—, quienes se ven legitimados para criticar abiertamente la inmigración. Enarbolando una dañada identidad nacional, Wilders ha conseguido algo inaudito para la extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial: escapar de su reducido grupo de votantes homófobos y racistas para atraer a grupos históricamente progresistas, como los colectivos LGB.

Para ampliar: “The Geert Wilders Effect and the national election in the Netherlands.” James Traub en Chicago Tribune, 2017

Desplazamiento en el espectro político de diferentes partidos neerlandeses. El partido de Wilders —PVV— ocupa el centro en lo socioeconómico, mientras que es conservador en lo sociocultural. El partido del primer ministro Mark Rutte —Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD en neerlandés)— sería algo más progresista, pero también más liberal. Fuente: LSE

Liberté, egalité, homonationalité

A pesar del gran peso del homonacionalismo en los Países Bajos, Francia constituye el caso más llamativo, ya que es en el seno del Frente Nacional donde este fenómeno ha tenido mayor influencia. Tras su elección como presidenta del Frente en 2011, Marine le Pen se ha volcado en modernizar el partido para acabar así con la imagen extremista con la que su anterior líder había lastrado al partido; Jean-Marie Le Pen, antiguo presidente y padre de la actual lideresa, llegó a afirmar que la homosexualidad era una “anomalía biológica y social”. El riesgo que la llamada islamización representa para las mujeres francesas ha sido su primer argumento para defender el fin de la inmigración y, a pesar de no respaldar abiertamente la causa LGB —aboga incluso por el fin del matrimonio igualitario en su país—, esta comunidad constituye una relevante facción de su electorado.

Una de las razones principales de esta aparente incongruencia es la abierta homosexualidad de los principales asesores de la mandataria, como Florian Philippot, vicepresidente del partido, o el activista Sébastien Chenu. El país galo, a diferencia de los Países Bajos, cuenta con una menor aceptación social del matrimonio igualitario —71% frente al 91%—, lo que hace a Le Pen más comedida en su defensa de los derechos LGB. Los recientes atentados terroristas, las controvertidas políticas de integración de inmigrantes y la existencia de barrios segregados en la periferia de las grandes ciudades francesas —los llamados banlieues— suplen la falta de compromiso del partido con el matrimonio. De la misma manera que en los Países Bajos, el miedo a la invasión de una cultura extranjera y los supuestos riesgos que acarrearía para la comunidad LGB conlleva un aumento del nacionalismo excluyente como única solución verdaderamente francesa, eje central del Frente Nacional.

Percepción de los ciudadanos europeos sobre el número total de musulmanes en comparación con el número real. Fuente: The Guardian

Esta exacerbación nacionalista lepeniana ha encumbrado al partido a recibir un 38,6% de intención de voto de gays casados, a pesar de su manifiesta oposición al matrimonio igualitario. En la ciudad de París, la intención de voto a Le Pen de la comunidad homosexual era significativamente mayor al de la heterosexual. Sus planes presidenciales se vieron truncados por el centrista Emmanuel Macron, pero su estela impregna cada capa de la vida política y social francesa: la incompatibilidad entre islam y homosexualidad, entre centro y periferia urbanos o entre inmigración e identidad nacional polariza cada vez más la sociedad gala. Los homosexuales ya no temen, sino admiran, a un partido que hasta hace poco tiempo los trataba como ahora tratan a los musulmanes: con abierto rechazo en nombre de la identidad nacional.

La libertad guiando al pueblo gay. Fuente: Matoo Blog

Make America Gay Again

Las recientes elecciones estadounidenses, al contrario que las francesas, arrojaron un jarro de agua fría sobre las minorías del país. A lo largo de los cincuenta estados, mujeres, homosexuales e inmigrantes asistían perplejos a un espectáculo sin precedentes: la elección a presidente de un outsider que, apelando a la identidad nacional —construida tras siglos de diversidad—, cargaba contra cualquier grupo minoritario. La candidata demócrata Hillary Clinton, como sucesora de Barack Obama, se perfilaba como la mejor opción para continuar con las políticas pro-LGB, piedra angular del programa del presidente saliente. Aun así, su presencia como primera dama durante el mandato de Bill Clinton, alejado de la actual retórica favorecedora a la causa LGB —con políticas como “No preguntes, no lo digas” o el Acto de Defensa del Matrimonio—, ha jugado en su contra a ojos del electorado.

La campaña del republicano, caracterizada por su gran presencia mediática, ha tenido un fuerte aliado en la comunidad homosexual: el incendiario Milo Yiannopoulos. Antiguo editor del periódico digital Breitbart News —cuyo anterior director, Steve Bannon, es el actual estratega jefe del presidente Trump—, el mediático Yiannopoulos pertenece a la extrema derecha estadounidense, conocida como alt-right.

Para ampliar: “Alternative Right”, SPLC

Yiannopoulos ha tenido gran peso en la creación del lobby homosexual que más apoyos ha recabado para la campaña del republicano: Gays for Trump. El grupo no solo se jacta de su abierto rechazo a los musulmanes, especialmente tras el atentado contra una discoteca gay en Orlando, sino que considera a Trump el republicano más activo en la causa LGB y el único capaz de hacer Estados Unidos verdaderamente gay-friendly. El término gay se ajusta perfectamente a la imagen de votante LGB afín a Trump, ya que este grupo carece de verdadera diversidad: está formado principalmente por hombres gays blancos. Dicha imagen, representada a la perfección por el mismo Yiannopoulos o Lucian Wintrich, corresponsal de prensa en la Casa Blanca, constituye un paradigma de la nueva extrema derecha, en la que la tolerancia hacia la comunidad LGB se basa en el cumplimiento de una identidad cerrada dominada por “jóvenes, guapos (normativamente), delgados, blancos, de clase media”.

Milo Yiannopoulos en la reunión de Gays for Trump con una camiseta en la que el lema “Disparamos de vuelta” acompaña a una pistola multicolor, en referencia a la matanza en la discoteca Pulse. Fuente: Instinct

La campaña para limpiar la imagen del magnate de cara al electorado LGB no ha tenido un gran impacto: según las encuestas, solo un 14% votó al candidato republicano; el 78% se decantó por la política demócrata, si bien los sectores afines a Gays for Trump cuestionan la veracidad de estas cifras. Sus recientes decisiones tampoco favorecen la frágil imagen de salvador que le otorgaban sus seguidores: la revocación de la orden ejecutiva que permitía a los estudiantes trans elegir baño de acuerdo con su género sentido —la llamada Bathroom Bill— fue una de las primeras maniobras federales contra la comunidad. El reciente viaje a Arabia Saudita ha sido el último varapalo para su electorado cuando muchos de ellos tildaban de hipócrita a la candidata demócrata por defender los derechos LGB a la par que recibía dinero de países homófobos. Anteponer los intereses económicas del país —acuerdos por venta de armas que alcanzan la cifra de 350.000 millones de dólares— a los derechos humanos —inexistentes en su discurso en la Cumbre Árabe Islámica Americana— muestran el evidente giro realista de la política estadounidense tras el comienzo de la era Trump.

Ante semejante panorama, el único capaz de arrojar un rayo de esperanza sobre el arcoíris que se esfuma en Washington es Jared Kushner, yerno y consejero del presidente. Junto con la primera dama, Ivanka Trump, ha conseguido frenar una orden ejecutiva que habría dado al traste con la protección de los derechos LGB en el ámbito laboral, uno de los hitos de la política LGB de la Administración Obama. Sus vínculos personales con el actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, así como los acuerdos comerciales que su agencia inmobiliaria posee con instituciones de Israel, han hecho saltar las alarmas, al considerar el apoyo de Kushner a la causa LGB una adaptación estadounidense del pinkwashing. El pinkwashing, la instrumentalización de los derechos LGB por parte de Israel como estrategia para lavar su imagen ante Occidente, es una estrategia política intrínsecamente ligada al homonacionalismo. La supuesta aceptación de parte del ideario de la comunidad mediante la creación de identidades homonormativas no es más que un trámite para la justificación de actitudes opresoras contra otra minoría —palestinos en el caso del pinkwashing e inmigrantes en el caso del homonacionalismo—.

Cartel perteneciente a la estrategia israelí de pinkwashing: “¿Dónde en Oriente Próximo pueden los oficiales gays servir a su país? Solo en Israel”. Más abajo se puede leer “Apoya la democracia. Apoya a Israel”. Fuente: Haaretz

 Para ampliar: “Homonormatividad y existencia sexual: amistades peligrosas entre género y sexualidad”, Á. Moreno Sánchez y J. I. Pichardo Galán, 2006

De esta manera, el compromiso de la Administración Trump con la comunidad LGB supone un mero maquillaje con la expectativa de volverla ciega ante su propia instrumentalización. Con su estrategia de enfrentar a unas minorías contra otras, no solo aumenta su poder como presidente; también reduce la capacidad de maniobra de cada grupo. Se diría que el esfuerzo de Donald Trump por “Hacer América grande de nuevo” solo es posible a costa de empequeñecer las minorías que han construido la nación.

 ¿Existe esperanza tras el muro de colores?

 Países Bajos, Francia o Estados Unidos no constituyen ejemplos aislados dentro del fenómeno del homonacionalismo. La extrema derecha ha adoptado esta estrategia en menor o mayor medida en todos los países en los que se encuentra presente. El más reciente es el caso del partido Alternativa para Alemania —tachado de “neonazi” por sus críticos—, cuya candidata a las elecciones alemanas del próximo otoño, Alice Weidel, es abiertamente homosexual, a pesar de la defensa del partido de la “familia tradicional”.

Uno de los factores que explica el auge del homonacionalismo es el estilo de vida de algunos sectores homosexuales y bisexuales, superficial y consumista. A pesar de su orientación sexual, otras características los sitúan en ocasiones en una situación de privilegio —varones blancos de clase media-alta—, lo cual los acerca a una política reaccionaria de derechas. Esta identidad homonormativa, supuestamente amenazada por los flujos migratorios de países homófobos —en su mayoría musulmanes—, lleva a anteponer la seguridad a los avances sociales y elegir representantes protectores de la homonormatividad bajo la premisa de la protección contra las fuerzas invasoras. Dicha cruzada contemporánea, apodada por algunos “choque sexual de civilizaciones” inspirándose en el “choque de civilizaciones” del politólogo Samuel Huntington, hace referencia a las posiciones antagónicas de la cultura occidental y oriental respecto a los derechos LGB. La extrema derecha, valiéndose de esta premisa y enfrentando a minorías raciales y sexuales, aumenta su redito político a la vez que construye un modelo nacional basado en la exclusión de aquellas identidades raciales y sexuales no normativas.

Para ampliar: “Por qué los gays se han pasado a la derecha” (en francés), Didier Lestrade, 2012

Las perspectivas de cambio parecen lejanas y la retórica incendiaria de la extrema derecha enmudece las voces que apelan a la interseccionalidad, la unión de las diversas identidades oprimidas por los grupos privilegiados. A pesar de ello, son numerosas las llamadas a la asociación entre minorías discriminadas. La homófoba homonormatividad, propia de la extrema derecha, no representa a toda la comunidad LGB, del mismo modo que el extremismo religioso no es intrínseco a ninguna religión. La creciente militarización de las sociedades, el rechazo de la multiculturalidad o la falta de tolerancia son factores comunes para minorías raciales y sexuales, y únicamente mediante su unión se alcanzará la verdadera igualdad.

El odio solo genera odio y el homonacionalismo solo favorece la islamofobia. La lucha conjunta contra los privilegios y la discriminación es el mejor antídoto y el único escudo capaz de proteger contra las embestidas de una extrema derecha que, valiéndose de una dañada identidad nacional, trata de reducir a cenizas toda expresión de diversidad, propia de cualquier sistema que aspire a llamarse democrático.

Para ampliar: “El fantasma de la media luna en Europa”, Fernando Arancón en El Orden Mundial, 2017

Acerca de Alejandro Maroño 5 Articles

A Coruña, 1995. Graduado en Relaciones Internacionales e interesado en temas de género, inmigración y minorías. La mayor parte del tiempo me expreso mejor a través de mi cámara.

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44 comentarios en El racismo sale del armario

  1. Cuando la comunidad LGTB reacciona contra las iglesias cristianas, se considera, incluso por el otro bando, como una respuesta legítima a un ataque a su modelo de sexualidad.
    Cuando la misma comunidad LGTB reacciona contra el mismo ataque de otra religión semita, la musulmana, lo identificas como un comportamiento patológico (una fobia) derivado del racismo.

    En tu mundo de plastilina y gominola, la religión musulmana debe ser aplaudida con alborozo, como fuente de sabiduría exótica y arcana (a diferencia del catolicismo que, a fuerza de tenerlo cerca, huele a rancio, y defenderlo sería impensable para alguien como tú). La única razón que puede existir para que alguien critique al islam es que esté loco (islamofobia), trastornado o presente alguna deficiencia cognoscitiva. En este punto, te alineas perfectamente con el discruso islamista, sólo un demente podría no reconocer las excelencias del islam y querer salir de él.

    Y si cualquier crítica al islam, en este caso por la criminalización de las minorías sexuales, la identificas automáticamente con un desorden mental (islamofobia), das sin solución de continuidad el siguiente paso, que es identificar el origen del desorden con impulsos racistas (alguien debería haberte explicado en el parvulario que el islam no es ninguna raza).

    • Con todos mis respetos, creo que no has entendido el artículo. En él, no aparece una defensa acérrima del islam, como tampoco se hace ningún tipo de crítica al cristianismo. Simplemente aparece un análisis de las posturas de cierta facción dentro del colectivo LGB, que adopta posturas racistas contra inmigrantes, a causa de un discurso político de extrema derecha.

      El artículo se centra en la instrumentalización de un colectivo –el LGB– con el objetivo de conseguir un fin político –el fin de la inmigración–. Si entre líneas puedes leer una alabanza ciega hacia el Islam, creo que malinterpretas el artículo.

      También creo que te equivocas al tratar de enfocar la crítica desde un punto de vista binario en el que el Islam,solo puede ser analizado como “bueno” o “malo”. Es cierto que el Corán no defiende una concepción alternativa al heteronormativismo, como tampoco lo hacen la Biblia o la Torá, pero no por ello los musulmanes en su conjunto –la umma– tienen una opinión homogénea al respecto. Así como existen muchas voces críticas a favor de la diversidad sexual en el cristianismo, lo mismo ocurre con el Islam, y son muchos los musulmanes que defienden una postura alternativa al dogma heteronormativo, una interpretación del mismo.

      De todas formas, como te he dicho, el artículo trata sobre la intsrumentalización de la comunidad LGB para justificar el racismo, no sobre el Choque de Civilizaciones, o la necesidad de ser paternalistas con el Islam. La utilización del concepto “racismo” en el artículo se refiere al desprecio por los inmigrantes, en este caso musulmanes, y no define al islam como una raza.

  2. El esquema es automático:

    Crítica al islam –> islamofobia –> racismo.

    Con esto, ya tenemos desactivada cualquier crítica al islam, a riesgo de ser tachado de racista y excomulgado de la comunidad de los bienpensantes. A no ser, claro está, de los que son verdaderamente racistas y no les importa cargar con esa etiqueta.

    Sin embargo, las críticas al cristianismo reciben muy distinto trato. A pesar de ser religiones hermanas (hijas bastardas ambas de la religión hebrea), con muchísimos puntos en común, entre ellos el que nos ocupa de criminalización de la homosexualidad, la crítica al cristianismo es percibida en tu mundillo como un rasgo de rebeldía y apertura de mente.

    Lo cual me lleva a concluir de forma tajante que tu análisis de la realidad adolece de profundidad y rigor, aplicando a conductas parejas etiquetas de distintos cajones. A uno le corresponde lo rancio y casposo, a otra lo tolerante y multicultural.

    Y ahora, después de desacreditar a la comunidad LGTB, crítica con las ideologías que la agreden, como enferma mental y racista, me gustaría que explicases por qué ese racismo gay no se manifiesta contra comunidades raciales. ¿Has leído algún comunicado de un grupo LGTB contra la comunidad hispanoamericana, asiática, subsahariana, centroeuropea o incluso magrebí? Cabe en tu cabeza que, quizá, a lo mejor, no critican al islam porque sean racistas, sino porque el islam (como el resto de religiones abrahámicas) reduce a los homosexuales a la categoría de aberraciones de la naturaleza? ¿No podría ser que has confundido las motivaciones, imputando un racismo a todo un colectivo que no se manifiesta en ningún lado?

    • La verdad es que me gustaría que me definieras que entiendes por “mi mundillo”, porque la verdad es que si te refieres a los colaboradores de esta revista, existe una gran variedad de perfiles y posturas sobre muchos temas. Te animo a que leas los diferentes artículos que se publican para darte cuenta de ello.

      Creo que sigues analizando la realizad desde una perspectiva binaria, y eso es un grave error. En ningún momento se pretende llamar “bueno” ni “malo” a nadie. Si te has visto reflejado en algún tipo de categoría demonizada, quizás deberías analizar de nuevo el análisis de nuevo sin ningún tipo de prejuicios, ya que no era esa la intención.

      De nuevo, el artículo no trata de analizar la perspectiva del islam sobre la diversidad sexual, ni tampoco se centra en “todo un colectivo”, sino en una parte del mismo que adopta posturas en contra de su propio interés, dividiendo el discurso interseccional.

      • Desde el más absoluto de los respetos (no deseo que te lo tomes como una ofensa o un ataque personal, ni mucho menos) solo recordarte que racistas hay en todas partes. No entiendo qué pretendías demostrar con ese artículo que has colgado, interesante por mostrar esa parte de la realidad muchas veces ignorada entre mares de banderas multicolor y sonrisas festivas, pero que desde luego, no representa, ni remotamente, a la totalidad del colectivo LGTB. Aparte, ni que no hubiera negros o asiáticos racistas, ¿verdad? XD

        • Buenas, Pablo.

          No me lo tomo en absoluto a malas. El artículo viene a responder el segundo comentario de Mendigo, según el cual la comunidad LGTB está compuesta de seres de luz que jamás ha manifestado una conducta discriminatoria contra otros colectivos. Esto es completamente falso: hay racismo dentro de la comunidad LGTB. Y machismo y homofobia…

          Si el debate es que en el artículo el autor debería haber usado «xenofobia» o «islamofobia» en lugar de «racismo», aún podemos intercambiar argumentos. En mi opinión, Álex acierta: como explica este artículo de EOM, la islamofobia suele traducirse en arabofobia.

          Pero afirmar, como hace Mendigo, que dentro de la comunidad LGTB no hay racismo… Y ello no implica de ninguna manera desacreditarla, pero habrá que reconocer que como seres humanos tienen los mismos fallos que los demás.

          • Por supuesto toda la razón tienes. Los LGTB distan, y mucho, de ser perfectos en lo que a tolerancia se refiere. Ha habido casos de lesbianas que se han sentido discriminadas justamente en esos entornos, y no digamos transexuales. Muchas veces, de hecho, los peores enemigos de los homosexuales han sido otros homosexuales irónicamente homófobos, y de esto conocemos casos de sobra. Pero no creo que la comunidad LGTB en general tenga una especie de manía contra una raza específica. Las lesbianas o los transexuales no son razas, y sin embargo, ha habido casos de discriminación contra ambos también. Yo no creo que sea tanto una cuestión racial, sino de actitudes. Y en caso de que haya algún problema racial, irá unido a la persona concreta: si alguien es racista, lo es, al margen de su sexualidad. Pero casos aislados no marcan una especie de norma común a todo ese colectivo.

            En mi opinión, es bastante difícil ser tolerante con quien de entrada ya te está dejando claro que ni lo es ni tiene intención de serlo. No hay que llamarlo islamofobia, o arabofobia. Hay que llamarlo equidad. Quien no es tolerante, no puede pretender exigirle a otros que sí lo sean. Recuerda que la comunidad LGTB no tiene un libro que les ordena odiar, o matar, a su prójimo si éste no cumple determinadas normas inviolables. Para los musulmanes, el Corán es la máxima autoridad moral, ética y legal que existe. Los LGTB no suelen ponernos bombas, atropellarnos con camiones, o apuñalarnos a cuchillada limpia a los heterosexuales porque no concordamos con lo que su libro sagrado dice o con lo que a ellos les parece que debe ser. Esa es la diferencia. Y no tiene nada que ver con un tema de razas. Los LGTB están en su legítimo derecho a no aceptar ni tolerar a quienes ni les aceptan ni les toleran (y que ni siquiera respetan su propia existencia, a las pruebas nos remitimos), y la ultraderecha en su legítimo derecho a arañar votos aprovechándose de eso.

    • Gracias por la utilización del gallego, siempre está bien dar visibilidad al mismo, pero, como la mayor parte de los lectores de la revista son hispanohablantes, te contestaré en español. La verdad es que no entiendo a qué te refieres con la pregunta de su el Orgullo es racista o no, no tiene nada que ver y no aparece mencionado en el artículo, así que creo que queda fuera de lugar. Para tu interés, llevo dos años estudiando árabe, y he viajado a Palestina, por lo que mis conocimientos de la religión del Profeta tienen una base académica y práctica, aunque, evidentemente, no soy un experto en la misma.

      Acabar un comentario a priori crítico con un insulto resta legitimidad a tu punto de vista. Es una pena no tener argumentos suficientes como para recurrir al ataque personal, así que me lo tomaré como un cumplido. Muchas gracias.

  3. Es un buen artículo, como todos los que soléis publicar por estos lares (sin ánimo de hacer la pelota, una vez vi uno que no me pareció profesional y también lo comenté en su momento), aunque de nuevo veo en él algo que no me gusta nada, y que enlaza con ese artículo que he mencionado: el tema de Israel “instrumentalizando” la homosexualidad. Al ponerlo así, pareciera que cosificáis a los homosexuales, tratándolos de modo que no parecen humanos, sino armas al servicio de los -como siempre- maléficos intereses del estado hebreo, que naturalmente es culpable de que los musulmanes asesinen y ahorquen sin juicio a ciertas personas solo por tener determinada sexualidad. De este tema ya debatí con alguien en otro hilo en el que se ahondaba más en concreto en el tema específico sobre los pobres homosexuales palestinos que no lograban disfrutar libremente de su sexualidad (por culpa de Israel, se entiende), por lo que no repetiré mis mismas argumentaciones de entonces aquí.

    Centrándonos en el resto del artículo, es cierto y muy evidente el giro que últimamente ha ido dando la ultraderecha en relación a sus posturas con respecto a la homosexualidad. Han pasado de odiarlos, a, al menos, respetarlos y reconocer su existencia. Ya es más de lo que hacen el 99% de los musulmanes; al menos la casposa y estereotípicamente malvada ultraderecha occidental es capaz de evolucionar en sus visiones, a pesar de hacerlo siempre desde la base de una amenaza externa y con el objetivo de ganar votos (lo cual es lógico, evidente que todo partido político, sea del corte que sea, pretende eso) Que el islam no evolucione pero la rancia ultraderecha sí lo haga, ya da que pensar, me parece. Muchos grupos de ultraderecha, además, han comenzado a modernizarse de un modo que creo que no se habla en el presente texto.

    Por ejemplo, no pocos grupos de ultraderecha ni siquiera manifiestan racismo contra otros pueblos. Uno de los mayores colaboradores de Marine Le Pen resultaba que era un argelino, Omar Djellil, creo que se llamaba, que denunció las cositas que se hacían en SOS Racismo (o SOS Cinismo, por ejemplo, no ayudar o asistir a personas que fueran blancas de piel) A Trump lo votaron uno de cada tres latinos residentes en EEUU y un buen número de afroamericanos, cosa rara siendo Trump tan racista. Existen un sinfín de ejemplos más, que en mi opinión, echan por tierra ese mito de que a la comunidad LGTB se la está intrumentalizando para usarla como arma contra ciertos inmigrantes. Aparte, creo que hablar de una “instrumentalización” de los LGTB me parece poco respetuoso con esa comunidad: no son cosas ni herramientas que sirven un propósito, son personas, no lo olvidemos.

    Como en el caso de Israel, no creo que sea culpa de la ultraderecha de aquí lo que los propios musulmanes se hacen entre ellos. Aparte no tiene mucho sentido hablar de racismo, cuando nos referimos a musulmanes: los musulmanes no son una raza, es una religión (se supone). El mencionado Omar Djellil es musulmán, y no parece sentirse muy ofendido por Le Pen siendo colaborador habitual suyo. Lo que los grupos de ultraderecha atacan no es una raza “musulmana” (que no existe) ni tampoco a una religión: se oponen a los sectores radicales de esa religión (que en el caso del islam, es la gran mayoría de sus sectores, ésa es la realidad) Por lo tanto, no veo qué necesidad hay de instrumentalizar a la comunidad LGTB, cuando a los grupos de ultraderecha les resulta tremendamente fácil sacar a relucir las “bondades” del islam, “bondades” que los propios musulmanes no se molestan en disimular. Que la ultraderecha quiera alinearse con los LGTB, y viceversa, por presentarse este enemigo común a ambos….pues resulta casi un proceso lógico visto así. Y obvio que los partidos de ese signo quieren sacar más votos y trasmitir una imagen más moderna, y menos rancia. Pero los amigos musulmanes se lo están poniendo bastante fácil, eso también debería comentarse.

  4. Con Mendigo estoy de acuerdo en varias de las cosas que dice, como por ejemplo, la “asombrosa” manera en que las críticas se metamorfosean, tendiendo a suavizarse muchísimo -o desaparecer por completo-, cuando las dirigimos a según qué religión o sector de la población. Pero claro, es importante recordar que el cristianismo, y no digamos el judaísmo, pese a ser religiones de la misma rama y tener más similitudes que elementos opuestos, no son “cool” como lo es el islam. Por lo que, todo lo que hagan los musulmanes, incluso asesinar homosexuales solo por serlo, se perdona automáticamente, o se disfraza del discursillo bienintencionado que a todos nos suena: “es que es otra cultura”, “es que ya aprenderán”, “es que están en ello”…Y mientras las horcas siguen funcionando a pleno rendimiento, y la inmensa mayoría de musulmanes residentes en Europa ansían que se imponga la sharia, a la fuerza si es necesario, y que las plazas de las ciudades se conviertan en mataderos donde asesinar públicamente a, entre otros, homosexuales (toma tolerancia)

    No tan de acuerdo, en parte, en su tono. El autor del artículo no se posiciona a favor ni en contra del islam, al menos yo no lo veo así, y de hecho no me parece que el islam sea el tema central de su discurso. Adolece los vicios que mencionas de esa suavidad a la hora de criticar a según quiénes, pero ese es un defecto predominante hoy. Piensa que no todas las religiones ponen bombas y eso hace mucho en lo que a respeto (o miedo a hablar más de la cuenta) se refiere. Hay que ser comprensivo con ese hecho. Tampoco me ha gustado el cierre: que no estés de acuerdo con el autor del artículo, no te da derecho a insultarle. Me gustaron tus primeras intervenciones, pero con la última la pifiaste un poco y hasta me sorprende que te la hayan publicado, aunque dice mucho a favor de la web, pues demuestra que respetan la libertad de expresión…pero tampoco creo que sea plan de abusar de su tolerancia al respecto. Que no compartas su visión no justifica que le faltes al respeto. Por favor, moderación. No arruines tu discurso con esa clase de improperios, innecesarios y superfluos, y que no aportan nada.

  5. Que el colectivo LGTBI és plural es una evidencia. Y que ahí dentro hay de todo también.
    Pero me parece que el articulo que firma su autor es un canto a la homofobia salafista. Y eso es muy grave y peligroso. Hay que poder criticar al colectivo LGTBI com hay que poder criticar al Islam. Creo que un sector de la izquierda continua con sus aficiones consumistas a todo lo exotico y continua teniendo una cierta fascinación por las modas. Y claro, el Islam es el ultimo grito. Verlo para creerlo, quien nos diria hace un tiempo que determinada izquierda defenderia una religión y a sus fascistas legisladores?

    • El artículo no pretende en ningún momento hacer apología del Islam como religión a favor de los derechos LGTB. Hacer esa declaración sería erróneo, como lo es también hablar en una misma frase de Salafismo y de Islam como si fueran iguales. De nuevo, remarcar que el artículo se centra en la instrumentalización de los derechos LGBT por parte de grupos de extrema derecha con el objetivo de limpiar su imagen a ojos del votante. Estas posturas, no solo son falsas –ya que no representan un compromiso real con el colectivo–, sino que también contraproducentes. Al dividir minorías tradicionalmente oprimidas –colectivo LGBTI e inmigrantes en este caso musulmanes– no se consiguen avances sociales, sino una división de los movimientos sociales anclados en la inetrseccionalidad.

      El artículo tampoco pretende hacer una llamada a la defensa de “la izquierda”, como parece que has entendido. Simplemente constituye una crítica a determinados grupos dentro del amplio colectivo LGBT, nada más.

  6. Por más que le doy vueltas al articulo no consigo entender como se puede silenciar que en Turquia un islamofascista como Erdogan persiga a homosexuales y lesbianas o qu en Chechenia las autoridades sunitas metan a homosexuales en campos de concentración como si de animales enfermos se tratara. Y que venga alguien a decir que si criticamos a Erdogan o a los salafistas ya somos islamofobos y por tanto racistas y malvados.
    Creo que el hecho de que comunismo se haya hundido ha sumido a parte de la izquierda en una inmensa confusión y desorientación. Al paso que van van a defender al Opus y a los legionarios de Cristo Rey.

    Hay que recuperar los valores de la izquierda, el humanismo, la solidaridad obrera, el ateismo y el respeto a las crencias, sea el Dios que sea, pero nunca aceptando la sumisión e imposiciones divinas.

    • La razón que explica el hecho de que ciertas conductas homofóbicas, misteriosamente, no sean denunciadas o siquiera comentadas, se deben a la pérdida de valores de la izquierda que al final mencionas. La izquierda por estos lares lleva años atacando al catolicismo, a la ultraderecha (cabe mencionar que en España, la ultraderecha tiene una presencia marginal, dudo mucho que sea el principal problema de este país o su principal preocupación, mucho menos su principal fuente de conflictos) y a instituciones patrias concebidas como “el enemigo”, y no han sabido actualizar su discurso (cosa que irónicamente, esa misma ultraderecha que tanto critican sí está logrando hacer a su manera, y la prueba de ello es lo mencionado en el presente artículo: ¿quién iba a decirte hace unos años que la ultraderecha iba a convertirse en uno de los mayores defensores de los derechos de los homosexuales? Vivir para ver)

      Como resultado de esa desactualización, de esa desconexión con la realidad (la izquierda ha olvidado, sobre todo, que la realidad cambia, y que las circunstancias sociales no son siempre las mismas, fijas y estables a perpetuidad como les gustaría creer), son incapaces de ver que al atacar compulsivamente a ciertas instituciones y alinearse también de manera compulsiva con otras, aquellas que defienden o que “disculpan” son aún más rancias y primitivas, y sin ningún atisbo de evolucionar o cambiar. El islam lleva desde sus orígenes en la Edad Media promoviendo el racismo, el odio al diferente, una sociedad de amos y esclavos (la esclavitud es promovida en el propio Corán, y no digamos en los Hadices), en la que las mujeres valen menos que los hombres “por la preferencia de Alá sobre ellos que sobre ellas” (cita textual del Corán)….y curiosamente, esto la izquierda jamás lo critica.

      Un ejemplo muy visual sería un caso reciente en que un cura ha realizado un discurso homófobo en una misa. Aparece en todas las portadas. En cambio, que un imán marroquí diga que las niñas de 9 años dan mejor resultado en la cama que las “ancianas” de 20 años (¡¡¡) no parece llamar la atención de nadie, ni ser merecedor de la menor repulsa. Como tampoco parece serlo que en ciertos países, siguiendo ciertas leyes salidas de un texto religioso de hace siglos, se ahorque a los homosexuales sin juicio. De pronto, los sempiternos defensores acérrimos de los derechos humanos (defensores de boquilla), bajan la cabecita y guardan silencio. Y entonces vienen los “es-ques”: es que es otra cultura, es que ya aprenderán, es que tienen que ir modernizándose, es que tienen problemas, es que no nos adaptamos a sus costumbres, es que no somos comprensivos con ellos….

      De acuerdo contigo en que mucha de esta falta de crítica se debe a la “moda”. El islam es una religión “guay”, modelna, y exótica. Eso a la plebe de izquierdas suele gustarles mucho. Sumado a lo que dije, que es la realidad, de que ciertas críticas a según quienes pueden ser peligrosas (el miedo suele ser un arma eficaz para acallar voces disidentes) Por eso es más fácil, y seguro, criticar a curas que a imanes: son víctimas asequibles, que nos hacen parecer modelnos, pero sin mojarnos más de la cuenta. Los curas no ponen bombas, ni te sacan un cuchillo a la mínima, claro.

      • Me gustaría que me enseñaras alguna cita donde alguien “de la plebe de izquierdas” como dices despectivamente califique al islam como una religión “moderna”.
        En el momento en que hablas por un colectivo entero al que encima desprecias pierdes toda razón.
        PS: A lo mejor la gente critica más a los curas porque España es un país católico y fue la Iglesia Católica la que tuvo un enorme poder, no la musulmana, aunque algunos los veáis por todas partes.
        Sentido común, y tal.

      • Pablo, el artículo no menciona en ningún momento el caso de España y los partidos de extrema derecha, debido a que el partido ultra más relevante –VOX– no ha adoptado en ningún momento un discurso a favor de los derechos LGBTI. De nuevo, no he tratado de hacer en ningún momento una defensa del Islam, como tampoco una crítica, ya que esto daría para otro artículo.
        De todas formas, estoy de acuerdo con Andrea, la religión cristiana ha sido hegemónica en muchos países de Europa y del continente americano, y la postura de gran parte de las Iglesias siempre ha sido de total rechazo al colectivo LGTB, razón por la cual reciben más críticas que el Islam, cuya presencia en ambos continentes es más reciente.

        No creo que sea correcto afirmar que “la izquierda” haya adoptado el Islam como religión propia, como tampoco es cierto que todos los partidos de izquierda se opongan a la religión cristiana. Quizás sería necesario dejar de centrarse en los textos sagrados –ya que tanto la Biblia como el Corán no favorecen al colectivo LGBT–, para analizar las posturas de los creyentes, y cómo estos adaptan la religión a las situaciones del día a día. Hoy he leído un artículo que hablaba sobre los votos a favor del matrimonio igualitario en Alemania por parte de diputados musulmanes, lo que demuestra que no se puede analizar la postura de los musulmanes ante la comunidad LGBT como excluyente en su totalidad. Es cierto que existe homofobia dentro de ciertas comunidades musulmanas, como también ocurre con comunidades cristianas, judías y ateas. El problema no está en la religión, sino en la interpretación –o malinterpretación– que se hace de la misma, y dividiendo a las minorías no se conseguirá cohesión social.

        • Saludos. Sí, me enteré de los votos favorables de los diputados musulmanes en Alemania por esta web, la sección de tweets (muy útil para enterarte de la actualidad) Tampoco es que me sorprenda ni indique nada ese hecho. En la última cabalgata del orgullo gay, se ha podido ver a muchos diputados del PP aplaudiendo y bailando con el mismo colectivo al que, hasta no hace muchos años (solo 4 o 5 de hecho), pretendían arrebatarle parte de sus derechos. Un diputado, aunque sea musulmán, también puede caer en el “populismo” y votar aquello en lo que no cree para sacar votos. De pronto, solo por eso, los musulmanes nos caen más simpaticotes, ¿verdad? Pero a los amigos del PP los seguimos odiando, supongo. Y a Merkel, que votó en contra, ni te cuento. De pronto, nos olvidamos de las violaciones de Colonia…o de que las leyes pueden cambiarse en el futuro según convenga a la intención de voto.

          Repito que el hecho de que la iglesia católica haya sido hegemónica en este continente (evidente, gracias por la lección de historia innecesaria) y siga siéndolo, no debería impedir que, igual que se la critican ciertas actitudes retrógadas con respecto a ciertos colectivos, esas mismas actitudes deplorables no sean denunciables en otras “iglesias”, por minoritarias que sean. Si surgiera una secta que se dedica a hacer sacrificios humanos, por poner un ejemplo extremo, ¿no lo denunciaríamos porque, la iglesia católica, que tiene más poder, hizo cosas peores en el pasado? Creo que esa es una de las excusas que empleáis algunos para no mojaros, y todos sabemos la razón por la que preferís no mojaros (ya la expuse) Pero es triste esto de la autocensura, y un peligro en una sociedad democrática donde se supone que todos deberíamos poder expresarnos libremente, y denunciar libremente aquello que nos parece incorrecto, proceda de la malvada iglesia católica o de quien sea. En cualquier caso, es verdad, no era ése el tema central del artículo.

          Sobre la izquierda: pues su denostación generalizada a la iglesia, en partidos políticos de ese signo y de esa ideología, suele ser mayoritaria. Pregunta a Podemos o a IU, por citar los ejemplos más visibles de partidos de ese signo. Y curiosamente, pregúntales acerca del islam. Asombra lo rápido que sus respuestas cambian, a pesar de que hablamos en ambos casos de religiones rancias, homófobas, primitivas y sexistas. Pero una es muy mala, y la otra es muy buena, es curioso. Si les preguntas sobre la iglesia católica, “arderéis como en el 36”. Si les preguntas acerca del islam, “tolerancia, tolerancia, super-tolerancia” No me vale la excusa del poder de la iglesia o de su hegemonía histórica, y menos cuando esta misma situación, calcada, puede verse en otros países laicos como Francia, en donde los partidos de izquierda funcionan exactamente igual al respecto. La izquierda, tan populista o más que la ultraderecha (solo que hace unos años no existía el término) adopta el islam como causa, porque le interesa hacerse con los votantes de esa religión, y para conseguirlo, están dispuestos a “disculparles” lo que sea. Igual que la ultraderecha les disculpa ahora a los LGTB su condición sexual, mismo motivo. Por supuesto este tema daría para otro largo estudio. Pero ocurre un poco parecido: a la ultraderecha se la critica, a la izquierda no. La ultraderecha nos cae mal, la izquierda no. Aunque funcionan y operan a niveles facsímiles.

          La culpa, como bien dices, no será de la religión en sí, seguro. El problema es que mientras la interpretación del credo cristiano ha ido transformándose con el paso de los siglos, el del islam no se ha modificado un ápice. En todo caso, y en algunos aspectos, incluso ha ido hacia atrás. Y la opinión mayoritaria de los seguidores de esa fe va en consonancia, dado que sus imanes tienen un poder inmenso sobre su opinión, mucho mayor que el que puedan tener hoy los curas en países laicos, o incluso en éste, que oficialmente no lo es pero a efectos del día a día, sí se comporta como tal.

    • Un apunte a Jordi: decir que por tratar este tema se está silenciando la persecución anti-LGTB en Chechenia está entre la estulticia y la demagogia. No veo de qué manera tendría cabida semejante deriva sin generar un artículo totalmente independiente.

      Hace falta entender que visibilizar la instrumentalización que algunos sectores hacen de la causa LGTB no implica deslegitimar a quien la realiza ni legitimar a su contrario. Se trata exactamente del mismo debate con respecto al pinkwashing: denunciarlo no es afirmar que el Estado de Israel sea en el fondo anti-LGTB ni muchísimo menos que los palestinos sean pro-LGTB. Semejante lectura será siempre o bien ignorante o bien interesada.

      PD: Pablo, no existe ninguna «cabalgata del orgullo gay». Las cabalgatas y los desfiles son para Carnaval y Reyes, y el Orgullo —como coreaban ayer los madrileños— «no es Gay, es LGTB». Lo correcto, por tanto, es decir «manifestación/marcha del Orgullo LGTB». Evidentemente, se trata de una manifestación inusual debido a su parte lúdica y, sobre todo, a su comercialización por algunas organizaciones, pero ello no resta valor a la parte reivindicativa (que la hay) ni debe invisibilizar al resto de los colectivos manifestantes.

  7. El artículo en ningún momento defiende el islam, está claro que proyectamos nuestras propias fobias y/u odios en lo que leemos.
    Quizá deberíais repasar el gráfico de percepción de cuántos musulmanes hay en un país VS. realidad, y reflexionar después.
    La comunidad LGTB por supuesto es susceptible de caer en estos populismos como lo somos todos.
    Pero seguramente hay muchas más amenazas a sus derechos que el % de musulmanes que pueda haber en su país.

  8. Aunque sí es verdad que nos desviamos un poco del tema del que habla en el artículo, te respondo si se me permite. No deja de resultarme gracioso que se denuncie que la ultraderecha es populista, cuando la izquierda lleva siéndolo desde hace décadas, y continúa siéndolo. La tarea de la izquierda siempre ha sido la de “pastorear”, o al menos pretenderlo, a las masas de potenciales votantes. Antes, hace unas décadas, se hacía con “los trabajadores”. Pero con el tiempo, allá por los 60 y los 70, “los trabajadores” se empezaron a aburguesar, empezaron a tener aspiraciones capitalistas, y la izquierda necesitó sustituir a esos potenciales votantes que se le aburguesaban por otros. Y ahí entraron los inmigrantes, una nueva masa de gente a la que pastorear y de la que arrancar votos, por supuesto. Lo de pastorear puede sonar duro, y no es literal claro, pero es la esencia de la izquierda política. Me hace gracia que se mencione la “instrumentalización” de la ultraderecha de un cierto colectivo, pero a la izquierda se le perdone que lleve “instrumentalizando” colectivos a conveniencia desde hace décadas y nadie lo mencione, quizá porque es ahora cuando se ha puesto de moda eso del “populismo” (al menos el término, porque ya existía hace bastante) y porque es ahora cuando los partidos tradicionales (entre ellos los de izquierda, tipo podemitas) han empezado a ver que la ultraderecha comienza a tener posibilidades reales de acceder al gobierno y de soplarles la guita en consecuencia.

    Naturalmente, eso en España no ocurre (¿VOX? XD ¿Democracia Nacional…?), por ahora. Pero podría ocurrir. Ocurre en Francia con LePen hija, y no quedan tan lejos.

    Respecto a que mi amiga Andrea me pida sentido común, pues sí, no viene mal. Tampoco a la hora de exigirle a TODOS lo que se exige a unos, máxime si vivimos en una sociedad democrática donde TODOS somos iguales y debemos comportarnos siguiendo unas normas de convivencia básicas y comunes, y por lo menos respetando la existencia de otros (colectivo LGTB). O a lo mejor Andrea cree que todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros según su religión…Sobre que la gente critique más a los curas que a los imanes que promueven de forma abierta la pederastia, no me parece excusa eso de que España haya sido un país católico mucho tiempo. Por esa regla de tres, en países islámicos, deberían criticar muchísimo a las instituciones de esa religión, y bien vemos que eso no ocurre en la realidad. ¿O acaso los imanes no tienen enorme poder en sus países? Que se lo digan al Daesh y a sus esbirros….

    Al decir que aquí la gente critica más a los curas porque tienen poder, simplemente estás ahuecando el ala, como de costumbre, para evitarte tener que criticar, aunque sea de vez en cuando, a otros. Y al centrar tus criticas en la iglesia católica, olvidas o ignoras de forma intencionada los atropellos que esos otros cometen. Pero claro, volvemos a lo mismo: es más cómodo y más fácil, y hasta queda muy guay, criticar a la malvada iglesia católica, que encima tiene “mucho poder”. En Francia y otros países LAICOS de Europa deben pensar igual, ¿no?, porque la izquierda en esos países funciona igual, y la iglesia allí no tiene ni de lejos el poder que llegó a tener (y supongo sigue teniendo) aquí en España.

    No digo que la Iglesia no tenga razones para no ser criticada, que las tiene. Pero desde luego, y menos hoy, no son los únicos que merecen ser blanco de esas críticas. Pero, volvemos a lo mismo: el miedo a ser tachados de islamófobos si hablamos más de la cuenta. Eso sí que es un poder inmenso.

    PD: ya que me aconsejas, Andrea, yo también me permitiré aconsejarte. Habla con un musulmán real, es decir, una persona de carne y hueso, y pregúntale sobre el tema de los LGTB. Pregúntale qué le parece, qué tal le caen, si conoce a alguien de ese colectivo… o mejor aún, qué haría si alguien de su entorno o de su familia lo fuera. Te sorprenderá lo que opina (o igual no te sorprende tanto, y ahí está el tema) Pero entiendo que no te atrevas o no tengas ganas de hacerlo. La realidad tiende a contradeciros con bastante frecuencia. Es lo que tiene abrir una ventanita al mundo real, te sales de los estereotipos de “la malvada iglesia católica poderosa” y zasca en la boca, que resulta que hay más “malos” aparte de la sempiterna iglesia católica. Por cierto, ya que hablamos del poder de la iglesia, ¿sabías que Arabia Saudí, un país abiertamente teocrático, ha dedicado varias veces más el presupuesto total del Vaticano (otro país teocrático de esa religión que a ninguno nos gusta) a financiar mezquitas en Europa (y supongo
    que también a financiar terroristas)? Para reflexionar.

  9. Sé que los enlaces a los medios que cuelgo a continuación proceden de donde proceden, pero no me parece que vayan muy desencaminados estos artículos en concreto, y de vez en cuando, no viene mal ver las cosas desde diferentes perspectivas. Y no, no me recordéis la clase de genialidades que han llegado a publicar en AD y que te hacen cuestionarte si eso es periodismo….pero a veces, entre tanta morralla, se logra sacar algo de mediano interés. Pasa lo mismo con la CNN y otros medios más “serios” e “imparciales”, supongo.

    https://gaceta.es/noticias/archivo-1/izquierda-e-islam-extrana-pareja-22112015-1104/index.php

    http://www.atalayar.com/content/la-izquierda-radical-se-deja-seducir-por-el-islamismo-pol%C3%ADtico

    http://www.alertadigital.com/2014/01/09/la-izquierda-y-el-islam-historia-de-una-terca-fascinacion/

    Y ya que Andrea me pidió declaraciones de políticos de izquierda proclamando lo avanzada que es la nueva religión de moda, su enorme tolerancia y su respeto a colectivos como el LGTB entre otros, en los artículos que presento se entretejen unas cuantas y no son las únicas proclamas al respecto. Que aproveche.

    En fin, menos mal que solo la ultraderecha instrumentaliza colectivos a conveniencia y para ganar votos, ¿verdad? Y menos mal que son los únicos responsables de fragmentar a la sociedad y, parafraseando a Alex con su permiso y sin pretensión de ofender, de impedir una adecuada cohesión social de todos sus componentes (porque, mal que nos pese, la iglesia católica y la ultraderecha también forman parte de esta sociedad y de su pluralidad)

    • Está bien que avises de antemano sobre la parcialidad de esas fuentes, pero aun así las sigues utilizando porque refuerzan tu argumento. El hecho de avisar no las hace menos parciales; de hecho, no se trata solamente de un problema de objetividad, sino de fiabilidad, fidelidad, compromiso con la verdad (y, de paso, con los colectivos implicados en la información) y, en fin, credibilidad.

      Por duro que pueda sonar, de los medios que enlazas —al menos la Gaceta y Alerta Digital— no me creo ni la noticia más aséptica e irrelevante. Tampoco soy un firme defensor del resto de los medios españoles, sea dicho, pero desde luego cuanto digan esos dos medios siempre va a ser sospechoso, cuando menos, para mí, máxime si se trata de temas en los que conozco de sobra su postura (izquierda, islam, LGTB)…

  10. Agradezco tu apunte anterior, Nacho, pero creo que ambos sabíamos a la perfección a qué me estaba refiriendo cuando hablaba de la “cabalgata”, pese a mi “rajoyesca” equivocación. Mis disculpas si me he expresado de forma incorrecta, si ha podido ofender, o si he causado confusiones innecesarias. Pero mi error creo que no oculta el fondo de lo que quise decir: que los partidos políticos, sean del signo que sean (y de la religión que sean), cambian sus actitudes bastante rápido y cuando necesitan limpiar su imagen y/o captar votantes. No es un rasgo exclusivo de la ultraderecha.

    Respecto al pinkwashing, yo no creo que exista tal manipulación del electorado LGTB o de su causa, más allá del interés que todo partido tiene de captar más votos, lo cual es común a cualquier partido político que se precie, porque su propia supervivencia depende de ello. El electorado o partes del mismo, no pertenece a ningún partido político concreto, no es un coto privado de caza, y no es un instrumento que sirve a fines perversos posteriores. Los votantes eligen al partido que les apetece y que les da argumentos convincentes. Si los LGTB se acercan a la ultraderecha, a lo mejor los partidos tradicionalmente “pro-LGTB” en vez de buscar teorías conspiranoicas que expliquen esa pérdida de confianza que ha llevado a ese colectivo a refugiarse en el “enemigo” tradicional, deberían plantearse en qué se están equivocando para que se esté dando ese cambio. Igual la ultraderecha en sí no tiene tanto poder como le atribuyes, y más bien, no es que esté ganando la ultraderecha, sino que está perdiendo la izquierda, quizás por lo que comentó antes otro usuario acerca de su evidente pérdida de valores, o como yo mismo sugerí (odio parafrasearme a mí mismo, me da la impresión de que peco de arrogante o engreído, y no es para nada mi intención) que la izquierda, o partidos tradicionalmente pro-LGTB no ha sabido actualizar su discurso a las circunstancias actuales.

    Entiendo que te dé reparo que los artículos que presenté pequen de parcialidad. Ya lo avisé, pues sabía bien a lo que me atenía al colgarlos, y en efecto, lo hice porque secundan lo que digo (hombre, si defiendo un punto de vista determinado sobre algún tema, no voy a poner enlaces que digan lo contrario, ¿no? XD) Es cierto, ni de lejos son los mejores medios, y te lo puedo decir de buena tinta, porque también conozco de qué pie cojean. De hecho, suelen ser voceros habituales de la ultraderecha, así que uno se puede imaginar las barbaridades que a veces se exponen en los mismos (y buenas barbaridades te lo aseguro) Pero a la vez, también nos permite comprobar esos cambios paulatinos que esa ultraderecha ha ido experimentando en su discurso. En los artículos expuestos no se percibe antagonismo contra el colectivo LGTB, sino todo lo contrario. Hace unos años era impensable que círculos de ultraderecha mostraran tales actitudes. Hay quien podría llamarlo evolución o cambio. El problema de la izquierda, como el del islam, es que esa evolución no se acaba de producir nunca. Pero mal que les pese el mundo sigue inexorable dando vueltas, y cambiando. La ultraderecha lo ha visto, y ha decidido cambiar, al menos en ese aspecto específico.

    Luego podríamos debatir acerca de cuáles son entonces “fuentes fiables” y cuáles no. Porque si vas a decirme que la Sexta o HispanTV son imparciales…No me parece correcto descartar algo de entrada, sin siquiera plantearte echarle al menos un vistazo, simplemente porque la fuente en la que está publicado no es de fiar. A veces no viene mal tener una visión más global del tema, y esa globalidad implica leer y oír cosas que no siempre nos van a agradar, o coincidir punto por punto con lo que nosotros pensamos. Si lo prefieres puedo buscar esos mismos artículos en otras fuentes, igual están colgados por aquí o por allá. ¿Cambiaría tu opinión sobre ellos si los vieras en enlaces que direccionen a otras fuentes distintas que no sean ésas? O al menos, ¿le conferirías la oportunidad al contenido de los artículos, que es al fin y al cabo lo que cuenta, de concederle una mínima atención? ¿O tampoco lo harías porque “te hueles” que lo que en ellos se expone no coincide con tu ideología? Cuidado con los prejuicios, no vaya a ser que te conviertas sin darte cuenta en aquello que más odias.

    • Para nada, Pablo. Si me envías información que considero falsa o errónea, argumentaré en su contra, pero no necesariamente cuestionaré su legitimidad. No es el caso cuando sé desde el principio que las fuentes no son fiables.

      Por supuesto, no existe la imparcialidad y todas las fuentes están comprometidas en algún sentido. Pero otra cosa muy distinta es blandir fuentes que se sabe que no son de fiar. Nunca le concederé crédito a algo publicado por la Gaceta igual que tampoco lo haría si se tratara de Sputnik o Daily Star.

      No utilices, por tanto, ese argumento para desacreditar mi juicio, que es lo que pareces hacer al final de tu comentario. Como recurso retórico puede ser efectivo para quienes nos estén leyendo, pero sabes perfectamente que no necesitas esos ardides para contraargumentar.

      Un saludo.

  11. Es curioso que a Alex se le acuse de falta de profundidad y rigor como ha hecho Mendigo, que lo único que ha hecho es soltar su discurso político independientemente de la respuestas que le ha dado el autor del artículo. El interpretar mal un artículo, que el autor del artículo te lo replique, y hacer caso omiso a sus argumentaciones para persistir en contestar con su discurso, es realmente Mendigo quien adolece de profundidad y rigor. El artículo está muy claro, habla del homonacionalismo y del oportunismo de la extrema derecha en hacerse bandera de los derechos del colectivo LGBT para usarlo de arma arrojadiza contra unas minorias raciales, étnicas o religiosas en donde en sus países de procedencia se es muy hostil (hasta pena de muerte) con el colectivo LGBT. Habría sido más lógico y más coherente que Mendigo hubiese expresado su discurso en un artículo que hablase sobre la homofobia en los países islámicos, ya que me parece de poca honestidad intelectual contestar a un artículo con un tema alejado del artículo, que es precisamente lo que ha hecho Mendigo.

  12. Una noticia breve que acabo de ver en la red de redes. Al parecer sí que es cierto que se ha instrumentalizado a la comunidad LGTB, o por lo menos esta reciente marcha LGTB, para encubrir actitudes racistas y xenófobas, aunque no sé yo si la ultraderecha y el pinkwashing están muy implicados en ello, la verdad.

    http://www.mediterraneodigital.com/espana/comunidad-de-madrid/manifestacion-antirracista-en-madrid-en-la-que-estan-vetados-los-europeos-blancos.html

    Como comentan en el artículo, curiosamente los rumanos no estaban vetados de participar en la marcha “anti-racista”, a pesar de que hasta donde sabemos los rumanos tienden a ser blancos y europeos…Nacho, Álex (aludo a vosotros porque sois los más activos en este hilo, pero mi invitación al debate es extensible a cualquiera que desee participar, por supuesto) aclaradme la duda que me surge al ver esto. ¿Creéis que los partidos de ultraderecha estarán detrás de estas actitudes racistas encubiertas tras la pantalla del orgullo LGTB como ésta? ¿Será verdad que el racismo ha salido del armario a la par que el orgullo LGTB?

    Y aunque el islam no era el tema de conversación principal, ni el centro del artículo, siendo como es un elemento vertebrador del discurso de confrontación que suele caracterizar a la ultraderecha (su discurso siempre se ha basado en lo que Alex llamaba falta de cohesión social, y es cierto, para la ultraderecha siempre hay algún enemigo externo: nada une más que eso al fin y al cabo, suele ser el núcleo de su discurso, y hoy también sigue siéndolo), atención a las progresistas actitudes del islam que defiende la noble izquierda y que ataca dicha malvada ultraderecha por medio de sus esbirros/instrumentos/armas arrojadizas (en cualquier caso, nunca personas humanas), el colectivo LGTB.

    http://www.ecorepublicano.es/2017/06/jeque-de-cordoba-tv-en-la-naturaleza-de.html
    Abdelaziz Al Fawzan: “está en la naturaleza de las mujeres ser tontas”

    http://www.independent.co.uk/news/world/asia/indonesias-highest-islamic-clerical-body-issues-fatwa-proposing-death-penalty-for-people-caught-10111564.html
    Traducción del titular: el cuerpo clerical de Indonesia emite una fatwua proponiendo ejecución inmediata a cualquier persona que sea descubierta manteniendo relaciones homosexuales. Siglo XXI, recuerdo. Y ya debería sorprender que un cuerpo clerical (entidad religiosa) tenga poder para dictar leyes civiles… ¿los curas en España pueden condenar a alguien a pena de muerte? Pues no me suena…

    Y otra cosita de hace algún tiempo, y de la que ningún eco hubo en los medios “liberales”
    http://theoswatch.com/new-islamic-fatwa-fathers-allowed-to-lust-after-his-daughter-if-shes-over-9/
    Para quien no sepa inglés: ciertos círculos islámicos permiten y aplauden el incesto “un padre puede acostarse con su hija, siempre que tenga al menos 9 años”, declaraciones del año pasado, no de hace tres o cuatro siglos. ¡Malditos curas católicos!

    Con esto, ¿sorprende a alguien que una buena parte del colectivo LGTB se esté replanteando su intención de voto? Suele decirse que más vale lo malo conocido que lo “bueno” por conocer. ¿Cómo votar a partidos que defienden semejantes actitudes? ¿Qué opináis vosotros? ¿Será que la ultraderecha europea ordena a los musulmanes “moderados” tener esas actitudes, para que así puedan sacar ellos luego más votos (por supuesto, los musulmanes aceptan participar en el juego por…por…masoquismo, supongo)?

    • Creo que son preguntas interesantes y espero que Álex las responda, ya que sabrá bastante más que yo del tema. Pero me siguen interesando mucho las fuentes que utilizas.

      Empecemos con la primera: Mediterráneo Digital. Yo ya lo conozco y sé de qué pie cojea, pero vamos a hacer el experimento.

      Primero me meto en su web, que tiene por subtítulo «Políticamente incorrecto». Uf. Titulares de portada: aparece dos veces el término «feminazis». Seriedad a tope. Sigo bajando. «Los complejos del PP: homenaje público de Cifuentes al podemita Miguel Bosé», «5 gais bailan twerking y se mean sobre la tumba de uno de los héroes del Dos de Mayo», «La resaca del Orgullo Gay: 449 toneladas de basura y 9 personas graves», dos artículos sobre que las ayudas sociales van para inmigrantes, un especial sobre la independencia de Cataluña, dos sucesos que involucran a marroquíes, más chorradas contra feministas y todo lo LGTB… Abro su Twitter y lo primero que me encuentro es esto. Seriedad, rigor y cero machismo.

      Casi que se detecta un patrón, ¿no?

      No es de extrañar, por tanto, que una web con estas características abandere —¡oh, sorpresa!— el supuesto racismo contra los blancos. Seguramente también crean en la heterofobia y la persecución del cristianismo en España. En cuestión de unos años hemos pasado de «¡Que vienen los chinos!» a «¡Que vienen los moros!».

      En cuanto a tu selección ‘casual’ de titulares para demostrar la maldad™ de los musulmanes, por supuesto que vas a leer cosas así de países donde el integrismo religioso se encuentra inserto en la política. No lo defiendo; me parece asqueroso. Pero el argumento es tramposo: el integrismo cristiano y el judío son igual de intolerantes, solo que el primero ha perdido el poder temporal debido a un determinado devenir histórico y el segundo… en fin, simplemente es más discreto, porque Israel está jugando al progresismo, pero ya te digo yo que los rabinos ortodoxos no son precisamente Obama.

      En los países occidentales supuestamente hay una separación entre los poderes temporal y espiritual —bastante matizable esto—, por lo que la Iglesia no tiene poder de condena legal. Pero no te creas que eso evita que aprovechen su acceso al altavoz mediático para decir barbaridades muy similares:

      1. Machismo:

      http://www.eldiario.es/sociedad/llegar-abrazo-amoroso-aquelarre-quimico_0_466153439.html

      http://www.elplural.com/2014/05/05/antes-el-hombre-se-emborrachaba-y-pegaba-a-su-mujer-pero-no-la-mataba-afirma-un-cura-de-jaen

      http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/cura-bisbal-del-penedes-anima-las-mujeres-ser-sumisas-los-hombres-5350748

      2. Homofobia:

      http://www.ultimahora.com/indignacion-italia-cura-que-pide-matar-gays-n998924.html

      http://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/pastor-evangelico-dice-en-peru-que-hay-que-matar-homosexuales-articulo-683299

      https://politica.elpais.com/politica/2015/03/13/actualidad/1426274215_231226.html

      3. Pederastia (¿en serio quieres hablar de este tema tratándose de la Iglesia católica?):

      http://www.publico.es/tremending/2017/03/14/iglesia-hay-menores-que-desean-el-abuso-y-te-provocan-las-atrocidades-impunes-de-la-jerarquia-catolica/

      http://www.elplural.com/2015/09/20/polemica-por-otro-obispo-que-acusa-a-los-ninos-de-provocar-los-abusos-sexuales

      http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-10-08/gino-flaim-pederastia-homosexualidad_1052594/

      Realmente, no sé qué tratabas de demostrar con tu selección de noticias, Pablo. ¿Que hay una intransigencia brutal dentro del integrismo islámico? ¡Vaya sorpresote! Algunos de los titulares con los que te respondo ni siquiera son de integristas, así que figúrate cómo está el patio. Pero convertir esto en una especie de guerra de bandas me parece absurdo: de afirmar que los partidos de ultraderecha han empezado a «respetarlos y reconocer su existencia» (a los homosexuales) pasas a decir que por qué nos extrañamos por la deriva de su voto.

      A ver si nos aclaramos: ¿los partidos de ultraderecha se han ablandado y ahora son más tolerantes (enorme «JA» aquí) o son los votantes LGTB los que se han desplazado? Y no me contestes que ambas cosas para salvar tus argumentos, porque al final lo único que haces todo el rato es soltar lo que te viene bien como trampolín para arremeter contra los musulmanes y denunciar la persecución de los pobres cristianos, que viven aterrorizados y discriminados y les pegan palizas y les insultan y les hacen muchas cosas mu malas.

      Respeto que guardes las formas y trates de argumentar con datos, pero se te escapa tu opinión personal por cada resquicio. Y si el núcleo del debate va a ser la maldad o bondad de los musulmanes (o los cristianos, o las personas LGTB), me temo que poco debate puede haber, ya que se trata de una cuestión completamente opinable y no llegaremos a ningún sitio.

      Saludos.

      • Gracias por responder. Sí, a ver si Alex se anima también ahora que le he “picado” un poco…Bien, me alegro de que por fin alguna de mis fuentes te haya llamado la atención. Es curioso que solo te la haya llamado la primera, y no te hayas fijado, por ejemplo, en la segunda, que procede del extremo opuesto de la balanza, con tonterías que uno puede esperarse a ese lado (aunque supongo mejor vistas socialmente, por ser una página de izquierdas: de hecho la noticia colgada en ese enlace la sacaron nada menos que de lasexta.com como bien indican en el artículo) Sobre los otros dos enlaces, pues la verdad no ando muy familiarizado con ellos, pero la interesante noticia del clérigo turco diciendo la barbaridad que acabo de exponer puede localizarse en la red de redes con relativa facilidad, así que no parece que sea un invento de la ultraderecha para fomentar islamofobia y ganar votos a costa de explotar el odio al islam. O igual sí, ya sabemos que Israel está en todas partes y todo lo controla.

        Hay un detalle que me ha llamado la atención de tu respuesta, y es que pareces desestimar ciertas informaciones dependiendo de las fuentes en las que aparezcan. Es decir, según tú, dado que la noticia de la manifestación racista (y es racismo cuando se excluye a un grupo, y creo que eso incluye a cualquier grupo, por clarita que sea la piel) sale en un medio determinado, ¿asumes que la información es forzosamente falsa, o no debe ser creída, o debe ser desestimada? Porque podrá estar exagerada, a conveniencia de los intereses del medio correspondiente, pero la convocatoria y condiciones de esa manifestación no creo que sean inventadas, salvo que impliquemos un enorme complot conspiranoico de esos que tanto nos gustan. Me hace gracia que te interesaras por la cuenta de twitter de esa web, y no por la de quien patrocinaba esa marcha “anti-racista”. Echemos un vistazo:
        https://twitter.com/intent/follow?ref_src=twsrc%5Etfw&ref_url=http%3A%2F%2Fwww.mediterraneodigital.com%2Fespana%2Fcomunidad-de-madrid%2Fmanifestacion-antirracista-en-madrid-en-la-que-estan-vetados-los-europeos-blancos.html&screen_name=mohagerehou
        Y este enlace venía bien a la vista. No me parece que un activista contra el racismo, llamado Moha Gerehou, sea el clásico individuo que te encuentras en la ultraderecha. Y el cartel de la manifestación aparece en su cuenta de twitter, por lo que podemos asumir que el hombre era bien consciente del contenido del cartel y creo que lo pone bien claro. Si eso no es excluyente, en fin….Pero entiendo que a algunos, como os quiten el clásico estereotipo de que el racismo es una condición genética exclusiva del opresor blanco, ya no podéis ni concebir que puedan existir otras situaciones de racismo distintas.

        Lo que te quiero decir es que, ya que te molestaste en hacer el experimento, podías haberlo hecho de un modo mucho más completo, sin quedarte solo en el nombre de la fuente y mirando un poquito más allá (tampoco mucho, no hacía falta ni que leyeras el artículo, una imagen vale más que mil palabras) Ya te comenté antes que lo importante es el contenido, no tanto el continente. El hecho de que te hayas dedicado a difamar continuamente el medio, que me importa poco cuál sea, y no el detalle sangrante (un cartel propagandístico excluyente contra un grupo humano) es respetable, pero indica una alarmante ausencia de argumentos. Ahora bien, comprendo que es difícil argumentar contra la realidad, y es más fácil decir que “chorradas” como el “supuesto” racismo contra blancos no existe (claro, porque repetimos, solo los blancos somos racistas, por algún fenómeno genético exclusivo, supongo)

        • Me parece una opinión muy interesante, y las diferentes posturas que se puedan manifestar al respecto van a pecar de subjetivas. Por lo que entiendo de la manifestación, es una reivindicación activa de lo que en el feminismo se conoce como espacios no-mixtos, donde se favorece el empoderamiento, el derecho a conocerse sin interferencias del otro género. La idea detrás de este colectivo es el mismo; descolonizar su reivindicación y favorecer el empoderamiento de ciertos grupos tradicionalmente oprimidos –por lo que los rumanxs no entrarían a formar parte de la categoría de euroblancx–. El debate de si el racismo se aplica a la llamada “raza blanca” como claman algunos está en la misma línea de que se tipifique como violencia de género aquella que ocurre en el hogar por parte de una mujer a su marido.

          No creo que esta manifestación pueda ser racista, ya que como he dicho, es necesario entender que los privilegios raciales que puede tener una persona blanca en nuestra sociedad la excluiría de sufrir este tipo de delito –siempre proviene de un grupo social privilegiado–. De todas formas, existen diversos debates en la actualidad al respecto, y mis conocimientos antropológicos son limitados, por lo que no me veo capaz de defender ni criticar esta postura, solo explicarla.

          Respecto al islam, me gustaría saber cuál sería tu respuesta ante el debate que presentas. Si el Islam es según tú incompatible con los derechos LGBT, mujeres y demás, ¿qué propones al respecto?. Negar que existen derivas integristas en el islam sería inútil –como ocurre en otras religiones– pero lo que se debe debatir es cómo alcanzar cohesión social –entendimiento entre musulmanes, mujeres, LGBT…– y en mi opinión, dividiendo a las minorías, nunca se alcanzará.

          Sobre los espacios no-mixtos: https://luzierganaoxigada.wordpress.com/2015/03/04/espacios-no-mixtos-el-eterno-debate/

  13. Siguiendo con nuestro debate, el tema principal del mismo, y del artículo, fue desde el primer momento los intereses de la ultraderecha en captar votos de la comunidad LGTB, explotando ciertas fobias (en este caso, siguiendo la tradición de los partidos de ese signo, buscando la confrontación con un grupo externo amenazante: el islam), así como el uso del apoyo de esta comunidad para respaldar las tesis racistas de la ultraderecha contra ese grupo externo. Creí que esto lo teníamos todos claro, no entiendo por qué razón pareces haberte extraviado sobre la marcha. Tú dices: de afirmar que los partidos de ultraderecha han empezado a «respetarlos y reconocer su existencia» (a los homosexuales) pasas a decir que por qué nos extrañamos por la deriva de su voto. No veo dónde está el problema. Te lo explico de nuevo.

    Los LGTB se acercan ahora a los partidos de ultraderecha porque éstos, aunque sea en apariencia y aunque sea con el interés (por otro lado obvio en cualquier partido político, sea de ultraderecha o de ultraizquierda) de granjearse sus votos, les respetan y reconocen su existencia. Si consideramos que otros partidos, muchos de ellos de la tradicionalmente amigable izquierda, defienden ahora a gente que a su vez apoya las actitudes que he expuesto (entre otras), es un proceso casi lógico que los votantes LGTB se sientan incluso traicionados y busquen refugio hasta donde uno menos podría imaginarse (en este caso, en partidos que hasta hace nada también los odiaban, pero que ahora, los toleran, sea por interés o por lo que sea) A veces no se puede estar a dos aguas: si apoyas a los LGTB, no puedes apoyar a la vez una religión que promueve su asesinato sin juicio (y menos cuando se supone que eres un partido que, supuestamente, te opones a toda forma de religión…) Lo único que logras así es evidenciar tus propias contradicciones, y eso, los LGTB lo pueden ver como lo vemos otros, así que emigran. En eso consiste la libertad de elección.

    Respecto al tema del integrismo, es evidente, y no me consta haberte dicho lo contrario, que también lo hay en el cristianismo y en el judaísmo. La diferencia que no quieres aceptar es que estas dos religiones no interfieren en las leyes de los estados (con la excepción del Vaticano, supongo), mientras que el islam no hace diferencia entre religión y estado. Las bobadas que un cura dice una mañana que se levanta tras cogerse una cogorza no suelen tener la misma influencia que las barbaridades que un clérigo suní le suelta a una multitud de leales súbditos que cumplen ciegamente sus instrucciones, aunque éstas impliquen abusar sexualmente de niñas, porque dichas instrucciones vienen inspiradas por Alá y porque la palabra del clérigo es la ley. Creo que no hay que ser muy espabilado para ver la diferencia y lo que implica. Aparte, todavía no he escuchado a curas ni a rabinos (ni siquiera ultraortodoxos) animando a sus padres a acostarse con sus hijas, la verdad. Pero puedo equivocarme, te invito a que me lo demuestres en tal caso. No me importa admitir mi ignorancia, ninguno nacemos sabiendo todo, y los debates como éste, aparte de entretenidos, deben ser educativos.

    Lo que no me ha gustado, ni dice mucho a tu favor, es la burla ésa que has entremetido en tu último discurso. Es decir, según tú, los cristianos no sufren persecución, asesinatos, violaciones…Tal vez deberías echarte un vistazo a ciertas noticias de Oriente Medio (o de los campos de refugiados), o volver a hacer tu “experimento” de nuevo. Incluso no necesitas irte tan lejos, se han dado casos de agresiones en grandes ciudades por estos lares. Lo que me intriga es que introduces un argumento que no me consta haber mencionado por ningún lado, porque en ningún momento denuncié la persecución que sufren los cristianos (y podía haberlo hecho, pues es un tema bastante caliente y que contribuye a justificar la tirria que despiertan los musulmanes entre numerosos sectores) Pero no lo hice. Lo más parecido que dije fue afirmar que los crímenes de unos no tapan los de otros, y que criticar incesantemente a los curas no hace que desaparezcan las barbaridades efectuadas por otros. No entiendo por qué has tenido que atribuirme palabras que no mencioné, si querías burlarte de las tragedias de cristianos en otros lugares del mundo podías hacerlo sin usarme a mí como medio (allá cada cual con su conciencia) No me parece ni muy loable esa burla, ni tampoco que emplees a otros para estamparla en tu discurso.

    • Pablo, creo que presentas un choque de civilizaciones en tu postura que es errónea. Ni los partidos de ultraderecha –de forma real o instrumental– apoyan totalmente a los LGBT ni la izquierda apoya al islam. De nuevo, creo que es erróneo hablar de “el islam” como una visión común y cerrada que está exenta de interpretaciones. En los medios pueden encontrar un sinfín de noticias sobre musulmanes que pertenecen a la comunidad LGTB y que defienden una interpretación del Corán que no esté basada en la homofobia: http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-05-03/imam-gay-seropositivo-y-musulman-en-europa_1192681/

      Quizás el Vaticano sea el único país del mundo donde religión cristiana y Estado están completamente unidos, pero eso no hace la religion menos peligrosa para la causa LGTB. En Uganda, uno de los países más católicos de África, las leyes contra la homosexualidad se ven amparadas por los líderes religiosos del país: https://cruxnow.com/church/2015/11/28/ugandan-catholics-not-troubled-by-papal-restraint-on-gay-rights/

      Puede que sea más difícil verlo en Europa, pero en otras regiones del mundo, el poder de la religión cristiana sobre los poderes políticos es más que evidente. Si no me crees, puedes revisar las políticas respecto al aborto de muchos países latinoamericanos.

      El caso es que dividir izquierda pro-islam y derecha pro-LGTB es incorrecto y simplista, Pablo. Yo en ningún momento opino que la izquierda tenga la llave para la felicidad plena de los grupos LGTB, y que seguramente ciertos partidos políticos de izquierda se ponen el manto arcoíris solo para ganar votos, pero al menos no protegen al colectivo en base a la exclusión de otro grupo.

  14. Buenas tardes Alex: Muy interesante lo que expones. No lo había visto así, supongo que me ofusqué demasiado en mi punto de vista, y acusando a Nacho (aprovecho para disculparme si en mi “entusiasmo” anterior pude ofenderle) de estar llevando a cabo él una interpretación simplista de la realidad, resulta que yo también estaba obcecado en una quizá más. Plantear esta cuestión desde un choque de civilizaciones es absurdo, cierto. Pero al leer el artículo simplemente no pude evitar tener la sensación de que asumíais algo así como que los votantes de ciertos colectivos (en este caso, LGTB) “pertenecían” a determinados partidos políticos, o mejor dicho, a partidos de determinado signo político. En resumen, era como decir: si un gay vota a un partido de ultraderecha, es que está siendo “instrumentalizado” por ésta. En cambio, vota a un partido “de los buenos” y ya es que está decidiendo por sí mismo. ¿No podría votar a los primeros, sin ello implicar manipulación de la ultraderecha? ¿Por qué no iba a votar libremente a esos partidos, aunque no sean los tradicionalmente suyos? No me gustaba esa impresión que trasmitía la lectura de que las personas de ese colectivo eran de un partido o partidos determinados, aparte porque se les cosifica asumiendo que si votan a unos lo hacen porque “les han lavado el cerebro” (plan secta) y si votan a otros lo hacen porque son libres.

    Lo que no acabo de entender es ese temor a que la ultraderecha pueda ganar votos. Tampoco veo esa deriva del colectivo LGTB como una consecuencia de un “plan maestro” de la ultraderecha (no creo que sus líderes e ideólogos sean tan astutos…o al menos que su intención inicial fuera transformarse en adalides de algo que hace nada aborrecían), sino del hartazgo de esa comunidad de las posiciones algo ambiguas de sus “partidos de origen”. Si éstos se han pasado décadas atacando una religión que representaba toda esa intolerancia contra su modo de vivir y de sentir, puede suponerles algo brusco y desconcertante que, de pronto, esos partidos que les defendían de la intolerancia religiosa, apoyen a otra religión, que por muy distinta que sea, y por muy exótica y no asentada en este continente que sea, es igual o más intolerante que la que ya había por estos lares. Considerando que esa religión nueva, además, tiene nada disimuladas intenciones de hacerse con el poder político (no solo espiritual, que es donde tendría que quedarse toda religión que se precie) en ocasiones de manera agresiva como podemos ver casi todos los días, no creo yo que ahora mismo la mayor amenaza contra la democracia y los valores humanos (entre los cuales se cuenta la tolerancia y el respeto a colectivos como el LGTB) sea precisamente la ultraderecha.

    Aparte, la ultraderecha “moderna” que ha ido surgiendo estos últimos años (LePen y compañía) tiene un curioso comportamiento: en cuanto empiezan a acceder al poder, empieza a desinflarse en vez de fortalecerse. Les pasa, supongo, a todos los partidos “populistas”, también lo veo en los que se mueven en el otro extremo: el lado “de los buenos” (Podemos y compañía) Por lo tanto, no entiendo la razón de tanto alarmismo cuando la ultraderecha “moderna” o populista hace cualquier cosa. Como comenté antes, la izquierda populista tipo-Podemos lleva años haciendo lo mismo, y no parece que cause tanta alarma. Creo que ya va siendo hora de superar la concepción maniquea izquierda-buena, derecha-mala, o al menos admitir que a estas alturas esa clasificación se nos ha quedado corta. Entiendo que la ultraderecha se asocia a lo que se asocia, pero del otro lado también podríamos hacer analogías no mucho mejores (Stalin sigue siendo el mayor genocida que ha existido, por delante de Hitler. Aunque todos sabemos lo bien que congeniaron a la hora de repartirse Polonia…)

    • Hola Pablo, me alegro de que al final nuestros puntos hayan confluido en cierta manera, y de que nos hayamos entendido. De todas formas, el artículo no menciona en ningún momento las supuestas bondades de los partidos de izquierda, como tampoco demoniza a la derecha. El hecho de describir la infundada deriva pro-LGTB de ciertos partidos ultra tampoco significa un insulto hacia sus votantes, o al menos esa no era mi intención.

      Lo que creo que sí es peligroso es la utilización del pretexto de los inmigrantes. Es decir, no critico a la facción LGTB que vota a la ultraderecha porque cree que defienden sus intereses, sino que critico a aquella que la vota en base a un miedo infundado. Apoyar a Le Pen porque estás en contra de la Unión Europea es entendible, pero votarla porque es la única que promete luchar contra los inmigrantes que “ponen en peligro tu vida” es peligroso. No se puede homogeneizar a un colectivo tan diverso como el musulmán, y la instrumentalización hace referencia a la utilización de los derechos LGTB con un objetivo racista, no a un desinteresado compromiso con la diversidad sexual.

      De todas formas, creo que Podemos no tiene cabida en este artículo porque la situación española no ha sido analizada, y el PP no podría ser considerado un partido de ultraderecha al estilo del Frente Nacional.

  15. Sigo en otro mensaje porque meter tanta tralla de golpe igual es excesivo (así todo debe serlo, procuraré contenerme y no soltar tantas parrafadas. Debe ser lo que tiene estar aburrido y de vacaciones)

    En el tema de si la izquierda defiende a los LGTB sin aislar a otro colectivo o grupo no estoy de acuerdo. Mismamente, están aislando de forma abierta a la iglesia católica y no solo a sus curas o representantes, sino también a sus creyentes o a personas que deciden libremente tener dichas convicciones. En el momento en que un partido insulta a una religión, porque se supone que ese partido es anti-religión (se supone), ya está aislando a otro colectivo. Claro, que aquí lo que yo veo es que ocurre igual que con eso del racismo anti-blanco: como es el grupo mayoritario o más asentado, ¿se puede asumir que no existe dicho racismo? Porque al hacerlo, igual acabamos normalizando esas actitudes “según contra quienes” vayan dirigidas. Por ejemplo, que un partido de izquierdas decida asaltar una capilla (por, entiendo, ser ésta el símbolo de una religión) pero no hagan lo mismo con una mezquita (también religión, también representa valores anticuados y rancios) creo que es un trato discriminatorio, por definirlo de algún modo. ¿Dónde están las macizas de Femen, por ejemplo, desnudándose delante de mezquitas? En cambio, es habitual verlas haciendo eso en iglesias. No son partidos de ultraderecha los que llevan a cabo esa distinción, una que además atenta contra su propia filosofía de partido (la ultraderecha nunca ha sido antirreligiosa, sino todo lo contrario. Se supone que la izquierda sí, pero, ¿en qué quedamos? ¿Una religión sí, otra no?)

    Supongo que la clave es separar religión y estado para evitar problemas, y que esa separación sea sólida y firme, para que no pase lo que me comentas de Iberoamérica (lo he mirado, y sí, hay que reconocer que la influencia eclesiástica en el tema del aborto es visible, aunque no lo sea “oficialmente”. Lo de Costa Rica es acojonante) También leí cómo a los jesuitas les expulsaron de Etiopía cuando los afables sacerdotes trataron de meter mano en el gobierno de ese país, algo antes de que subiera al trono el famoso Ras Tafari: vendría a ser un caso similar. El problema es que algunos no parecen querer aceptarlo, y no son precisamente los círculos de la ultraderecha quienes no lo aceptan. Al menos en el caso de la ultraderecha “moderna”: luego está la morralla inútil de la Falange y otra basura del estilo, que seguro que querrían que los curas mandasen a nivel estatal, pero esos deshechos del nacionalcatolicismo ya poco pueden hacer, aparte de pudrirse de asco y salir a hacer el tonto de vez en cuando para hacerse notar.

    • Pablo, utilizar el adjetivo “macizas” para describir a las integrantes de Femen es un comentario machista que no tiene cabida en este medio. Si no estás a favor de sus actuaciones, justifícalo, pero no las insultes, ya que resta validez al resto de tus argumentos. Femen sí que organiza actos criticando el islam (https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/sep/16/femens-topless-condescension-towards-muslim-women-only-helps-sexism) y muchas feministas critican de hecho ese supuesto “supremacismo cultural” que presentan al desnudarse en actos religiosos. Estés a favor o no, creo que es importante saberlo, ya que decir que las activistas solo critican la religión cristiana es erróneo.

      No me voy a poner a defender a ningún partido político, porque creo que no es el objetivo de este artículo, ni me veo capacitado para ello, pero decir que un partido en su totalidad es anti-religioso peca de simplista. Lo que es cierto es que en España no existe una verdadera separación Iglesia-Estado, por lo que ciertos partidos reivindican la necesaria laicidad del Estado, y algunos grupos o individuos dentro de estos partidos la reivindican de una forma más activa. No estoy defendiendo estos actos, pero creo que no se puede atacar a un partido político basándose en lo que ciertos individuos dentro del mismo hagan.

      Y de nuevo, no creo que haya ningún partido de izquierdas en Europa que ciegamente apoye al islam, ni muchísimo menos. Quizás defiendan los derechos de los musulmanes o inmigrantes de forma más abierta que otros partidos, pero no el islam. Y de nuevo, no vale la pena centrarse en esta dicotomía en el artículo, ya que el foco es otro y ni la izquierda ni la derecha son demonizadas o defendidas,

      • Buenas tardes: Bueno, tampoco creo que hubiera mucho problema en no entendernos. Si todos pensáramos lo mismo, nos aburriríamos como ostras y seguramente tardaríamos más en aprender y en ver las cosas desde otras perspectivas. Me temo que no coincidiremos al 100% pero es agradable la charla igualmente. Sigue pareciéndome que las integrantes de Femen no destacan por su ecuanimidad en cuanto a protestas (y aprovecho para disculparme por el término que empleé antes, no pretendía ofender al usarlo, pero sí es verdad que resultó muy desacertado), y sigo sin ver que les moleste especialmente ciertas actitudes según de donde vengan (como pasa con el resto de movimientos de izquierda y tradicionalmente pro-LGTB), pero como entremos a discutir esto, ya sí que no terminamos nunca…Sigo creyendo que los principales culpables del cambio en la intención de voto del colectivo LGTB son sus tradicionales defensores, a causa de su indefinición y ambiguedad en torno al tema de la religión, y concretamente al modo en que se disculpan ciertas actitudes y valores cuando vienen de una religión en concreto. Culpar a un plan de la ultraderecha es echar balones fuera, y hacer lo mismo de lo que justamente se acusa a la ultraderecha: esgrimir un discurso de confrontación contra una amenaza todopoderosa. Hay que saber hacer autocrítica, y clarificar tus ideas, sobre todo si durante décadas has esgrimido la laicidad del estado y la defensa del colectivo LGTB como pilares centrales de tu discurso e ideología política.

        Por cerrar, un artículo de hace tiempo que me parece hasta curioso, y también trata sobre esta “diversificación” de votantes de la ultraderecha:
        http://www.elmundo.es/internacional/2015/03/30/551828d8ca474193068b4582.html

        Y una lectura interesante que encontré, al hilo de patear Google tras picarme con este asunto, creo que va en relación a lo que aquí hablado, aunque es un texto extenso y denso, en cantidad e ideas:
        http://humanismosecular.net/?p=1170

  16. Aquí lo que ha ocurrido es que se han confundido muchos conceptos.
    Claro que en el colectivo LGBT hay gente racista , xenófoba etc…No es exclusivo de ningún colectivo humano este rasgo.
    ¿ La pregunta es, por pertenecer a un colectivo minoritario es mas grave que si pertenecieran a la mayoría ? En mi opinión, no.
    Además en el caso de la xenofobia a los musulmanes creo que tienen mucha razón a temerlos especialmente. A diferencia de los judío y cristianos, los musulmanes aun no han evolucionado, están en una fase muy inicial de su religión y les falta madurez, les falta reflexión, les falta facciones tipo los protestantes en el cristiano, es un credo demasiado monolítico y potente aun, y por lo tanto, teniendo en cuenta el crecimiento exponencial de la población magrebí y por lo tanto musulmana en Europa, se están viendo repuntes homófobos muy preocupantes, sobre todo en el norte de Europa donde los musulmanes son legión. Por lo tanto es normal , incluso sano, que el colectivo LGTB se concentre en combatir la religión y el colectivo que la practica, que queramos o no, son en su mayoría árabes o magrebíes, que hoy por hoy mas daño les puede hacer. Ver todos los atentados terroristas, que si bien no han estado dirigidos a este colectivo en particular, ellos saben que pueden ser los siguientes. A lo mejor les interesa también este enlace : https://teatrapare.blogspot.com.es/2017/07/mi-idea-de-dios.html

  17. En el artículo de Alex, para nada menciona que política y religión vayan de la mano. Simplemente sintetiza, argumenta e informa de la realidad de cierta facción de la comunidad LGB. Todo los comentarios que intentan vincular politicas-religiones me parecen simplistas y no aportan nada al artículo muy documentado de Alex. Todas las opiniones parece que lo único que intentan es pasar el tiempo y buscar debate, solo para tener con quién debatir. ¿Qué ocurre, que no tienen amigos o familia con quién hablar o pasar el tiempo? Hay comentarios tan extensos para no defender nada, que reultan tediosos, faltos de información y poco ilustrativos con el gran artículo de Alex.

    • Que yo sepa, la función principal de una sección de comentarios es comentar el tema o algún tema relacionado con lo que el autor del artículo expone. Lógicamente, esto da la posibilidad de derivar en un debate en el que unos y otros intercambian ideas. Pero para eso, hay que ofrecer alguna idea. Visto que tú no das ninguna en tu breve misiva, uno se pregunta qué sentido o lógica tenía la misma, si no pretendías aportar absolutamente nada (como así ha sido)

      Es también gracioso que acuses a otros de hacer comentarios simplistas, cuando el tuyo es el comentario más parco y burdo de cuantos he leído desde que visito esta web. Sobraba totalmente, pero supongo que algunos necesitáis haceros notar de algún modo, quizá por envidia, quizá por aburrimiento…Tampoco me interesa la razón, ni eso eres capaz de aportar.

      En resumen, y usando tus términos (no me extraña que no seas capaz de seguir un debate, o que te pierdas con mensajes de más de dos líneas XD): Tu comentario “reulta” tedioso, falto de información, y poco ilustrativo…y eso sin ser nada extenso.

      • La calidad de un comentario, no se mide por “su extensión”, sino por su contenido.
        Me limito a ¡felicitar a Alex por publicar su artículo! Muy pocos han tenido el coraje de escribir sobre los desafíos del racismo en un medio escrito. Alex ha escrito un artículo excelente que debe levantar muchas cejas. Por supuesto, gran parte de su tema se debe haber hecho con una carretilla llena de investigación. Le admiro. Supongo que esto significa que veremos más de él en los medios impresos a partir de ahora.
        Los comentarios sobre su artículo por parte de gente como usted, parecen más dirigidos a llamar la atención para al final no decir nada, a pesar de su largo y tediosa opinión.
        Ya veo que se molesta en releer su “azaña” y medirla por el número de caracteres
        No pretendo entrar en debates sobre el “sexo de los ángeles”, simplemente he dado mi opinión por la calidad del artículo de Alex, al que seguiré con mucho interés en futuros estudios publicados.

        Un cordial saludo.

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