Guinea: el re-cambio colonial

No es nada nueva la afirmación de que muchos estados sufren las consecuencias de los mal llevados procesos descolonizadores durante el siglo XX. Una descolonización guiada por las metrópolis sin dar pie a un verdadero proceso de creación de países nuevos e independientes. En la mayoría de los casos se vivió un proceso de re-cambio, una adaptación a la petición del público. Algunas colonias supieron alejarse de la influencia de los poderes metropolitanos y comenzar a andar por si solas. Desafortunadamente, fueron una minoría. En líneas generales las desigualdades continuaron y el vacío de poder fue ocupado, o más bien rellenado, con una nueva élite neo-colonial venida del propio territorio, pero muy influida por las ideas de la metrópoli.

Este es el caso de un país como Guinea Ecuatorial, en el que este proceso se siguió a pies juntillas, dando lugar a uno de los regímenes más violentos, corruptos y longevos del continente.

Del colono extranjero al vecino colonizador

Guinea ecuatorial mapaGuinea Ecuatorial, un país situado en el oeste del continente, no destacó por ser un enclave vital para las potencias coloniales, en especial para España. Teniendo presencia en el territorio desde el S.XVIII no es hasta principios del S.XX que la colonia se termina de delimitar claramente. Desde el principio la sociedad guineana es influida por su situación de sometimiento; la administración de España no destacó por un amplio respeto de las libertades de los habitantes del territorio. Como en muchos otros lugares colonizados se alteraron los patrones clásicos de la sociedad, en cuanto a jerarquía y estructuras étnicas se refiere, lo que derivaría en una estratificación que más adelante influiría en el dominio del poder.

La colonia sirvió para crear pequeños imperios mercantiles de un reducido grupo de colonos que rentabilizaron la explotación de materias primas. Un elemento a destacar es la importación de mano de obra de países vecinos, como Nigeria, y cómo esta influyó en el orden étnico, ya que muchos pertenecían a diferentes grupos.
Ya a mediados del siglo XX comienza a surgir un movimiento independentista. Al igual que en muchos otros territorios, estos movimientos se inician en el ámbito educativo con la colaboración de unos terratenientes descontentos con el trato de inferioridad recibido desde la metrópoli. En Guinea los seminaristas jugaron un papel muy importante al favorecer el desarrollo de nuevas ideas.

Se comienzan a fundar partidos políticos como el MONALIGE (Movimiento Nacional de Liberación de Guinea Ecuatorial) para luchar por la liberación: la represión resulta contraproducente, haciendo que muchos más se unan. La existencia de grupos de apoyo a nivel internacional y regional, facilitaban la posibilidad a estos partidos de expresarse en foros internacionales.

En Madrid se polarizó la opinión con respecto al tema, con grupos a favor de un diálogo y otros negándose a una sedición de la colonia. Las jóvenes Naciones Unidas presionaban a España para celebrar un a conferencia constitucional dónde se discutieran los términos de la independencia.

En Guinea existía un debate que hoy sigue latente: la isla de Fernando Poo –actual Bioko, habitada por la etnia bubi, pedía una independencia por separado, pero la influencia de poderes coloniales acabó con el debate y la negociación se centró en una independencia conjunta, el territorio continental e insular en un mismo bloque, dejando fuera de la mesa de negociación algo tan importante en estas zonas como son las relaciones étnicas. El establecimiento de la capital en la isla fue un modo de mantener a esa región dentro de la política del nuevo Estado, evitando el surgimiento de movimientos independentistas.

Cuando ya todo apuntaba al final del proceso, entró en juego un personaje que cambiaría el país en los años venideros: Franciso Macías Nguema. Hombre de paja elegido por las fuerzas coloniales que causará más problemas de los que se esperaba. Como buen animal político, sobre todo animal, consiguió hacerse con la presidencia en las primeras elecciones de Guinea Ecuatorial. El 9 de octubre de 1968 el nuevo gobierno fue aceptado en las Cortes españolas y por consiguiente la independencia del territorio.

La colonia se va, los tiranos permanecen

Si hemos visto cómo Macías fue capaz de cambiarse de chaqueta y valores para alcanzar poder, imaginen qué hizo una vez llegó a presidente a finales de los 60. El no tan bueno de Macías sería el que pondría la primera piedra del régimen que existe hoy en Guine; sería su gobierno el que colocara millones de piedras sobre todos aquellos que se opusieron a sus designios. El gobierno de Francisco ha sido uno de los más violentos del continente africano, compitiendo unicamente con el del tampoco tan bueno de Idi Amin. Nguema, durante su mandato, se obsesionó con la traición y los intentos por derrocarle, lo que resultó en la muerte y exilio de alrededor de un tercio de la población guineana.

A su vez, se alejó de la influencia colonial: lo que nadie esperaba cuando utilizaban a Macías como marioneta. No podemos hablar de una ideología, de un Nnguemismo, porque no existe, lo único que se puede sacar en claro es un fuerte personalismo y egocentrismo. Este tipo de personalidad hizo mucho más difíciles las relaciones con el país, cualquier transacción o negocio estaba supeditado al buen humor de Macías. Destaca el discurso anticolonial que fue adoptando, resultó en un acercamiento a países socialistas y del bloque soviético. Muchos expertos afirman que esto se puede deber al interés de Nguema por buscar ideologías que le ayudaran a legitimar su gobierno.

La actitud personalista y autoritaria de Macías no le ayudó: el rechazo a los antiguos poderes y su flirteo con el bloque comunista favoreció que a nivel internacional se mirara a otro lado cuando su sobrino, Teodoro Obiang Nguema, al mando de las fuerzas miliares, dio el llamado Golpe de la Libertad el 3 de agosto de 1979, acabando con un régimen que dejaba tras de sí una historia de violencia y represión.

El golpe de Teodoro fue muy bien recibido por la población, preludio de tiempos mejores hizo que las gentes salieran a la callle a celebrar el fin del régimen del terror impuesto por Macías. A nivel internacional se aceptó rápidamente la nueva situación: España, ante la voluntad de Teodoro, reestableció relaciones diplomáticas y las organizaciones internacionales asimilaron rápidamente al nuevo presidente.

Nadie se percató por aquel enconces de como los golpistas vertieron todo tipo de acusaciones y actos, de los que muchos eran cómplices e incluso responsables directos, en el antiguo dictador y sus colaboradores más cercanos. Cuando el humo de cambio se fue disipando, se comenzó a vislumbrar la forma de este nuevo ente; un gobierno que nada tenía de nuevo, era más bien una versión mejorada del anterior.

El gobierno de Teodoro Obiang Nguema ha sido desde entonces acusado de realizar flagrantes violaciones de derechos humanos. Hablamos de un país pequeño que apenas llega al millón de habitantes, si hoy en día su impacto en términos poblacionales y de influencia a nivel internacional es tan reducido, imagínense cuando Obiang llegó al poder: tuvo libertad para campar a sus anchas sin que se le amenazara desde el exterior.

Teodoro Obiang con los Obama, 2014
Teodoro Obiang con los Obama, 2014

Sirviéndose de las estructuras represivas que su tío, aquel al que tildó de dictador y tirano antes de mandarlo fusilar, había desarrollado, creó un compendio de instituciones gubernamentales basadas en la represión, la corrupción y la desigualdad para el beneficio de una minoría, la minoría de Obiang Nguema.

Hubo un momento que pudo haber cambiado el país por completo si hubiera habido voluntad política, momento que ha sido para Guinea, al igual que para muchos países africanos, su mayor maldición. A mediados de los años 90 se descubrieron reservas de petróleo, lo que significó un incremento de los ingresos y el posicionamiento de Guinea a nivel internacional. El PIB per capita del país pasó de los 200$ en 1994 a los 2000$ en el año 2000. El descubrimiento de estas reservas de crudo, sumado a las ya corruptas instituciones, ha desembocado en un expolio masivo de los beneficios y en una corrupción sin límites. El gobierno no publica datos sobre gastos, lo que hace casi imposible de conocer la situación real.

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Distintas organizaciones como Human Rights Watch han denunciado la precariedad y desigualdad social que sufre el país. La libertad de prensa al igual que la de libre asociación son casi inexitestes; los partidos políticos son una extensión del control presidencial, utilizados por el gobierno para vender una imagen de multipartidismo y democracia en Guinea Ecuatorial. En las últimas elecciones presidenciales, al igual que en todas las anteriores, el partido del presidente Obiang obtuvo la mayoría de los votos –un 99%– lo que teniendo en cuenta la realidad de la oposición política guineana, no es nada complicado.

Ni que decir tiene que la familia Obiang Nguema está, en su conjunto, dentro del entramado de corrupción del Estado guineano, “Teodorín”, hijo del actual presidente, está siendo investigado en el extranjero por blanqueo de capitales, capital fruto de los negocios que ha hecho gracias a su posición y falta de escrúpulos para con sus conciudadanos. Pero si el nivel de corrupción es tan claro, si es deunciado por tantas organizaciones e incluso muchos de sus gobernantes son investigados en el extranjero, ¿por qué muchos estados siguen negociando con un tirano como Obiang?

La dictadura de los cómplices

Captura de pantalla 2015-12-07 a la(s) 17.49.11Nadie en su sano juicio estaría a favor de mantener un régimen como el de Teodoro en ningún país. Las irregularidades y violaciones de derechos humanos que se llevan a cabo son razones más que suficientes para justificar algún tipo de acciones de presión a nivel internacional. Por supuesto, en papel esta afirmación suena más que justa y razonabe, pero la realidad actual es que Guinea Ecuatorial posee unas relacciones exteriores de lo más interesantes y, sobre todo, fuertes.

No podemos ser cándidos y creer que esto se debe a la gran actuación de su líder, que intenta por activa y por pasiva dar una imagen de modernización y avance democrático. El descubrimiento de fuentes de crudo, con la consiguiente explotación de materias primas, ha convertido a la antigua Guinea al niño con el que nadie quería jugar por no tener nada que ofrecer en un nuevo país: en el niño dueño de la única pelota del campo de juego.

Desde el descubrimiento de pozos petrolíferos, la relación para con los EE.UU mejoró exponencialmente; las grandes compañías como Chevron-Texaco, Amerada Hess o ExxonMobil empezaron a hacer ofertas y pagar por un hueco en la explotación de esta pepita de oro negro de África. Hasta tal punto ha llegado la penetración de estas compañías estadounidenses en el país que existe un vuelo diario de Houston (Texas) a Malabo. Las petroleras recibieron prebendas que en otros países no habrían podido lograr: el afán de Teodoro por dar al exterior una imagen de mejora y, así conseguir su aceptación, hizo que facilitara la llegada de empresas extranjeras. Esta entrada de un sector como el del crudo ha tenido grabes repercusiones en otros sectores más tradicionales que han visto muy dañada su capacidad de desarrollo.

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La entrada de Guinea en la pista de baile no pasó desapercibida: en 2003 se frenó un intento de golpe de estado contra Obiang que tenía como fin establecer a Severo Moto –líder opositor– como nuevo presidente. Lo más interesante del caso son las conexiones que el grupo mercenario tenía con personas de la alta sociedad británica como Mark Tatcher. Guinea se ha vuelto interesante para muchos, pero resulta difícil mantener relaciones con un gobierno tan poco democrático, por lo que acabar con el régimen puede, a veces, no parecer tan mala opción.

Se situó entre los mayores productores de crudo del continente, lo que significó la llegada de grandes cantidades de dinero. Teodoro ha querido hacer de Guinea el Qatar africano: participa en foros internacionales con una imagen de concienciación y respeto de valores, defendiendo lo que no existe dentro de sus fronteras. Un ejemplo es el premio de la UNESCO en 2012 financiado por Teodoro Obiang Nguema, muestra de la falta de concienciación a nivel internacional con la situación del país y de la doble moral que existe. Otra es la relación con la Unión Africana y el papel que han jugado las donaciones del Estado guineano a la organización en la visión y trato que se le da.

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Todo lo anterior no pasa desapercibido en el exterior, pese a las buenas relaciones con el país, se es más que consciente de las injusticias de las que es responsable su gobierno. Como mencionábamos antes, se está persiguiendo a nivel internacional a altos cargos del gobierno por malversación: el más sonado es el de Teodorín. Muchos estados condenan las acciones del régimen. Sin embargo, toda crítica se hunde en las toneladas de crudo exportadas a países que, ya sin cámaras en la sala, cenan y se manchan las manos con el tirano.

No hay final en este juego

La situación que se vive en Guinea Ecuatorial no puede ser achacada únicamente al tirano que rige el país, todo el mundo conoce su forma de gobernar, sino que tiene que ser entendida desde un punto de vista internacional. Es el resultado de otro de los tan mal llevados procesos de descolonización. No se solucionaron problemas relevantes para la población como las diferencias étnicas, lo que facilitó, como hemos visto, el mantenimiento de una etnia sobre las demás. El rol de los colonos, en cuanto a dominio y gestión de los recursos se refiere, fue adquirido por aquellos impuestos por los poderes salientes. Los nuevos gobernantes han sabido mantener su posición con una sociedad desigual, acumulando la riqueza y muy de vez en cuando dando algún tipo de beneficio que permita ganar el apoyo de la población.

Bien es cierto que el caso de Guinea Ecuatorial no es común, un país con una población tan reducida, en una región como en la que se encuentra y con un nivel de desarrollo tan bajo, es el huerto perfecto para que una estructura de corrupción y autoritarismo se desarrolle. El control masivo de las instituciones hace imposible que los ciudadanos puedan expresar su descontento. Además, las ingentes cantidades de dinero que obtiene de los recursos aumenta el despotismo de las clases dirigentes.

Sin embargo, no podemos creer que sean los guineanos o las antiguas colonias los responsables, sino más bien la sociedad internacional en su conjunto. No es posible cambiar la situación social y económica de un país si se sigue alimentando al monstruo que impide el cambio. La compra de crudo, más bien el expolio de los recursos de los guineanos por parte de su presidente como de potencias extranjeras, hace que el sistema se vaya afianzando y aumente su represión para mantenerse. Si además se continúa dando credibilidad al régimen en foros internacionales como la Unión Africana o el caso de la UNESCO, todas las denuncias que se llevan a cabo quedarán deslegitimadas. Tiene que haber una conciencia a nivel internacional, mientras esto no exista, los pozos se seguirán vaciando, las cárceles se irán llenando y la familia Obiang continuará jugando sola a la pelota.

Acerca de Eduardo Saldaña 13 Articles
Eduardo Saldaña. Madrid, 1994. Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos y Derecho por la UNED. Apasionado de África, América Latina y Oriente Medio en particular. Especialmente interesado en la geopolítica y seguridad y defensa internacional. Twitter: @EduardoSaldania

1 comentario en Guinea: el re-cambio colonial

  1. Lamentablemente, este artículo también puede aplicarse a otros muchos países, como Arabia Saudí, por ejemplo. Un régimen atroz del que todos los gobiernos quieren ser amigo mientras se rasgan las vestiduras con la situación de Venezuela.

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