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“Una propuesta indecente”, por Pelegrín Castillo

El embajador de los Estados Unidos, James Brewster, reveló que los EUA otorga ochenta mil visas de residencia por año a dominicanos y que solo México recibe más en todo el continente. Seguro que muchos aplaudieron con entusiasmo esa noticia, que en realidad tiene una significación ominosa. También resaltó que nuestra diáspora en EUA alcanza la cifra de 1,8 millones. ¿Por qué EUA otorga a dominicanos esa cantidad tan elevada de visas? El senador Sessions, designado por el presidente Trump como su futuro procurador general, refería hace algunos años que, según oficiales del consulado en República Dominicana, la mayoría no se otorgaba por su calificación laboral o sus aportes a la economía, sino por matrimonios arreglados o petición familiar. ¿Es esa la verdadera razón de tanta apertura y flexibilidad consular?

En un lustro, 400.000 compatriotas emigrarán para radicarse en EUA. ¿Cuántos partirán hacia Europa? ¿Cuántos más lo harán hacia Canadá? ¿Cuál es el perfil laboral y educativo de esos recursos humanos? Al conocer el dato, recordé un controvertido informe de una comisión del Parlamento Europeo que visitó la isla de Santo Domingo en 1999. Los eurodiputados, que habían ido primero a Haití y luego a República Dominicana, identificaron un gran potencial de violencia entre ambos pueblos si continuaba la desestabilización demográfica y medioambiental y sus impactos migratorios insulares. Eran conscientes de que la alta densidad demográfica era explosiva.

Pero la solución propuesta era una quintaesencia de racismo, cinismo y manipulación imperialista: un intercambio de poblaciones. Que República Dominicana asumiera a los haitianos como minoría nacional y nombrara un comisionado especial y, en cambio, los dominicanos debían prepararse a emigrar dentro de un generoso programa de visas, especialmente hacia España. Una propuesta indecente, que para nada tomaba en cuenta el derecho de ambas naciones a su propio desarrollo y a preservar su identidad. Recuerdo que algunos diputados dominicanos nos reunimos después con la eurodiputada comunista Francisca Pérez de Arco, que había sido parte de esa comisión, cuyo informe criticamos con crudeza y dureza. Nos pidió disculpas después de admitir su error y ligereza.

Sin embargo, esa fórmula de intercambio de poblaciones en gran medida ha venido ejecutándose en la práctica. Las potencias tienen una deuda con Haití y, al mismo tiempo, un serio problema de seguridad derivado de su condición de Estado fallido. No han querido reconstruir sus bases nacionales. Tampoco han alentado los flujos migratorios hacia Senegal para corresponder a la propuesta de su presidente tras el devastador terremoto de 2010. Ni hablar de la opción de abrir los espacios de la Guayana Francesa. No se han propuesto buscar un genuino compromiso continental con cuotas de migración: quieren resolver ambos asuntos a expensas de República Dominicana, es decir, escoger una vía que equivocadamente perciben como más expedita y económica.

Pero saben que eso no es posible sin presionar, debilitar y condicionar al país y sus élites con el empleo de los más diversos recursos blandos y duros de poder. Debemos admitir que la obsecuencia de sectores genuflexos del liderazgo nacional ha facilitado esos planes.

Junto a la generosa política de empréstitos, que cuenta con la bendición de los organismos multilaterales, acompañada de un conveniente maquillaje de las cuentas nacionales, viene aplicándose un doble y efectivo estímulo a la migración para amortiguar tensiones y administrar o atenuar crisis insulares. Los dominicanos con mejores índices de desarrollo humano salen al tiempo que entran de forma incesante los haitianos empobrecidos, impulsados por una economía de émbolo, dentro de un esquema de capitalismo salvaje. Resulta notoria la desnacionalización creciente de los mercados laborales en construcción: agropecuario y servicios. Muchos servicios públicos, en especial los de salud y sanitarios, están sobrecargados, expuestos a colapsar.

Ese proceso es uno de los factores que explican por qué República Dominicana, pese a contar con la economía de mayor crecimiento en la región, es la que peor distribuye los frutos de ese crecimiento. En ese contexto de drenaje permanente de sus recursos humanos, construir un proyecto nacional dominicano fuerte e integrador que apuntale su desarrollo en las remesas que aportan las últimas generaciones de la diáspora resulta muy arduo y deleznable.

¿Hay mejor manera de cumplir la quinta recomendación del informe Mission to Haiti de la ONU, de junio de 1949?:

Impresionados por el hecho de que la perspectiva de Haití en los años que vienen es la continua, implacable presión de una población constantemente creciente sobre los limitados recursos naturales —y que desarrollar la producción de esos recursos, primero para alcanzar y luego para sustancialmente sobrepasar el crecimiento poblacional, es un proceso que necesariamente tomará un tiempo considerable, incluso en las más favorables circunstancias—, la Misión recomienda que se considere seriamente la posibilidad de fomentar la emigración como una manera de aliviar la aguda presión poblacional. Existen en el ámbito general del Caribe países escasamente poblados —cuya población es en gran parte de la misma estirpe de la de Haití—, los cuales han hecho de conocimiento su disposición y deseo de recibir inmigrantes para ayudar a desarrollar sus recursos naturales. La emigración desde Haití debe preferiblemente adoptar la forma de mover unidades familiares enteras de áreas agrícolas sobrepobladas para el asentamiento permanente en el país de inmigración, en contraste a la emigración principalmente estacional o temporal que ha tenido lugar en el pasado. Las Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo tienen al mando instalaciones para la prestación de asistencia técnica y asesoramiento sobre la aplicación de la política aquí recomendada.

Informe completo (en inglés)

Para ampliar: “La miopía frente a Haití”, Pelegrín Castillo en Listín Diario

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Acerca de Pelegrín Castillo 1 Article

Exministro de Energía y Minas y legislador durante cinco periodos en la República Dominicana. Actualmente, vicepresidente de la Fuerza Nacional Progresista y profesor de Derecho en la Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Fundador del Comité de Solidaridad Internacional con Haití. Twitter: @pelegrinc

2 comentarios en “Una propuesta indecente”, por Pelegrín Castillo

  1. Por primera vez leo en este espacio la Otra Campana. Porque se han limitado a acabar con la RD promoviendo su fusion con haiti. No hay dudas que son parte del engranaje y lubricadores del mismo., al igual que lo son el centro bino, los jesuitas y los peridistas pagados juchy lora y juan bolivar diaz, entre una larga lista de otros

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