La intolerancia hecha ley: gay en Marruecos

El suceso emergió al radar de la opinión pública el pasado 25 de marzo. Fue a través de la prensa, que comenzó a hacerse eco de un vídeo casero que circulaba por Internet. En él, se mostraba a Abdelaziz R. y Abdalá B. en Beni Melal –ciudad interior del centro de Marruecos–, cuya casa había sido allanada por otros cinco hombres, uno de los cuales era menor. Los rostros de las víctimas, ensangrentados por heridas de arma blanca. Desnudos y despojados de la sábana que les cubría, eran arrastrados fuera de su vivienda, y linchados públicamente entre insultos en dariya, el dialecto árabe de los marroquíes. Su delito, ser homosexuales.

En realidad, los hechos habían tenido lugar más de dos semanas antes de que saltaran a los rotativos. Abdelaziz denunció el ataque, sobre el cual un juez de la ciudad se pronunció por vez primera el 15 de marzo, diez días antes de que se desatara la polémica. No obstante, los agresores no fueron a prisión. La víctima fue condenada a cuatro meses y una multa de 500 dírhams por “homosexualidad”; los perpetradores, con una condena de solo dos, pudieron salir en libertad condicional.

Las tornas giraron con la circulación del vídeo, grabado con un móvil por uno de los agresores, y subido a Youtube dos semanas después. La presión de la prensa internacional en favor de los agredidos marcó un viraje en la gestión del caso. Durante los días siguientes, con el revuelo causado por la cinta, Abdalá –la segunda víctima–, se entregó. El 9 de abril, la Corte en una segunda vista les dejó en libertad condicional. Dos agresores fueron condenados a entre cuatro y seis meses de prisión cerrada, otro a tres de condena aplazable, y un cuarto hallado inocente. En cuanto al menor, permanecerá un mes en prisión cerrada. Los familiares de los agresores planean recurrir la sentencia.

A tres horas de la meca turística de Marrakech y equidistante de Rabat, el suceso ha sacudido a esta capital de provincias, similar en población a Santander. En el barrio de Aït T’hich, donde el episodio tuvo lugar, ya se han celebrado varias manifestaciones en favor de los agresores. Hay más en camino. Además, la Fundación al Karama por los derechos humanos, hizo lo propio ante el tribunal pidiendo castigo a los homosexuales y clemencia con sus agresores. De Abdelaziz y Abdalá se dice que han huido tras la liberación.

Manifestación contra la homosexualidad en Beni Melal. Fadel Senna para TelQuel
Manifestación contra la homosexualidad en Beni Melal. Fadel Senna para TelQuel

De leyes y mentes

Article 489

Est puni de l’emprisonnement de six mois à trois ans et d’une amende de 200[187] à 1.000 dirhams, à moins que le fait ne constitue une infraction plus grave, quiconque commet un acte impudique ou contre nature avec un individu de son sexe.

“Está castigado con el encarcelamiento de seis meses a tres años y con una multa de 200 a 1000 dirhams, a menos que el hecho constituya una acción más grave, cualquiera que cometa un acto impúdico o contra natura con un individuo de su sexo”.

Publicado en 1962, el Código Penal del Reino de Marruecos vio una reforma sustancial en 2015. Sin embargo, el artículo que criminaliza la homosexualidad permanece a pesar de las muchas y variadas críticas que recibe desde distintos sectores. Proceden tanto de organizaciones en pro de los derechos civiles –nacionales y trasnacionales– como de la opinión pública y medios occidentales.

En efecto, la existencia de actores sedicientes dentro de las fronteras no debe ser entendida como un apoyo mayoritario de la población a la despenalización de la homosexualidad, y mucho menos a la concesión de derechos a la comunidad LGBT.

De hecho, un estudio, realizado en 2013 por el prestigioso think tank estadounidense Pew Research Center, situó a la región del MENA (Oriente Medio y Norte de África por sus siglas en inglés) a la que Marruecos pertenece, como la más atrasada del mundo en cuanto a aceptación de la homosexualidad. En Túnez, un 2% consideró que “la sociedad debería apoyar la homosexualidad”. Jordania y Egipto con un 3%, y Turquía con un 9% no fueron mucho más allá. Solo el 18% libanés se distanciaba ligeramente de la tónica marcada por los países musulmanes del entorno. Aunque Marruecos no aparecía en la muestra, una encuesta realizada por un semanario del país encontró que al menos ocho de cada diez condenaban la homosexualidad.

La legislación –salvo contadas excepciones–, se encuentra pues en línea con las percepciones de la población. Ningún país del mundo con mayoría musulmana ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ocho países la castigan con la pena capital.

Situación de la homosexualidad en el Magreb y Oriente Medio. Casi todos los países musulmanes criminalizan la homosexualidad. Ramón Azañón
Situación de la homosexualidad en el Magreb y Oriente Medio. Casi todos los países musulmanes criminalizan la homosexualidad. Ramón Azañón

Esta situación contrasta vivamente con la que se vive al otro de las aguas del Estrecho. De entre todas las naciones en las que la institución americana realizó la muestra, España fue la que consideró más favorablemente la homosexualidad. Un 88% de personas la estimó aceptable. Nuestro país fue la tercera del mundo en instaurar el matrimonio para personas del mismo sexo. El otro y hegemónico poder colonial en Marruecos, Francia, lo aprobó en 2013. Ambas son la tierra prometida para el sector LGBT que renuncia a luchar en casa. Especialmente Melilla. Los emigrados se embarcan en un éxodo que nos deja preguntándonos, ¿por qué?

Lo que dicen Alá y la Historia

La forma más común para designar a un homosexual en árabe es “luti”. Hasta 2006 era la traducción que Google Translate ofrecía cuando se quería traducir el término “homosexual” del español o el inglés al árabe. Sin embargo, en español podría traducirse como “sodomita” pues, además de peyorativo, hace referencia al pasaje protagonizado por Lot, sobrino de Abraham o Ibrahim. La célebre historia de Sodoma y Gomorra que recoge el Génesis aparece tanto en la Biblia como en el Corán, y la condena que el Islam hace de la homosexualidad tiene en este relato uno de sus pilares. El Corán menciona siete veces a la “gente de Lot”, cuyas perversiones sexuales acarrean la destrucción de sus ciudades.

Los hadices son dichos o narraciones compiladas por sabios que ayudan a interpretar las palabras del profeta. Considerados la segunda fuente del derecho islámico, también estos condenan las prácticas entre hombres. Sin embargo, no queda claro cuál ha de ser el castigo, y la opinión de expertos juristas del Islam difiere, desde los que están a favor de la pena de muerte, hasta los que no consideran que deba ser objeto de castigo.

Adicionalmente, la sharia o ley islámica sugiere que los musulmanes deben arrepentirse más que confesar. Algunos han visto en esto la causa del secretismo en las subculturas gais de países como Jordania o Líbano. También de Marruecos.

A pesar de esta condena que las autoridades religiosas no dejaron de hacer, las relaciones homosexuales florecieron en los primeros siglos de historia del Islam. De un modo parecido al que se vivió la cuestión en la Antigua Grecia, se le concedía a este tipo de relación un componente de refinamiento exquisito. La separación radical de sexos hacía probable y permisible el encuentro sexual con otro varón. Normalmente, una fuerte diferenciación en los roles predominaba: ser activo era admisible y símbolo de virilidad; ser pasivo era visto de modo negativo a causa de que el hombre se rebajaba a la feminidad. La percepción negativa podía quedar neutralizada en un contexto en que el pasivo fuera de edad considerablemente menor al activo.

Durante la Edad Media, y especialmente durante los Califatos omeya y abasí, tuvo lugar el florecimiento de la poesía clásica árabe, que frecuentemente incluía temática homoerótica en sus versos. Como curiosidad, cabe mencionar la gran calidad de la poesía en al Ándalus, que también tuvo un componente marcadamente homoerótico. Abu Nuwas, nacido en lo que hoy es Irán, fue el mayor exponente de la poesía clásica árabe:

LXIV

¡Cántame, oh Sulaimán, y

llena de vino mi copa! ¿No

ves que apareció al alba

Bajo sus tenues velos?

Cuando te llegue la jarra 

  Agárrala y sírveme:

Quiero que ella te distraiga

De la llamada del almuédano.

Sírveme el vino sin tregua,

A la vista de todo el mundo,

Y hagamos como los de Sodoma.

 

Cantar al vino, Abu Nuwas

Habiendo comentado cómo trata el Islam la homosexualidad masculina –la femenina permanece ampliamente ignorada–, es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo interactúa la religión con la política?

Hasta que el Imperio Otomano se desmoronó en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, era el Califa el que aunaba bajo su bastón los títulos de líder religioso y político. Hoy en día, la opinión pública islámica mayoritaria no reconoce a nadie el título de Califa. A la ideología que pretende aunar la política con la religión musulmana

–sea en el grado que sea– se la conoce como islamismo o Islam político (“islam siyasi”, en árabe). Dentro de esta ideología encontramos desde grupos que respetan el orden democrático hasta el Estado Islámico.

“La tierra de Dios”

Una de las teorías etimológicas que se barajan respecto a la palabra “Marruecos” es que viene del término bereber “Marakuc” con el que se designaba a Marrakech, antigua ciudad imperial. Este término vendría a significar “tierra de Dios”.

La etimología se ajusta a la realidad del Reino si atendemos a su Constitución. El Islam es la religión oficial del país, y el rey –en este momento Mohammed VI–, ostenta el título de “Príncipe de los Creyentes”. Ninguno de los partidos en liza por la presidencia discute el carácter de la nación como musulmán malikí –una de las cuatro grandes corrientes jurídicas del Islam, que destaca por su flexibilidad en la aplicación de la doctrina–. Los elementos percibidos como radicales o fundamentalistas son ignorados, o bien directamente prohibidos.

Por tanto puede hablarse de Marruecos como una nación islamista moderada. La religión impregna la Constitución, publicada en 2011 como medida política para frenar los desestabilizadores vientos de cambio, que llegaban de las naciones árabes del este.

Mohammed VI, “príncipe de los creyentes”. De él numerosos medios han dicho que es homosexual. Imagen: RTVE.
Mohammed VI, “príncipe de los creyentes”. De él numerosos medios han dicho que es homosexual. Imagen: RTVE.

Respecto a la religión, las diferencias entre los partidos no están en la confesión, pues tienen que aceptar la versión oficial, sino más bien en el grado de énfasis. Los partidos más liberales o progresistas no hacen hincapié en su discurso religioso; mientras que los partidos más islamistas hacen una mayor comunicación de esta parte del mensaje.

El Partido de la Justicia y del Desarrollo, liderado por el profesor de física Abdelilah Benkirán, se encuentra ahora mismo en el gobierno. De entre los grandes partidos marroquíes es el que hace una profesión más militante del Islam. En las últimas elecciones legislativas de 2011, pasó de 46 a 107 votos, llevándose el 27% del total. Algunos hablan de un aumento en la represión hacia el colectivo en el país, algo que estaría vinculado a la reciente llegada al gobierno del partido de Benkirán.

La cuestión candente

Lo cierto es que, a pesar de todo, desde hace algunos años la homosexualidad ha pasado del total ostracismo a alimentar debates en la sociedad marroquí. La veda se abrió en 2007 con los disturbios en Alcazarquivir, antiguamente perteneciente al protectorado español. En esta ciudad rifeña se celebró una supuesta fiesta en la que según la opinión generalizada tuvo lugar una boda gay. El resultado fue una petición para la apertura de un proceso judicial, firmada por –entre otros– el Partido de la Justicia y el Desarrollo, que entonces gobernaba la ciudad, y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

El resultado fue la movilización masiva de los vecinos de la ciudad, que ocasionaron disturbios asaltando una joyería y la casa en la que se celebró la fiesta. Seis personas fueron entonces enviadas a prisión por homosexualidad. Ningún abogado en toda la ciudad quiso defenderlas. La única prueba que se presentó en su contra fue un vídeo de Youtube en el que no solo no podía reconocerse a nadie, sino que tampoco se podía observar ninguna clase de conducta homosexual.

El debate surgió en los medios a raíz de una columna escrita por Rachid Niny, el director del diario en árabe Al Massae, y periodista más leído del país. Condenando los sucesos de la fiesta, fue uno de los motivos principales que espoleó a las turbas hacia la calle. Otros diarios en la misma lengua defendieron posturas semejantes. Entonces, surgieron por primera vez las primeras voces disidentes, que hablaban en nombre de otro Marruecos. Estaban encarnadas en publicaciones francófonas como Le Journal o TelQuel.

Desde el ámbito oficial encontramos al ministro de justicia Mustafá Ramid, del partido islamista gobernante. Este ha declarado en una entrevista en la radio que sería conveniente que las personas homosexuales fueran sometidas a cambio de sexo, a  fin de que “vivir su verdadero sexo”. Esta práctica se da en el chií Irán.

Al respecto de una paliza recibida por una travesti en una céntrica calle de Fez opinó que los homosexuales deberían dejar de presionar a la sociedad. Este polémico ministro también ha defendido el matrimonio infantil, que ha contribuido a prolongar en el reino alauí durante otros cinco años.

El artículo 489 del Código Penal dista mucho de no aplicarse como sugieren algunas webs de viajes que dan una visión romántica y exótica del país magrebí. En mayo de 2015 dos hombres fueron juzgados por “homosexualidad”. Un tercero, que les había puesto en contacto, también. Fueron condenados a tres años. También en ese año, otros dos hombres fueron enviados a prisión por llevar a cabo actividades sexuales consentidas entre ellos. Solo este año, además del caso de Beni Mellal hemos visto el arresto de dos hombres por darse un beso en público, así como la sentencia de un año y medio a otros dos. Desde que el Código Penal actual entró en vigencia en 1963, en torno a 5.000 homosexuales –sobre todo hombres–, han sido llevados a los tribunales a raíz del artículo 489.

¿Quién lucha por sus derechos? KifKif (de igual a igual en dariya) es una de las organizaciones que lo intenta, aunque hace años que su sede y base de operaciones ha sido trasladada a Madrid. En Marruecos no se le permitía establecerse como sociedad. El colectivo clandestino Aswat (voces), también hace lo que puede luchando contra la discriminación sexual. Son apenas 15 personas. Entre ellas, no hay ninguna jerarquía. Fue este colectivo el que puso en marcha la recogida de firmas para que se liberara a las víctimas de Beni Melal.

La asociación feminista de origen ucraniano Femen ha luchado en más de una ocasión por el colectivo LGBT en el país. Dos militantes se besaron con el pecho descubierto en público frente a la torre de Hassan en Rabat, tras una detención producida en ese entorno. Fueron expulsadas del país. En el caso de Beni Melal, dos francesas pertenecientes a la misma asociación se manifestaron de la misma guisa frente al tribunal de la ciudad. Serán expulsadas del país.

El día a día

En Marruecos la legislación es homófoba, y el silencio que rodea a la homosexualidad femenina es ensordecedor. Se producen múltiples violaciones a los derechos humanos sobre los colectivos LGBT y estas quedan frecuentemente impunes o la justicia se hace pobremente. No obstante, es posible ser gay y vivir en Marruecos. Hay que resignarse a una vida de discreción y anonimato, de recelo y silencio. De fachada.

De una manera similar a la que se desarrollaban las cosas bajo la España franquista, el encuentro sexual no es difícil; pero la frustración del individuo irá aumentando a medida que cumpla años, y vea que la vida del resto de la sociedad y la propia divergen. No podrá formar una familia, al menos no una con su verdadera pareja. Tampoco tener hijos. Le será difícil eludir entornos decididamente marginales, y será más vulnerable que el resto de su país –y por cierto que de su género– a la prostitución.

En algunas ocasiones, podrá utilizar el vacío legal y cultural respecto al fenómeno en una sociedad islámica en su favor. Podrá pasear de la mano con un hombre, conocer chicos en los hammams (baños árabes muy insertos en la sociedad marroquí) e incluso vivir con el hombre que elija. También podrá bailar con hombres sin que nadie levante una ceja. En ciertos sentidos, lo tendrá más fácil que las parejas heterosexuales no casadas, a las que el Código Penal también prohíbe la práctica sexual.

En las ciudades grandes –Rabat, Casablanca, Tánger…–, encontrará bares en los que se concentra la clientela de su misma orientación sexual. Los guiris tienen amnistía, y es recomendable arrimarse al árbol cuya sombra mejor cobija. Por eso en Marrakech, aunque también en otras ciudades, hay discotecas que, sin llegar a ser gais, tienen un carácter gay friendly. El paso a las mismas suele estar franqueado por porteros corpulentos, que evitan que potenciales fanáticos o policía entren sin más en el local. Y es que a los empresarios les interesan los dírhams de un público que, por la ausencia de cargas familiares, tiene una renta superior a lo habitual. Lo que ocurre de puertas para dentro ha de quedar bajo la alfombra. Como queda todo aquello que no gusta en Marruecos, el país del que nos separan una valla y 14 kilómetros de estrecho internacional.

Acerca de Marcos Bartolomé 5 Articles
Oviedo, 1995. Periodismo y Relaciones Internacionales. De Portugal a Irán con escala en los nórdicos. El mar, Mediterráneo si puede ser. Para conocer a un pueblo lo mejor es hacer lo que el camaleón: ponerse en su piel. Twitter: @Markhorchata

3 comentarios en La intolerancia hecha ley: gay en Marruecos

  1. En algún sitio he leído que la frontera entre España y Marruecos es una de las más desiguales del mundo por la diferencia económica pero además es también muy desigual en lo que ha derechos civiles se refiere. Nos queda el consuelo de que en algunos de los países de la infografia aparecen términos como “no se aplica”, ” raramente se aplica”, “parece no aplicarse”, … Excepto Irán donde parece que literalmente te la juegas.

  2. en la religión judia también prohiben y consideran pecado e inadmisible ser homosexual..en todas las religiones monoteistas.

    • No es “también”. La sociedad y religión judías fueron las primeras de la Historia en prohibir como tal la homosexualidad como forma de diferenciación frente a los bárbaros de otras tierras, para lo cual inventaron el productivo mito de Sodoma y Gomorra.

      Puesto que las otras religiones abrahámicas (islam y cristianismo) proceden del judaísmo, este es simplemente uno más de los elementos que heredaron. En el caso del islam, se encuentra plenamente reflejado en su texto religioso y dogmas de fe. En el caso del cristianismo, es un tanto más problemático, ya que su texto religioso en realidad es el Nuevo Testamento (que no dice nada sobre la homosexualidad) y no el Antiguo, que es el que recoge la ley judía, la cual no se aplica en el culto cristiano actual, a pesar de lo cual el dogma de la Iglesia ha sido continuista del judaísmo en este aspecto.

      No confundamos, por tanto, estas religiones con un origen común con el resto de monoteístas. porque, si bien el zoroastrismo sí condena la homosexualidad, no así sucede con el sijismo, por ejemplo.

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