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Geopolítica en el Mar de China

En una región sustancialmente amplia se encuentran a día de hoy algunas de las tensiones políticas más importantes. Hablamos del Mar de China. Pero, ¿qué es el Mar de China? ¿Dónde está exactamente? ¿Qué países tienen parte – o todas – sus aguas dentro de dicho mar? ¿Por qué hay tanta tensión? A todas estas cuestiones iremos respondiendo a lo largo de este artículo.

Localización y características del Mar de China

El Mar de China es una extensión marina situada en el este y sureste asiático, con una superficie de unos 4.250.000 km2. Habitualmente se le divide en dos mares, el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional, siendo este último unas cuatro veces más grande que el primero.

El Mar de China Oriental abarca la costa este de China, el sur de Corea del Sur, el suroeste de Japón con las correspondientes islas Ryukyu y el norte de la isla de Formosa, actualmente conocida como Taiwán. No se debe confundir este mar con el Mar Amarillo.

El Mar de China Meridional es de una extensión considerable, que llega desde la costa sur de China hasta Singapur, abarcando las aguas de diez países: China, Taiwán, Filipinas, Vietnam, Camboya, Malasia, Brunei, Singapur, Tailandia e Indonesia. Este mar es el que presenta más problemas desde el punto de vista transnacional, mientras que su mar homónimo del norte posee unos riesgos centrados más entre estados. Así, analizaremos los problemas de cada mar por separado, aunque entendiendo que geográficamente es un mar continuado.

Las características de esta zona a destacar, y que serán sobre las que pivoten todos los problemas del lugar, son: la presencia como potencia de China, que posee costa para ambos mares y es un país bastante activo en los problemas de esta región, bien para causarlos o bien para intentar resolverlos; la existencia de Taiwan, que si bien aquí lo consideramos un estado, en realidad no lo es desde una perspectiva jurídica internacional al estar reconocido sólo por 22 países, ninguno de ellos asiático; la existencia de multitud de islotes, atolones, arrecifes y bancos de arena esparcidos por dichos mares, siendo muchos de ellos origen de conflictos al estar reclamados – ya que tienen recursos naturales en las aguas circundantes – por dos o más países; el ascenso de middle powers en la zona, es decir, potencias económicamente medias (Indonesia, Malasia, Tailandia o Vietnam); el enorme volumen comercial que recorre la zona y por último, el problema de la piratería, que aunque sea algo que mediáticamente parezca que sólo pasa en Somalia, en las aguas filipinas o indonesias es un suceso bastante habitual.

ARTÍCULO RELACIONADO: El transporte marítimo (Juan Pérez Ventura, Diciembre 2012)

Mar de China Oriental

EASTCHINASEAEmpecemos por tanto a ver qué ocurre en el más pequeño de estos dos mares, el Mar de China Oriental. Repasemos brevemente: en las cuatro esquinas del mar, las cuatro potencias de la región Asia-Pacífico (China, Japón, Corea del Sur y Taiwan), y repartidas por ese mar, una cantidad considerable de islas de tamaño bastante reducido pero sospechosas de albergar cerca recursos naturales, en especial gas natural. A esto le añadiremos el hecho de que ni China, ni Japón, ni Corea del Sur reconocen como estado a Taiwan, por lo que para ellos es un “fantasma internacional”, lo que supone un contratiempo a la hora de estos conflictos. ¿Cómo vas a reclamarle a un país unas islas si no reconoces a ese país? Y si dejas que se las queden, reconoces implícitamente que son suyas y que ese estado es soberano al tenerlas.

Las islas Senkaku

senkakuEn primer lugar nos encontramos con el problema de las islas Senkaku, una serie de pequeñas islas administradas por Japón, pero que Taiwan reclama como suyas y China las exige a través de la reclamación de lo que es la propia Taiwan. El conflicto con estas islas viene sobre todo por la creencia de que existen depósitos de hidrocarburos en sus aguas, por lo que quien tenga la soberanía de esas islas, tendrá el derecho de explotar los recursos naturales que se encuentren en sus cercanías. Este factor, mas el componente nacionalista que sacude a los tres países litigantes, ha hecho que sobre todo desde el año 2008, las tentativas de desembarco o patrullas de fuerzas chinas o taiwanesas en aguas de esas islas, aguas japonesas, sean constantes, ante lo que el gobierno nipón siempre ha contestado enviando fuerzas navales a la zona o incluso cazabombarderos.

Aunque geográficamente no coincide con lo tratado en este artículo, un conflicto similar ocurre entre Corea del Sur y Japón por unas islas en el Mar del Japón llamadas Rocas de Liancourt. Esto pone de relieve que entre estos cuatro países los roces son continuos.

La cuestión de las dos Chinas

El otro gran punto de fricción de la región es la relación existente entre China y Taiwan. Haciendo un repaso rápido del tema, lo podemos resumir en que tras la guerra civil china (1945-1949), los chinos “nacionalistas” (bando perdedor) huyeron a la isla de Taiwan, donde formalizaron un estado con el mismo nombre, quedando así establecida en la China continental la República Popular China (lo que conocemos coloquialmente como China). China nunca reconoció como legítimo el estado de la isla de Taiwan, un territorio que reclama para la República Popular, por lo que las relaciones formales entre ambos son nulas, si bien hay ciertas relaciones tácitas e indirectas puesto que Taiwan es un sujeto que lleva ahí más de cincuenta años. También China se ha guardado de “sugerir” a otros países que no reconozcan a los taiwaneses, puesto que sólo pueden reconocer una China (o la continental o la insular), por lo que quien reconozca a los isleños corre el riesgo de que Pekín rompa relaciones con ellos. Así, y como dijimos anteriormente, sólo 22 países se han atrevido a tal cosa, la mayoría de ellos islas del Pacífico y del Caribe.

MÁS INFORMACIÓN: El conflicto China-Taiwan

Mar de China Septentrional

SOUTHCHINASEASin duda, este mar es el que más problemas genera, principalmente por ser más grande y porque hay más países rodeándolo, lo cual siempre acaba por generar algún roce. Aquí será también donde nos encontremos los dos principales problemas de índole transnacional: el elevadísimo tráfico marítimo en algunos puntos y la piratería, aunque no dejaremos de lado los siempre presentes conflictos sobre islas.

Islas Spratly e Islas Paracelso

Como los problemas de soberanía de islas es una constante, empecemos con el más importante: el de las islas Spratly, ya que aquí hasta seis países se disputan su soberanía, y muchas de ellas ya están ocupadas por diversos estados a la espera de poder reclamar todo el archipiélago. Como vemos en el mapa, las islas están a medio camino entre China, Taiwan, Filipinas, Malasia, Brunei y Vietnam. Todos ellos dicen que son suyas. Sin duda, estas reclamaciones vienen por la creencia de que en dichas islas podría haber depósitos de hidrocarburos – China y la petrolera Shell hicieron una alianza para explotar estos posibles yacimientos – y por encontrarse este mosaico de islotes justo en el medio de este Mar de la China Meridional, lo que enlaza con ser un punto clave en el comercio marítimo regional. De hecho, alguna isla posee una pista de aterrizaje más larga que la longitud de la propia isla, para que nos hagamos a la idea del reducido tamaño de estos trozos de tierra.

Así, algunos países como China, Taiwan y Vietnam reclaman la totalidad del archipiélago aduciendo motivos históricos, mientras que el resto de candidatos solamente reclaman una porción del archipiélago, normalmente las islas que ya tienen bajo control y que explotan de manera efectiva, caso de Filipinas y Malasia. Brunei, por el contrario, dada su poca capacidad militar – comparativamente hablando respecto con los vecinos – , sólo puede sostener argumentos legales en su reclamación.

Brevemente, el otro conflicto isleño es el de las islas Paracelso (Paracel en inglés),que están al norte de las islas Spratly y que, al haber también sospechas de guardar petróleo y gas natural, son motivo de disputa. Actualmente están ocupadas por la República Popular China y son reclamadas por Taiwan y por Vietnam, este último alegando que tanto durante la ocupación francesa de Indochina como cuando había un gobierno pre-colonial independiente, esas islas eran vietnamitas y no chinas.

El ascenso de los Pequeños Dragones

En las últimas décadas ha sido relativamente común oir hablar de los Tigres Asiáticos en esa moda de agrupar países con algún nombre con gancho. Se caracterizaban por tener un rapidísimo proceso de crecimiento económico después de la Segunda Guerra Mundial hasta los años 90 y por industrializarse a pasos agigantados. Esos países eran Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong (que pasó de Reino Unido a China en 1997) y Singapur. Ahora ya poco se duda de que son países altamente industrializados y absolutamente punteros en competitividad internacional de sus productos y servicios, por lo que aquel nombre de Tigres o Dragones ya se ha hecho realidad.

Ahora nos fijamos en los nuevos dragones. Países que, como sus hermanos mayores en su día, parece que están estabilizados en un crecimiento bastante alto, en cada vez mayor capacidad productiva y que en algunas décadas podrían ser países tan competitivos como Corea del Sur o Singapur. Esos “middle powers” son, para esta zona que tratamos: Tailandia, Indonesia, Malasia y en un segundo plano, Vietnam.

A pesar de que cada uno posee sus propias características, podemos encontrar ciertos factores comunes que pueden impulsar su desarrollo económico y sus ganas de tener más presencia en la región, como son: explotación de petróleo y gas natural (Indonesia y Malasia sobre todo); aprovechamiento del enorme volumen comercial que circula por esa zona y de los vigentes procesos de deslocalización; por último, el progresivo contrapeso que van a suponer respecto a la política hegemónica de China en Asia-Pacífico. Quizás en veinte o treinta años veamos a Indonesia como ahora vemos a Corea del Sur, ya que si nos fijamos, los dragones “mayores” son bastante pequeños en tamaño (ya que a Singapur y a Hong Kong las podemos considerar modernas ciudades-estado), mientras que los dragones “menores” tienen una extensión territorial bastante considerable. Eso puede ser una ventaja o una pega; veremos con el tiempo cómo se resuelve.

Rutas comerciales saturadas

Como decíamos al principio de este artículo, doce de los veinte puertos con mayor afluencia de contenedores los encontramos en países de esta zona (uno en Singapur, siete chinos, un taiwanés, uno surcoreano y otro malayo). Esto, desde una perspectiva económica, revela el potencial que tiene la zona y el dinamismo comercial existente, pero también tiene ciertas desventajas.

En primer lugar vayamos a lo que caracteriza esta ruta: la afluencia de barcos. A más barcos, mayores dificultades de transporte, y a más dificultades de transporte, mayores riesgos. Este factor se agudiza si, teniendo un mapa delante, observamos que en no pocos lugares del sudeste asiático hay estrechos muy angostos, véase el Estrecho de Malaca entre Malasia e Indonesia, el Estrecho de Singapur, o el sembrado de islas que hay a lo largo de esa zona y que, además de los componentes meramente geográficos, se les añade el comentado factor de disputa política, lo cual genera problemas al paso de barcos – cabe aclarar que desde un punto de vista jurídico internacional, el derecho de paso de una embarcación, salvo que esté cometiendo un delito en aguas jurisdiccionales, es sagrado.

FlujosMaritimos

Así, si vemos el mapa anterior, podemos observar que esa línea comercial que circula entre la zona de Asia oriental y que discurre por el sudeste asiático, el Océano Índico y el Canal de Suez es de una densidad considerable, por lo que algunos países, sobre todo China, están preguntándose cómo desatascar semejante trasiego de barcos. Lo primero que se les ocurrió en Pekín es negociar con Tailandia la construcción de un canal en el istmo de Kra para aliviar todo el tráfico en la región, pero hay que decir que a día de hoy es un proyecto muy costoso, las relaciones entre Pekín y Bangkok no son demasiado buenas y China ya ha buscado otras alternativas a su comercio internacional como es la ruta del Pacífico.

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La cuestión de la piratería: una tradición de la zona

Actualmente, el concepto de piratería nos parece algo lejano, quizás algo romántico o algo propio de somalíes. Estos últimos, que están en los medios en los últimos años, son unos recién llegados a la profesión en comparación con los asiáticos, que llevan siglos dedicándose a esta actividad y a los que poco a poco, los países del sudeste asiático les van ganando el pulso. De estos piratas asiáticos, quizás el más conocido – además de ficticio – sea Sandokán, personaje de novela creado por Emilio Salgari, un pirata que se dedicaba a ejercer el oficio por las aguas de Borneo y Malasia.

Fuera de la visión decimonónica del pirata, ellos han ido cambiando con las circunstancias, ya que aunque ellos asalten los barcos que pasan por allí, los barcos van cambiando, sea en finalidad o en tonelaje. Así, como podemos ver en este artículo de El País de 1984, en esa época se dedicaban a saquear a los refugiados de Indochina; hoy, sus presas son los grandes barcos cargueros y los petroleros, aunque cierto es que la piratería en esta zona está cayendo bastante rápido gracias a los esfuerzos de las distintas Fuerzas Armadas de China, Tailandia, Filipinas o Indonesia, que durante años han estado trabajando en ponérselo cada vez más difícil a los piratas.

El futuro de esta zona

A pesar de que más o menos hemos ido cerrando las distintas cuestiones que nos han asaltado durante el artículo, vamos a resumir brevemente el futuro de esta región. En primer lugar, la región de Asia-Pacífico va a ser la región donde más rápido sea el desarrollo económico a nivel mundial en las próximas décadas – si no hay un cambio brusco que lo trunque -; estos conflictos que hemos visto no tienen por qué ir a más. Los conflictos por islas o por lugares relativamente pequeños entre dos o más países son frecuentes a día de hoy, solo que a diferencia de en décadas o siglos anteriores, ahora las balas ya no son las que hablan primero, por tanto, estos asuntos de las islas, sin restarle la importancia que merecen – sobre todo si hay petróleo o gas – son asuntos menores para el peso que tienen los países que reclaman su control, y sería muy raro que la situación se les fuese de las manos. Lo que ocurre es que a menudo juegan a echarse un farol a ver cuál es la reacción del otro “y si cuela, cuela”; atención también a esas economías medias que hemos ido nombrando ya que pueden acabar siendo unos nuevos “BRIC”; por último, será interesante ver el papel de China en todo este proceso de auge de Asia-Pacífico, ya que el acercamiento de Estados Unidos y la costa oeste de todo el continente americano hacia el Pacífico es más que notoria.

 

Acerca de Adrián Albiac 26 Articles

Madrid, 1992. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Estudiante de Ciencias Políticas en la UCM. Participante en proyectos de cooperación en Serbia, Armenia y Marruecos. Twitter: @AdriHickey

Contacto: Twitter

9 comentarios en Geopolítica en el Mar de China

  1. Me gustó este artículo, por lo claro y simple. Sabido es la trascendencia que la región tendrá en el comercio mundial, hay que avocarse entonces a profundizar el análisis en la cuestión geo-estratégica y la posibilidad de que los conflictos que hoy existen -y que por suerte, creo están lejos de dirimirse en terreno belicoso-, puedan ser solucionados jurídicamente. Sigan así, esta página es altamente recomendable.

  2. Buen artículo.

    Me quedan dos preguntas:

    ¿En qué instancia (además de los movimiento militares físicos) discuten/negocian los países?

    ¿Hay algún punto medio que podría resolver el conflicto o las posiciones están tan enquistadas que es imposible pensar en una solución diplomática?

    • Lo lógico sería discutir esto en el seno de Naciones Unidas. Sin embargo, un actor clave como es Taiwan no es reconocido como estado, surgiendo ahí un problema casi antes de poder empezar. Igualmente se podría tratar en la ASEAN, o al menos en la ASEAN+3, donde están China y Japón. La solución más pacífica y diplomática sería acudir a la Corte Internacional de Justicia (la Justicia de la ONU), donde estos temas se pueden resolver, ya que hace no mucho el CIJ resolvió una disputa similar entre Chile y Perú sobre la delimitación de las aguas territoriales. Sin embargo, la voluntad política es nula. Ningún estado quiere ceder ni “parecer débil” recurriendo a la justicia de Naciones Unidas. Y China va a seguir presionando. De hecho, todos los análisis geopolíticos para 2015 dan la zona del Mar de China como uno de los puntos calientes a tener en cuenta. Por tanto, no, no se vislumbra una salida dialogada al conflicto.

  3. Muy buen artículo, la verdad. No quiero ponerme tiquismiquis pero cuando empieza el apartado del Mar Meridional, el título dice «Mar de China Septentrional». Entiendo que es una errata. Por lo demás, como he dicho, muy buen artículo.

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