Mauricio Macri, presidente de una Argentina dividida

Mauricio Macri durante su victoria en 2015. Fuente: El Español.

Mauricio Macri va a cumplir el próximo mes de diciembre dos años como presidente de la República Argentina. Alcanzará la mitad de un mandato marcado por el drástico descenso de su popularidad, el enfrentamiento con los principales sindicatos y la promesa aún incumplida de mejorar la situación económica del país. Las elecciones legislativas del mes de octubre serán el mejor baremo para comprobar con cuánto respaldo social siguen contando el líder argentino y Cambiemos, la coalición política que lidera. 

En la memoria de los hinchas del histórico club argentino Boca Juniors ocupa un espacio especial la final de la Copa Intercontinental del año 2000. Dos goles del delantero Palermo en apenas seis minutos de juego frente al poderoso Real Madrid convirtieron ese encuentro en uno de los momentos más gloriosos de la entidad deportiva bonaerense. En el palco del estadio nacional de Tokio se encontraba el presidente del equipo, Mauricio Macri, un joven empresario argentino de 41 años que comenzaba a adquirir una cierta popularidad en la sociedad de su país. Sin duda alguna, fue una de las noches más felices para el hombre que años después se convertiría en presidente de la república.

Este ingeniero civil, hijo del afamado empresario de la construcción Franco Macri, tuvo una infancia y adolescencia plácidas gracias a la fortuna que su familia comenzó a amasar con los negocios paternos. Pudo desarrollar sus estudios tanto en la Universidad Católica de Argentina como en las prestigiosas universidades estadounidenses de Columbia y Pensilvania. Con apenas treinta años, su destino estaba marcado para seguir los pasos de su padre y hacerse con la dirección de los negocios familiares. Sin embargo, Mauricio Macri tenía dos pasiones que protagonizaban sus charlas con sus amigos de la élite de la capital: el fútbol y la política.

Mientras la potencia sudamericana se subsumía en una profunda crisis política y social a principios del siglo XXI, el joven hombre de negocios se hacía cargo del mítico Boca Juniors, toda una entidad social en el país argentino. Entre 1995 y 2007 la presidencia de Macri estuvo marcada tanto por los triunfos deportivos a nivel nacional e internacional como por la pujanza económica del club y por su conversión en toda una marca comercial mundial. La reputación de la gestión realizada en el equipo xeneize, junto a su experiencia en el mundo de los negocios, le valió el crédito suficiente para dar el salto a la política. Su mirada comenzaba a fijarse en la Casa Rosada.

Para ampliar: Pasión y gestión. Claves del ciclo Macri en Boca, M. Macri, A. Ballvé y A. Ibarra, 2012

Macri junto a su esposa, Juliana Awada, el día de la toma de posesión. Fuente: El Periódico

Y después de los Kirchner llegó Macri

Cuando en octubre de 2011 Cristina Fernández conseguía una victoria apabullante sobre el resto de candidatos tras postularse para un segundo mandato, los sectores oficialistas de ese momento lo entendieron como el espaldarazo definitivo a las grandes políticas sociales aplicadas mientras los sectores liberales y conservadores quedaban desorientados e incapaces de construir un discurso alternativo y fiable a la inmensa popularidad de la presidenta. En Argentina la carrera a la presidencia no dura solo el año de primarias y comicios electorales, sino que empieza mucho tiempo antes. En la noche misma en el que kirchnerismo se sentía invencible, el círculo más próximo a Macri comenzaba a barajar la posibilidad de postularse en cuatro años.

Hasta llegar a la segunda vuelta de las presidenciales de 2015, Macri intentó situarse en el complicado tablero político argentino en aquella zona que le pudiera resultar más beneficiosa y distinguirlo del resto de candidatos. El espectro de izquierda y centroizquierda ya estaba casi totalmente copado por los grupos políticos afines a Cristina Kirchner, incluso contando con la presencia de Daniel Scioli, un personaje mucho más centrista y moderado que la presidenta. El empresario bonaerense tenía que jugar la baza de ser el representante de aquellos segmentos sociales y políticos que no se sentían conformes con el legado de los Gobiernos de los Kirchner y que buscaban un nuevo referente que introdujera cambios drásticos en el devenir nacional.

 

Mauricio Macri y Cristina Fernández. Fuente: OJO

Sus puntos fuertes se encontraban tanto en sus propias virtudes como en la debilidad de su máximo rival para la presidencia. Macri había alcanzado una buena reputación tras su gestión al frente del Gobierno de Buenos Aires (2007-2015); era apoyado por los principales círculos económicos y empresariales del país, así como por una gran parte de los medios de comunicación. Además, tenía una personalidad más carismática y afable que Scioli, el cual tenía que hacer frente a la alargada sombra de Kirchner, quien no mostraba signos de querer alejarse tan fácilmente del poder y de dejar de ejercer influencia sobre el Partido Justicialista. Por otra parte, el candidato del conservador partido Propuesta Republicana presentaba un programa que intentaba enmendar las líneas maestras económicas de los pasados Gobiernos kirchneristas, luchar contra la corrupción y mejorar el funcionamiento de la Administración Pública.

Las clases privilegiadas habían encontrado su candidato preferente, mientras que las clases populares se movían casi en gesto de agradecimiento a los Kirchner apoyando sin mucha convicción a Scioli. La batalla política se daría para convocar el voto de las clases medias y los jóvenes, quienes, en un sorprendente giro político, finalmente se decantaron por el magnate argentino. Esta victoria supuso una hecatombe nacional y regional, ya que Latinoamérica perdía uno de sus principales referentes en el movimiento de izquierdas, así como el kirchnerismo veía cómo desaparecía todo el poder acumulado en una década y dejaba pendientes muchas de las medidas sociales, económicas e internacionales que habían sido estandarte de sus presidentes. Esos argentinos que habían conseguido una cierta prosperidad bajo Néstor y Cristina ahora les daban la espalda en busca de un ansiado cambio y más exigentes con el comportamiento de sus dirigentes.

Macri no tenía que liderar la nación por el arduo camino de una profunda recesión ni tampoco podía aprovechar los años de excelente bonanza para aplicar una distribución de la riqueza más equitativa. Él tenía que cumplir otro tipo de reclamaciones ciudadanas; sabía que su respaldo electoral no estaba en los barrios populares, sino en las zonas residenciales, en los centros de oficinas y en los despachos de las principales empresas. Su batalla con las principales plataformas sindicales y tejidos asociativos estaba perdida de antemano: muchos de estos seguirían abrazando la doctrina de los Kirchner. Su máxima preocupación en los próximos cuatro años tendría que ser aplicar reformas que hicieran aumentar su popularidad o, por lo menos, no perder los apoyos volátiles que le dieron las llaves de la Casa Rosada.

Movilización contra las políticas de Macri el 17 de diciembre de 2015. Fuente: Télam

El próximo mes de octubre se celebran elecciones legislativas, el mejor barómetro para conocer el nivel de popularidad del mandatario. Estas elecciones seguramente marquen el devenir de la política argentina en lo que quede de presidencia, tanto para los oficialistas como para los kirchneristas. Una victoria de los candidatos próximos a Macri supondría la confirmación electoral tan deseada de que sus políticas, aunque con numerosos claroscuros, poseen el respaldo suficiente. Además, implicaría la sentencia política definitiva para Cristina Fernández, quien sigue sondeando la idea de volver a la primera línea de la acción. Una victoria de los partidarios de esta y Scioli tendría infinidad de consecuencias, pero la más segura sería que la imagen de Macri y su Ejecutivo quedaría enormemente dañada y afectaría a su credibilidad para aspirar a un segundo mandato.

Pese a que comienzan a acompañarle sombras de corrupción —algo que resulta ya tristemente intrínseco a la política argentina—, Macri mantiene un importante soporte social entre aquellos que le confiaron su voto. Las sucesivas movilizaciones no parecen herirle sensiblemente entre sus potenciales votantes; más bien son la confirmación de lo altamente dividida que está la república en la calle. En la figura de gestor económico, el presidente ha emprendido políticas reformadoras orientadas sobre todo a la liberalización de la economía, su desestatalización y la reducción del gasto público. El neoliberalismo tan repudiado y criticado por los dirigentes argentinos durante los Gobiernos de los Kirchner comienza a entrar de nuevo en la agenda nacional. Habrá que esperar a octubre de este año para saber si la mayoría del pueblo argentino está satisfecho con la gestión realizada.

Para ampliar: La presidenta. Historia de una vida, Sandra Russo, 2011

Más cómodo fuera que en su propia casa

Se ha convertido ya en una pequeña manía o tradición por parte del máximo dirigente argentino que, cada vez que la situación interna se complica, emprende un viaje al extranjero, donde su reputación por el momento es mucho más positiva. A finales de abril de este mismo año, Mauricio Macri fue uno de los primeros jefes de Estado y de Gobierno que fue recibido por Donald Trump en la Casa Blanca, en la que protagonizó un encuentro definido por medios argentinos y estadounidenses como extremadamente cálido y cordial. Ambos empresarios se conocían de anteriores negocios en la Gran Manzana, lo que provocó que el extravagante presidente estadounidense le tratara con mucha más cercanía y simpatía que a otros representantes que habían pasado por el Despacho Oval.

Macri no solo consiguió la instantánea afable con el máximo mandatario del mundo occidental; también se llevó consigo el respaldo público de los círculos económicos y políticos más poderosos de Washington. Como le ocurriera en febrero al visitar España, el dirigente argentino se encontró con un panorama internacional mucho más proclive de lo que se podría haber imaginado. Su disposición a cambiar drásticamente la política exterior mantenida por los Kirchner durante más de una década le abrió las puertas de aquellos Gobiernos que hasta el momento se habían mostrado reacios y suspicaces ante las alianzas y la agenda internacional implementadas por sus predecesores.

Mauricio Macri y Donald Trump en la Casa Blanca el 27 de abril de 2017. Fuente: Clarín Política.

Al igual que ocurriera con la política económica y social, Macri también se marcó el objetivo de desmantelar las grandes líneas de actuación en el exterior de Cristina Fernández. En Argentina, un país en el que todo es debatible y se discute acaloradamente, las relaciones internacionales de la expresidenta, sobre todo con sus vecinos del Cono Sur y con Estados europeos como España, habían sido uno de los puntos más criticados por los sectores conservadores. El nuevo dignatario decididamente quería romper lazos con determinados actores y reconstruir puentes con otros. Fundamentalmente, el Gobierno argentino ha buscado desligarse apresuradamente del bloque bolivariano-socialista erigido por Venezuela y volver a abrir canales con otros aliados tradicionales.

Tanto Néstor Kirchner como su sucesora en el cargo habían abogado por una latinoamericanización de la agenda argentina, que animaba a fortalecer un bloque político construido con Gobiernos de izquierdas de la región: Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Sobre todo, el propósito era fortalecer la sinergia y constituirse como un bloque unido ante los organismos internacionales y los problemas mundiales. Aunque de esta iniciativa se desligaron los países ribereños del Pacífico —Chile, Perú y Colombia—, sus pretensiones no se han visto frenadas hasta que no se han producido cambios de Gobierno en algunos de ellos, como han sido los casos de Brasil y Argentina.

Macri se ha mostrado mucho menos combativo con el hegemón estadounidense y con las potencias europeas y ha intentado trazar una faceta más condescendiente con los inversores y empresas extranjeros. El fin último es el de presentar de nuevo a la economía argentina como un mercado atractivo e intentar posicionar mejor los productos nacionales en el exterior. En definitiva, se quiere tornar a un programa internacional más económico que ideológico, abandonar rencillas con terceros y alejarse de la asociación con Gobiernos tan polémicos como el venezolano. Bajo la batuta de Macri, el Ejecutivo argentino quiere volver a ser el mejor amigo en la zona de los Estados Unidos y de las capitales del Viejo Continente.

Para ampliar: Los mitos de la historia argentina, Felipe Pigna, 2004

Su mayor desafío personal

La presidencia de Argentina es de sobra conocida como una de las jefaturas de Estado más complicadas del mundo, más aún si quien ostenta el cargo tiene que hacer frente a una delicada situación económica y a una población enormemente dividida. A lo largo de su campaña electoral, que le permitió superar sorprendentemente al oficialismo, Mauricio Macri abanderó un discurso regeneracionista apoyado en tres elementos fundamentales: su prestigio y experiencia como empresario y gobernador porteño, su talante para trabajar en favor de reducir la polarización de la sociedad argentina y la promesa de aplicar una profunda agenda reformadora, que llevará a superar los problemas estructurales arrastrados desde hace décadas.

El día de la toma de posesión el ya presidente argentino recorría las principales avenidas de la gran urbe arropado por miles de ciudadanos, que le transmitieron una confianza y cariño que le servirían para emprender con entusiasmo la nueva responsabilidad. No obstante, casi dos años después, las calles de las ciudades argentinas se llenan de manifestaciones en contra de sus principales políticas, que también están encontrado una dura oposición en la cámara de representantes. Si Macri esperaba contar con momentos de fortuna y amparo, como le ocurrió cuando fue gobernador o mientras dirigía un equipo de fútbol, la cruda realidad de los pasillos de la Casa Rosada le ha demostrado que en la República Argentina no hay espacio para la calma.

A lo largo de más de doscientos años de país independiente, el bastón de mando ha pasado por las manos de intelectuales, reputados hombres de negocio, grandes juristas, militares, dictadores y políticos de amplio bagaje público, pero la gran mayoría de ellos se marcharon por la puerta de atrás o señalados por el dedo acusador de la impopularidad y el descontento social. Mauricio Macri no solo tiene ante sí el desafío de cumplir las promesas realizadas en aquel ya lejano 2015; también comienza a ser consciente de que sobre su cabeza oscila la espada de Damocles, que le recuerda cada mañana que en Argentina el hilo del gobierno es tan fino que puede romperse en cualquier momento de duda o circunstancia adversa. El presidente argentino mira los cuadros de sus antecesores y ruega por no tener él también un final tan triste.

Para ampliar: El Pibe. Mauricio Macri: negocios, intrigas y secretos, Gabriela Cerruti, 2015

Acerca de David Hernández 7 Articles
Madrid, 1991. Doctorando en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Máster en Economía Internacional y Desarrollo (UCM). Especialista en geopolítica, comunicación y estrategia política y gobernanza.

8 comentarios en Mauricio Macri, presidente de una Argentina dividida

  1. aca olvidaron un hecho fundamental de por que gano macri y es que en la provincia de buenos aires, gano Maria Eugenia Vidal, le gano la gobernacion a un fuertemente sospechado de ser narcotraficante como lo es Anibal Fernandez (investiguen la causa de la efedrina), al sacar al PJ de la Provincia, esto le allano el camino a Macri.
    Tampoco es cierto que durante el Kirchnerismo se estaba bien economicamente (hubo un buen periodo hasta el 2007), se recibio el gobierno con un 30% de pobreza, 25% de inflacion, 6% de deficit primario y cerca de 10% secundario, con una deuda en default, sin posibilidades de credito, con toda la infraestructura del pais destruida (durante diez años no se hicieron ni caminos,ni puertos, ni infra energetica), con un deficit energetico monstruoso (cuando los K asumieron eramos exportadores de energia, en diez años se revirtio), y todo esto coronado por un institudo de estadisticas totalmente mentiroso que daba datos como que la infla era del 9% anual cuando la realidad era mas del 25%, y asi todo.
    Lentamente esta arreglando el desastre de doce años, no es facil.

    • Por así decirlo es “mentira” que durante los Kirchner se pasó de exportar a importar energía… ¿Por qué dirán?.
      La respuesta es clara durante la mayor parte de ese período la empresa fue gestionada por REPSOL. Y nuestro país, es un país con petróleo (implica que nuestras reservas son limitadas) el cual requería una gran cantidad de inversiones las cuales no fueron llevadas a cabo. Pero esas medidas les correspondía a una empresa privada española la cual dejó casi totalmente de invertir luego de un inicio alentador en los comienzos de los novente cuando compró gran parte de las acciones de YPF lo cual duró poco…
      Bueno como dice el autor. David en Argentina todo se discute y opiniones sobran muy poco fundadas pero existen… La mayoría repite lo que ve en Facebook en algún artículo o escucho en la televisión.
      Otro dato Macri ganó por un margen muy acotado en segunda vuelta. No ganó ampliamente sobre el oficialismo.

      Leandro Bustamante
      Profesor de Historia Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza)

      • creo que no interpretas bien lo que dije, en ningun lado dije que gano por amplia mayoria, gano por poco, lo que digo es que la eleccion de gobernador de la Provincia de buenos aires fue fundamental para que Macri ganara la presidencia.
        Me parece que mezclas las cosas, la balanza energetica ya a partir del 2010 fue deficitaria, cuando los K asumieron, exportabamos energia, gas, petroleo y energia electrica, con la genial politica energetica de congelar las tarifas durante mas de diez años lograron que tuvieramos que importar petroleo, electricidad y gas, y encima muchisimo mas caro como por ejemplo con los barcos metaneros, llegamos al colmo que por ejemplo tuvieran que hacer una reingenieria del gasoducto que va a chile que se construyo para exportar y lo tuvieron que adaptar para que importaramos gas de chile, son estadisticas que hasta estan en el INDEC mentiroso que tuvimos, imaginemos lo que habran sido los numeros reales (y no lo de los tecnicos que nos decian que teniamos menos pobreza que en Alemania), si le doy la razon en que Repsol vacio a YPF, y que fue tambien otro negociado de los K, por ejemplo, le piden a Repsol que venda una parte de sus acciones a un inversor argentino, y aca se da una transaccion que creo nunca se dio en la historia del capitalismo, Repsol le vende a los Eskenazi el 25% de YPF, y los Eskenazi lo van pagando con las utilidades que le dan ese 25% de YPF o sea , los Eskenazi compran el 25% de YPF, sin poner UN SOLO DOLAR, ¿raro no?, no seria tan raro si no supieras quienes son los Eskenazi, te doy una pista: cuando era gobernador Nestor Kirchner privatizo el Banco de Santa Cruz, ¿quien lo “compro” ? los Eskenazi, y pongo comillas por que tambien ahi no gastaron un peso, despues ese mismo banco que te pagaba por ventanilla un interes en u$s de 2% anual, a los Kirchner les pagaba un 25%, dato que figura en las propias declaraciones juradas de los Kirchner.

  2. Me parecía que sonaba tendenciosa la nota, hasta que lo confirmé con las lecturas sugeridas: una periodista partidaria (fanática) y una legisladora partícipe de ese ex gobierno corrupto.
    Pasan por alto las condiciones en que se recibió el país, con un 30% de pobreza y
    una inflación del 40%; y también olvidan que fue el gobierno más corrupto de la historia, donde se usó el Estado para infinidad de negocios personales y de empresarios amigos. Lo que los mantuvo en el poder fue el cliente listo creado estos años.
    Indignado con lo tendencioso de esta nota, publicada en un tan medio respetable.

  3. Panamá Papers, Odebrecht, Correo Argentino, ministros de los dos lados del mostrador. Baja de las retenciones al agro y a las mineras. Inflación galopante sin consejo del salario. Aumento de todas las tarifas (transferencia de dinero a empresas cercana a los ministros que tienen acciones) sin que mejore nada el servicio. persecución judicial, política, y cultural a quien ose pensar distinto. Quita de subsidios a discapacitados y viudas, quita de coberturas medias a jubilados. Entrega de negocios multimillonarios al grupo de medios para que tape la realidad con noticias tan distorsionadas que parecen que hablaran de otro país. Sólo algunas de las cosas que te Olvidaste mencionar viendo hablaste de Macri. Cuando hablas de Cristina Kirchner no se olviden de mencionar una política que construyó poder desde un personalismo tan exacerbado que parece serie antes y después de ella hubiera un abismo, casi como una deidad. Como dice una canción de por aquí: Argentina es «una procesión de ciegos que trafican luces sin brillo»

  4. se les viene la noche neoliberales. Se llenan la boca hablando de corrupción K : Panamá Papers, Odebrecht, Correo Argentino, ministros de los dos lados del mostrador. Baja de las retenciones al agro y a las mineras. Inflación galopante sin consejo del salario. Aumento de todas las tarifas (transferencia de dinero a empresas cercana a los ministros que tienen acciones) sin que mejore nada el servicio. persecución judicial, política, y cultural a quien ose pensar distinto. Quita de subsidios a discapacitados y viudas, quita de coberturas medias a jubilados—-> eso es corrupción.

  5. Muy floja y sorprendentemente mala nota
    Omite un sin fin de análisis y datos fundamentales para entender la realidad argentina.

    La mas escandalosa omision esta en el párrafo internacional, no hay referencia alguna al acuerdo de impunidad con Iran, seguido del asesinato del fiscal Nisman.

    Desde ya que tampoco describe correctamente los desafíos económicos que tiene el país, ni el estado ruinoso de la infraestructura

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