Cuando el genocidio acaba con la cultura

La diferencia entre crímenes contra la humanidad y genocidio es normalmente olvidada. Encontramos que, en gran cantidad de medios y publicaciones se utilizan ambos términos de manera indistinta. Es importante tener clara la diferencia entre cada uno de los conceptos, ya que se centran en la destrucción de distintos elementos. Curiosamente ambos nacieron de autores contemporáneos que, para más inri, estudiaron en la misma universidad. Los crímenes contra la humanidad, concepto desarrollado por el profesor Hersch Lauterpach, se centran en el asesinato de grandes cantidades de individuos. En cuanto al concepto de genocidio, este fue desarrollado por el jurista Raphael Lemkin. La palabra resulta de la unión de la raíz griega “genos” (raza/tribu) y la latina “cide” (asesinato). Al contrario que los crímenes de lesa humanidad, este no se centra en la destrucción de individuos sino de grupos. Se entiende como grupo la pluralidad de seres que forman un conjunto, material o mental.

El genocidio puede darse junto con crímenes contra la humanidad, pero es necesario diferenciarlo de estos. Esa es una de las mayores dificultades con la que se han encontrado los expertos, con el saber cuándo estamos o no ante un caso de genocidio.

Lemkin, el padre del genocidio

Captura de pantalla 2015-08-31 a la(s) 13.45.17Raphael Lemkin dedicó su carrera a la defensa y difusión de este concepto. Interesado siempre en los crímenes en masa, sus causas y la forma de criminalizarlos para poder ser juzgados; en el porqué de los mismos, cómo se debían afrontar y, como buen jurista, de qué manera se debían criminalizar para ser juzgados.

Lemkin profundizó en aquellos que se cometían contra grupos con algún tipo de rasgo cultural, religioso o étnico común a raíz del impacto que tuvieron en él los acontecimientos ocurridos en la península de Anatolia en 1915, en los que el imperio Otomano masacró a la población armenia del país. Este crimen, junto con las masacres de cristianos asirios en Iraq y Turquía, hicieron mella en el polaco. A partir de este momento comienza el desarrollo de una teoría en torno a los crímenes contra grupos que culminaría con la publicación de su famoso libro “Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation”, en el que acuñaría el término. Particularmente escandalizado por la impunidad de estas matanzas, se planteó por qué era más fácil, y en algún sentido continua siendo, que se juzgue el crimen contra un individuo que aquel que atenta contra un grupo. Las acciones de las fuerzas alemanas a lo largo de la Segunda Guerra Mundial sirvieron para que pudiera profundizar en su teoría.

De acuerdo a su teoría, el crimen no implica únicamente la destrucción inmediata de un grupo, sino que se compone de dos fases. Inicialmente encontramos la destrucción del patrón del grupo, no únicamente desde un punto de vista físico sino también subjetivo. El patrón de un grupo comprende todo aquello que define al grupo en sí, no sólo sus individuos, también su estructura socio-cultural. La segunda fase llega con la imposición del patrón de identidad del opresor.

Existen además dos actos que conforman cualquier crimen de genocidio. La opresión y destrucción del grupo se puede llevar a cabo a través de lo que él denominó actos de barbarie y actos de vandalismo. En 1933 Lemkin definió ambos actos sin recibir mucha atención. Por un lado, los actos de barbarie son aquellos en los que “el objeto del autor no es sólo dañar al individuo, sino causar daño al colectivo al que pertenece. Este tipo de actos, no sólo atentan contra los derechos humanos sino que atentan especialmente contra las bases fundamentales del orden social”. Este acto hace referencia a la parte más física del hecho, a la matanza en sí. Es el que más patente ha quedado en la definición actual del crimen.

La otra esfera del genocidio está formada por lo que definió como actos de vandalismo: “El autor no causa únicamente la inmediata e irrevocable destrucción y pérdida del trabajo y cultura del colectivo, sino que es toda la humanidad la que sufre una pérdida por este acto de vandalismo”. Este aspecto es uno de los que más controversia generará a nivel académico. Es complejo decidir si se ha o no de penar el ataque contra la herencia cultural de un grupo. Por todo ello, deberemos esperar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial para que una vez conformada las Naciones Unidas se redactara una convención que definiera el término.

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Salto al derecho internacional

El término genocidio, tal y como Lemkin lo planteaba, no terminaba de agradar a la gran mayoría de Estados debido a sus numerosos aspectos subjetivos. Sin embargo, el polaco consiguió que el término se incluyera en los juicios de Nüremberg, introduciéndose así el término en el derecho internacional.

Los conflictos generados por la definición se hicieron visibles en estos juicios al no establecer el término unos límites claros para los actos que constituían o no genocidio. Esto desembocó en un proceso para la redacción de una convención en las recién fundadas Naciones Unidas, con el objetivo de definir el término y crear una idea común a nivel internacional. Así, el 9 de diciembre de 1948, se firma la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio que entrará en vigor en 1951. En la Convención se define genocidio como:

“Artículo II
En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”

Esta definición se aleja de lo que Lemkin exponía como crimen de genocidio. Se trata de una propuesta mucho más objetiva y cercana a los crímenes de lesa humanidad, a la destrucción física del grupo o parte del mismo.

Sin embargo, no por ello hemos de subestimar su contenido. En ella encontramos la obligación de los estados firmantes para prevenir y sancionar cualquier delito o intento de cometer genocidio. Esto es de especial relevancia, ya que en la convención se contempla la modificación y/o utilización de sus constituciones para la buena implementación de la misma –artículo V–. Su cumplimiento ya es otra cuestión.

Países que han cometido genocidios a partir del año 1900. Mapa elaborado por Eduardo Saldaña
Países que han cometido genocidios a partir del año 1900. Mapa elaborado por Eduardo Saldaña

En cuanto a la forma de juzgar los delitos de genocidio, existe la posibilidad de que el Estado se encargue a través de su sistema judicial, o si no le fuera posible, que recurra a los mecanismos establecidos por las Naciones Unidas. Estas han desarrollado una serie de instituciones y cuerpos internacionales destinados a la prevención y castigo de este delito. Encontramos claros ejemplos en la posibilidad de crear tribunales específicos para algunos casos como los tribunales ad hoc para los crímenes cometidos en Yugoslavia y Rwanda.

Fuera de la estructura de las Naciones Unidas tenemos la Corte Penal Internacional, fundada en 1998 a través del Estatuto de Roma. Se estableció con el fin de terminar con la impunidad de aquellos individuos responsables de los crímenes más serios para la comunidad internacional. Como hemos mencionado, es una organización internacional independiente pero puede recibir solicitudes para investigar casos por parte de las Naciones Unidas.

Por lo tanto, vemos que existen mecanismos a nivel internacional dirigidos a la prevención de este crimen, pero no podemos pasar por alto la complejidad y corta vida del término. Sigue habiendo un fuerte debate a nivel académico en cuestiones como la amplitud de la definición, los actos que se entienden como genocidio y hasta qué punto la definición actual ha de ser modificada.

Bárbaros contra vándalos

Si hay algo que de verdad llama la atención en torno al estudio del genocidio es la forma en que se ha ido amoldando a las necesidades de los estados. Nos hemos alejado de la esencia del concepto de Lemkin, lo que diferenciaba al genocidio del resto de crímenes contra la humanidad. Esa esencia la forma la cultura, aquello que un grupo de individuos comparte, que les proporciona una entidad y los convierte así en un objetivo conjunto.

Lemkin hablaba de los actos que aparecen en cualquier proceso de genocidio. El de barbarie, que atenta contra el grupo físico, se ha mantenido en la definición actual. Sin embargo, el otro acto, el de vandalismo, es mucho más complejo y más difícil de delimitar. En la Convención no existe ningún tipo de referencia al intento de acabar con la cultura, la memoria o la herencia del grupo. Se puede deducir, como argumentan algunos expertos, del artículo 2 (e), referido al traslado de niños del grupo por las consecuencias que esto acarrea para la herencia cultural del colectivo, pero no es muy aceptado.

El profesor y sociólogo británico Martin Shaw defiende que el delito de genocidio no tiene como objeto reducir el grupo, sino que además quiere terminar con el poder social, cultural y económico del mismo. Un caso muy relevante a nivel internacional es el de la población afroamericana de los Estados Unidos. En 1951 se presentó en la Asamblea General de la ONU un documento titulado “We Charged Genocide” en el que se pedía que se reconociera el crimen de genocidio perpetrado en los EEUU. Un crimen no sólo físico sino cultural y económico. Se afirmaba que la población afroamericana había estado sujeta a unas condiciones de vida que impedían su desarrollo económico y social, lo que definen como genocidio económico.

Las poblaciones indígenas han defendido a menudo la idea de genocidio cultural a largo plazo. Un buen ejemplo es el de los indios nativos norteamericanos o las tribus aborígenes australianas. Los expertos utilizan las políticas que se han llevado a cabo contra ellos para argumentar la existencia de genocidios culturales o “culturicidios”. En estos casos no ha hecho falta acabar con todos sus individuos, ya que se ha ido destruyendo su identidad a través de la reeducación de niños en escuelas cristianas, el traslado de tribus a reservas sin tener en cuenta sus diferencias y por supuesto el asesinato de miembros.

La Escuela Argentina sobre el genocidio, con Daniel Feierstein a la cabeza, argumenta que el genocidio se focaliza en la destrucción del poder social e identidad del grupo. La eliminación física de los miembros tiene como fin cohibir a los supervivientes. Los crímenes de genocidio quieren convertir a las víctimas en nada y a los supervivientes en nadies.

Otro buen ejemplo es el caso de la población kurda en Turquía durante el siglo XX. Es evidente que ha habido destrucción física de individuos en los numerosos enfrentamientos que han existido con el gobierno. Sin embargo, el caso tiene otra característica. A lo largo del siglo, se ha ido desarrollando una maquinaria estatal y legal para cohibir al grupo. Es un proceso a largo plazo, no tan agresivo, pero que ha coartado la identidad lingüística y cultural del pueblo kurdo. La prohibición de impartir la educación en ese idioma fuerza al grupo a abandonar sus raíces y desarrollar su actividad en otra lengua para poder sobrevivir, lo que acabará por disolver algo tan importante para la identificación de un colectivo como es el lenguaje. Otra política importante que suele estar asociada a este tipo de genocidio cultural, es el traslado de miembros del grupo, no solo niños, lo que se conoce como asimilación forzada. El individuo es introducido en un nuevo entorno cultural, social y económico donde irá progresivamente perdiendo su identidad para obtener la de la masa que le rodea.

El debate en torno al genocidio cultural es muy complejo. No por ello se puede dejar de lado a la hora de tratar el delito. Si estudiamos en profundidad los casos expuestos, veremos que los miembros de esos grupos, los de colectivos que han visto reducida su identidad cultural, pasan por un sufrimiento de algún modo comparable a la muerte. No es una muerte física sino una muerte de esencia, de cultura y de origen. Estos individuos quedan en un limbo de identidad.

¿Una revisión necesaria?

Como hemos visto, el término genocidio posee unas características que hacen difícil su interpretación. Sin embargo, esto no debe ser un obstáculo para que dejemos de plantearnos la necesidad de reabrir el debate en torno a su definición. La realidad socio-política a nivel internacional no es la que era. Hemos de tener en cuenta que la definición que se acuñó en la Convención estaba influida por la situación global de la época. Esa es una de las razones por las que se excluyeron algunos grupos como el político o el social de la definición final. Puede que Lemkin en origen viera que la marca cultural de un grupo político no es comparable a la que se origina en un grupo étnico o religioso. Sin embargo, para cuando se decidió fijar una definición internacional, la política jugaba un papel de mayor relevancia.

A su vez, la exclusión de estos grupos hace que algunos delitos tengan que ser enfocados desde un punto de vista distinto para, de ese modo, poder ser tratados como crímenes de genocidio. Un caso muy concreto es el de las matanzas en Ucrania durante el periodo estalinista. Crímenes dirigidos contra un grupo político han tenido que ser presentados desde un punto de vista nacionalista o religioso para ser juzgados como genocidio.

A este hecho hay que sumarle el debate de si se ha de ampliar la cobertura de los delitos para incluir aquellos que atentan contra la herencia cultural de un grupo. Es decir, ver si se debe abandonar la concepción de que el genocidio es exclusivamente la destrucción física para tomar conciencia de que el daño cultural es igualmente comparable. Entender que a largo plazo el terminar con la presencia del grupo en la cultura de la humanidad es igual o más eficaz que el asesinar a parte del colectivo.

Acerca de Eduardo Saldaña 15 Articles
Eduardo Saldaña. Madrid, 1994. Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos y Derecho por la UNED. Apasionado de África, América Latina y Oriente Medio en particular. Especialmente interesado en la geopolítica y seguridad y defensa internacional. Twitter: @EduardoSaldania

10 comentarios en Cuando el genocidio acaba con la cultura

  1. Hola,

    Ante todo gracias por vuestras aportaciones. Siempre es bueno debatir sobre los temas que tratamos en El Orden Mundial.

    Iré respondiendo por orden de intervención.

    En primer lugar Carlos. China y la URSS han cometido crímenes de genocidio.

    Por un lado, el famoso Holodomor o “El holocauto Ukraniano” en el que se llevaron a cabo crímenes contra grupos concretos de población, bien por motivos religiosos, étnicos o nacionales (y son esos los rasgos que identifican un crimen de genocidio). Otro caso interesante es el hostigamiento y deportaciones masivas de tártaros en la península de Crimea. Pero también le podemos sumar las políticas contra religiosos y su consecuente asesinato. Esto encaja con la definición de genocidio, la legal y vigente, que se puede encontrar en el artículo y la Convención “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”

    En cuanto a China. Ante todo, dejar claro que el mapa y los datos recogen información de todo el siglo XX. En China se han llevado a cabo actos de genocidio contra la población tibetana. También podemos añadir los actos contra tribus Uigures del oeste del país y contra grupos étnicos que fueron considerados menores a la hora de aplicar políticas durante el Gran Salto Adelante.

    En segundo lugar: como muy bien indica tu pseudonimo, “Siendo Derios” no se puede hablar de crímenes de genocidio en España. Si podremos hablar de crímenes contra la humanidad. Es un debate que ha estado muy presente en nuestro país y que, debido al desconocimiento de términos y su uso indiscriminado, hacen que sea muy difícil aclarar la cuestión. Por supuesto habrá gente que defienda que hubo crímenes de genocidio, pero si nos ceñimos a la definición como tal “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” no debemos hablar de genocidio sino de crímenes contra la humanidad.

    Es algo con lo que tenemos que tener sumo cuidado. Por supuesto que hubo crímenes en España, crímenes que no deberían tener perdón y que deberían ser juzgados, pero estos fueron crímenes contra la humanidad. En la introducción del artículo está muy claro cual es la diferencia ente ambos.

    Para finalizar, hago hincapié en que se ha de tener cuidado a la hora de utilizar los términos. Un crimen es un crimen, pero se juzgará de una u otra manera si es genocidio o crimen de lesa humanidad. El caso de España es un crimen de lesa humanidad. Puede que se argumente que si que se dirigió contra un grupo concreto, pero ese grupo era político no nacional, étnico, racial o religioso. Esa es otra de las cuestiones que se abordan en el artículo, el si es o no necesaria una revisión de la definición de genocidio.

    Un cordial saludo a ambos y es un placer poder debatir estas cuestiones con vosotros.

  2. La idea es genial, sólo que pareciera una vez más que la historia declara victoriosos a los mismos de siempre-. Occidente es genocida y sobre todo Londres encarna esa manipulación. Quizás en una segunda parte se relaten estos otros atropellos a las culturas del mundo. Un abrazo. Gran trabajo. Mis disculpas por el otro comentario impulsivo y pálido.

  3. Buenas noches. Su artículo es terriblemente parcial. Me gustaría formularle unas preguntas a respecto del mismo y su intervención en los comentarios.
    1. – Su respuesta al post de Siendo Derios puede ser convincente para el caso español, pero el problema es que los genocidios de Argentina se refieren a crímenes claramente análogos (y de menor efecto en número de víctimas) de sus dictaduras. Entonces, ¿por qué Argentina se pinta de “rojo genocidio” y España no?
    2. – Siguiendo con la argumentación al post de Siendo Derios, ¿30 millones de chinos muertos a causa de genocidio(s) en el siglo XX? La mayor parte del supuesto cómputo de víctimas del régimen chino están provocadas por el desastre económico subsiguiente al Gran Salto Adelante, el único evento cuyas cifras QUIZÁ se pueden acercar lejanamente a esa aterradora cifra. Leo su concepto de genocidio. ¿Dónde está la planificación de la matanza en masa y la imposición de una identidad ajena? Más bien, el Gran Salto Adelante fue un fracaso de planificación (como todas las hambrunas), no un efecto de una intención premeditada que es lo que caracteriza los genocidios. Y si el Gran Salto Adelante, según vuestra propia definición de genocidio, no es un genocidio, ¿de dónde salen 30 millones de víctimas chinas de genocidio?
    3. – Si como dice en su respuesta en los comentarios la deportación (de los tártaros a Siberia) se puede considerar genocidio (contraviniendo, por cierto, la definición que se reproduce en el artículo), no entiendo que no figuren los Estados Unidos de América, que encerraron en campos de concentración a sus propios ciudadanos de origen japonés durante la II guerra mundial. ¿Por qué no se pinta Estados Unidos de América de “rojo genocidio”, responsable de muchas más acciones mucho más genocidas que la citada, como por ejemplo el genocidio filipino en el que pereció una décima parte de la población de este archipiélago al comienzo del siglo XX?
    4. – Volviendo a su sugerencia “deportación = genocidio”, ¿por qué el Reino de Marruecos no se pinta de “rojo genocidio” si desplazó a la práctica totalidad del pueblo saharaui y trata de aculturar a los que se quedaron?
    5. – Los británicos encerraron en campos de concentración a más de 100.000 bóers hasta 1902, causando la muerte de un cuarto de los mismos (más de 25.000). Creo que no hay un ejemplo más asimilable al canónico genocidio nazi en todo el siglo XX. ¿Por qué según ud. eso no es genocidio y Gran Bretaña no aparece de “rojo genocidio”?
    6. – Si consideramos genocidio el Holodomor, el Estado responsable es la Unión Soviética. Puedo entender que entonces se pinte a Rusia como “genocida” en el mapa, pues es su heredera legal en términos de política internacional. ¿Pero qué genocidios cometieron Ucrania y Bielorrusia?
    7. – Sin salir de Rusia, y a respecto de las cifras sumistradas en el gráfico del artículo. Le agradecería leyera este artículo y estas tablas censales antes de responder a mi pregunta:
    http://www.lavanguardia.com/internacional/20010603/53596492212/todos-los-muertos-de-stalin.html
    Demografía de Rusia durante el Holodomor: https://en.wikipedia.org/wiki/Demographics_of_Russia#Before_WWII
    Demografía de Ucrania durante el Holodomor: https://ru.wikipedia.org/wiki/%D0%9D%D0%B0%D1%81%D0%B5%D0%BB%D0%B5%D0%BD%D0%B8%D0%B5_%D0%A3%D0%BA%D1%80%D0%B0%D0%B8%D0%BD%D1%8B
    ¿De qué documentos reales se computan 20 millones de víctimas por genocidio(s) perpetrado(s) por la Unión Soviética?
    8. – ¿Por qué Croacia no se pinta de “rojo genocidio” si la Ustacha cometió actos de genocidio contra los serbios durante la II guerra mundial, y en la guerra de los Balcanes hizo exactamente lo mismo hasta vaciar de serbios la región de Krajina? ¿Considera ud. a los serbios “Untermenschen”, como la Ustacha y los nazis, para considerar que no les sea aplicable la condición de “víctimas de genocidio”, y a sus perpetradores la de “genocidas”?
    9. – ¿Que genocidios cometieron Irán e India en el siglo XX?
    10. – Los ejemplos que se me ocurren son interminables y no quiero obligarle a perder tanto tiempo leyendo las cuestiones que me vienen a la mente tras leer su artículo, así que concluiré con la ausencia más notable. El caso de exterminio, desplazamiento y aculturación más claro desde 1945 es la Nakba, la deportación del pueblo palestino por la creación del Estado de Israel. ¿Por qué Israel ni siquiera aparece en el mapa?

  4. Sean imparciales en publicar estos informes; quien NO sabe que las Potencias y sus Trans Nacionales financian estas Guerras NO declaradas, que concluyen en Genocidios y Crímenes de Lesa Humanidad..!

  5. Mira, chico, dedícate a Relaciones Internacionales y Derecho, y deja Historia para los que de verdad sepan. Pésimo artículo, totalmente parcial y fácilmente rebatible. Nombrar un acontecimiento como el Holomodor en pleno 2016, habiendo sido cientos de veces rebatido, por historiadores de gran renombre, entre otros, demuestra el nivel de algunos. Decir que la Unión Soviética cometió genocidio (refiriéndose a ese acontecimiento) es una falacia típica en pseudo-historiadores y cuñados varios. Atribuir también genocidio a China es, lo menos, estúpido, y no sustentado por ningún documento, archivo, etc., con una mínima seriedad. ¿Dónde está Gran Bretaña?¿EE.UU.?¿Australia?¿Sudáfrica?

    No es la primera vez que leo algo parecido, o con cero valor histórico en esta página, blog, web, o lo que sea esto. Repito, dedicaos a lo que sabéis, y dejad de intoxicar con falsedades y pseudo-historia.

  6. Vergonzoso trabajo totalmente lleno de corrección política y mentiras 6400 terroristas muertos en argentina no fue un genocidio

  7. Vaya, según algunos los eventos de Holodomor no cuentan como genocidio porque “han sido rebatidos” muchas veces….Interesante, por esa regla de tres, el Holocausto judío de la WW2 tampoco debió existir porque también “ha sido rebatido” muchas veces (con el escaso éxito que ya vemos) Tampoco sería genocidio lo que hizo el imperio español en las Américas, a fin de cuentas ha pasado mucho más tiempo de aquello y también “ha sido rebatido” muchas veces desde entonces, ¿no?

    ¿Qué tal si aludimos a hechos más recientes? Por ejemplo, el genocidio checheno llevado a cabo por Rusia…o lo que hace China, todavía hoy, con los tibetanos (recordemos que Tíbet fue una nación libre, conquistada a fuego por los chinos) o con los uigures. ¿Tampoco cuentan? ¿Y el asesinato masivo de cristianos que está teniendo en lugar en Oriente Medio ahora mismo a manos de musulmanes, y de lo cual NADIE habla nunca (porque no interesa)? ¿Y los miles de judíos asesinados por árabes durante las guerras que estos últimos les declararon (y perdieron de modo humillante, una de ellas en solo 6 días)?

    Madre mía, parece que aquí solo es genocidio cuando lo hacen los “malos” de la peli: léase Israel, EEUU, Europa… ¿me dejo algún “malo” en la lista, o son esos? No duden en añadir otros “malos” que me haya podido dejar en el tintero los que sabéis de estas cuestiones de historia y geopolítica, que algunos estamos deseosos de aprender la “verdadera historia”.

    Y dejen de insultar al autor del artículo por dar su opinión sobre un tema. Quienes hacéis eso solo probáis que no tenéis argumentos con los que rebatir sus afirmaciones, además de hacer un ridículo apoteósico.

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