¿Integración étnica o competición cultural? El motor democrático en Zambia y Malaui

Los partidos políticos suelen orientar sus proyectos hacia ciertos colectivos específicos como motores de sus intereses y necesidades. En Zambia y Malaui estas organizaciones han jugado un rol fundamental en su desarrollo social. La particularidad de estas dos naciones ha sido que dos etnias, chewas y tumbukas, han participado de manera diferente para conseguir la representación en los poderes del Estado.

A lo largo de la Historia, hemos podido comprobar cómo las diferencias culturales han resultado ser la raíz de diversos problemas mundiales. Estas divergencias culturales han sido el origen del concepto de etnocentrismo al referir la idea de cultura utilizada por Occidente para diferenciar un nosotros de un ellos. Así, el dogma occidental no considera lo mismo las desigualdades étnicas dentro de los territorios de Poniente que las de continentes como Asia o África, donde el desconocimiento sobre las numerosas corrientes tribales brilla por su ausencia.

En África, resulta particularmente evidente el juego de poder que ha vivido a lo largo de las últimas décadas. Esta lucha se ha escenificado en un enfrentamiento colonial entre las grandes potencias mundiales por el control de los territorios africanos, definidos como etnoterritorios, es decir, superficies territoriales donde el país dominador ha llevado a cabo un proceso de transformación o adaptación de ciertas prácticas sociales: valores culturales, identidades, lucha de intereses, etc.

Dentro de estos etnoterritorios destaca la composición social de dos países del sur de África: Zambia y Malaui. Al igual que el resto de países africanos, deben su nacimiento y evolución al proceso de colonización europea y, por supuesto, al posterior proceso de descolonización, pero además comparten la singularidad de estar habitados, entre otros grupos, por dos etnias de la misma familia: chewa y tumbuka.

Zambia es unas ocho veces más grande que Malaui, aunque la composición de chewas-tumbukas en Malaui es cuatro veces mayor que en Zambia. Fuente: Swiss Agency for Development and Cooperation
Zambia es unas ocho veces más grande que Malaui, aunque la composición de chewas-tumbukas en Malaui es cuatro veces mayor que en Zambia. Fuente: Swiss Agency for Development and Cooperation

En Malaui, chewas y tumbukas se han distanciado los unos de los otros, pues la estructura de la sociedad malauí se ha formado a partir de la relación y convivencia de unos diez grupos étnicos, aproximadamente. Cada etnia representa su propia cultura y tradición y sus intereses se reflejan en los partidos políticos, los cuales han jugado un papel fundamental en la representación e impulso de las necesidades de cada pueblo. Por otra parte, en Zambia existen multitud de etnias, por lo que chewas y tumbukas se han mostrado como dos etnias individualmente insignificantes dentro del marco político, a la vez que muy próximas en sus relaciones sociopolíticas e intereses.

En definitiva, mientras en un país son dos tribus mayoritarias, cuyas señas de identidad son compartidas por un importante porcentaje de la población, en el otro representan una minoría social debido a la abundancia de etnias nativas.

Es importante subrayar que todo este proceso de diferencias, desigualdades y desconexiones se ha debido no a un aislamiento sociológico, como en el caso de Ruanda, donde los tutsis fueron la cultura marginada durante varios años, sino más bien por un aislamiento geográfico, es decir, por el desplazamiento y separación de las tribus. La influencia europea y el posterior desarrollo nacional de cada país ha seguido caminos diferentes y, por supuesto, ha provocado el nacimiento de una democracia según la definición de cada cual.

Rodesia y Nyasalandia: el protectorado británico

Chewas y tumbukas habitaban antiguamente en el territorio limítrofe entre Malaui y Zambia. La demarcación de las fronteras de estos países por parte de la Compañía Británica de Sudáfrica (1891) supuso la separación de las etnias, repartidas entre las dos naciones. La organización de las fronteras se realizó de cara a objetivos administrativos estructurales, sin prestar atención a la distribución de los grupos sociales.

Tumbukas y chewas fueron repartidos entre el este de Zambia y el oeste de Malaui. Este aislamiento geográfico supondría un desarrollo sociopolítico distinto en cada región. Fuente: American Political Science Review
Tumbukas y chewas fueron repartidos entre el este de Zambia y el oeste de Malaui. Este aislamiento geográfico supondría un desarrollo sociopolítico distinto en cada región. Fuente: American Political Science Review

La actual Zambia empezó a denominarse, unos años más tarde, Rodesia del Norte —Rodesia del Sur era lo que actualmente se conoce como Zimbabue—, siempre bajo el protectorado de la Corona británica. Por su parte, Malaui fue bautizada Nyasalandia —debido al lago Nyasa, situado al norte del país— cuando en 1907 el Protectorado Británico de África Central cambió de denominación. Tanto las dos Rodesias como Nyasalandia fueron durante décadas posesiones territoriales de Gran Bretaña. La situación demográfica de estas zonas, así como la diversidad de materias primas en los territorios, hacía de estos sitios idóneos para su explotación y dominio.

En 1953, los tres protectorados pasaron a formar lo que se conoció como Federación de Rodesia y Nyasalandia, cuyo fin era evitar los deseos secesionistas de los países creando una comunidad identitaria ficticia y mejorar el desarrollo económico de la región. El resultado de esta federación fue el auge de una oposición civil, de carácter nacionalista, bajo el lema “África, para los africanos”. El proyecto político de la federación fracasó y en 1963 se desintegró para dar paso a la independencia de Zambia, Zimbabue y Malaui como países autosuficientes en 1964.

Para ampliar: An introduction to the History of Central Africa, Alfred John Willis, 1967

Desde la declaración de independencia, cada país continuó un proceso evolutivo diferente, aunque entre Malaui y Zambia hay una historia paralela desde la primera fase del Gobierno — el régimen de partido único de 1964— hasta la obtención de un sistema multipartidista a principios de la década de los 90. Pero, aunque tengan una trayectoria de sistema político similar, el trasfondo social dista de ser semejante.

Un sistema unipartidista y dos caminos a seguir

En Malaui, el líder nacionalista Hastings Kamuzu Banda, de origen chewa, fue nombrado primer ministro. La política de Banda se centró en promocionar la cultura chewa —chewacización— mientras activaba una fuerte discriminación hacia otras tribus integrantes del país, sobre todo los tumbukas. En 1966 impuso la regla de un partido único —el Partido del Congreso Malauí (MCP por sus siglas en inglés)— y, al tiempo que el resto de partidos políticos permanecían prohibidos y los disidentes y críticos eran encarcelados, la corrupción rondaba sobre el círculo de confianza del presidente Banda.

Para ampliar: Electoral system and democratization in southern Africa, Andrew Reynolds, 1999

No obstante, la centralización de la economía supuso en estos primeros años una mejoría notoria, lo cual demostraba que un territorio sin salida al mar y con una fuerte densidad de población podía fomentar las actividades agrícolas e industriales —a través de lo que se conoció como la Cooperación de Desarrollo y Marketing Agrícola—. En el plano internacional, Banda destacó por seleccionar de manera acertada sus encuentros personales con fines comerciales. Se posicionó como neutral en el conflicto entre la Corona británica y el reconocimiento de independencia de Rodesia del Sur, tuvo frecuentes relaciones con los Gobiernos de Mozambique y Tanzania e incluso consiguió fomentar una relación de cordialidad con el Gobierno de Sudáfrica, lo que lo convertiría en el primer presidente negro en visitar el país del apartheid.

El presidente malauí Hastings Banda —izquierda— durante uno de sus encuentros con el presidente de Tanzania —derecha— Julius Nyerere (1970). Fuente: Wikimedia
El presidente malauí Hastings Banda —izquierda— durante uno de sus encuentros con el presidente de Tanzania —derecha— Julius Nyerere (1970). Fuente: Wikimedia

Sin embargo, a principios de la década de los 90, el crecimiento económico se estancó. Causa de ello fue, entre otras cosas, la llegada de refugiados mozambiqueños —alrededor de 800.000— debido a la guerra civil de la región. Con ello, el régimen de Banda se debilitó y la opinión pública —bajo la defensa y protección de los grupos étnicos que no fueran chewas— presionó para la celebración de un referéndum en el que se eligió funcionar políticamente a través de un sistema multipartidista.

Por otro lado, en Zambia, Kenneth Kaunda fue elegido primer ministro en 1964. Él era el líder del Partido de Unidad Nacional por la Independencia (UNIP por sus siglas en inglés) y, por aquel entonces, el sistema político también se regía bajo el régimen de partido único. A diferencia de Malaui, el sistema de Kaunda parece que funcionó de manera más democrática, aunque Kaunda fue reelegido varias veces como primer ministro tras la celebración de los respectivos comicios. En materia internacional, supo tener importantes relaciones diplomáticas no solo con los líderes de los grandes países africanos, como Angola, Tanzania o Mozambique, sino que acertó en abrir la esfera internacional zambiana a otros líderes mundiales destacados, como el iraquí Saddam Hussein o el yugoslavo Josip Broz Tito. Además, Kaunda, al contrario que Banda, no tuvo un discurso racista; de hecho, todo lo contario: su política se centraba en fomentar y propiciar una unidad nacional que integrase las diferentes etnias del país.

Kenneth Kaunda junto con el presidente estadounidense Jimmy Carter durante una visita oficial a la Casa Blanca en 1978. Fuente: Wikimedia
Kenneth Kaunda junto con el presidente estadounidense Jimmy Carter durante una visita oficial a la Casa Blanca en 1978. Fuente: Wikimedia

No obstante, siguió un proceso parecido a la hora de la centralización e incluso la nacionalización de varias empresas. Para su desgracia, la crisis de petróleo de 1973 supuso una quiebra considerable del sistema económico zambiano. Después de negociar el pago de la deuda prestada por el Fondo Monetario Internacional y de varias propuestas económicas, en 1991 dejó la presidencia del Gobierno.

A partir de entonces, en Malaui y Zambia se desarrollaron procesos de apertura democrática, lo que conllevaría el surgimiento de varios partidos políticos que competirían electoralmente. Serán estas organizaciones políticas las que escenifiquen las diferencias entre chewas y tumbukas en los dos países.

La importancia política en la diferenciación cultural: La investigación de Posner

Durante el verano de 2001, el profesor estadounidense Daniel Posner, de la Universidad de California, llevó a cabo una investigación en los países de Zambia y de Malaui. El fin era analizar por qué en Zambia chewas y tumbukas eran aliados políticos mientras que en Malaui estos dos grupos étnicos se configuraban como rivales electorales. Para ello, Posner escogió dos ciudades de Malaui y otras dos de Zambia donde estaban representados tanto los chewas como los tumbukas. La selección de estas ciudades, que rondaban la frontera entre ambos países, se hizo por su proximidad entre ellas, lo que permitía un mayor control geográfico.

Según el estudio, planificado a través de métodos de observación y de realización de encuestas, los habitantes de estas ciudades podían diferenciar de qué etnia era cada cual por dos motivos: el uso de la lengua y los bailes tradicionales. Tal y como escribiría posteriormente en su artículo de investigación, Posner descubrió que la etnia tumbuka estaba jerarquizada por un sistema patrilineal, mientras que en los chewas destacaba una estructura matrilineal.

Para ampliar: “The Political Salience of Cultural Difference: Why Chewas and Tumbukas Are Allies in Zambia and Adversaries in Malawi”, Daniel N. Posner en American Political Science Review, 98 (4), 2004

En Malaui, los habitantes de las ciudades —chewas o tumbukas— exponían comentarios negativos sobre los miembros del otro grupo étnico, mientras que en Zambia el discurso de “We are one/united” (“Somos uno/Estamos unidos”) era una constante en las respuestas de los habitantes.

Los habitantes malauíes tuvieron respuestas negativas sobre las diferencias entre chewas y tumbukas, votar a un candidato del otro grupo étnico o casarse con un miembro de la otra etnia. Fuente: American Political Science Review
Los habitantes malauíes tuvieron respuestas negativas sobre las diferencias entre chewas y tumbukas, votar a un candidato del otro grupo étnico o casarse con un miembro de la otra etnia. Fuente: American Political Science Review

¿Y por qué son aliados en un país y en otro son adversarios? Básicamente, por el tamaño de los grupos. En Malaui, los chewas representan el 32% de la población total y los tumbukas, el 9%, mientras que en Zambia se distribuyen en un 7% y 4%, respectivamente. De esta manera, en Malaui ambos grupos étnicos son tan grandes como para constituirse en partidos políticos separados y, aunque existen otras etnias culturales en el país, estas representan un porcentaje mínimo de la población.

Por otro lado, en Zambia, chewas y tumbukas representan un pequeño espectro cultural del país. Así, junto a la etnia nyanja, han conseguido aliarse políticamente como un grupo único, denominado como Eastern coalition (‘coalición oriental’). No obstante, también existe una división en este país, no en el sentido malauí de chewas contra tumbukas, sino más bien entre el territorio de la coalición y el resto de regiones del país. El objetivo de chewas y tumbukas, por tanto, radica en la posibilidad de competir electoralmente contra otras etnias y obtener, así, una victoria política.

En Malaui, la composición étnica se basa en unos diez grupos étnicos, de los cuales los chewas son los más numerosos. Aunque los tumbukas son la quinta etnia más numerosa, territorialmente componen una gran parte de la región de Malaui, lo que supone una orientación electoral hacia estos por parte de los partidos políticos. Fuente: Macro Economy Meter
En Malaui, la composición étnica se basa en unos diez grupos étnicos, de los cuales los chewas son los más numerosos. Aunque los tumbukas son la quinta etnia más numerosa, territorialmente componen una gran parte de la región de Malaui, lo que supone una orientación electoral hacia estos por parte de los partidos políticos. Fuente: Macro Economy Meter

Es importante destacar que, en el caso de Malaui, los límites administrativos reforzaron este eje cultural que separa los intereses de chewas y tumbukas. Sin embargo, la identidad tribal ni es lo mismo ni tiene el mismo peso identitario que la identificación territorial. Más bien, la creación de estas fronteras provocó el asentamiento de los grupos étnicos en localizaciones diferentes del país, lo que ha ido asentando, paulatinamente, una identidad social acorde a la ocupación territorial.

¿Aliados o adversarios? El camino a la democracia

Tanto en las primeras elecciones de democracia multipartidista en Zambia (1991) como en Malaui (1994) hubo un posicionamiento étnico por parte de los partidos políticos. Este posicionamiento fue precisamente representado por los partidos políticos que los respectivos expresidentes lideraban: el UNIP de Kaunda y el MCP de Banda.

Una gran diferencia entre ambos partidos es que en Malaui, además de esta división política por etnias, también jugó un papel transcendental la localización territorial a la hora de obtener más o menos votos: el Frente de Unidad Democrática (UDF en inglés) se situó en el sur, MCP en el centro y Alianza por la Democracia (AFORD en inglés), de apoyo tumbuka, en el norte del país. Por tanto, las preferencias de voto en estas primeras elecciones se basaron más en lealtades regionales y el culto a personalidades políticas que en cuestiones económicas o posicionamientos ideológicos. Durante estas elecciones presidenciales, el UDF —cuyos votantes eran de la etnia nyanja— consiguió la victoria para Bakili Muluzi en la Asamblea Nacional.

Por su parte, las primeras elecciones en Zambia en 1991 dieron la victoria por un 75% de los votos al Movimiento por la Democracia Multipartidista (MMD en inglés), bajo el liderazgo de Frederick Chiluba, quien en 1996 será reelegido de nuevo en unos comicios con mayor pluralismo político. El escenario electoral parece que se definió más claramente sobre la delgada línea de la democracia, pues los dos partidos protagonistas se fundamentaban entre la colaboración de chewas y tumbukas —MMD o la coalición— o bajo el apoyo de la cúpula tradicional de Kaunda —UNIP—.

Para ampliar: Ethnicity and electoral politics, Jóhanna Kristin Birnir, 2007

En definitiva, mientras en Malaui los partidos políticos posicionaban sus intereses y propuestas conforme a las localizaciones territoriales en las que se repartían las etnias, en Zambia estas primeras elecciones se tradujeron en el tradicional partido único del país contra un nuevo partido que proclamaba el sistema democrático como camino a seguir en el país. Este último partido, a diferencia de los partidos malauíes, supo reunir y resolver las divergencias entre chewas y tumbukas para poner por delante el progreso nacional mediante la democracia.

En Zambia, la configuración de numerosos grupos étnicos ha provocado que chewas —7% de la población— y tumbukas —4%—, a diferencia de su país vecino, hayan sabido colaborar políticamente por el interés nacional. Fuente: Afrobarometer
En Zambia, la configuración de numerosos grupos étnicos ha provocado que chewas —7% de la población— y tumbukas —4%—, a diferencia de su país vecino, hayan sabido colaborar políticamente por el interés nacional. Fuente: Afrobarometer

Desde dicha apertura democrática, el escenario político parece que sigue vigente en ambos países. En Malaui, los partidos políticos siguen reflejando los intereses y problemas de ciertos grupos étnicos según su localización territorial. El UDF ha ido obteniendo la victoria política durante los siguientes comicios hasta hoy, mientras que los partidos chewa —MCP— y tumbuka —AFORD— han seguido representando su lucha electoral.

En la República de Zambia, el control gubernamental ha estado también dirigido por el MMD, bajo la colaboración de chewas y tumbukas. Sin embargo, en contraste con el desarrollo político malauí, la apertura democrática de principios de los 90 provocó la creación de diversos partidos que no se identificaban ni posicionaban favorablemente por un grupo étnico concreto o un territorio determinado del país.

La cooperación de chewas y tumbukas zambianos permitió una competencia electoral basada en temas específicos y problemas que resolver. En Malaui, por otra parte, la división entre ambos causó la polarización de los partidos, que orientaron sus propuestas hacia votantes étnicos perfectamente localizados. El grado de democracia en Malaui está en entredicho; resulta un tanto engañoso hablar de democracia cuando el pluralismo político no se traduce en el bienestar general por encima de los intereses —étnicos— particulares.

Acerca de Javier Esteban 7 Articles
Madrid, 1994. Estudiante de Sociología y Ciencias Políticas. En mi tiempo libre, también me dedico a estudiar Derecho. Apasionado por comprender cómo se estructuran las sociedades, cómo la política orienta su funcionamiento y cómo se fraguan las luchas de poder en las relaciones internacionales.

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