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Conociendo Corea (1/3) – Una mirada a su historia

extent-of-gojoseon-11Es relativamente pacífica entre los historiadores la hipótesis de que los primeros entes políticos coreanos surgieron en la Edad de Bronce (1000 a.C. – 300 a.C.) destacando entre todos ellos el conocido como Reino Gojoseon que comenzaría a imponerse sobre el resto y alcanzaría su máxima extensión en torno al siglo II a.C.

Sin embargo, la vida política del Reino de Gojoseon duraría poco, ya que, en el año 109 a. C. el emperador chino Han Wuti, temeroso del poderío que estaba adquiriendo este reino, lo invadiría y aniquilaría por completo, estableciendo cuerpos militares para controlar el territorio.

A pesar de ello no tardarían en aparecer  nuevos entes políticos en la península de Corea: Goguryeo, al norte y el más extenso de los tres; Baekje, en el suroeste; y Silla, en el sureste. También en esta época surgiría una confederación de ciudades-Estado  conocida como Gaya, que no tardaría en ser absorbida por el Reino de Silla.

Entraríamos así en el periodo de la historia de Corea conocido como “Era de los Tres Reinos” que abarcaría aproximadamente entre los años 37 a.C. y 668 d.C.  Durante esta época se iría gestando progresivamente una identidad propia de la península coreana diferenciada de cualquier otra civilización exterior que favorecería las posteriores unificaciones de la península y generaría un sentimiento generalizado de rechazo a injerencias externas de otros pueblos, en especial de japoneses y chinos; y ello debido a que, aunque políticamente estaban separados, los tres reinos de Goguryeo, Baekje y Silla estaban relacionados étnica y lingüísticamente. Asimismo, se irían introduciendo filosofías como el taoísmo y, con mayor fuerza, el budismo y el confucianismo, en un claro ejemplo de la influencia china en el plano cultural sobre los distintos reinos de la península coreana. Finalmente, se producirían grandes avances agrícolas, y sería introducido en la zona el cultivo del arroz, con todo lo que ello conllevaba para la conformación de un modelo de sociedad colectivo y solidario.

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El reino de Silla iría paulatinamente desarrollándose, consolidándose como reino independiente gracias a los beneficios procedentes de sus numerosas rutas comerciales marítimas establecidas en el mar de China.  Finalmente, en el siglo VII d.C., y merced a una alianza con la dinastía T’ang de China, Silla lograría conquistar los territorios de los otros dos reinos que ocupaban la península de Corea: Baekje en el año 660 y Goguryeo en el 668, dando así inicio al periodo que suele recibir el nombre de “Silla unificada”, que abarcaría los años 668 a 935.

Por otro lado, y a raíz de la caída del Reino de Goguryeo, un general de este reino (Dae Jayeong) reunió los restos del ejército del reino derrotado y emigró al norte, constituyendo en la región de Manchuria el reino de Balhae, que pronto recuperaría buena parte del territorio antiguo de Goguryeo.

GoryeoDurante dos siglos y medio, tanto Silla como Balhae disfrutaron de una relativa paz y estabilidad. Libres de luchas internas y de invasiones externas, en ambos pronto se originó un rápido florecimiento del arte, la religión, el comercio, y la educación. Sin embargo, mientras que Silla mantuvo la esencia de la cultura tradicional coreana (adoptando el budismo como religión oficial en el siglo VII), el reino de Balhae se vería profundamente influido por la filosofía china, adoptando asimismo una estructura política similar a la china.

Con el siglo X vendrían nuevos cambios políticos en la península de Corea. Por un lado, en el año 926, una invasión del vecino reino de Khitan, acabaría con el reino de Balhae, que desaparecería por completo. Por su parte, el reino de Silla se vería sacudido durante los siglos IX y principios del siglo X por una serie de revueltas intestinas que desembocarían en la toma del poder por parte de un general (Wang Geon) que adoptaría el nombre de Taejo y formaría en el año 936 el reino (y la dinastía) de Goryeo (o Koryo, de donde toma su nombre la actual Corea) en clara referencia al antiguo reino de Goguryeo, cuyo antiguo territorio pretendió anexionar, con escaso éxito sin embargo.

El periodo de gobierno de la dinastía Koryo fue notable tanto por sus avances como por los conflictos que se sucedieron durante sus años de gobierno. Entre los avances, Koryo destacaría por un florecimiento de la filosofía budista, el arte y los avances científicos, que llevaría a los coreanos a diseñar un prototipo de imprenta. Políticamente, el reino de Goryo estaría en un estado de guerra permanente, combatiendo entre 993 y 1019 con el reino de Khitan por el control del norte de la península coreana, que finalmente lograría obtener gracias al apoyo mongol. Sin embargo, el reino se vería pronto a merced de las influencias e interferencias de los imperios mongol y chino, llegando los primeros incluso a invadir el territorio en el siglo XIII. Finalmente, en 1392 una revuelta interna liderada por el general Yi Seonggye terminaría con la dinastía Goryo, dando origen a la dinastía que habría de regir los designios de la península coreana durante los próximos siete siglos, la dinastía Joseon.

Durante el periodo Joseon (1392-1910) el reino se vio claramente influenciado por la cultura china, lo que provocó que el budismo fuera rechazado y en su lugar se adoptara el confucionismo como filosofía oficial, que impregnaría a partir de entonces la cultura y la política coreana. Así, se adoptaría un sofisticado sistema político basado en pruebas de mérito (exámenes) para acceder a la carrera funcionarial, lo que daría un enorme prestigio a la burocracia estatal dentro de la rígida estructura social que se iría conformando en el reino, en claro paralelismo con lo que ocurría en la vecina China. Habiendo alcanzado en el siglo XV su época de máximo esplendor, durante los siglos XVI y XVII Joseon sería objeto de sucesivas invasiones por parte de japoneses y manchúes, que arrasarían el país y lo sumirían en la pobreza durante todo el siglo XVIII.

A lo largo del siglo XVIII, aparecería un movimiento conocido como Silhak, que promovía la modernización el país, haciendo especial hincapié en la modernización agrícola e industrial y en las reformas de la distribución de la tierra. Sin embargo, sus ideas apenas tuvieron acogida en los círculos gobernantes, quedando Joseon en el siglo XIX como un reino aislado a todo contacto con el exterior y firmemente opuesto a las demandas occidentales para establecer relaciones diplomáticas y comerciales, haciendo girar su política exterior y su seguridad en torno a la alianza con China. Por ello, la derrota china en la primera guerra chino-japonesa (1894-1895) provocaría la pérdida de la protección china y la invasión japonesa de la península en 1905, que quedaría anexionada como colonia japonesa en 1910, terminando así con la dinastía Joseon.

Ocupación japonesa (1910- 1945)

En el año 1910 Corea se incorpora al Imperio japonés con el rechazo completo de la población, que pronto comenzaría a organizarse con el fin de obtener la independencia, en especial a partir de la publicación de los Catorce Puntos del presidente Wilson; un deseo de independencia que se plasmaría en grandes manifestaciones a partir de 1919. En este clima nacería el “Movimiento 1 de marzo” que defendía, desde presupuestos democráticos, la independencia de Corea, al mismo tiempo que en Shangai se creaba un gobierno coreano en el exilio.

Por su parte, los japoneses, desde su perspectiva imperialista, fomentó el niponismo entre la población coreana, que sin embargo, rechazaría los intentos de invasión cultural. Asimismo, los ocupantes japoneses, movilizarían todo el potencial económico de la península coreana en beneficio de la metrópoli, en especial tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Casi todas las exportaciones eran absorbidas por Japón, tan pobre en recursos naturales (en especial los recursos alimenticios, destinados en buena medida a abastecer a la población japonesa) con las terribles consecuencias que eso trajo consigo para la economía y para la alimentación de los coreanos.

Los coreanos recibieron con satisfacción la derrota japonesa al final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, su alegría habría de ser breve. La liberación no trajo la independencia por la que tanto habían luchado los coreanos, sino el comienzo de los conflictos ideológicos en un país dividido.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y la derrota de Japón, EEUU y la URSS ocuparon Corea, dividiendo el país en dos zonas de ocupación (los soviéticos al norte, los norteamericanos al sur) tomando como referencia el paralelo 38º. Los aliados pretendían unificar de nuevo Corea en un solo país, celebrando elecciones en 1948, pero la negativa de la URSS en reconocer las elecciones organizadas por EEUU y el estallido de la “Guerra Fría” entre EEUU y la URSS tuvo como resultado la división de este país en dos estados independientes y soberanos, siguiendo la antigua demarcación del paralelo 38º.

 La división de Corea

Al norte del paralelo 38º surgiría la “República Democrática Popular de Corea”, (denominada también simplemente como “Corea del Norte”), una dictadura comunista dirigida por Kim Il Sung; al sur, el estado nacionalista y pro-occidental de la “República de Corea” (conocida como “Corea del Sur”), un Estado que pretendía ser democrático, pero en el que el triunfador de las elecciones de 1948, el nacionalista cristiano Syngman Rhee, acabaría con la democracia que le había permitido ser elegido y establecería una dictadura nacionalista con el apoyo y beneplácito de EEUU, que, acorde con la doctrina Truman, apostaba por la contención del comunismo a toda costa.

El triunfo de la revolución comunista en China el 1 de octubre de 1949 alteró completamente el equilibrio geoestratégico de Asia. Tras estos acontecimientos EEUU se mostró decidido a evitar la expansión del comunismo por Asia, apoyando al líder surcoreano Syngman Rhee en sus intentos de evitar una reunificación comunista de Corea y en cambio obtener una reunificación nacionalista. Por su parte, Kim Il Sung también perseguía reunificar Corea bajo el mando del Partido Comunista y convenció a Stalin para que la URSS le prestara apoyo armamentístico y financiero para iniciar una campaña militar contra Corea del Sur.

Así, el 25 de junio de 1950, las tropas de Kim Il Sung atravesaron el paralelo 38º y avanzaron triunfalmente hacia el sur, acorralando al régimen surcoreano en un pequeño territorio en torno a Pusan. La reacción norteamericana fue inmediata: Washington pidió la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU y consiguió un mandato para ponerse al frente de un ejército que hiciera frente a la agresión norcoreana. La ausencia del delegado soviético, que había rechazado asistir a las reuniones del Consejo como protesta por la negativa norteamericana de aceptar a la China Popular en él, propició esta resolución.

Las tropas multinacionales de la ONU, en la práctica el ejército norteamericano al mando del general MacArthur, recuperaron rápidamente el terreno perdido y el 19 de octubre tomaron Pyongyang, la capital de Corea del Norte. Sin embargo, pocas semanas más tardes, un ejército de voluntarios chinos (con apoyo militar soviético) penetró en Corea haciendo recular al ejército norteamericano y reocupando Seúl el 4 de enero de 1951. En ese momento, MacArthur propuso el bombardeo atómico del norte de China, lo que provocó su destitución por parte del presidente Truman y su sustitución por el general Ridgway, que logró recuperar Seúl en marzo de 1951.

Esta situación de “empate militar”, junto con el deseo soviético de que coexistieran dos sistemas diferentes en la península, llevaría a la apertura de negociaciones que concluirían en julio de 1953 con la firma del Armisticio en Panmunjong, en el que se acordaría una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38º, y que perdura hasta hoy, manteniendo separadas a ambas Coreas.

SIGUIENTE ARTÍCULO: Conociendo Corea (2/3): Corea del Norte y Corea del Sur en la actualidad

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Acerca de Adrian Vidales 11 Articles

Nacido en 1990 en Zamora. Licenciado en Ciencias Políticas, especialidad de Estudios Internacionales, por la UCM. Estudiante de Derecho en la UNED. Miembro de ‘Con Copia a Europa’ (CC/Europa). Trabajando como becario en la consultora Atrevia.

2 comentarios en Conociendo Corea (1/3) – Una mirada a su historia

  1. Que interesante artículo. Estoy haciendo un seminario acerca de la Historia de Corea, contada por coreanos a través del cine. Sumamente interesante, como reflejan un nacionalismo marcado. Además, tengo un amigo coreano, por lo que siento especial interés en este tema. Gracias.

  2. Yo empece a leer y a ver dramas coreanos. Y como soy fanatica de la historia mis preferidos son los dramas de epoca. Este aeticulo me vino geniar para pider ordenarne cronológicamente en un pais totalmente desconocido. Es una cultura tan interesante y muchas de sus costumbres siguen tan vigentes y reflejadas en todo su cine u television. Gracias por el articulo!!!

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