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La ONU y la Paz (7): Arreglando lo que está mal

Serie de artículos ‘La ONU y la Paz’. Artículo 7 de 9. Por Carolina García.

La ONU y la Descolonización

Más de 80 naciones cuyos pueblos estaban anteriormente bajo el dominio colonial han pasado a formar parte de las Naciones Unidas como Estados soberanos independientes desde que se fundó la Organización mundial en 1945. Además, muchos otros territorios han alcanzado la libre determinación mediante la asociación política con otros Estados independientes o mediante la integración con otros Estados. Las Naciones Unidas han desempeñado un papel fundamental en esa transformación histórica.

En la actualidad aún quedan 16 territorios no autónomos. Éstos son: Anguila, Bermudas, Gibraltar, Guam, Islas Caimán, Islas Malvinas (Falkland), Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Montserrat, Nueva Caledonia, Pitcairn, Sáhara Occidental, Samoa Americana, Santa Elena, y Tokelau.

Las actuales Potencias administradoras son los Estados Unidos, Francia, Nueva Zelandia y el Reino Unido. La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO) tiene a su cargo la organización de un referéndum en el Sáhara Occidental.

En 1945, con arreglo al Capítulo XII de la Carta, las Naciones Unidas establecieron el régimen internacional de administración fiduciaria para la vigilancia de los territorios en fideicomiso colocados bajo dicho régimen en virtud de acuerdos establecidos con los Estados que los administraban.

Con arreglo al Artículo 77 de la Carta, el régimen de administración fiduciaria se aplicaba a:

• Territorios bajo mandatos establecidos por la Liga de las Naciones después de la primera guerra mundial;

• Territorios que como resultado de la segunda guerra mundial fueron segregados de “Estados enemigos”, y

• Territorios voluntariamente colocados bajo este régimen por los Estados responsables de su administración.

El objetivo básico del régimen era promover el adelanto político, económico y social de los territorios y su desarrollo progresivo hacia el gobierno propio y la libre determinación. También promovía el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como el reconocimiento de la interdependencia de los pueblos del mundo.

En 1994 el Consejo de Seguridad dio por terminado el acuerdo sobre administración fiduciaria de las Naciones Unidas para el último territorio — el Territorio en fideicomiso de las Islas del Pacífico (Palau), administrado por los Estados Unidos— después de que éste decidiera ejercer el gobierno propio en un plebiscito celebrado en 1993. Palau alcanzó la independencia en 1994 y pasó a ser el 185° Estado Miembro de las Naciones Unidas.

En los primeros años de las Naciones Unidas, 11 territorios fueron colocados bajo el régimen de administración fiduciaria. En la actualidad, los 11 territorios se han convertido en Estados independientes o se han asociado voluntariamente con un Estado. Al no quedar ningún territorio en su programa, el régimen de administración fiduciaria había completado su histórica tarea.

Organismos de la ONU para el fomento del Desarme

En el artículo 11 de la Carta de las Naciones Unidas se asigna a la Asamblea General de Naciones Unidas como responsable principal de mantener la paz y la seguridad en el mundo, y consecuentemente, de ser garante de los principios que regulan el desarme y de evitar la escalada armamentística.

La ONU tiene establecido dos órganos subsidiarios encargados de velar por el progresivo desarme de la comunidad internacional, éstos son:

• La Comisión de Desarme y Seguridad Internacional: analiza todas las cuestiones relativas al desarme que tienen lugar en el seno del periodo de sesiones ordinario de la Asamblea General

• La Comisión de Desarme de las Naciones Unidas: actúa de órgano especializado que examina los aspectos técnicos tales como la creación de directivas para las transferencias internacionales de armas y el establecimiento de zonas exentas de armas nucleares, entre otros aspectos.

En cuanto a la actividad desarrollada por estas dos Comisiones, existen ya importantes deliberaciones en torno al tema de desarme, como es el caso de los tres periodos extraordinarios de sesiones, dedicados a tal efecto, que tuvieron lugar en la Asamblea General durante la década de los setenta y ochenta.

El Departamento de Asuntos de Desarme que, dependiente de la Secretaría General, lleva a la práctica las resoluciones relativas a desarme que toma la Asamblea General. Entre sus competencias cabe destacar las siguientes:

• Facilitar el examen de las cuestiones relativas al desarme ante la Asamblea General y la Conferencia de Desarme

• Controlar el Registro de Armas Convencionales

• Intercambiar información sobre los diferentes acuerdos en materia de armamento

• Divulgar información con fines educativos para propiciar la consecución de sus objetivos

La ONU cuenta también con el Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme (UNIDIR), cuyo principal cometido es el de investigar en torno a las cuestiones de desarme y seguridad internacional.

La Organización para la prohibición de Armas Químicas (OPCW), fue creada por la propia Convención sobre Armas Químicas. Sirve de mecanismo internacional de verificación, facilitando la inspección de las instalaciones químicas en todo el mundo y permitiendo comprobar el grado de cumplimiento de los Estados miembros de la citada Convención.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) fue fundado en 1957 y a finales del 97 contaba ya con 137 Estados Miembros y alrededor de 221 acuerdos de salvaguardias. Fue creado con el objetivo de fomentar el uso de la energía atómica con fines pacíficos y legítimos, al tiempo que supervisar que el material nuclear no se desviase hacia usos militares o bélicos. Actúa, por tanto, de inspector internacional, que garantiza el buen uso de este tipo de energía y apoya los esfuerzos de la comunidad internacional para frenar la proliferación de armas nucleares.

Asimismo, existe un foro de ámbito internacional para negociar las cuestiones multilaterales sobre desarme, ésta es la denominada Conferencia de Desarme, que regido por un sistema de consenso, atiende asuntos concernientes a la seguridad de los Estados. Actualmente, cuenta con un total de 61 miembros que establecen su propio programa y reglamento de funcionamiento interno, ajustándose a las recomendaciones que le hace la Asamblea General, a la cual someten un informe anual. Entre los logros más notables de la Conferencia está el haber negociado en la década de los noventa la “Convención sobre las armas químicas” y el “Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares”.

Otra de las herramientas que inciden en la no proliferación de armas de forma descontrolada es el Registro de Armas Convencionales. Este instrumento fue creado por la Asamblea General en 1992, para propiciar que los gobiernos informaran, voluntariamente, sobre sus grandes transferencias de armamento, equipos y transportes para uso militar a otros países. Con esta información Naciones Unidas edita anualmente un documento oficial de carácter público que busca fomentar una mayor transparencia y confianza en el sistema de adquisición y transferencias de este tipo de material en el mercado internacional.

Reforma de la ONU en materia de operaciones de paz

El mandato original de la ONU establecido en la Carta de las Naciones Unidas dispone que su principal cometido sea el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo. En este sentido, en la reforma de las Naciones Unidas planteada en la Cumbre del Milenio, se sugieren una serie de medidas para que Naciones Unidas trate de abolir las guerras usando medios prácticos como la prevención (mediadores profesionalmente capacitados), mantenimiento de la paz (a través de una posible fuerza de paz), abolición de armamento nuclear, etc.

En el nuevo contexto global, una gran tarea de la comunidad internacional en el siglo XXI será reforzar y mejorar el papel de las Naciones Unidas de cara a la consecución de la paz y la seguridad. Pero reforzar el papel de la ONU, en esta materia, va a requerir de un gran esfuerzo colectivo por parte de los Estados Miembros, de los cuerpos regionales y de la sociedad civil en su conjunto. Para ello se han hecho una serie de propuestas:

• Reafirmar el papel central que recae en la Asamblea General –en su calidad de principal órgano de deliberación de adopción de políticas y de representación de las Naciones Unidas- y capacitarla para que pueda desempeñar ese papel con eficacia.

• Redoblar esfuerzos para la reforma del Consejo de Seguridad en todos sus aspectos.

• Fortalecer la Corte Internacional de Justicia a fin de que prevalezcan el imperio del derecho en los asuntos internacionales.

• Fomentar la coordinación y las consultas periódicas entre los órganos principales de las Naciones Unidas en el desempeño de sus funciones.

• Velar por que la Organización cuente, de forma oportuna y previsible, con los recursos que necesita para cumplir con su mandato.

El Informe Brahimi:

“…[Hacer] unas Naciones Unidas más eficaces en el futuro… [que] puedan proporcionar una ayuda más sólida a la comunidad [internacional] para alertar de un conflicto y para terminar la violencia (…) unas Naciones Unidas que no tengan sólo la voluntad, sino también la habilidad para cumplir con su gran promesa, justificando así, la confianza que han puesto en ella la inmensa mayoría de los seres humanos del planeta”. (Cita introductoria del Informe Brahimi)

Bajo la dirección de Lakhdar Brahimi, antiguo ministro de Relaciones Exteriores de Argelia, el “Informe Brahimi” tiene por objeto elaborar una serie de recomendaciones sobre cómo mejorar todas las actividades de la Organización en materia de paz y seguridad.

Partiendo de la premisa de que durante la última década la ONU no había logrado superar con eficacia el reto de proteger a los pueblos del flagelo de la guerra, el Informe propone una serie de herramientas clave para hacer más operativas a las fuerzas de mantenimiento de paz, y así cumplir eficazmente con su mandato. El objetivo es dotar de medios y respaldo a las misiones de paz a fin de mejorar la operatividad y resultados de las operaciones de paz que acomete la Organización.

Pero hay que destacar que estas propuestas no podrán llevarse a cabo sin la firme decisión de los Estados Miembros, ya que la plena puesta en marcha de la reforma de las operaciones de paz de la ONU propuesta en el Informe Brahimi, implica compromisos políticos, dotaciones presupuestarias inmediatas y procedimientos operacionales más ágiles y eficaces.

Entre otras reformas propuestas del Informe Brahimi, destacaremos algunas de las medidas aprobadas, el 4 de diciembre del 2000, por el Comité Especial de Operaciones de Mantenimiento de Paz:

• Mejorar la seguridad del personal de Naciones Unidas

• Establecer una nueva Unidad de Información y Análisis Estratégico a disposición de todos los departamentos de la ONU implicados en asuntos de paz y seguridad

• Crear en la sede de la ONU un Grupo de Trabajo integrado para planificar, desde su inicio, cada una de las misiones de mantenimiento de la paz

• Poner en marcha una amplia reestructuración del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz

• Hacer un uso sistemático de la tecnología informática en la configuración de las operaciones de paz

• Exigir al Consejo de Seguridad que elaboren mandatos claros y viables

• Solicitar al Consejo de Seguridad que se oponga a la autorización de una misión de paz, hasta que los Estados Miembros no comprometan los recursos financieros y las tropas necesarias

• Considerar las operaciones de mantenimiento de paz como una actividad central de la ONU y que el financiamiento de las mismas se integre al presupuesto regular de la Organización

• Los soldados de mantenimiento de la paz deben tener la capacidad de defenderse para cumplir con su mandato

• Establecer reglas de combate sólidas para que los efectivos puedan enfrentarse a quienes se nieguen a cumplir con los compromisos

• Establecer un código penal interno para ser utilizado en territorios donde Naciones Unidas tiene encomendada la administración transitoria, como en la actualidad ocurre en Kósovo y Timor Oriental

• Lograr que las operaciones de paz puedan ser desplegadas en un plazo máximo de 30 días

• Establecer en lugares estratégicos de todos los continentes brigadas listas para desplegarse y actuar eficazmente conformadas por 100 militares, 100 policías y expertos- con tan sólo 7 días de preaviso

• Tener disponible de forma permanente equipos listos para poder usarse de inmediato, en la base logística de Naciones Unidas de Brindice (Italia)

• Lograr que se cumplan eficazmente las sanciones establecidas por el Consejo de Seguridad y que no se infrinjan penurias innecesarias a personas inocentes

La diplomacia preventiva

Otro importante recurso que tiene la ONU para resolver las controversias antes de que estalle un conflicto, es la llamada diplomacia preventiva. Boutros, Boutros-Ghali, el sexto Secretario General de la ONU (periodo de mandato: 1992-1996), en su documento “Un programa de paz”, trató ampliamente el tema.

Se entiende por diplomacia preventiva el conjunto de medidas destinadas a evitar la proliferación de controversias entre dos o más partes, a impedir que dichas controversias se transformen en enfrentamientos, y a evitar que una vez producida la confrontación, ésta se extienda.

La diplomacia preventiva, precisa basarse en la alerta temprana, a través de la recopilación sistemática de información, de las misiones investigadoras oficiales u oficiosas, e incluso si fuera necesario, del despliegue preventivo o de la creación de zonas desmilitarizadas; este método de actuación se adentra en las causas del conflicto para intentar resolverlo y busca restablecer la confianza para reanudar el diálogo entre las partes.

La diplomacia preventiva, como táctica va indisolublemente ligada a otros mecanismos, tales como el establecimiento, el mantenimiento y la consolidación de la paz, sin los cuales la diplomacia preventiva no tendría consistencia. Cada una de estas fases cumple su propia función, si bien son complementarias entre si:

• El “establecimiento de la paz” son aquellas medidas destinadas a lograr que las partes enfrentadas lleguen a un acuerdo, que a ser posible se alcance por la vía pacífica.

• Por “mantenimiento de la paz” se entiende el despliegue de las fuerzas de paz de Naciones Unidas en el terreno (incluyendo personal militar, policial y civil), que cuenta con el consentimiento de todas las partes implicadas. Ésta constituye una técnica eficaz para aumentar la prevención de conflictos.

• El término “consolidación de la paz” significa el conjunto de medidas destinadas a definir y fortalecer aquellas estructuras que tiendan a reforzar la paz y eviten la reanudación del conflicto

Asimismo, la diplomacia preventiva sigue su propia secuencia lógica según este orden:

1. La diplomacia preventiva entra en juego antes de que haya estallado el conflicto

2. La misión de mantenimiento de paz cuando se produce la confrontación para frenarla y pacificar el territorio

3. La consolidación de la paz, para detectar las deficiencias, localizar los problemas y evitar la reanudación del conflicto La vocación pacificadora que, sin duda, protagoniza la Organización desde su fundación, ha de ser reforzada y legitimada en su papel de guardian de la seguridad internacional, no sólo en su sentido tradicional, sino también de cara a los nuevos retos que plantea el Siglo XXI. Según palabras de Boutros-Ghali, “[Pese a que] el mundo se ha visto dividido por conflictos y asolado por enormes privaciones y sufrimientos humanos,[…] la situación habría sido mucho peor si no se hubiera contado con los esfuerzos constantes de las Naciones Unidas”.

Aporte de la Cumbre del Milenio y el Foro del Milenio en materia de paz y seguridad

“Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno, nos hemos reunido en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 6 al 8 de septiembre de 2000, en los albores de un nuevo milenio, para reafirmar nuestra fe en la Organización y su Carta como cimientos indispensables de un mundo más pacífico, más próspero y más justo…Consideramos que, para ello, determinados valores fundamentales son esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI: Estamos decididos a establecer una paz justa y duradera en todo el mundo, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta. Reafirmamos nuestra determinación de apoyar todos los esfuerzos encaminados a hacer respetar la igualdad soberana de todos los Estados, el respeto de su integridad territorial e independencia política; la solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación colonial y la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos internos de los Estados; [….] Reafirmamos solemnemente, en este momento histórico, que las Naciones Unidas son el hogar común e indispensable de toda la familia humana, mediante el cual trataremos de hacer realidad nuestras aspiraciones universales de paz…” (8a. sesión plenaria, 8 de septiembre del 2000).

[Cita extraída del apartado “Valores y Principios de la Declaración del Milenio”, ratificada por todos los Jefes de Estado y de Gobierno participantes en la Cumbre del Milenio. Nueva York, septiembre del 2000].

En esta histórica Cumbre que daba paso a un nuevo siglo, los líderes del mundo afrontaron la cuestión de la Paz y la Seguridad con firmeza:

“…No habrán de escatimarse esfuerzos para liberar a los pueblos del flagelo de la guerra -ya sea dentro de los Estados o entre éstos, que, en el último decenio, ya se ha cobrado más de cinco millones de vidas. También habrá de procurarse eliminar los peligros que suponen las armas de destrucción masiva..”.

Para plasmar en acciones estos valores comunes en materia de paz y seguridad en el mundo, los mandatarios allí presentes formularon una serie de premisas sobre las que basarse:

• La tolerancia, fundamentada en el respeto mutuo a la diversidad de creencias, razas, culturas e idiomas; en la no represión de las diferencias; y en la promoción de una cultura de paz y diálogo entre todas las civilizaciones.

• La Responsabilidad común, para combatir las amenazas que pesan sobre la paz y la seguridad internacionales Naciones Unidas, habrá de desempeñar un papel preponderante por ser la Organización más representativa del orbe, pero esta responsabilidad debe ser igualmente compartida con todas las naciones.

• Consolidar el respeto al imperio de la ley en los asuntos internacionales y nacionales y velar por que los Estados Miembros cumplan las decisiones de la Corte Internacional de Justicia, con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas.

• Aumentar la eficacia de la ONU: dotando a la Organización de los recursos e instrumentos necesarios para cumplir con sus tareas de prevención de conflictos, resolución pacífica de controversias, mantenimiento y consolidación de la paz y reconstrucción tras los conflictos, en consonancia con las recomendaciones del Informe del Grupo sobre Operaciones de Paz de Naciones Unidas.

• Velar por la aplicación de los tratados sobre Control de Armamentos y Desarme, suscritos por los Estados Parte, e instarles a suscribir y ratificar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

• Instar a los gobiernos a promover y cumplir con el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, limitando los métodos y medios bélicos, y fomentando una educación para la paz.

• Adoptar medidas concertadas contra el terrorismo internacional y adherirse a todas las convenciones internacionales pertinentes.

• Redoblar esfuerzos para combatir el problema mundial de la droga y el narcotráfico, por su componente desestabilizador y generador de tensiones regionales e internacionales

• Intensificar la lucha contra la delincuencia transnacional en todas sus dimensiones, incluidos la trata y el contrabando de seres humanos y el blanqueo de dinero.

• Mayor esfuerzo por eliminar las armas de destrucción masiva, en particular las armas nucleares y la eliminación de los riesgos ulteriores.

• Adoptar medidas concertadas para poner fin al tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras, dando mayor transparencia a las transferencias de armas y respaldando medidas de desarme regional, en consonancia con las recomendaciones hechas en la Conferencia sobre Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras.

• Instar a los Estados a adherirse a la “Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción, transferencia y destrucción de minas antipersonales”, así como a suscribir el “II Protocolo relativo a las Minas de la Convención sobre armas convencionales”

El Foro del Milenio

El Foro del Milenio, asimismo reunió, del 22 al 26 de mayo de 2000, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, a 1350 representantes pertenecientes a 1000 organizaciones no gubernamentales (ONGs) y a otras tantas agrupaciones civiles de más de 100 países. La citada reunión tenía por objeto hacer balance del trabajo realizado durante las grandes conferencias de los años noventa y llamar la atención de los gobiernos para que materializaran los compromisos adquiridos durante esa década.

Los participantes del Foro tenían el propósito de sumarse a los esfuerzos de la búsqueda del bien común a través de la inclusión de la visión de la sociedad civil, de fortalecer el papel de las Naciones Unidas en el Siglo XXI y de lograr una mundialización beneficiosa para todos.

En este sentido, el Foro del Milenio concluyó con la Declaración Final de la Sociedad Civil “Nosotros los Pueblos”, y el Programa de Acción (“Reforzando las Naciones Unidas para el siglo XXI”), en donde se señalaban, entre otros temas, propuestas concretas en materia de paz y seguridad, tales como:

• La transformación del Consejo de Seguridad de N.U. en un órgano más representativo y actual (incorporándole nuevos miembros de carácter rotatorio, a la vez que limitar y tratar de eliminar su capacidad de veto).

• Reforzar a la Corte Internacional de Justicia (ampliando su jurisdicción y haciendo obligatorias sus resoluciones).

• Garantizar la imparcialidad y la utilidad de las ONGs en el apoyo a los desvalidos, discapacitados y excombatientes en conflictos armados y favorecer su reincorporación social.

DESCARGAR TRABAJO COMPLETO: La ONU y la Paz (Carolina García, 2013. 53p)

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Acerca de Carolina García 21 Articles

Tallínn, Estonia. Jurista y Mediadora, estudiante de Ciencias Políticas en la UBU. Actualmente trabajando en el programa europeo SVE para EstYes como mediadora intercultural y preparando oposicones a la UE. Apasionada del Derecho Internacional. Cuento con un máster en la Unión Europea y otro Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Espero poder compartir con todos vosotros artículos interesantes en elordenmundial.com.
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