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Los obstáculos de una revolución de esclavos. El caso de Haití

Rituales en Haití. Imagen de Cristina García Rodero

Según cuentan los que allí viajan, la visión aérea de Haití ya promete desolación: frente al verde horizonte de la parte este de la isla de La Española, donde se encuentra República Dominicana, al oeste se observa una clara desertificación que desentona con la pronta y exuberante vegetación del otro lado. Si bien se dan condiciones geográficas ineludibles que ahondan esta diferenciación, fue la mala gestión de los extensivos cultivos de Haití durante la colonización, junto con la incapacidad de reforestar la isla, los que han acabado convirtiendo a Haití en una zona especialmente vulnerable a catástrofes naturales, que obstaculizan su desarrollo y profundizan sus desigualdades sociales preexistentes.

Un buen ejemplo de ello es el terremoto que tuvo lugar en 2010, que conmocionó a la opinión pública internacional, volcándose importantes recursos en equipos de rescate, médicos y reconstrucción en el país. Aunque existe por lo general una alta actividad sísmica en La Española que frecuentemente ha devenido en tsunamis y terremotos, en 2010 tuvo lugar uno de magnitud 7.0 en la Escala Richter que asoló la totalidad del país. Los servicios colapsaron y murieron más de 316.000 personas, otras tantas fueron heridas y a ello se le sumó un millón y medio de desplazados.

La incapacidad de hacer frente a la catástrofe e incluso de reorientar los recursos recibidos de la ayuda internacional, no sólo alejaron al país de la consecución de los objetivos de desarrollo del milenio, sino que hicieron internacionalmente visibles las contradicciones y desafíos que aún quedaban por abordar.

Existe un profundo desconocimiento sobre Haití. Muchos podrán situarlo en el mapa y referirse al colonialismo francés, pero una de las preguntas que primero se haría sobre un país, qué idioma se habla, ya sería mal contestada por un importante número de personas. Aunque hay un porcentaje de población que habla francés, el idioma principal es el criollo (creole), que aunque adopta palabras del francés, mezcla varias lenguas de África Occidental.

         Francés                                                                                     Criollo/Creole

       Pour le Pays et pour nos Pères                                                   Pou Ayiti ak pou Zansèt yo Fo nou

   Formons des Fils, formons des Fils                                           kapab vanyan gason Moun pa fèt pou

          Libres, forts et prospères                                                      ret avèk moun Se sa-k fè tout Manman

       Toujours nous serons frères                                                      ak tout Papa Dwe pou voye Timoun

  Formons des Fils, formons des Fils                                            lekòl Pou yo aprann, pou yo konnen Sa

    Pour le Pays et pour nos Pères                                                   Tousen, Desalin, Kristòf, Petyon Te fè

  Formons, formons, formons des Fils                                              pou wet Ayisyen anba bòt blan

    Pour le Pays et pour nos Pères

 

Su himno, La Dessalinienne, es un belicoso canto a la libertad de un estado que parecía desafiar al orden internacional del siglo XIX. ¿Qué salió mal en Haití? ¿Qué hay detrás del país más pobre de la región latinoamericana? ¿Qué le debilitó, aparentemente, para siempre?

Haití comprende aproximadamente un tercio de la extensión de la isla de La Española. Fuente: Naciones Unidas
Haití comprende aproximadamente un tercio de la extensión de la isla de La Española. Fuente: Naciones Unidas

Primer triunfo de una revolución de esclavos en el mundo

A los ilustrados franceses, que alababan la razón y defendían la libertad del hombre frente a las tiranías, les iban a sorprender las consecuencias últimas de los paradigmas que preconizaban: a las revoluciones francesa y estadounidense les siguió la primera revolución de esclavos triunfante en todo el mundo, la de Haití.

Esta parte de la isla de La Española había pertenecido en un primer momento a la Corona española hasta que ésta fue perdiendo interés por encontrar oro en otros territorios latinoamericanos. Así, cuando los franceses llegaron en la segunda mitad del siglo XVII, la parte oeste de la isla les fue finalmente cedida unas décadas después, en 1697.

Las cifras que rodearon en los siguientes años a esta colonia francesa no son desdeñables: Haití exportaba el 60% del café y el 40% del azúcar que se consumía en Europa. A su vez, esta isla absorbía un tercio de los esclavos del comercio internacional. De igual manera, no podemos dejar de remarcar que los indígenas originarios de Haití fueron aniquilados y que se necesitaba mano de obra en los cultivos extensivos.

El tráfico de esclavos africanos hacia las colonias americanas se contó por miles, especialmente durante el siglo XVII. Fuente: Slavevoyages
El tráfico de esclavos africanos hacia las colonias americanas se contó por miles, especialmente durante los siglos XVII y XVIII. Fuente: Slavevoyages

Durante la época francesa era relativamente frecuente que los colonos tuvieran relaciones con esclavas que dieran lugar a descendencia, que si bien no adquiría tal cual el mismo estatus que el de su progenitor, sí nacían libres. De jóvenes se les enviaba a Francia donde recibían formación y estudios, creándose una clase social nueva, con rasgos mulatos y socialmente formados en un ambiente afrancesado y burgués. No se cometa el error de pensar que fueron estos los protagonistas de la revolución haitiana, nada más lejos de la realidad, y aunque algunos lucharon en el bando de los esclavos contra los franceses, iba a existir una distancia insalvable entre ellos y los esclavos revolucionarios.

Alexandre Dumas (padre), uno de los partícipes más célebres en la independencia haitiana. Fuente: Wikipedia
Alexandre Dumas (padre), uno de los partícipes más célebres en la independencia haitiana. Fuente: Wikipedia

No obstante, sí pudiera decirse que las ideas ilustradas francesas pudieron viajar con mayor rapidez a través de este nuevo grupo social de ciudadanos libres que además no resultaban tan ajenos a la población haitiana. Ésta comenzó a replantearse su propio estatus en una inevitable comparativa con este nuevo grupo, que ahora también poseía tierras y esclavos. Ni que decir tiene que los mulatos libres despertaban envidias e indignación entre los esclavos, pero también rechazo entre los franceses libres pero de menor categoría social que ellos. Aunque no deja de ser anecdótico, el padre del reconocido y célebre escritor francés Alexandre Dumas, llamado Thomas-Alexandre Dumas, era el hijo de una esclava con un francés, y además de terminar adoptando el apellido de su madre, Dumas, luchó del lado de los esclavos en la revolución haitiana.

Cuando los esclavos se levantaron contra los franceses en 1791, comenzó una guerra que duraría 13 años, y que provocó, además de grandes pérdidas humanas, un importante desgaste del territorio, especialmente de las zonas de cultivos. Cuando en 1804 el General Jean-Jacques Dessalines proclamó la victoria de los revolucionarios, una alarma sonó para las potencias occidentales. Llevar y aplicar los planteamientos ilustrados sobre la razón y la libertad del hombre a los territorios de ultramar y a la cuestión de la esclavitud, era tan espinoso como incómodo para las exitosas revoluciones francesa y estadounidense, pero también para las potencias del Antiguo Régimen. Una revolución protagonizada por esclavos negros en el mismo centro de las ‘Américas’ era un verdadero desafío tanto para el viejo como para el nuevo orden: debía ser castigada.

Para ampliar: Hands Off Haiti“, Lauren Carasik en Foreign Affairs, 2016

La primera represalia fue el no reconocimiento. Valga el ejemplo de Estados Unidos, que aunque había mantenido relaciones económicas con Haití, y aunque John Adams había entablado relaciones previamente con Toussaint L’Ouverture, uno de los ideólogos y precursores de la revolución haitiana, con Jefferson, el peso racial y, sobre todo, la cuestión de la esclavitud, pesaron más que la lealtad al ideal de la libertad. Estados Unidos no lo reconoció hasta varios años después, con Abraham Lincoln, y prohibió en los primeros años las relaciones comerciales con esta isla. Haití era un país incómodo para el nuevo proyecto nacional estadounidense.

El segundo correctivo fue económico. Aun habiendo ganado la guerra contra los franceses, estos exigieron importantes reparaciones que resultaron impagables para el nuevo estado de Haití. Esta deuda se alargó en el tiempo aumentando los intereses y obligando al nuevo estado a pedir prestado, contrayendo cada vez más deudas, en este caso con Alemania y Estados Unidos principalmente. Esta gran losa de las reparaciones a Francia es tan difícil de explicar como tramposa, y Haití terminó de pagarla nada menos que en 1947. Por si fuera poco, otro dato chocante es que en 1900 el pago de la deuda suponía el 80% del presupuesto estatal.

Tras la revolución, la situación era también poco alentadora dentro del país. Los territorios cultivables habían sido víctimas de los enfrentamientos y requerían una importante labor para volver a ser productivos. Los ex-esclavos no querían seguir trabajando las tierras en las que habían estado explotados por generaciones y la productividad bajó como consecuencia de la falta de incentivos para trabajar la tierra. Muchos analistas remarcan además el hecho de que no fue una revolución encabezada por líderes ilustrados que supieran construir un proyecto nacional sólido. El analfabetismo y el desconocimiento de otros sistemas políticos diferentes devinieron en una incapacidad de afrontar la ardua tarea de construir instituciones nuevas, efectivas y justas en un panorama de aislacionismo a nivel internacional, acompañado por un boicot a una revolución de esclavos, de la que los países más poderosos anhelaban el fracaso.

La dificultad en el reparto de las tierras y la falta de know-how hizo que se instaurase una economía de subsistencia sin un proyecto común que, entre otras cosas, reforestara esta parte de la isla. En los datos podemos apreciar que Haití hoy importa más productos agrícolas de los que exporta, lo que no deja de llamar la atención habiendo sido un país agroexportador central a nivel internacional.

Por tanto, Haití empezaba su andadura como estado independiente con una sociedad compleja y poco cohesionada, una necesidad de encontrar un modelo productivo que reconstruyera las estructuras sociales y rehabilitara los cultivos, una sobredimensionada y absurda deuda que devendría en más deuda, y una falta de precedentes históricos de revoluciones de esclavos que hubieran dado lugar a sistemas políticos sólidos.

Haití: ¿un estado independiente?

Las sucesivas crisis económicas, marcadas por la deuda, la necesidad de crédito y la volatilidad del precio de los productos agrícolas, escribieron los primeros capítulos de la historia del país, junto con un encadenamiento de tiranías con breves periodos democráticos. Dessalines fue asesinado pocos años después del triunfo de la revolución y Haití quedó dividido entre el norte, controlado por los negros, y el sur, controlado por los mulatos. El general Jean-Pierre Boyer, un mulato nacido libre, fue presidente, primero del sur y logró después unificar el país bajo su mandato, aunque excluyó a los negros de las posiciones de poder creando una suerte de techo de cristal.  A pesar de la unificación, la inestabilidad económica y social estaban a la orden del día y se sucedían los golpes y las revueltas en demanda de mayor peso de la mayoría negra del país. Esta situación alarmó a los empresarios estadounidenses, franceses y alemanes que habían invertido allí y que temían un posible default del país. Para evitarlo, Estados Unidos invadió Haití entre 1915 y 1934.

En la imagen las dos generaciones de Duvalier, Baby y Papa Doc
En la imagen las dos generaciones de Duvalier, Baby y Papa Doc

El periodo más largo de estabilidad vendría de la mano del peor tirano que habría conocido el país, François ‘Papa Doc’ Duvalier, que llegó al poder con un golpe de estado en 1956. Jugando con el nacionalismo y el orgullo ‘negro’, supo además utilizar a su favor el vudú como arma para aterrorizar a la población. Creó una milicia personal, los Tonton Macoutes, que decían ser muertos retornados. Médico de profesión, se sirvió de la superstición popular para controlar y atemorizar a su pueblo. Durante sus casi tres décadas en el poder murieron y fueron torturados unos 60.000 haitianos y la violencia sexual era una práctica regular de sus milicias. Sorprendentemente, esto tuvo efectos en el papel de las mujeres en la sociedad haitiana.

Es importante remarcar que las mujeres eran también esclavas y participaron en una revolución que en su triunfo les dio la espalda, estableciéndose una diferenciación y una jerarquización entre las labores que ejercían las mujeres como esclavas, inferiores, y las que ejercían los hombres. Paradójicamente, las persecuciones y torturas ejercidas con Papa Doc resituaron a las mujeres en el papel de revolucionarias, cristalizándose tejidos organizacionales de mujeres que reclamaban la esfera pública.

El hijo de Papa Doc, Jean Claude Duvalier (Baby Doc) le sucedió y estuvo al frente del estado entre 1971 y 1986. Entre padre e hijo esquilmaron el país y se enriquecieron con la ayuda internacional. Para cuando Baby Doc se exilió, Haití quedó con un órgano estatal corrupto, clientelista, fuertemente violento y completamente saqueado. Asimismo, los Duvalier controlaban a los diferentes grupos y tenían el monopolio de la violencia. En su ausencia dejó de haber un poder centralizado y la inestabilidad volvió a adueñarse del país.

La visita de Baby Doc en 2011 después de muchos años en el exilio removió recuerdos de los peores años de la dictadura de los Duvalier. En su vuelta fue acusado de crímenes de lesa humanidad por un tribunal haitiano. Aunque poco después moriría, su legado aún ensombrece la historia del país.

En 1990 parecen llegar las primeras elecciones democráticas y limpias del país, en las que resultó vencedor Jean-Bertrand Aristide, un sacerdote inmerso en la teología de la liberación, que buscaba impulsar reformas que sacasen a la población haitiana del analfabetismo y la superstición vudú. Asimismo, uno de los objetivos de sus gobiernos era supeditar las fuerzas armadas al gobierno civil, propósito que le valió numerosos enemigos. Le expulsa del poder por primera vez un golpe de estado tras el que entrarán fuerzas estadounidenses en el país en una operación de restauración de paz en 1994, a las que seguirán las fuerzas internacionales de las Naciones Unidas. En el 2000 vuelve Aristide y continúa su segundo mandato hasta que, debido a una rebelión en 2004 se le fuerza al exilio. Tanto durante su primer mandato como durante el segundo, el riesgo de golpe de estado estaba muy presente y la paz social pendía continuamente de un hilo.

La entrada en el siglo XXI en Haití ha estado marcada por la inestabilidad política, y aunque el ex-presidente René Préval haya sido el primero con tal cargo en terminar su mandato, el fraude electoral sigue hoy de actualidad. Le sucedería Michel Martelly, antiguo cantante y simpatizante de los Duvalier. Su mandato ha destacado por los tintes autoritarios y por tomar medidas encaminadas a recuperar instituciones de periodos políticos anteriores como las Fuerzas Armadas haitianas, disueltas por Aristide en respuesta al golpismo y a los abusos. Martelly, apoyado por Washington, buscaba lograr apoyos en la Asamblea Nacional para modificar la Constitución de 1987 y alargar su mandato presidencial.

En vista de que no cosechó los votos necesarios en ésta,  estuvo gobernando por decreto temporalmente tras aplazar las elecciones presidenciales, algo ya inconstitucional. Sorprendentemente, encomendó la labor de formar gobierno a Evans Paul, un respetado hombre de estado, que a pesar de su fama tuvo dificultades en lograr el voto de confianza de las cámaras legislativas debido a los manejos de Martelly.

Una vez buscado un sucesor presidencial para el ex-músico Martelly, tuvo lugar una primera vuelta en la que se denunciaron situaciones de coerción y fraude electoral, negándose el candidato no oficialista, Jude Celestin, a participar en una segunda vuelta sin las garantías necesarias para unas elecciones limpias. Aunque se adivinaba un impasse que prolongara esta situación, Martelly terminó por renunciar a su cargo dando paso a Jocelerme Privert, el que había sido ministro de interior con Aristide. El nuevo presidente ha anunciado que habrá elecciones en octubre de 2016 y, aunque la fecha puede variar en los próximos meses, ha prometido hacer todo lo posible por celebrar unas elecciones limpias y con todas las garantías democráticas.

Perspectivas de futuro

Los 2000 se planteaban cuesta arriba para Haití y no sólo en la esfera política. Durante el nuevo siglo se han ido sucediendo desastres naturales que ahondan las desigualdades y dificultan que el país se ponga en pie. Antes del mundialmente conocido terremoto de 2010 tuvieron lugar múltiples sismos, tormentas y huracanes que se llevaron la vida de miles de personas. El país está geográficamente situado en un emplazamiento difícil, sí, pero además carece de los recursos económicos y medioambientales necesarios para ni siquiera poder aumentar su resiliencia ante cataclismos futuros.

El Índice de Riesgo Climático apunta zonas especialmente sensibles a las catástrofes. El Caribe, y especialmente Haití, es una de ellas. Fuente: Journal Risk Crisis
El Índice de Riesgo Climático apunta zonas especialmente sensibles a las catástrofes. El Caribe, y especialmente Haití, es una de ellas. Fuente: Journal Risk Crisis

La cuestión de los refugiados haitianos en Santo Domingo y el problema de los apátridas de origen haitiano que esperan en un limbo jurídico a que el legislativo dominicano encuentre una solución, no son tampoco temas menores. Las relaciones con el vecino Santo Domingo han sido tensas desde la invasión y masacre del revolucionario Dessalines en el siglo XIX.

Dentro del país es necesario fomentar la cohesión social, ya que a pesar de que desde fuera parece haber bastante homogeneidad étnica y religiosa, las diferencias raciales y  económicas son importantes, y muchos grupos sociales llaman de forma indirecta a limpiezas étnicas de diversa naturaleza. En cuanto a la salud pública cabe destacar que un brote de cólera ha azotado al país recientemente, traído de manera fortuita por las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU en 2010. Son más de 730.000 los infectados y casi 9.000 los muertos. La falta de servicios sanitarios sólidos y la dependencia de las ayudas muestran la debilidad del estado, mientras, el VIH afecta cada día a un porcentaje mayor de población.

En suma, Haití es un país del que podríamos decir que ha aprendido a depender de la ayuda internacional y del crédito, y que no ha sabido reconducir estos recursos hacia fuentes que devolvieran la inversión en forma de instituciones y servicios sociales. La corrupción ha servido de tapón de estos recursos que nunca han terminado de llegar a las clases más bajas. Los desastres naturales han agudizado aún más las diferencias y han sido vistos como ventanas de oportunidad para especuladores y mafias que han sacado el jugo al caos y a la inestabilidad. La falta de consenso social sobre qué proyecto nacional emprender, la incapacidad de los gobiernos democráticos de subordinar las fuerzas militares al poder civil, el estancamiento económico y el paro son aún importantes desafíos que piden una transformación y reformulación del estado.

Por último, queda claro que la corrupción, la violencia y la falta de cohesión social han labrado muchos de los problemas que tiene hoy Haití. Sin embargo, es inevitable hacer una lectura crítica del papel de la comunidad internacional en lo que respecta a este país. Empezando por la deuda ilegitima contraída con Francia, siguiendo por las invasiones estadounidenses y el apoyo de este país a la dictadura de los Duvalier, que resulta vergonzosa a la luz de los crímenes perpetrados por la misma. Incluso cuando la comunidad internacional ha buscado verdaderamente ayudar al país, ello ha tenido efectos devastadores, la dependencia de la ayuda internacional o los brotes de cólera son buenos ejemplos de ello.

Sin duda hay que replantearse la relación con Haití porque el modelo actual no sirve y es incluso dañino. Esto no significa que deba abandonarse a su suerte, sino que tiene que ser coherente con los principios democráticos e ir más encaminada a lo civil; la necesidad de médicos, profesores o ingenieros forestales es clara, y aunque la falta de un monopolio de la violencia del estado genera situaciones que también pueden requerir ayuda militar, debería enfatizarse más en un modelo integral de peace building. También parece necesario escapar del modelo de cooperación caritativo para construir una relación bilateral que busque reforzar el papel del estado en vez de sustituirlo.

El hecho de que el presidente provisional haya sido del equipo de Aristide y que esté buscando celebrar unas elecciones limpias supervisadas por observadores internacionales es sin duda un buen comienzo, pero la transformación del estado aún tiene muchos asuntos pendientes como la desigualdad, la violencia y la corrupción. Esperemos que Haití vuelva a saber sorprender al mundo escribiendo de nuevo su propio destino como estado verdaderamente independiente.

 

Acerca de Inés Lucía 15 Articles
Inés Lucía Orea (Madrid, 1992). Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense. Máster en Gobernanza Global y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha realizado prácticas en el Institut de Drets Humans de Catalunya. Twitter: @inesorea

7 comentarios en Los obstáculos de una revolución de esclavos. El caso de Haití

  1. Li com muito interesse o artigo de Inés Luci’a. A autora foi politicamente correta no que escreveu. Disso resultou um texto anódino.

    Na verdade o Haiti é uma das provas da desigualdade racial em desfavor dos negros. Inés Luci’a não teve a coragem de falar disso. Compreende-se: além de mulher, ela estaria sujeita a retaliações se o fizesse.

    No mais, ela me deixou curioso para saber quais seriam as animosidades étnicas que disse existirem no Haiti. Espero que num próximo artigo ela fale da questão. Fico no aguardo, certo de que valerá a pena esperar para ler mais um texto da talentosa articulista que é Inés Luci’a.

  2. Mis comentarios son tres: 1- Los haitianos en Republica Dominicana no son REFUGIADOS son invasores ILEGALES E INDOCUMENTADOS.

    2- Los haitianos en Republica Dominicana NO SON APÁTRIDAS, Haití EXISTE, los apátridas son los sin patrias, ademas en su Constitución haitiana en el articulo 11 dice que los haitianos nazcan donde nazcan son haitianos.

    3- Republica Dominicana no tiene porque cargar con la problemática haitiana, NUNCA HEMOS INVADIDOS A HAITÍ, MIENTRAS ELLOS LO HAN HECHO 11 VECES ACOMPAÑADAS DE 11 BATALLAS GANADAS, No es justos que la Comunidad Internacional obligue a Republica Dominicana a documentar haitianos y descendientes de haitianos ilegales violando su Constitución y sus leyes, mientras no obliga a Haití a documentar a sus ciudadanos los cueles NO DOCUMENTA DESDE HACE 211 AÑOS, según las declaraciones de su Embajador en Republica Dominicana Suplice, No pueden destruir una nación para unirla a otra nación ya destruida, pues ya no habría un ESTADO FALLIDO, SINO DOS ESTADOS FALLIDO, lo que crearía UN CONFLICTO RACIAL SIN PRECEDENTE EN EL CARIBE, PUES LOS DOMINICANOS NO PERMITIREMOS QUE DESTRUYAN NUESTRA NACION QUE TANTA SANGRE SE DERRAMO POR ELLA.

    Los Dominicanos SOLO QUEREMOS VIVIR EN PAZ y que la Comunidad Internacional RESUELVA EL PROBLEMA HAITIANO EN HAITÍ NO EN REPÚBLICA DOMINICANA OH SE HUNDE LA ISLA!!!

  3. El tiene sus aciertos, también sus errores, en último momento sacó las uñas contra República Dominicana, porque creo que debe estudiar bien sobre lo que es la apatridias.

  4. En su narrativa la autora describe con mucha parcialidad el enfoque de la Revolución Haitiana, no establece con claridad por el entusiasmo de la pasión parcializada, la ruta historica: Abolición de la Esclavitud tras la Revolución Francesa y su relación con la Revolución Haitiana. Sólo de soslayo toca la creación en un tercio de la hisla de dos Estados: Uno de Negros y otro de Mulatos. Ni se para a describir el cruento enfrentamiento racial entre Mulatos y negros de la parte este de la isla. Los Mulatos, no describe cual de las dos etnias derrotó a la otra en el proceso de unificar la parte oeste de laciska. Ni dstaca la cruenta invacion que ejecutaron los haitianos dirigidos por el general Jean- pierre- Boyer contra la parte este de la isla. No importantiza que la deuda internacional Haitiana y el sostenimiento de su población fue fruto del saqueo de la producción de la parte este de la isla. Y que muy buen recoje la información de la débil capacidad productiva de la parte oeste dirigida por unos generales que no fueron capaces de terminar de consolidar el nuevo Estado. Y sus ambiciones decriqueza y poder los llevo a la terrible desicion de arrasar con la cultura y la producción de la parte este de la isla.

  5. Qué hay de cierto sobre que es “una isla maldita” porque para conseguir la libertad la consagraron al diiablo a cambio con sus conocidos rituales satánicos?

  6. Aclaración:

    Haití no es una isla sino que ocupa algo menos de la mitad de la hipañola la cual comparte con República Dominicana.

    En República Dominicana no hay refugiados haitianos más bien son ilegales y según las leyes Dominicanas los hijos de ilegales no adquiereno la nacionalidad Dominicana. De hecho, es Haití que les niega la nacionalidad haitiana solo sus nacionales nacidos en RD. No así los nacidos en otros paises.

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