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“La política exterior de la República Dominicana”, por Eddy de Gracia

La política exterior practicada por la República Dominicana experimenta una significativa transformación en cuanto a su desempeño en el escenario internacional, al interpretar de forma eficiente el mandato constitucional que dispone que la política exterior la traza el presidente de la república y la ejecuta el Ministerio de Relaciones Exteriores. La nueva visión del servicio exterior dominicano es resultado de los cambios políticos, sociales y económicos que se producen a nivel mundial, elementos determinantes para la reorientación diplomática del Estado dominicano. 

Durante los últimos veinte años, el Estado dominicano construyó una visión de política exterior más activa, rompiendo con el modelo anticuado y aislacionista que caracterizó la época de la Guerra Fría. El país hoy promueve una diplomacia competitiva y dinámica, capaz de impulsar el intercambio comercial, la inversión extranjera y el turismo, renglones que constituyen un desafío para el Gobierno en su propósito por adecuar y profesionalizar el ejercicio diplomático contemporáneo. De ahí que la política exterior dominicana esté fundamentada en reconocer la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solidaridad y la cooperación internacional.

La historia de la diplomacia dominicana refleja que la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores en sus inicios no tenía la capacidad de asumir sus atribuciones con la solidez que demanda el país en política exterior. De hecho, a través de un mandato presidencial, delegaban su competencia a otras instituciones gubernamentales, elemento que impide a los historiadores identificar una política exterior específica en función de las necesidades que enfrentaba el país desde su independencia en 1844. Por consiguiente, las actuaciones diplomáticas en un primer momento estaban comprometidas con las coyunturas políticas que se presentaban, además de lograr el reconocimiento y soberanía como nación. 

Es de tomar en cuenta que fue durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo cuando la República Dominicana define por primera vez una política dirigida al exterior, propuesta que se caracterizó por manipular la realidad nacional en su propósito por favorecer la permanencia y el reconocimiento internacional del dictador.

En el año 1993, la República Dominicana consigue participar de forma activa en el comercio mundial, incorporando los mecanismos previstos en la Ronda de Uruguay y el Caricom. Sin embargo, es a partir del 1996 que el país asume un papel decisivo en el orden político internacional y redefine su actuación ante los diversos foros y organismos internacionales.

La política exterior dominicana está enfocada a fortalecer el intercambio con los países de la región latinoamericana. Destacan las buenas relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, producto de la importancia que reviste para los dominicanos el comercio y la migración. Haití constituye también un punto elemental en la diplomacia dominicana: la coexistencia como países limítrofes condiciona el mantenimiento de un diálogo permanente entre ambos Estados. Por consiguiente, la cooperación y ayuda humanitaria en favor del pueblo haitiano reviste una importancia significativa para el Gobierno dominicano debido a la compleja situación política, económica y migratoria existente en el vecino país. La relación entre los dos países generalmente está condicionada por factores de carácter interno que se producen en Haití, aspectos que de alguna forma determinan la tendencia diplomática frente al país.

La República Dominicana, de cara al futuro, está abocada a introducir los cambios que requiere su política exterior y romper con el aislacionismo que caracterizó el país. Es a partir del Foro de la Diplomacia en el año 2015 que la diplomacia dominicana vuelve a experimentar cambios fundamentales. Durante este evento se evaluaron las fortalezas y debilidades del Ministerio de Relaciones Exteriores con el fin de mejorar el funcionamiento de la institución de cara a los desafíos que proponen los nuevos tiempos. La nueva política exterior prevé ofrecer a la República Dominicana un ejercicio diplomático moderno, priorizando la inversión económica, la imagen del país y la protección de la comunidad dominicana en el extranjero.

A partir de la Sentencia 168-14, emitida por el Tribunal Constitucional de la República Dominicana, la Cancillería se desempeñó en los diferentes foros internacionales ejecutando una labor de defensa en favor del Estado y su política migratoria. Se reiteró que no se ha producido en el país ninguna expulsión masiva de personas de supuesta nacionalidad dominicana y explicaron que, por el contrario, se trata de una repatriación de extranjeros en condición de irregularidad, proceso que se puso en práctica soberanamente, amparado siempre en el reconocimiento de los principios que enarbolan los derechos humanos.

En ese sentido, el país reiteró su compromiso ante la comunidad internacional de preservar los derechos humanos y la cooperación entre los Estados, sobre todo en temas sensibles, como migración, turismo, comercio, cultura, protección del medio ambiente y lucha contra las drogas y el crimen organizado.

Todo esto forma parte de los logros que en materia de política exterior exhibe el Gobierno dominicano a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de la república con el propósito de adecuar la representación diplomática en función del interés y el respaldo internacional.

El Orden Mundial en el Siglo XXI no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores de la Tribuna. Para cualquier asunto relacionado con esta sección se puede escribir a [email protected]

Acerca de Eddy De Gracia 1 Article

Diplomático y Abogado. Ejerció funciones diplomáticas en representación de la República Dominicana en Cuba, Costa Rica, Guatemala y, actualmente, en Chile. Twitter: @EddyDeGracia

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