Invierno en el Cáucaso sur: dos miradas congeladas sobre Nagorno Karabaj

Fuente: Al Jazeera

Autores/as: Jimena García y Adrián Albiac

El fin de la Guerra Fría no trajo la paz al Cáucaso sur. La región, que hasta el momento había estado bajo control soviético, vio nacer nuevas repúblicas, y con ellas llegaron los viejos conflictos. Lejos de los grandes titulares internacionales, Armenia y Azerbaiyán libran una guerra que parece no tener fin. 

Durante más de veinte años, Armenia y Azerbaiyán se han enfrentado por el control de la región del Alto Karabaj. Este pequeño enclave, de mayoría armenia pero legalmente integrado en la República de Azerbaiyán, ejerce de facto su independencia desde mayo de 1994 a pesar de no contar con ningún tipo de reconocimiento internacional.

¿A qué se debe esta situación? Tras la caída de la Unión Soviética, los armenios karabajíes intentaron integrarse en la recién independizada República de Armenia. El Gobierno de Azerbaiyán, también recientemente independizado, no aceptó esta petición, que suponía la pérdida de más del 20% de su territorio. Sin solución a la vista, ambos se vieron abocados a un conflicto que duró más de dos años y que finalizó con la victoria militar de la República de Armenia. Desde entonces, ni azeríes ni armenios ni una inconsecuente comunidad internacional han sido capaces de desbloquear esta guerra congelada, que ya ha costado más de 30.000 vidas.

En este artículo, simularemos dos comparecencias ficticias de los Gobiernos de Azerbaiyán y Armenia tras uno de los múltiples enfrentamientos que llevan desarrollándose desde 1994 en Nagorno Karabaj. ¿Cuáles son sus argumentos? ¿Qué consecuencias tiene este conflicto para la región? ¿Existe una solución posible?

Mapa de la situación actual del Nagorno Karabaj. Fuente: Middle East News Service

Hablan los armenios

Buenos días a todos y gracias por su comparecencia. Debido a la gravedad de los hechos, comenzaremos sin más dilación la rueda de prensa.

Esta madrugada el ejército de Azerbaiyán, violando unilateralmente el cese del alto el fuego bilateral, ha iniciado una ofensiva en las inmediaciones de las ciudades de Akna y Askeran. El ataque, según informes preliminares, ha sido llevado a cabo por tres regimientos del ejército de tierra, apoyados en todo momento por artillería pesada, un número indeterminado de tanques y varios drones de reconocimiento.

Por el momento, desconocemos cuál era el objetivo principal de esta ofensiva, aunque ya podemos asegurar que la rápida y decisiva reacción de las diferentes unidades fronterizas del ejército de Nagorno Karabaj ha logrado frenar el avance azerí y evitar males mayores. Lamentablemente, durante los combates, 32 ciudadanos armenios han perdido la vida, incluidas entre las víctimas población civil y un niño de tan solo diez años.

Tras unos hechos tan graves, queda claro el nulo compromiso por parte del Gobierno de Bakú con el mantenimiento de la paz o la resolución diplomática del conflicto. Los pueblos armenios y del Karabaj, hartos de sufrir estos indiscriminados ataques, esperan con premura la acción de la comunidad internacional en pro de la justicia y la condena de la política bélica azerí.

Desde Ereván recordamos, con especial mención a la OSCE y los países del conocido como Grupo de Minsk, implicados desde 1992 en la resolución del conflicto, que es la beligerante actitud de Bakú la que aleja cualquier posibilidad de paz en la región. Armenia, por su parte, se adhiere a los principios de Helsinki, rechazando todo uso de la fuerza, y se muestra dispuesta a la pronta aplicación simultánea de los conocidos como puntos de Madrid.

No obstante, mientras esta lamentable situación continúe, Armenia y los ciudadanos del Nagorno Karabaj no dudarán en ejercer su legítimo derecho a la defensa del territorio soberano nacional y recurrir, si llegara a ser necesario, a la activación de las distintas alianzas militares que el país ha firmado con Rusia y los Estados miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva.

Para ampliar: “Armenia – Relations with Russia”, Global Security

El pueblo armenio no puede volver a quedar aislado en una región donde ya ha sido víctima de los más perversos ataques. Recientes son aún hoy para nosotros hechos como las masacres de Sumgait, perpetradas y alentadas por el Gobierno azerí, o el terrible genocidio cometido por el Estado turco, país que no duda en ofrecer todo tipo de apoyo y asistencia militar al Gobierno de Azerbaiyán.

Número de combatientes azeríes y armenios muertos en combates en el Nagorno Karabaj. Fuente: eldiario.es

Ante estas adversas circunstancias, nuestro compromiso con las autoridades del Nagorno Karabaj no puede ser mayor. Solo así podremos conseguir la realización de un referéndum con todas las garantías legales que logre desbloquear de manera definitiva la situación.

Por último, antes de abrir un pequeño turno de preguntas, desde el Gobierno de Armenia queremos aprovechar esta concurrida comparecencia para saludar a todos nuestros hermanos en la diáspora, compatriotas que llevan nuestra causa más allá de las montañas del Cáucaso y mantienen viva la cultura y lengua armenias. Un fraternal abrazo a todos; recordad siempre que, aunque estéis en Moscú, Los Ángeles, París o Buenos Aires, Armenia no os olvida.

Muchas gracias a todos por su asistencia. Ya pueden realizar sus preguntas.

Mapa de las principales diásporas armenias en el mundo. Fuente: O Globo

Buenos días. Soy Isaure Riclet, para el diario Le Réveil. ¿Cree que las cada vez mayores diferencias económicas entre Armenia y Azerbaiyán podrían acabar decantando el conflicto del lado de Bakú? Como usted bien sabrá, Armenia es el Estado del Cáucaso sur que menos ha progresado en los últimos 25 años. Acosada por altos niveles de desempleo, grandes tasas de emigración y una preocupante dependencia de la inversión y el suministro energético ruso, parece poco probable que pueda hacer frente al despegue económico vivido en la República de Azerbaiyán.

Usted, señorita Riclet, también debería saber que Armenia ya dejó atrás la grave crisis económica sufrida en el año 2009. En la actualidad, el país da muestras inequívocas de caminar en la buena dirección. Además, me gustaría recordarle que Armenia es el único Estado de la región del Cáucaso con capacidad nuclear. Por otro lado, poseemos una sólida industria minera y la siempre inestimable ayuda de los armenios en el exterior. En definitiva, Ereván, a diferencia de Bakú y su economía totalmente dependiente de la exportación de recursos energéticos, muestra claros índices de un gran dinamismo económico.

Central nuclear de Metsamor, situada cerca de la frontera oeste con Turquía. Fuente: Comisión Europea

Buenos días. Aaron Parks, de la agencia de noticias Foreign Policy. ¿Es realmente capaz un Gobierno tan cuestionado como el del presidente Serzh Sargsián de aunar en una posición común a todos los armenios con vistas a una futura negociación por el Nagorno Karabaj? Resulta difícil imaginar un asunto tan relevante en manos de un Gobierno que llegó al poder en 2008 envuelto en serias acusaciones de fraude electoral, que ha protagonizado sonados escándalos de corrupción y que tuvo que hacer frente a multitudinarias protestas durante buena parte del 2015.

Le aseguro que el Gobierno está perfectamente preparado para cualquier tipo de negociación. Además, me gustaría recalcar la posición común que a este respecto mantienen el Ejecutivo y la oposición: la división interna, que afortunadamente no afecta a la cuestión del Nagorno, solo conseguiría debilitar la posición de Armenia frente al enemigo exterior.

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Simone Baker, American Clock. Basándonos en los tratados, es fácil concluir que Rusia es el mayor aliado de Armenia en cuestiones defensivas y militares. No obstante, más allá del papel, muchas veces es difícil corroborar esta afirmación.

Para empezar, el Gobierno ruso suministra gustoso todo tipo de armamento ofensivo al ejército azerí. Además, cuando se acaban produciendo los inevitables enfrentamientos, este no es el primero ni será el último; Moscú suele limitarse a ejercer una mediación equidistante. Por último, a estas alturas resulta casi imposible obviar el sentimiento de desconfianza que crece entre la población armenia respecto al “gran aliado”. Ya sabrá que casos como el de Valery Permyakov, o las protestas de 2015 contra la subida del precio de la luz han ayudado a avivar esta situación.

Llegados a este punto, ¿no cree que Armenia debería replantearse sus relaciones exteriores y conceder una mayor prioridad a la Unión Europea y Estados Unidos?

En un mundo de carácter multipolar, no podemos permitirnos el lujo de entender las relaciones exteriores como una cuestión de bloques. El Gobierno armenio mantiene una gran sintonía con la Administración estadounidense o el Gobierno francés, socio fundamental en la Unión Europea.

Esto no nos debe impedir reconocer la vinculación especial que nuestro país posee con la Federación Rusa, aliado preferente y país con el que se desea seguir estrechando relaciones diplomáticas.

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Lamentamos comunicarles que el tiempo disponible para el turno de preguntas ha expirado. A las seis el Gobierno volverá a emitir un comunicado con todas las novedades.

Hablan los azeríes

Buenos días. En primer lugar, queremos agradecer su asistencia a esta rueda de prensa, que finalizará con una ronda abierta de preguntas para los medios de comunicación presentes.

Como sabrán, esta madrugada se han producido nuevos enfrentamientos entre las fuerzas del ejército de Azerbaiyán y las fuerzas ocupantes de Armenia en las ciudades de Akna y Askeran tras los ataques iniciados por dos batallones armenios el pasado martes en la ciudad de Alibeili, violando 115 veces el alto el fuego a lo largo del día. En este punto, queremos recordar a los diez soldados azeríes que perdieron sus vidas en la contienda defendiendo con valentía a su patria y a sus ciudadanos. Ahora nuestros mártires están con Alá y han logrado la vida eterna.

Condenamos rotundamente al Gobierno de Ereván como responsable de la continua escalada de violencia en el conflicto de Nagorno Karabaj desde los lamentables enfrentamientos en abril del pasado año. Tras su derrota, lo único que ha conseguido el Gobierno de Serzh Sargsián ha sido agotar su liderazgo y que tanto el pueblo armenio como el azerí teman por su seguridad y su futuro.

En Azerbaiyán, lo único que queremos es poner fin a esta guerra por la vía de la diplomacia. Pero ya lo hemos explicado en incontables ocasiones: solo habrá paz cuando Armenia retire sus tropas ocupantes de nuestras tierras.

Refugiados azeríes durante la guerra (1992). Fuente: Wikimedia

Nuestra causa es justa. La unidad del pueblo azerí cuenta con el respaldo de la comunidad internacional, y así lo ha expresado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en numerosas resoluciones sobre este conflicto, en las que insta a Armenia a retirar sus tropas de los territorios soberanos de Azerbaiyán.

Por más referéndums que pretendan celebrar —que no son más que ridículas provocaciones—, Armenia sabe que está sola para defender la independencia de Nagorno Karabaj. Ninguna nación del mundo la reconoce como tal, tampoco los países copresidentes del Grupo de Minsk. Ni siquiera Rusia, su mayor aliado, le prestaría apoyo militar para defender esta tierra.

Queda claro que la integridad territorial de Azerbaiyán se basa en la Historia y en la legitimidad internacional. Pero no por ello podemos obviar la amenaza que supone el incremento armamentístico que está llevando a cabo Armenia, especialmente tras su adquisición de misiles Iskander-M, de fabricación rusa, capaces de transportar cabezas nucleares.

Ante este desafío, es evidente que debemos continuar extremando la importancia de nuestra defensa, y por eso el gasto militar seguirá siendo el más alto de nuestras partidas presupuestarias. El pasado abril ya desplegamos en Nagorno Karabaj algunas de nuestras últimas adquisiciones más precisas y destructivas, como los misiles Spike o los drones de vigilancia ThunderB. Además, para el Gobierno de Azerbaiyán es prioritario no solo mantener, sino reforzar los fructíferos acuerdos de cooperación con nuestros vecinos y aliados Turquía y Georgia, así como con Israel. Pero, al contrario que Ereván, nosotros no necesitamos demostrar nuestra capacidad mediante eslóganes vacíos, porque, si es necesario, llegado el momento, lo haremos saber una vez más.

La bandera de Azerbaiyán volverá a hondear en todas nuestras tierras secuestradas, como lo hace hoy en las zonas liberadas el pasado año. Sepan, pues, que nuestra mayor prioridad es —y seguirá siendo— devolver Nagorno Karabaj a su auténtica patria para poner fin a este lamentable derramamiento de sangre.

Y, sin más dilación, daremos paso al turno de preguntas.

Refugiados azeríes huyen de Nagorno Karabaj (1992). Fuente: 1905.az

Thomas Edwards, para AF Press. La caída del precio del petróleo en 2014 afectó profundamente a la economía de Azerbaiyán como principal exportador y productor de gas y petróleo del Cáucaso meridional. Si las tendencias actuales se mantienen, las reservas de petróleo azeríes podrían agotarse en dos décadas y, a corto plazo, su producción gasística ya comprometida atraviesa importantes dificultades, especialmente para su demanda interna. ¿Cómo plantean revertir esta situación?

Empezaré respondiendo a la última parte de su planteamiento. A largo plazo, cuando los precios de los hidrocarburos se recuperen, contemplamos diversas y beneficiosas posibilidades, no solo para nuestro país, sino también para nuestros aliados. El Gobierno de Bakú está construyendo el denominado Corredor Sur del Gas a propuesta de la Comisión Europea, con el que se prevé que se enviarán diez mil millones de metros cúbicos de gas a los mercados europeos a través de tres oleoductos de 3.500 kilómetros desde la cuenca del mar Caspio de Azerbaiyán. En la misma línea, también planeamos retomar la construcción del oleoducto transcaspiano para abastecer a nuestra vecina Turquía.

Por otra parte, el año pasado el presidente Alíev anunció la adopción de medidas para diversificar y modernizar la economía azerí. Una de ellas es la creación de una zona de libre comercio, al modo de Hong Kong, con la que se espera atraer importante inversión extranjera. Otra es la implantación de un programa de privatizaciones para incentivar la creación de empresas locales. Además, estamos convencidos de que Azerbaiyán jugará un papel importante dentro de la futura Ruta de la Seda china.

Tránsito de los distintos gaseoductos y oleoductos azeríes. Fuente: eldiario.es

Katia Nemcova, de RIA Novosti. Dos preguntas. La primera es: ¿cómo puede lidiar su país con Turquía e Israel, dos países cada vez más enfrentados entre sí? La segunda es: ¿no existe una incongruencia evidente en las relaciones comerciales entre Azerbaiyán y Rusia cuando esta última es, como usted ha dicho, el mayor aliado de Armenia?

Respondiendo a su primera pregunta, estamos orgullosos de decir que Azerbaiyán es el mayor aliado de Israel dentro del mundo musulmán. Nuestros países han reforzado su cooperación en proyectos agrícolas y de telecomunicaciones, así como en sus acuerdos comerciales, que se reflejan en el 40% de las importaciones israelíes de petróleo azerí y también en que Israel es nuestro mayor proveedor armamentístico. Además, ambas partes firmamos un acuerdo bilateral de defensa en 2010. Tampoco podríamos pasar por alto que los dos países compartimos reticencias sobre la posición de Irán como aliado de Armenia y actor regional en Oriente Próximo.

Pero todo ello no impide que en Azerbaiyán sigamos sintiendo viva la idea de “Una nación, dos Estados” con nuestro principal aliado, Turquía. El Acuerdo de Asociación Estratégica y Apoyo Mutuo de 2010 así lo atestigua. Más aún, tras el fallido golpe de Estado del pasado año, desde Bakú quisimos demostrar nuestro apoyo al Gobierno de Recep Tayyip Erdoğan clausurando escuelas y organizaciones vinculadas a Fethullah Gülen, y en Ankara siempre han asegurado un apoyo total en la guerra de Nagorno Karabaj.

En cuanto a nuestras relaciones con Rusia, le diré que quien mejor podría contestar a su pregunta sería el Kremlin. Con respecto al conflicto de Nagorno Karabaj, Moscú siempre ha optado por mantener una postura mediadora, aunque somos conscientes de que la idea de suministrar armamento a ambas partes bajo pretexto de “crear unas condiciones de paridad” puede parecer, cuando menos, llamativa. Sabemos que Azerbaiyán se le presenta como un objetivo energético atractivo, pero nuestra nación siempre ha destacado su deseo de independencia desde su adhesión al Movimiento de Países No Alineados. No permitiremos que ningún país ni organización extranjera se inmiscuya en nuestros asuntos nacionales ni mucho menos volveremos a ser un satélite soviético.

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Sabine Quinn, para Reuters. Su país está calificado como autoritario en el Índice de Democracia y numerosas ONG han denunciado abusos contra los derechos humanos y contra la pluralidad política. En 2009 y 2016 se aprobaron dos referéndums constitucionales que eliminaban la limitación de dos mandatos presidenciales y los alargaban de cinco a siete años. Además, el nombramiento de la esposa del presidente Alíev, Mehriban Alíeva, como primera viceministra es visto como la reafirmación de que Azerbaiyán se ha convertido en un Gobierno de familia. De hecho, todo ello le ha costado a Azerbaiyán la expulsión de la importante Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas. ¿Qué opinión le merecen las críticas que consideran al Gobierno como una autocracia que busca perpetuarse en el poder dentro del espacio postsoviético?

Afirmar que el Gobierno de Ilham Alíev es dictatorial supone, sencillamente, un insulto. Recientemente, la comisaria para los derechos humanos en Rusia, Tatiana Moskalkova, destacó la importancia del trabajo de Azerbaiyán en la conferencia “Multiculturalismo y derechos humanos: igualdad, cooperación y desarrollo”. Los partidos de la oposición se quejan de que el Gobierno impide su desarrollo, pero plantéese que quizá sea fruto de la frustración que el pueblo deposite su confianza en nuestro partido, Nuevo Azerbaiyán.

Las enmiendas constitucionales que menciona no obedecen a ningún tipo de ambición personal. La estabilidad del Estado y el desarrollo sólido del país son estratégicamente esenciales, y eso es lo que ha votado la gran mayoría del pueblo azerí. En varios países democráticos, la jefatura del Estado corresponde a una monarquía no elegida electoralmente. ¿Qué tienen que decir? Por otro lado, el nombramiento de Mehriban Alíeva responde al reconocimiento de su incansable trabajo como diputada en la Asamblea Nacional desde 2005 y su constante involucración para resolver los problemas de nuestro pueblo a través de la Fundación Heydar Alíev desde 2004.

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Y, en este punto, debemos comunicarles que esta comparecencia ha terminado. Agradecemos su atención y estaremos encantados de ayudarles con cualquier asunto que requieran.

Reunión en el Kremlin entre Ilham Alíev (izquierda), Dmitri Medvédev (centro) y Serzh Sargsián (derecha). Fuente: Kremlin.ru

Una paz imposible

Tan solo 672 kilómetros separan los corazones de Armenia y Azerbaiyán, pero sería imposible medir la distancia que separa las posiciones de Bakú y Ereván sobre Nagorno Karabaj.  Azerbaiyán bloquea cualquier posibilidad de referéndum, mientras que Armenia se niega sistemáticamente a retirar sus tropas. Así, ni unos ni otros ceden en sus posiciones, abocados a infinidad de enfrentamientos.

La comunidad internacional tampoco es la solución. Con unos países occidentales que prefieren desentenderse del problema y una Rusia más pendiente de su propio interés que de la estabilidad duradera en la región, todo parece apuntar a que desde las trincheras se seguirán intercambiando tantas culpas como balas.

Tanto Alíev como Sargsián no dudan en apretar el gatillo usando Nagorno Karabaj como una perfecta cortina de humo para esconder sus problemas internos; cada vez que estalla una crisis social, la guerra es el mejor legitimador de estas democracias, cuando menos, limitadas. 11.458 kilómetros cuadrados que ya han arrebatado más de 30.000 vidas.

Un niño azerí refugiado (1996). Fuente: Wikimedia
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