Entrevista a Daniel Lacalle: “En Reino Unido no hay defensores de la Unión Europea”

Un vehículo celebra el resultado del brexit en las calles de Londres en junio de 2016. Fuente: Toby Melville (Reuters)

Siempre pendiente de la política y la economía británica, Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es uno de esos autores a los que conviene consultar antes de hablar sobre el Reino Unido. Recientemente tuvimos el placer de realizarle esta entrevista. 

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Entrevistador (E): La primera pregunta es clara: ¿qué se vota este 8 de junio?

Daniel Lacalle (DL): El 8 de junio lo que se busca, yo creo, es un triple objetivo. Por un lado, reafirmar el liderazgo de Theresa May, que no deja de ser una primera ministra que no había sido votada. Segundo, yo creo que es una manera de revalidar en las urnas el apoyo al brexit… Y una tercera razón, que también es importante, es el fortalecimiento del compromiso unitario dentro del Reino Unido; el tema escocés vuelve constantemente. Creo que las tres cosas son importantes en estas elecciones.

E: ¿Ha sido una buena idea adelantar las elecciones?

DL: Con perspectiva, la verdad es que no queda muy claro, pero yo creo que en el Reino Unido no se plantean la situación desde un punto de vista eminentemente táctico. Más bien ven que la oposición está criticando que a usted —Theresa May— no la han elegido, que la gente ha cambiado de opinión con respecto al brexit… pues vamos a votar. Es una forma muy británica, que probablemente desde un punto de vista táctico se vea que no era una gran idea después de lo que parece que pueden ser los resultados. Aunque las encuestas en Reino Unido las carga el diablo; ya las hemos visto con el brexit o con las elecciones anteriores, en las que yo estaba en la oficina en Londres e incluso se decía que podían ganar los laboristas y al final ganaron los conservadores con mayoría absoluta. Habrá que ver por dónde sale todo.

E: También se suele decir que las encuestas sobrestiman a los laboristas, ya que la gente suele declarar que los va a votar aunque luego se quede en casa. Por otro lado, el voto joven…

DL: Puede ser, aunque yo creo que hay otro elemento más importante. En el Reino Unido, no es el porcentaje de voto; al final tú tienes más de 600 circunscripciones en las que se elige un parlamentario. A lo mejor puedes tener el número de votos más o menos alto en todas, pero eso no significa que vayas a tener todos los parlamentarios.

E: ¿Y las encuestas no tienen en cuenta este sesgo?

DL: No se puede.

E: Siguiendo con las elecciones, está claro que estamos viendo en el voto una brecha generacional muy clara, otra territorial en el sentido más nacional… Escocia e Irlanda del Norte votan de una manera diferente y, sin embargo, parece menos evidente la brecha de clase. ¿Han muerto las clases en el Reino Unido?

DL: Las clases han muerto en todo el mundo. No existe el concepto de clase; no existía ni siquiera cuando se lo inventó Marx, que es el primer ejemplo él mismo de que no existe.

No es un debate entre clases y tampoco estoy de acuerdo en esa simplificación de la decisión de voto en cuanto a jóvenes contra no jóvenes, porque la realidad luego demuestra que cuando aumenta la participación no ocurre necesariamente lo que dicen las encuestas. En mi opinión, al fin y al cabo, la interpretación de las encuestas no deja de ser opiniones.

Lo que ocurre es lo mismo que ocurrió en Estados Unidos. El 90% de los periódicos y periodistas del Reino Unido están en Londres; ni siquiera en Londres: en un barrio de Londres. Entonces se genera un sesgo de confirmación brutal. Como ocurre en Estados Unidos, donde está todo concentrado en Nueva York. El sesgo de confirmación hace mucho más en esos diferenciales que otra cosa. Por ejemplo, aquí, en España, o en Francia, o en Holanda, las encuestas —que también se equivocan— han sido mucho más realistas con respecto al resultado final porque el esparcimiento o la diversificación en la búsqueda la información es mucho mayor.

Jeremy Corbyn con el rapero JME. Fuente: Vice

E: Se dice que muchos jóvenes no votaron en el referéndum siendo más partidarios del remain. ¿Han aprendido la lección de las consecuencias de no votar?

DL: No, yo creo que el voto joven se tiende a magnificar, porque estos, como no puede ser de otra manera, participan más en las redes sociales, participan más en los medios de comunicación y acaba dando la sensación de que son muchos más. Aunque no necesariamente lo son; simplemente hacen más ruido. Es un poco lo que pasaba con nosotros en las elecciones: si veías Twitter, parecía que todo el mundo era de Podemos. Y eso ocurre también allí. Si tú coges el timeline —cronología— de mi cuenta británica, es una cosa espectacular: todos los mensajes son pro-Corbyn, casi todos. Puedes pensar que todo el mundo está con Corbyn, y no necesariamente es así. Yo creo que más bien pasa una cosa: toda esta presión mediática hace que los jóvenes que apoyan a Corbyn estén muy presentes y los que no lo apoyan no aparezcan. Y no porque los medios de comunicación sean muy malos, sino porque no participan de ese debate en los medios.

E: Entonces, en ciertas redes sociales se notan más los jóvenes porque son más, pero eso es lo que me confirma también el sesgo generacional. Si asumes que los jóvenes están en Twitter y en Twitter hay una tendencia hacia la izquierda, puedes pensar que los jóvenes se están orientando hacia la izquierda.

DL: No, no. El hecho de que una persona llame a la radio y mucha gente llame a la radio no hace que su audiencia tenga esa opinión. No es lo mismo, y precisamente son las redes sociales las que nos llevan a ese mensaje erróneo. Normalmente en las redes sociales la gente que decide participar activamente tiene un sesgo muy específico.

E: Están muy politizados. ¿Puede decirse que los seguidores de Corbyn están más movilizados?

DL: No, no creo. Simplemente hacen más ruido, y a mí me parece muy bien que la gente exprese lo que quiera expresar… Yo soy un gran defensor de la línea editorial y de que un periódico tenga su opinión, pero que esto no nos lleve a pensar que porque eso ocurre es la realidad. Porque la realidad siempre es la mayoría silenciosa.

E: Al final la mayoría silenciosa se ve votando.

DL: Pero es muy importante que la realidad, tanto en redes sociales como en los medios, es la mayoría silenciosa. No es la gente que le contesta al tweet de Donald Trump, al mío o al de Pablo Iglesias. Es el que simplemente lo lee, toma su decisión, pero es pasivo.

E: Cambiemos un poco de tercio. Se compara mucho a Theresa May con Margaret Thatcher, pero ¿es realmente la sucesora de Thatcher y Jeremy Corbyn, el de Michael Foot?

Michael Foot y Margaret Thatcher en 1981. Fuente: BBC

DL: Para nada. Theresa May no es en nada liberal.

E: Pero ¿ni siquiera en la figura? No tanto en sus políticas, sino en cómo se presenta.

DL: Es una mujer, nada más.

E: Pero en ese sentido de fuerte pero estable. La idea del carácter.

En nada. Yo he tenido el honor de conocer a Margaret Thatcher y conozco a Theresa May… y en nada. May es una conservadora, una socialconservadora, mejor dicho; de intervención estatal, que tiene poco que ver en forma y mensaje. Piensa que los mensajes que da Theresa May —y de hecho es una de las razones por las que lo está haciendo tan mal en las encuestas— son más bien de intentar acercarse a la opinión de todo el mundo. Margaret Thatcher no era eso, Thatcher era más “Nosotros no estamos equivocados. Los que estáis equivocados sois los demás y yo no tengo por qué discutir de lo que estoy 100% convencida”. May no es eso, y Corbyn desde luego que no es ninguno de los líderes laboristas que ha tenido el Reino Unido en nada. Jeremy Corbyn es una persona completa y absolutamente radical en sus ideas políticas y que además tiene una circunstancia que es de las más peligrosas de todas: jamás ha trabajado para el sector privado.

Al contrario, yo creo que Jeremy Corbyn y Theresa May son el reflejo de una política tradicional que se orienta más hacia lo que es el ser más radical dentro del intervencionismo por los dos lados. Parecido a Margaret Thatcher, entre cero y nada.

E: Ahora que sale el tema, ¿qué ha pasado con la opción liberal demócrata en Reino Unido?

DL: Cuando diluyes tu mensaje a un nivel tan… “ni chicha ni limoná”, que dice un amigo mío… pues el votante acaba diciendo “¿Para qué?”.

E: Esa estrategia de campaña de prometer un segundo referéndum también parece que queda de lado porque no aspiran a un gran resultado. El debate queda finalizado, ya que los laboristas aceptan el brexit; los tories, por supuesto. Con este escenario, ¿ves posible un segundo referéndum en el Reino Unido?

DL: No, no lo veo, porque los liberales demócratas han sido, además, “Sí, pero no, pero a lo mejor…”. Entonces su problema fundamental al final es que no tienen un mensaje. En Reino Unido no hay defensores de la Unión Europea: hay gente que está radicalmente en contra de la UE, bastante en contra de la UE o que piensan que la Unión es una molestia que tenemos que aceptar. El problema de los liberales demócratas es que dicen: “Nosotros vamos a hacer un segundo referéndum”. Pero ¿entonces usted está claramente a favor de la Unión Europea? Pues resulta que no. Es tal el nivel de dilución de un mensaje que lo que resulta es que el votante no se siente identificado con nada. Ni son europeístas ni son liberales; fueron los primeros en intentar aumentar impuestos y meter más regulación e intervención. Demócratas sí, claro está.

Nosotros pensamos, en la Unión Europea, que es ese espacio de centro, políticamente correcto, al que hay que acercarse. Eso no ocurre en el Reino Unido ni ha ocurrido nunca. Ni Tony Blair ni Gordon Brown ni John Major ni Margaret Thatcher ni David Cameron ganaron desde la dilución del mensaje, sino precisamente demostrando que ellos no eran nada comparable a los laboristas o conservadores, respectivamente.

E: Vamos llegando ya al ecuador de la entrevista y, cómo no, tiene que salir el tema del brexit. La primera pregunta es directa: ¿cuál es la principal baza negociadora que tiene Reino Unido frente a la Unión Europea?

DL: Tiene tres. Una, la enorme cantidad de ciudadanos europeos que hay viviendo y trabajando en el Reino Unido comparada con los pocos trabajadores del Reino Unido que lo hacen en la Unión Europea. La segunda es el enorme superávit comercial que tiene la Unión Europea con el Reino Unido. 25 de los 27 países de la Unión venden mucho más al Reino Unido de lo que importan de allí. Entonces, claro, negociar con tu mayor cliente no es fácil. La tercera es, sin duda, la balanza financiera, y de esta no se está hablando. Esto es todo el tema de la City, es decir, la importancia del Reino Unido desde un punto de vista de flujos de capital. El Reino Unido utilizará esas tres bazas, y eso no significa que la Unión Europea no tenga las suyas.

Resultado del brexit por regiones. Fuente: Statista

E: ¿Qué puntos débiles tiene Reino Unido respecto a la Unión Europea?

DL: Primero, es una economía demasiado pequeña y demasiado débil, a pesar de ser una gran economía, para competir en un mundo globalizado en el que la Unión Europea es un espacio común muchísimo más potente. EE. UU. va por su cuenta… Reino Unido digamos que se despega un poco de su posición como potencia mundial al despegarse de la UE, porque en realidad tampoco es un estado de los EE. UU.  Es verdad que tiene el apoyo de unos EE. UU. que son su socio principal, pero no es lo mismo.

El segundo: yo creo que Reino Unido no deja de ser un país que tiene un enorme superávit en servicios y un enorme déficit en bienes. Claro, si tu principal fuente de exportación hacia la UE es proveer de servicios, servicios comerciales, servicios financieros, etc. Podría ser muy fácil para la UE poner en peligro ese crecimiento.

Y la tercera es todo lo que tiene que ver con defensa y seguridad. Reino Unido tiene un gravísimo problema de seguridad y siempre te viene bien estar apoyado por una UE que también comparte tus mismos valores.

Theresa May en el Consejo Europeo, en Bruselas (2016). Fuente: Getty Images

E: ¿En qué posición queda la City de Londres? ¿Son buenas noticias para ciudades como Fráncfort o Madrid?

DL: Todavía no lo sabemos, no tenemos ni idea. Una de las grandes bazas con las que la UE va a jugar durante esta negociación es el pasaporte financiero, la regulación financiera para empresas… todo lo que es el armazón argumentario y legal para permitir que crezca el sector financiero. Entonces, claro, no sabemos qué es lo que va a ocurrir; no lo sabe nadie. Por eso existe este periodo de impasse, periodo de incertidumbre en el que estamos ahora mismo, que es muy negativo, porque literalmente acabo de hablar con una empresa, un gran headhunter —cazatalentos— en Londres, y me decía que nadie está tomando decisiones de contratar.

E: Hablábamos antes de que se han convocado estas elecciones para buscar la unidad, pero está ahí la cuestión de Escocia y de Irlanda del Norte, que ya han pedido sentarse en la mesa de negociación; sabemos que tiene temas sensibles con la Política Agraria Común, la pesca o la frontera con Irlanda. ¿Cómo se van a situar en la negociación Escocia e Irlanda: cerca del Westminster o como aliados de la UE para no llegar a ese “brexit duro” del que tanto se habla?

DL: No lo sabemos, la verdad es que no lo sabemos. Pero yo creo que no podemos poner a Escocia y a Irlanda del Norte juntos. Escocia es una cosa completa y absolutamente distinta y tenemos que ver Irlanda del Norte desde un aspecto muy diferente. Irlanda del Norte sale beneficiada del brexit, ¡ojo!

Irlanda del Norte se convierte en el sitio de conexión de una Irlanda que puede atraer muchísimo dinero de todo este batiburrillo y de todo este riesgo financiero y que está al lado, porque Irlanda es muy pequeña. Mucha gente se puede encontrar con una situación en la que le merezca la pena vivir y tributar en una Irlanda del Norte del Reino Unido y trabajar o tener ingresos en otro lado.

Yo no tengo tan claro el tema de Irlanda del Norte. Políticamente, parece que están como muy pro-Europa; luego vas a cualquier ciudadano de Irlanda del Norte —al ciudadano, ¿eh?, no al político— y le preguntas “Buenos días, ¿quiere usted el euro?” y te dirá “No, yo no quiero el euro”. Hay muchas cosas en las que yo empezaría por dudar de la supuesta ventaja proeuropeísta de Irlanda del Norte comparada con Escocia.

El problema de Escocia es otro, es el de todos los independentismos separatistas, que es el de pensar que dos más dos son veintidós; que pueden separarse y estar en la UE, pero tener la libra con el Banco de Inglaterra apoyando; que si hay una crisis en Europa no van a estar implicados, pero si Europa crece van a estar superimplicados; que van a tener el desempleo de Inglaterra, pero con la regulación de los países europeos. El problema del Partido Nacional Escocés (SNP por sus siglas en inglés) —no de los escoceses que son una gente muy seria— es el de tantos nacionalismos que conocemos en Europa: el de vivir en la tierra de los unicornios y pensar que van a conseguir todo sin ningún riesgo. No hay más que ir a Escocia para ver que eso no va a ocurrir.

Por lo tanto, veremos. Yo creo que en las elecciones el aumento de apoyo al SNP es un enorme riesgo para el Partido Laborista, y ambos juntos no hacen nada, porque el uno está a favor del brexit y el otro está en contra.

E: ¿Es posible un “No deal” —“No hay trato”—, como planteaba en campaña Theresa May?

DL: No lo creo, no lo creo.

E: Como residente en Gran Bretaña, ¿cómo se está viviendo este tema en el día a día?

DL: Particularmente, como ciudadano español residente en Inglaterra, nunca he tenido nada más que una maravillosa acogida, que continúo teniendo, por parte de los británicos. Esa idea de la xenofobia no es correcta. Los ciudadanos británicos, cuando ven que tú eres una persona que estás aportando, participando y adaptándote, no tienes ningún problema. Absolutamente ninguno.

Yo creo que es verdad que hay una enorme incertidumbre y yo no tengo ese problema, porque no dependo de un empleador, pero para muchos ciudadanos comunitarios es un problema, porque no saben cuál va a ser el marco legal en el que se van a instrumentalizar su posición, sus derechos, etc., si van a tener que hacerse una green card —permiso de residencia— o no.  Ese no es mi caso, no es el caso de muchísimos profesionales independientes, pero es verdad que para los ciudadanos comunitarios en Reino Unido el hecho de que se retrase todo el proceso introduce enormes elementos de incertidumbre, para empezar, laboral.

E: Mirando de cara a Europa y centrando el foco en los últimos acontecimientos, ¿es la victoria de Macron la mejor arma de la UE? La une, le da más aire…

DL: La victoria de Macron es una buena noticia para la cohesión de la UE.

E: Para compactar ese eje franco-alemán.

Adrián Albiac durante la entrevista.

DL: Pero es verdad que la victoria de Macron es una victoria en la que no podemos ignorar el hecho de que casi el 40% de los votantes en Francia votaron opciones radicales antieuro, ¿eh? Entonces yo la victoria de Macron la he visto, como la ha visto casi todo el mundo, como algo positivo y como un respiro de alivio, pero sin ignorar el hecho de que entre el Frente Nacional y Melenchon eran mucho más del 40% de los votos.

Entonces, vamos a ver qué es Macron, porque todavía no lo sabemos. Lo que es claro es que, de todos estos catalizadores políticos, la Unión Europea como proyecto va saliendo más reforzada; está creciendo mucho mejor.

E: En relación con ese más del 40% de franceses, ¿podemos esperar otros brexit? Es decir, otros países que planteen una opción como la que ha planteado Reino Unido.

DL: Mira, cualquiera de estos radicales, sean Podemos, Syriza, Le Pen, cualquiera, en el momento en el que tiene un poco de posibilidad de tocar poder, tienen que eliminar el argumento de la ruptura del euro. El argumento del euro se utiliza muchísimo para los unicornios: “Si nos salimos del euro, vamos a crecer mucho más, no pagamos las deudas…”. Cosas absolutamente mágicas y falsas.

Pero, en el momento en el que empiezan a tocar más allá que el votante, digamos, de nicho, tienen que salir de ahí, porque todos los ciudadanos que hay en Europa saben que el euro los ha beneficiado. Que fuera del Euro es devaluación competitiva tras devaluación competitiva, unas monedas que no quiere nadie, unos índices de inflación completamente desproporcionados, unos desequilibrios enormes… bueno, lo que hemos vivido todos durante la época en la que no estábamos en el euro. A mí me parece que todo eso lo que está demostrando es que cuando llegan a cierto nivel de posibilidad de poder tienen que salirse de ese tipo de mensajes.

E: Lo planteaba más fuera de la Eurozona, mirando a los países del este, como Hungría o Polonia, que tienen disputas serias con la Comisión.

DL: Yo creo que la idea de que la Unión Europea es como el Hotel California, que puedes entrar pero no puedes salir, como dice la canción, es una idiotez, ¿no? Es una idiotez basada en una idea mágica de que todo el mundo tiene que estar… Si alguno de esos países no se siente cómodo, tendrá que tomar una decisión y salirse. ¿Cuál es el problema? Ninguno.

Ahora, yo creo que lo que sí ha demostrado la Unión Europea en su Historia es que la identidad entre objetivos de los principales países es enorme. Por lo tanto, no es una cosa del eje franco-alemán, sino de la identidad entre las economías periféricas, nórdicas, etc., que todas ellas en realidad participan de un proyecto en el que ven muchas más ventajas que desventajas. Porque, como todo el mundo, como en todos los proyectos, no son perfectos.

E: ¿Puede sentirse una falta de confianza en los mercados en la economía británica?

DL: No, hombre, no hay más que ver las bolsas, no hay que romperse la cabeza. Desde luego, los mercados y los tipos de interés de los bonos británicos no ya soberanos, sino de las compañías, están a mínimos. O sea, que no se puede decir que haya una desconfianza en los mercados, no.

El último libro de Daniel Lacalle: Escape from the Central Bank trap. Fuente: Daniel Lacalle

E: ¿Dónde ve a Reino Unido en junio de 2019, que se supone que es cuando terminarán las negociaciones del brexit?

DL: Yo soy un firme convencido de que el brexit no va a ser un juego de suma cero y no va a ser algo negativo para la UE. Creo que estamos aquí utilizando argumentos de Barça-Madrid, de hooligan de fútbol, en el análisis de esta situación. Igual que ha habido un acuerdo con Noruega, igual que ha habido un acuerdo con Canadá, habrá un acuerdo con Reino Unido. Y, por supuesto, será un acuerdo específico para el Reino Unido, como el que hay para Noruega o para Suiza.

Yo confío en que nadie se lo tome como un juego de suma cero, de “A ver si te fastidio a ti”, porque la idea de que te fastidies tú para beneficiarme yo siempre termina en que te fastidias tú y me fastidio yo. Los líderes tanto de la UE como del Reino Unido tendrán que plantearse un mecanismo que funcione para todos, y tendrán que hacerlo desde ese punto de vista. Igual que esa idea del que se va, esa idea ridícula del secesionista, que es también la idea de los defensores del brexit, del “Yo quiero todo”… Es un poco como un divorcio de las Kardashian: “Yo quiero todo y tú nada”. No, no puede ser.

El Reino Unido tendrá que ceder, seguro. Tendrá que ceder y tendrá que ceder mucho, y la UE tendrá una oportunidad de presentar un modelo a sus ciudadanos que sea más atractivo precisamente para que no se quieran ir ni los polacos, los finlandeses o quien sea.


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Acerca de Daniel Lacalle Fernández 1 Article
Doctor en Economía, escritor y gestor de fondos de inversión. Ha dado clases en centros tan prestigiosos como la Escuela de Economía de Londres o el Instituto de Empresa. Además, es autor de varios superventas y mantiene una activa presencia en medios como El Español, El Mundo o BBC. También es miembro del consejo asesor de la Fundación Rafael del Pino. Twitter: @dlacalle

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