Política y Sociedad América del Norte

Ashton Carter, la última oportunidad de la política exterior de Obama

Ashton Carter, la última oportunidad de la política exterior de Obama
Fuente: Chad J. McNeeley (FF. AA. de EE. UU.)

2014 ha sido un año marcadamente agitado para la política exterior estadounidense. El surgimiento del Dáesh en Irak ha obligado a Obama a romper su promesa y seguir combatiendo la “guerra permanente”. La guerra civil en Siria se ha recrudecido con millares de muertos y su caos abre las puertas a una mayor fuerza del yihadismo. El enquistado conflicto entre Israel y Palestina ha vivido un nuevo episodio de brutalidad, mientras que el programa nuclear de Irán sigue pendiente de un acuerdo que irrita a los ultraconservadores de Netanyahu, principal aliado en la zona.

Chuck Hagel, exsenador republicano y exsoldado de 68 años, asumió el cargo de secretario de Defensa en diciembre de 2013 con la misión de retirar las tropas estadounidense de Irak y Afganistán y reducir el presupuesto del Ejército. Obama ha visto cambiar su misión con la creciente amenaza del Dáesh, y la lenta y difusa estrategia del Pentágono lo ha dejado en evidencia. Hagel también ha sido incapaz de ganar terreno a los talibanes en Afganistán, convencer al militar Abdelfatá al Sisi de no dar un golpe de Estado en Egipto y, en el plano burocrático, establecer puentes entre la Casa Blanca y el Ejército. También se ha culpado al presidente de no dar una oportunidad al secretario de Defensa y concentrar todo el poder de decisión en las manos de sus asesores más próximos. La destitución de Hagel, aunque no se han dado motivos oficiales, reconoce implícitamente la necesidad de cambiar y ajustar la política exterior estadounidense en los dos últimos años de mandato de un Obama que quiere nuevas ideas.

La última oportunidad de Obama

Ashton Carter es un tecnócrata con una dilatada experiencia como analista. El futuro secretario de Defensa ha trabajado para el Pentágono bajo la Administración Clinton (1993-2001) y, ya con Obama, como número dos de Leon Panetta, predecesor de Hagel. De hecho, en 2006 instó al presidente George W. Bush —junto al exsecretario William Perry, con quien coincidió durante la era Clinton— a que ejecutara un bombardeo “quirúrgico” contra Corea del NorteHagel continuará en el cargo hasta que el Senado confirme a su sucesor, un proceso de aprobación sencillo.

Carter tendrá como misión redirigir el rumbo de la política exterior estadounidense y, sobre todo, buscar una nueva estrategia para combatir al Dáesh tanto en Siria como en Irak. La clave de su éxito estará en la gestión del Pentágono, “el organismo burocrático más complicado y disfuncional del mundo”. El tecnócrata será la última oportunidad del presidente para demostrar su credibilidad en materia de seguridad nacional y su relación con las altas esferas de las Fuerzas Armadas. A juzgar por su historial, Carter es la elección ideal: tiene buenas conexiones con la cúpula militar, las empresas de defensa y dentro de la política. Su posición hasta ahora es poco conocida y en público solo se ha mostrado partidario de reducir la burocracia y aprender de las lecciones de Afganistán e Irak.

La política exterior, el gran problema del Gobierno estadounidense

La política exterior ha sido y sigue siendo uno de los principales puntos flacos de la presidencia de Obama. El presidente ha demostrado una falta de consistencia y credibilidad muy criticada en el país. Los republicanos han insistido una y otra vez en que, con el demócrata en la Casa Blanca, la geopolítica y el tradicional papel del país como “faro de la humanidad” ha ido perdiendo peso. Las líneas rojas de Siria y la impotencia ante el expansionismo de Putin en el este de Europa son dos claros ejemplos de que la diplomacia de Obama se ha quedado a medio camino, y la opinión pública ha tomado nota de ello.

Su constante búsqueda de cooperación y diálogo y una diplomacia basada en el poder blando le han valido criticas de todos los sectores, pero especialmente de la oposición. Los republicanos se han servido de la impopularidad del presidente para obtener réditos políticos sin presentar ninguna estrategia clara. Del bando demócrata, los anteriores secretarios de defensa Robert Gates y el también exdirector de la CIA Leon Panetta criticaron abiertamente al equipo de asesores de Obama tras ser destituidos, e incluso Hillary Clinton quiso marcar distancias con el actual presidente reprobando su actitud. En agosto el presidente reconoció que aún no tenía una estrategia clara contra el Dáesh y por ello le llovieron las críticas. Aunque la política exterior de Obama ha estado en el ojo del huracán durante su mandato, también se ha alabado el precepto del demócrata de “no hacer estupideces”.

Carter será el cuarto secretario de Defensa de la era Obama. Ningún presidente desde Nixon y Truman tuvo tantos cambios al frente del Pentágono, lo que da una clara imagen de la dificultad de su Ejecutivo para lidiar con asuntos exteriores frágiles y de gran complejidad. El mayor problema de la política exterior de Obama es la pesada estructura de su departamento y es por eso por lo que, aunque ahora Carter suene con fuerza, su mandato “terminará en lágrimas”, como lo han hecho todos sus antecesores. Queda por ver si consigue invertir la tendencia.

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Carles Planas

Periodista político. Graduado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación por la Universidad Ramón Llull de Barcelona y estudiando el Máster en Relaciones Internacionales, Seguridad y Desarrollo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Apasionado de la política estadounidense y por comprender qué pasa en el mundo. Cinéfilo incansable.

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