El capital humano en África, un mercado al alza

Para los próximos lustros, analistas y expertos muestran un posible futuro en el que la escasez de recursos será un mal que debamos atajar mediante medidas innovadoras y políticas eficaces. Este podría ser el caso de la denominada “guerra del agua”, un conflicto que llegará conforme pasen los años. El control de zonas de abastecimiento, así como la distribución del propio recurso son temas recurrentes cuando empresas y entes gubernamentales se sientan para negociar, véase la empresa Gazprom y Rusia, o la capacidad negociadora de Endesa y Repsol en España y en muchos países latinoamericanos.

El ser humano, gracias a los avances médicos, la mejora de calidad de vida y factores como la higiene o la calidad de la comida, ha conseguido ir aumentando progresivamente la esperanza de vida a lo largo de los años. Si comparamos la cifra media actual con siglos anteriores, podemos afirmar que las personas que hoy disfrutan de una jubilación no hubieran corrido la misma suerte en la Edad Media. La esperanza de vida en África, concretamente, aumentó seis años a principios del 2000, cifra que dobla la media global. Según estimaciones, la esperanza de vida media en este continente habrá aumentado 19 años para el 2100, alcanzando la cifra de 78 años.

Ahora toca preguntarse, ¿qué tiene que ver la esperanza de vida con la escasez de recursos? La conexión simple podría ser simplemente que el descubrimiento y la investigación de estos últimos han mejorado nuestra calidad de vida, permitiendo vivir en condiciones óptimas. Pero no. La conjunción de estos dos puntos entraña una problemática mucho más grave si afirmamos que, en efecto, existirá una escasez de agua, de recursos, de alimentos, en un continente cuyo crecimiento demográfico en el siglo XXI supondrá un reto para el ser humano. Estamos hablando de África, un continente constantemente castigado por el hambre, las enfermedades y los conflictos armados. Un boom demográfico ofrece oportunidades, retos y amenazas a partes iguales. Un capital humano que tendremos la oportunidad de aprovechar. Implementar las políticas necesarias y realizar los acuerdos que convengan puede prevenir la creación de una gran masa de población desempleada que pueda tensar aún más la cuerda de la estabilidad.

El boom demográfico africano. Las cifras

En el año 2050, más de la mitad del aumento de población mundial corresponderá a África según el reportaje de Naciones Unidas, aumentando su población en 1.300 millones de personas, siendo la única región que siga creciendo a partir de ese año. Para entonces, una de cada cuatro personas en el planeta Tierra será africana. Se espera que más de la mitad del crecimiento de población mundial para el año 2050 se produzca exclusivamente en África, acaparando para el 2100 el 39% del total de la población mundial. Si lo comparamos a su vez con el año 1950, supone un aumento de un 30%.

Fuente: http://www.ibtimes.com/africas-booming-youth-population-may-boost-economy-also-poses-risks-economists-say-1940346
Fuente: http://www.ibtimes.com/africas-booming-youth-population-may-boost-economy-also-poses-risks-economists-say-1940346

Según un informe del Banco Mundial, el descenso de los índices de fertilidad dará como resultado un rápido crecimiento de la población joven, ocupando un mayor porcentaje dentro de la tarta de la población mundial. Este lento descenso podría ser el desencadenante de un crecimiento más rápido de la población mundial, que para el año 2010 se cifrará en 10 billones de personas (5,2 billones en Asia, 2,8 en África, 1,3 en América, 0,7 en Europa y 0,1 en el resto del mundo). Si los datos y las cifras se desarrollan como en la actualidad, para el año 2100 casi la mitad de los niños menores de 18 años serán africanos –actualmente representan ¼ del total–.

Nos encontramos ante uno de los mayores cambios demográficos de la historia. Países como Nigeria, cuya superficie es similar a la de Pakistán o Venezuela, aumentaría su población de 180 millones a 910 millones de personas, registrando uno de cada 12 nacimientos en el mundo. Nigeria contaría, para el 2050, con el 10% del total de los nacimientos producidos en el mundo.

El crecimiento y desarrollo que han sufrido países de la región del Sahara se traducen en un descenso de la mortalidad infantil. Las cifras arrojadas en pasadas décadas indican que el ratio de mortalidad de niños menores de 5 años pasó de un 14,2% a un 9,9%. El descenso general pasó de un 7,1% entre los años 2000 y 2005 a un 5% entre el 2010 y 2015. Un dato curioso es la influencia que ejerce la educación en los índices de fertilidad y de nacimientos por mujer, al aumentar el número de mujeres con un mayor nivel de educación en zonas urbanas. El número de nacimientos por mujer se ha reducido relativamente poco, de 6,5 niños entre 1950 y 1955 a 5,4 niños entre 2005 y 2010, manteniendo una cifra visiblemente alta. Si lo comparamos con América o con Asia (2 y 1,7 niños por mujer respectivamente), África lleva doblando esas cifras durante más de medio siglo. Una cifra de 5 nacimientos por mujer es un indicativo de alta fertilidad, y según el informe de Naciones Unidas, existen actualmente 21 países con este alto índice de fertilidad, 19 de los cuales se encuentran en África.

Fuente: https://www.newsecuritybeat.org/2015/05/whats-west-central-africas-youthful-demographics-high-desired-family-size/
Fuente: https://www.newsecuritybeat.org/2015/05/whats-west-central-africas-youthful-demographics-high-desired-family-size/

Un índice de fertilidad alto puede ser positivo a la hora de aportar sangre joven al mundo. Pero ello tiene un coste que posiblemente África no pueda pagar. Infraestructuras educativas y sanitarias que permitan dar cobertura a la población infantil que está por llegar, así como profesores y profesionales sanitarios. Países como Mali, Burkina Faso o Etiopía no logran llegar al 50% de alfabetización de la población. No sólo en las grandes ciudades, sino en las zonas rurales dispersas alrededor. La falta de alimentos y de recursos para mantener el nivel de desarrollo más que necesario en estas zonas serán las causas a su vez de posibles tensiones sociales, inestabilidad e inseguridad. Si no se tienen en cuenta estos factores, el potencial humano será eliminado por el hambre, la guerra, la enfermedad y por último, la muerte.

El complejo escenario a medio y largo plazo

Este crecimiento poblacional, como hemos citado anteriormente, puede ser un arma de doble filo. Habría que preguntarse realmente qué puede suponer esta explosión demográfica para uno de los continentes que, según Naciones Unidas, alberga 27 de los 48 países menos desarrollados del mundo. Países como Angola, Burundi o la República Democrática del Congo verán crecer su mano de obra durante este siglo, pero en contrapartida seguirán lidiando con los mismos problemas que han afectado al continente. El hambre, la pobreza y la desigualdad deberán ser combatidas mediante mejoras en los sectores de sanidad y educación. Proveer a la población de servicios básicos que permitan un desarrollo sostenible es un reto difícil de lograr si no se cuentan con las infraestructuras necesarias.

Realizar las inversiones correctas en materia educativa es clave para poder dotar de las habilidades necesarias a las próximas generaciones que formen parte de la nueva ola de mano de obra que ocurrirá en África. Según datos del African Economic Outlook, a partir del año 2030 cerca de 24,6 millones de personas entrarán en el mercado laboral anualmente. Para aprovechar este capital humano se deberá crear empleo necesario para que los países de la región puedan dar un impulso a su economía. Según estudios del Fondo Monetario Internacional, el total de población en edad de trabajar (desde los 15 hasta los 64 años) de la región subsahariana excederá en número al resto del mundo para el año 2035. Contando con que la población activa del resto del mundo –o en edad de trabajar– comenzará a tener un lento declive a partir de mitad del siglo XXI, esto colocará a la población subsahariana como el motor del crecimiento en un futuro. Esto si consigue establecer unas políticas eficaces que puedan crear, según las estadísticas, un total de 18 millones de empleos al año hasta el 2035, tarea que de no conseguirse provocaría severos problemas económicos y sociales.

El crecimiento demográfico afectará a su vez a las grandes urbes. Según datos de un informe de Naciones Unidas, ciudades como Dakar, Nairobi o Luanda podrían ver duplicadas sus cifras poblacionales en el año 2030, gracias a factores como la migración de pueblos a grandes ciudades, o la mejora de servicios sanitarios y calidad de vida. Estas urbes tendrán la oportunidad de aumentar sus beneficios mediante el crecimiento de la mano de obra, lo que será visto con buenos ojos por parte del sector privado extranjero que intuye en éste “boom” demográfico una oportunidad excelente para invertir. De ello dependen las infraestructuras con las que cuente el país, así como el nivel de alfabetismo de la población o las medidas políticas adoptadas por cada estado. Según cifras del Banco Mundial, existe una gran disparidad en cuanto a medios provistos entre países de la zona de Oriente Medio y el Norte de África, y el resto de los países africanos. Mientras que los primeros pueden contar con más de un 70% de las carreteras pavimentadas, el resto –sin contar con otros países más desarrollados, como Sudáfrica– no llegan al 50%. Se debe incrementar una red de carreteras en los países que más lo necesiten, así como disponer de recursos energéticos necesarios, ofrecer servicios sanitarios y educativos adecuados. Todo ello conllevará una mayor inversión per cápita en éstas áreas.

Esto podría dificultar la capacidad para atraer capital extranjero, unido a un bajo índice de alfabetismo que hace más que necesaria la instalación de escuelas y universidades. Y es en la propia área educativa donde África tiene la obligación de mejorar si quiere que el boom demográfico no reduzca el índice de alfabetismo en el continente –al menos en los países menos desarrollados–. Empezando por facilitar el acceso educativo a las mujeres para que tengan un mayor impacto en el mundo laboral, si deseamos reducir ese ratio de fertilidad; mejorando la situación de la mujer en materia educativa es el principio para que, tanto su posición en la sociedad como dentro de la familia, sean más determinantes en el futuro del país.

Fuente: http://www.worldbank.org/en/region/afr/publication/africas-demographic-transition
Fuente: http://www.worldbank.org/en/region/afr/publication/africas-demographic-transition

Según datos de la UNESCO, si en el África subsahariana todas las mujeres completaran la educación primaria, la muerte durante el parto se reduciría un 70%. Asimismo, el porcentaje de mujeres embarazadas menores de 17 años se reduciría desde un 10% a un 60% si completaran tanto la educación primaria como la secundaria respectivamente. El mero incremento de un 1% de mujeres dentro de la educación secundaria podría suponer un aumento de un 0,3% en los ingresos per cápita. Una figura materna con mejor base educativa podrá ofrecer una mejor enseñanza a sus hijos, así como contribuir a los ingresos familiares participando en el mercado laboral.

Fertilidad, trabajo, oportunidad económica

Ante la inminente explosión demográfica, organismos internacionales y los propios estados afectados de la región tienen la oportunidad de establecer políticas y ayudas que permitan controlar y mantener un desarrollo continuo. La capacidad para obtener dividendos de este cambio residirá en la rapidez para adoptar políticas que controlen la fertilidad, ofreciendo información y servicios sanitarios eficaces a la población; atender a la próxima ola de mano de obra disponible mediante alternativas dentro del mercado laboral, facilitando a la mujer el acceso a este; promover y facilitar el acceso educativo a los sectores más jóvenes de la población para que las mujeres puedan completar su educación al menos hasta la secundaria; y por último, establecer las infraestructuras necesarias para que todo lo anterior sea efectivo.

Una de las organizaciones más implicadas en controlar el índice de fertilidad es la International Planned Parenthood Federation. Encargada de promover iniciativas que mejoren la salud reproductiva de países subsaharianos mediante la atención sanitaria, informando de los riesgos de contraer enfermedades como el sida, así como la legislación vigente sobre el aborto en cada país. A su vez, ofrece apoyo legal a diferentes organizaciones locales, tales como la Family Health Options Kenya, o la Family Guidance Association of Ethiopia, encargados de ofrecer servicios sanitarios a la población alojada en las zonas más desfavorecidas.

Fuente: http://www.ippfar.org/our-work/what-we-do/contraception
Fuente: http://www.ippfar.org/our-work/what-we-do/contraception

El uso de anticonceptivos es uno de los métodos más ha ido cogiendo fuerza a través de los años en África. Países como Ruanda, que prohibió la planificación familiar entre los años 1969 y 1984, se pondrían a la cabeza en el año 2010 en el uso de métodos contraceptivos modernos, con un 42,2%.

El lento crecimiento del uso de contraceptivos es una medida que, si bien es inmediata, debe ser apoyada y fundamentada por una toma de conciencia que sirva como base para dar el primer paso. Sin embargo, factores culturales o religiosos pueden ser determinantes en su expansión. Según una encuesta del Pew Research Center, África se encuentra entre los países con una postura más conservadora a la hora de utilizar estas medidas. En países como Nigeria o Ghana, cerca de la mitad de la población (54% y 52% respectivamente) encuentran moralmente inaceptable el uso de los contraceptivos. Otros países cuentan con porcentajes más bajos, como Uganda (38%), Kenia (33%) o Senegal (28%).

La materia educativa es uno de los puntos que puede solucionar este dilema. Uno de los puntos fuertes a la hora de introducir a la mujer en los niveles avanzados educativos es la aparición de familias más pequeñas. El número de integrantes puede verse reducido mediante un alto nivel educativo de estos mismo, tanto para la mujer –que tendría una mayor penetración en el mundo laboral– como para el hombre, estableciendo programas de formación vocacional y desarrollando un mayor número de habilidades en la población. Una mayor variedad y cualificación de la mano de obra puede interesar al sector privado extranjero, que tendría una gran oportunidad para invertir en países con mayor número de habitantes. Según un estudio realizado por PwC, el incremento del coste de la mano de obra en China puede aumentar la presión para mantener precios competitivos, por lo que el foco de atención comienza a girar en torno al continente africano, en concreto a diez ciudades subsaharianas que presentan una gran oportunidad de inversión y producción: Dakar, Abidjan o Addis Abeba se postulan como ciudades que esperan recibir una mayor actividad económica. El informe estima que el crecimiento económico de estas ciudades rondan los 140.000 millones de dólares.

Captura de pantalla 2016-02-11 a la(s) 18.01.03
Fuente: http://www.pwc.com/gx/en/issues/economy/global-economy-watch/assets/pdfs/global-economy-watch-august-2014.pdf

A medida que la población en los países desarrollados va envejeciendo, África es un continente que se mantiene joven pero que, por desgracia, contiene regiones y áreas donde el hambre, la pobreza y la enfermedad campan a sus anchas todavía. Como seres humanos tenemos la obligación de establecer políticas y medidas que puedan llevar a buen puerto este continente y la próxima gran generación que nos podrá proporcionar. Todo lo podemos extrapolar al Índice de Desarrollo Humano, que es el verdadero factor del que tenemos que hablar para ofrecer un futuro real a África. Si queremos hablar del sector privado y de los intereses de las grandes empresas y multinacionales, éstas deben de ser lo suficientemente inteligentes para reconocer el potencial humano que predomina en ese índice alto de fertilidad y trabajar mano a mano con las autoridades locales para proveer de políticas eficaces que puedan ofrecer una educación digna, un trabajo digno y una continuidad y desarrollo sin precedentes a países ricos en recursos como por ejemplo Sierra Leona, Liberia o Guinea.

Apartando la corrupción, los conflictos civiles y regionales, conflictos étnicos que deben ser controlados por fuerzas de paz, si conseguimos entre todos llevar a África al camino correcto, habremos saldado una deuda que hace largo tiempo los países desarrollados tienen con éste continente.

Pd.: Podemos encontrar una buena metáfora de todo ello en la película “Los hijos de los hombres”.

Acerca de Álvaro Fernández 6 Articles
Madrid (1987). Diplomado en Criminología por la Universidad San Pablo CEU. Máster de Analista de Inteligencia en la Universidad Rey Juan Carlos I y la Universidad Carlos III. Interesado en el análisis de inteligencia, la geoestrategia y retos para la seguridad.

1 comentario en El capital humano en África, un mercado al alza

  1. Mi más cordial enhorabuena por tu artículo. Me parece comedido y a la vez explicativo. Tocas muchas realidades del continente.
    Efectivamente, en China se empieza a encarecer la mano de obra por lo que unido a su carácter expansivo, incrementará aún más, su presencia en el continente.
    Sus muchos problemas , requieren soluciones de ellos mismos y de la CI . La UA debe de empezar a ser autónoma y a manejar sus muchos recursos.

2 Trackbacks y Pingbacks

  1. El capital humano en África, un mercado ...
  2. El capital humano en África,un mercado a...

Si tienes algo que aportar o comentar sobre este artículo no dudes en hacerlo!