“Papa Francisco: la ‘Revolución’ que no llega”, por Vicens Lozano

El papa Francisco preside el Vía Crucis a las afueras del Coliseo, en Roma. CNS photo/Paul Haring

La llamada “Revolución del Papa Francisco” parece estancada, bloqueada y no arranca. Hay nervios en la cúpula vaticana y también entre los católicos de base. Un desconcierto se ha apoderado de todo el mundo, analistas y vaticanistas incluidos. Pero en este mar de incertidumbre, no todo es oscuro.

Hace unos días un alto cargo de la Curia vaticana me contaba su experiencia de tres años con el Papa Francisco. Es de los pocos que comprenden al “argentino”, como lo llaman con un deje de desprecio algunos de sus compañeros. Pero, a pesar de mostrarse de acuerdo con la reforma que el Papa desea, se siente también dolido por las críticas de Bergoglio a una institución vaticana que considera globalmente injustas. Él pertenece al pequeño grupo de la Curia formado por gente honesta, trabajadora, humilde…

“Muchos miembros de la Cúria –me decía– no entienden por qué deben dejar sus privilegios y prebendas. Esperan que este Papa, que no les gusta, pase. Ellos permanecerán perpetrados en sus aposentos de oro.”

Son la corte de una monarquía que el Papa Francisco quiere abolir. Para Bergoglio, si no hay monarquía en una Iglesia que sueña como más abierta , participativa, humilde y sinodal, debe abolirse también la corte.

¿Sólo palabras y gestos ?

Se ha escrito mucho sobre las dificultades del pontífice y su lucha por avanzar en las reformas de la Iglésia Católica. Se ha hablado también, con demasiado desconocimiento, de las conspiraciones, “lobbies” internos, así como de los fracasos en las batallas del Sínodo, la reforma de la Curia y también de las finanzas de la Santa Sede.

La “Revolución” del primer papa latinoamericano muchos critican que se haya limitado de momento a las palabras y gestos. Aún aceptando que esto fuera así, este ya seria un cambio notable en una institución paralizada durante décadas.

Entiendo que ello resulte insuficiente para un gran número de personas que,con cierta ingenuidad, pensaban que todo sería más fácil. Y por encima de todo más rápido. Gente de buena fe que no conoce los entresijos de una situación vaticana, compleja y arraigada ,donde los privilegios ancestrales difícilmente pueden diluirse de la noche a la mañana por el mero hecho que un Papa “distinto” llegue con la intención de abolirlos.

La carga es pesada, las tramas de resistència –después de tres años de pontificada– se han fortalecido ante las ofensivas lanzadas por el pontífice. El búnker se ha organizado, cohesionado, rearmado. Creo que ello demuestra precísamente que el proyecto de Francisco no se queda tan solo en los gestos y las palabras.

Pierde dentro lo que gana fuera

Francisco, en pocas palabras, pierde dentro lo que gana fuera. Su imagen de líder ético se acrecienta y su influencia va mucho más allà de los 1.200 millones de católicos. Su carisma personal y sus palabras honestas, aparentemente sencillas, dejan huella . Su liderazgo se consolida en un mundo carente de líderes y donde abundan los personajes grises y vacíos de contenido.

Fuera del Vaticano, el papa argentino acumula  consenso; dentro, en el interior, ya es otra cosa.

Le han ayudado sin duda las filtraciones del caso Vatileaks 2, donde se demuestra que fracasaron sus intentos por organizar las finanzas vaticanas y acabar con los privilegios y la corrupción. De hecho las recientes sentencias tras el juicio han demostrado que la Santa Sede prefiere no indagar en la naturaleza y los nombres própios que aparecen en los documentos.

El simbólico y casi inapreciable castigo contra los responsables del robo de cientos de documentos y su filtración –el sacerdote Vallejo y la relaciones públicas Chaouqui– deja bastante clara la intención de la justícia vaticana . Un miembro destacado de un discasterio lo tenia muy claro hace unos dies: “No conviene a nadie ir demasiado al fondo, no sea que salgan a la luz nuevos escándalos que añadan más leña a un fuego convertido ya en una hoguera considerable.”

Privilegios seculares

Una lectura atenta de los dos libros “Via Crucis” de Gianluigi Nuzzi y ” Avaricia” de Emiliano Fittipaldi permite descubrir en decenas de documentos cómo sólo dos de cada diez euros para obras de caridad en la Iglesia se dedican a estos menesteres; cómo gran parte de estos fondos van a parar a la Curia para remodelar sus palacios, realizar viajes de placer, banquetes y otros gastos más indecorosos; se descubre el ingreso de cantidades astronómicas de los relatores que trabajan en la labor de proponer al Papa nuevos beatos y Santos; sale a la luz el ingente patrimonio inmobiliario de la Santa Sede…

He escrito que esta filtración de Vatileaks 2 ayudó al Papa, porque ahora Bergoglio se siente más legitimado para acabar con lo que esa Curia, que él mismo ha definido como “la lepra de la Iglesia”, hace dentro y fuera de la muralla Leonina.

Una Curia con dos cardenales –los dos exsecretarios de Estado– Angelo Sodano y Tarsicio Bertone, que aún mueven muchos resortes de poder y velan por encima de todo para que la reforma propiciada por Francisco se reduzca a una capa de pintura superficial.

Batallas perdidas

El Papa Francisco perdió también la batalla del Sínodo al chocar frontalmente con un rival muy próximo y bien situado. Se trata del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller. El guardián de las esencias doctrinales movilizó cielos y tierra , teólogos conservadores y las congregaciones  más ultraconservadores para conseguir que del Sínodo surgiera un documento final que no complace ni al sector reformista ni al que se resiste a cualquier cambio.

Incluso se intentó implicar al Papa emérito Benedicto XVI, que de manera prudente decidió inhibirse. Todo lo contrario de lo que hizo  su secretario particular, el “guapo”  Georg Gänswein, quien si se expresó en unas polémicas declaraciones interpretadas como un espaldarazo para los defensores de las exclusiones. Divorciados que rehacen su vida con otra pareja y homosexuales, no lograron lo que el Papa deseaba para que vuelvan a una Iglesia que los condenó y prácticamente los expulsó de su seno.durante los pontificados ultraconservadores de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

El arma secreta del Papa

Francisco de todos modos tiene una arma secreta muy poderosa para acabar venciendo esta guerra en la que ha perdido ya las importantes batallas que aquí hemos mencionado.

Su arma se llama Misericordia y tiene el calibre preciso para superar las corazas más impenetrables de los rivales.

El concepto Misericordia, dificilmente rebatible para cualquier religioso, implica perdón pero también compasión, acogida. Este principio, al que ha dedicado el actual año jubilar y también un libro, es el paraguas bajo el que puede cobijarse cual cualquier reforma que anule la condena y la exclusión. Ante la Misericordia, hasta los teólogos más recalcitrantes solo pueden esgrimir peregrinos argumentos. Para ellos, el Papa escribe textos y mensajes ambiguos. No van ni pueden ir más allà. El arma elegida por Francisco, “el reformador”, es demasiado poderosa… Sencillamente letal.

Francisco impulsa un cambio difícil y atrevido ante el que sucumbieron en los últimos tiempos Juan Pablo I y el própio Benedicto XVI. No le temblará el pulso, me decía hace unos meses su amigo el rabino Abraham Skorka, però su carácter y educación jesuítica le aconsejan prudencia e inteligencia. Ya conoce cómo las gastan a unos trescientos metros de su austera habitación en la Casa Santa Marta, donde vive.

“En el Palacio Apostólico, donde ha renunciado a instalarse –me decía un alto funcionario del Departamento de Estado– se respiran aires conspirativos”.

¿Un cambio irreversible?

La “Revolución” del Papa no ha quedado aparcada. En todo caso se ha ralentizado. Francisco ha captado que los ”tempos” dentro de los muros vaticanos son distintos del exterior. Ha descubierto  que no puede permitirse ahondar en la división de la Iglesia. Que debe convencer, hacerse suyos –al estilo más jesuítico– los rivales más incómodos.

También es consciente de que él sólo sentará las bases del cambio. Que serà su sucesor quien deberá continuar ese camino. Se esfuerza por diseñar –con mucho tacto– un futuro para una institución que con  más de 2.000 años de historia atraviesa un periodo muy complejo.

Soy de la opinión de que esta “Revolución” ya es irreversible. Algunos pueden considerar que soy un optimista nato, pero los “cuervos” que sin duda siguen revoloteando y se resisten a abandonar sus nidos de oro en la misma Curia, anidan en un árbol que se carcome y hunde por la edad de los purpurados y también por el peso de la presión constante del Papa y la base eclesial a favor de aires nuevos.

El colegio cardenalicio se va renovando con savia nueva elegida por Francisco y sobre todo hay un elemento que me permite hacer una observación optimista. En la mentalidad de la base de la Iglesia se ha asentado con mucha fuerza la semilla de un mensaje papal que se adapta al Siglo XXI.

No tengo dudas sobre la transformación del catolicismo ni sobre las reformas en marcha. Como escribió el admirado Borges, el Papa quiere que ese futuro sea “no lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer”.

El Orden Mundial en el Siglo XXI no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores de la Tribuna. Para cualquier asunto relacionado con esta sección se puede escribir a tribuna@elordenmundial.com

Acerca de Vicens Lozano 1 Article
Vic (Barcelona). 1956. Periodista, historiador y conferenciante. Ha trabajado en Mundo Diario, Diario de Barcelona, El Pais, Primera Plana, Avui, El Correo Catalán... Desde hace 33 años es Reportero/Redactor de la Sección Internacional y enviado especial a Italia y Vaticano para TV3 (Televisió de Catalunya). Ha cubierto numerosos conflictos internacionales también como enviado especial

1 comentario en “Papa Francisco: la ‘Revolución’ que no llega”, por Vicens Lozano

  1. Intuyo, y puedo estar en mi razón de que el Papa Francisco aparece ahora después de tantos años en tener que pedir perdón por tanta masacre, cómo él mismo ha denunciado, y pide perdón. ¿Desea salvar a tantos miserables, y les llamo miserables a todos aquéllos que le quita la vida a otro? ¿Tan complicado es saber vivir con lo que a cada uno nos está asignado? ¿No vivimos más del 90% con esta asignación, entonces quiénes son los que hacen las guerras?Veo que hacen las guerras los millonarios, los toca-palmas, “palmeros”, que son tan cómplices como ellos, así como todos los miserables que los apoyan.
    Dando a entender que tenéis muchísimo poder ¿cómo dejáis que un hombre se baje de su altura por vosotros y pida perdón? Ya es la segunda vez que esto ocurre y no escarmentáis, diablillos de la miseria.
    (Unocuatro Dos.)

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