Ciudadanos de ascendencia haitiana en la República Dominicana, donde la nacionalidad es una quimera

“La Española” es una histórica isla en la que dos países muy diferentes comparten un mismo territorio. Ante este escenario, a priori idílico, se han observado con el paso de los años disparidades en cuanto a índices de desarrollo, percibiéndose a día de hoy dos mundos sustancialmente diferentes.

Mapa de "La Española"
Mapa de “La Española”

Para hacernos una idea sobre el escenario, Haití tiene unos índices de mortalidad infantil casi tres veces mayores que su vecino, por no hablar de las bajas tasas de alfabetización que presenta la comunidad haitiana.

El presente artículo surge debido a la necesidad de poner en evidencia el proceso de desnacionalización judicial de la comunidad dominicana de ascendencia haitiana, fenómeno que se está llevando a cabo actualmente y que podría culminar con una deportación masiva bajo mandato Dominicano el 15 de junio.

El contexto en el que se encuentra inmerso buena parte de la comunidad dominicana de ascendencia haitiana al este de la isla, poco o nada tiene que ver con las imágenes mentales que aparecen en nuestra cabeza al pensar en la zona del Caribe. La información con la que cuenta Europa se circunscribe al turismo de pulsera-playa, y si cabe a algún que otro desastre natural.

Pero, ¿Quién sabe lo que está ocurriendo estos meses con gran parte de esta comunidad asentada en territorio Dominicano?, para entender esta problemática debemos mirar en retrospectiva las dinámicas internas que han caracterizado el rumbo de esta isla dividida, no solamente en términos fronterizos como veremos más adelante.

Herencia colonial distinta, una mirada al pasado

Resulta llamativo que dos vecinos insulares se hayan desarrollado de una manera tan diferente. Las respuestas las encontramos en los procesos coloniales que ha sufrido el territorio que como en buena parte de Latinoamérica ha condicionado el porvenir de sus pueblos.

Durante mucho tiempo, toda la isla, “La Española”, estuvo sometida bajo dependencias del Imperio Español, hasta 1697, fecha en la cual se culminan las negociaciones y se firma el Tratado de Ryswick, en el que España cede el oeste de dicha isla a Francia y se constituye el “Saint Domingue” francés. Este hecho es el origen de la separación actual de la isla, compartiéndose en un mismo territorio la lengua francesa, que abarca la parte occidental y la lengua española que cubre la restante parte oriental de la isla.

La ocupación francesa no fue en vano, rápidamente “Saint Domingue” fue eclipsando al territorio oriental, tanto en aprovechamiento de los recursos como en población se convirtió en la colonia más rica y próspera de las Indias Occidentales. En su momento contó con el puerto más importante de la región para los bienes y productos que después engordarían las arcas Europeas, las inversiones se forjaban en la isla caribeña y numerosos ciudadanos franceses decidieron instalarse allí, todo ello le propicio el apodo de la “Perla de las Antillas”.

Captura de pantalla 2015-05-04 a la(s) 13.00.32Resulta indudablemente paradójico, pero por aquel entonces el territorio insular occidental ocupaba una importante posición geoestratégica, proveía a Francia un cuarto de su fortuna y era la mayor azucarera del mundo, a fin de cuentas tenía poder, riqueza y esclavos. Aquel saqueo se convierte en la base del movimiento anticolonial que se iba fraguando, al ver como sus tierras estaban siendo sobreexplotadas, revirtiéndose de ese modo la riqueza en recursos de la zona.

A finales del siglo XVIII, bajo estímulo de los ideales de la Revolución Francesa se inician las primeras revueltas contra la metrópoli francesa, que culminarían en 1804, cuando Haití se convierte en la segunda colonia independiente y precursora del triunfante movimiento antiesclavista. Ese momento supuso un punto de inflexión en la historia del país, Francia le impuso una deuda no terminó de pagarse hasta mediados del siglo pasado, cuando Haití ya era por entonces uno de los países más pobres del hemisferio occidental.

A pesar de que un gobierno independiente se había creado en Haití, la sociedad del país continúo condicionada por los patrones establecidos bajo mandato francés. Los latifundios habían sido entregados entre la población, pero muy pocos podían vivir de ella, este proceso resultó en el surgimiento de un campesinado amplio y enmarcó una clase de terratenientes que junto con los comerciantes se convirtieron en la clase dominante post descolonización.

A todo ello hay que sumarle el carácter profundamente heterogéneo de la población. Los esclavos, que conformaban más de un centenar de grupos étnicos diferentes y que poco o nada tenían que ver unos con otros. La comunidad haitiana fue sucesivamente presa de gobiernos débiles y autoritarios, golpes de estado que no hicieron sino aumentar la pobreza de una economía saqueada y profundamente determinada por el bloqueo sufrido durante gran parte del siglo XIX, bajo el yugo francés y británico que no deseaban que la revolución esclavista sirviera de ejemplo a sus colonias.

Diáspora haitiana, esclavos de la caña

Dentro del análisis del fenómeno migratorio transfronterizo de la isla podemos encontrar algunas claves que nos servirán como base para comprender las motivaciones que han propiciado dicho flujo.

En este sentido observamos dos pautas de flujo migratorio; por un lado las motivaciones derivadas de la bonanza de la industria del azúcar, que ha caracterizado la estructura productiva del estado dominicano y las relaciones de vida en el país y por otra parte, la nueva realidad migratoria caracterizada por un cambio en los patrones, al haberse diversificado la funcionalidad económica de los migrantes y el asentamiento en zonas urbanas, donde destacan las actividades secundarias y terciarias que difieren de la preponderancia agrícola de la etapa anterior.

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Un factor decisivo que actuó como elemento de atracción durante los primeros años del siglo pasado fue la proliferación de la industria azucarera, elemento indispensable para comprender la situación de exclusión social actual de la comunidad dominicana de ascendencia haitiana en los bateyes.

Durante la década de los años veinte se incremento el flujo migratorio de forma exponencial, las comunidades haitianas comenzaron a asentarse en las zonas rurales del interior, alrededor de la industria azucarera.

Es necesario apuntar que este proceso estuvo condicionado por las decisiones arbitrarias del dictador dominicano Rafael Trujillo, éste celebró un convenio con los dictadores haitianos para la compra masiva de trabajadores de la caña de azúcar, todo ello de forma indocumentada y sin ningún tipo de contrato laboral previo al cruce.

A partir de ese momento la comunidad haitiana se ha ido asentando en los enclaves más vulnerables, donde proliferaba la mano de obra barata y la sobreexplotación. Como consecuencia, la aglomeración provocaba unas condiciones de salubridad pésimas. Por lo tanto, estamos hablando de una emigración forzada, profundamente condicionada por la ocupación militar estadounidense, tanto en Haití como en la República Dominicana y el posterior enorme proceso de recepción de inversiones dedicadas al comercio del azúcar procedente de Norteamérica.

Muchas de las generaciones que se han ido asentando década tras década en las comunidades rurales durante aquella época son el fruto de un proceso de reclutamiento que se localizaba en la frontera para dar respuesta a la lógica expansiva de la industria dedicada al corte y tiro de la caña. Estas comunidades fueron recolocadas deliberadamente sin ningún tipo de protección legal, constituyendo una importante fuerza productiva para el país, así es que la industria se convirtió en la principal fuente de ingresos de divisas a la República Dominicana.

Este patrón migratorio fue cambiando a finales de los años setenta cuando la actividad entra en crisis. Los trabajadores asentados en los bateyes tuvieron que diversificar su actividad económica y se empieza a observar una mudanza en los trabajos desempeñados por la población dominico-haitiana hacia sectores de tipo secundario y terciario. Paralelamente, la República Dominicana comenzó a experimentar un proceso de modernización en el que destacaron los servicios y construcciones.

A partir de ese momento la realidad también transformo el carácter etimológico de lo que significaban los bateyes, ya no estaban íntimamente relacionados a la industria del azúcar y los sucesivos asentamientos se posicionaron en zonas urbanas y semirurales, convirtiéndose en una red de relaciones sociales, políticas y económicas, desgraciadamente sin prescindir de la marginación como rasgo distintivo.

Migración como herramienta de sugestión en el imaginario colectivo, la demonización de la comunidad haitiana

Captura de pantalla 2015-05-04 a la(s) 13.01.21En las últimas décadas se ha experimentado un considerable aumento en la migración incentivado por la construcción, la agroindustria y el comercio informal. Todo ello sumado a la amplia comunidad haitiana que generación tras generación se había asentado en los bateyes. Ambos presentan como denominador común la pobreza y el riego de exclusión, en especial el de mujeres y niños.

Bajo el análisis se observa un punto en el que confluyen los actuales problemas insulares y que tienen como principal telón de fondo esas dinámicas económicas de larga duración, estrechamente vinculadas a un trasfondo político.

El proceso de modernización en la República Dominicana aconteció de forma paralela a la irrupción de las incipientes estructuras democráticas que ayudaron a visibilizar el fenómeno de la inmigración haitiana y la emplearon como objetivo de la política de los partidos. Sin embargo esta comunidad, ya vulnerable de por sí, fue utilizada como instrumento político consolidándose paulatinamente un antihaitianismo de Estado.
Este racismo ya arraigado a la historia insular, sobre todo entre la clase dirigente dominicana, se fue convirtiendo en una campaña sistemática contra los trabajadores haitianos y la comunidad con ascendencia al oeste de la isla.

Al oeste de la isla, la muerte y agonía del dictador François Duvalier desencadenó en una escambrosa apertura democrática que paradójicamente propició el ascenso al poder de su hijo Jean-Claude Duvalier, apodado «Baby Doc». El ascenso al poder de este último en 1986 inició una crisis que se alarga hasta nuestros días, poniendo en evidencia a la arraigada oligarquía haitiana en sus pretensiones de frenar el cambio democrático. El balance durante estos últimos años es desalentador y ha puesto de manifiesto el carácter inestable de un Estado ya resquebrajado por los sucesivos golpes militares, invasiones extranjeras y el ascenso al poder de outsiders que poca o ninguna conexión tienen con la sociedad civil haitiana.

Ante este escenario se han ido desencadenando diversos sucesos cargados de xenofobia y antihaitianismo, significativo fue el trágico suceso de “Hatillo Palma” que supuso un punto de inflexión en las relaciones entre ambas sociedades, desatando una crisis insular. Progresivamente se ha ido produciendo una escalada de xenofobia y sentimientos ultranacionalistas a escala insular, donde se puede apreciar como ese antihaitianismo arraigado históricamente en la población y instrumentalizado por buena parte de los partidos conservadores se ha traducido en acciones que van contra los derechos humanos y ponen entre la espada y la pared a la comunidad dominicana de ascendencia haitiana.

Esta campaña ha alcanzado su clímax bajo el gobierno actual, cuestionándose el principio de la Constitución de 1936, según la cual una persona puede adquirir la nacionalidad dominicana por haber nacido en el país.

Orfandad normativa de la comunidad dominicana de ascendencia haitiana, la desnacionalización judicial

A lo que hoy en día se enfrenta esta comunidad podría culminar con una deportación masiva sin precedentes el 15 de junio, orquestada por el gobierno del que hoy por hoy es su país.

Bajo directriz de una reciente sentencia (“La Sentencia 168-13, emitida por el Tribunal Constitucional (TC) el 23 de septiembre de 2013”), todas las personas nacidas de madres y padres extranjeros quedarían bajo una misma categoría, negándosele de este modo el derecho a la nacionalidad dominicana. Todo ello a pesar de que en su momento la población contó con el amparo de la Constitución y leyes vigentes, al dar por válidos los registros de nacimiento en la oficialía civil. Este mandato legislativo debe entenderse como un producto directo del proceso de pérdida de poder ciudadano y exclusión social que intenta asumir por la vía autoritaria los problemas que genera la masiva inmigración haitiana.

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Lo que está realizando el gobierno dominicano es utilizar la ascendencia de generaciones y generaciones como pretexto para revocar su derecho a la nacionalidad dominicana. todo hombre, mujer, niño y niña de origen haitiano que no haya conseguido regularizar sus documentos antes del 15 de junio, aunque haya nacido en República Dominicana, aunque lleve más de 30 años viviendo y trabajando en este país, será deportado por el Ejército de la República Dominicana. Muchas de estas personas no han pisado nunca suelo haitiano, no saben el idioma ni tienen familia allí.

Mientras tanto el Gobierno dominicano repite continuamente la farsa de que todos los descendientes de haitianos que viven en la República Dominicana pueden adquirir la nacionalidad haitiana, cuando la realidad es que según la Ley de Nacionalidad de 1984 haitianas, las personas de origen haitiano nacidos fuera del país no pueden acceder automáticamente a esta nacionalidad. Por lo tanto, estamos hablando de una comunidad profundamente vulnerable, a la que el gobierno dominicano le ha robado su condición de ciudadanos/as y los ha convertido en apátridas. Las familias quedan así desprovistas de protección legal y social, careciendo de identidad y dificultando el registro de nacimiento de sus hijos e hijas, por no hablar de la imposibilidad de encontrar empleo bajo los cauces legales, viajar libremente o votar.

ARTÍCULO RELACIONADO: La apatridia, pérdida de ciudadanía (Raquel Jorge Ricart, Enero 2015)

Bajo estos mandatos maquillados de “regularización”, lo que está llevando a cabo el gobierno dominicano es la desnacionalización judicial de un conjunto poblacional que supone una fuerza productiva enorme para el país y que desempeñan en su mayoría los trabajos más precarios, como el ejemplo de los bateyes, arriba mencionado.

La ya conocida sentencia ha suscitado el rechazo unánime por parte de los principales organismos defensores de los derechos humanos y es que la decisión del TC no tiene precedentes, el número de afectados ante este mandato oscila entre 250.000 y 200.000 personas. Por otro lado, el mandato legislativo tal y como está redactado podría enviar la señal a otros Estados de que las desnacionalizaciones arbitrarias son aceptables en tanto que estén respaldadas por una decisión judicial.

NOTA DEL AUTOR: Me veo obligado a subrayar que la interiorización de esta problemática no podría haber ocurrido sin la presencia en la capital gallega de Cristiana Francisca, presidenta del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA). El encuentro que tuvo lugar en Santiago de Compostela, constituyó sin duda un alegato a la toma de conciencia, a pesar de los miles y miles de kilómetros que separan a ambas sociedades.

Acerca de Alejandro Lorenzo 1 Article
Tui (Galicia). Graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Santiago de Compostela. Colaborador y socio de Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP, acpp.com). Especialmente interesado en temas de índole internacional, cooperación y estudios regionales.

18 comentarios en Ciudadanos de ascendencia haitiana en la República Dominicana, donde la nacionalidad es una quimera

  1. Leer esta crónica y ver el final de la misma, da lugar un juicio de valor muy desacertado, para hablar de la Rep. Dom. Y los haitiano, si la balanza la miras del lado que le interesa a las Potencias extranjera y al mismo gobierno. Es unir la isla, pero cargar todo el peso de los problemas haitianos a la Rep. Dom.; Si tienen tanta preocupación porqué no investiga todas las ayudas que han destinado y que no saben en gastarla en ONU, porque no investiga cuando El terremoto, los hospitales dominicanos estuvieron dándoles asistencia a los haitianos heridos, aún así, en una oportunidad, al Presidente Leonel Fernández le cayeron a tiros y los dominicanos nos quedamos tranquilo. El mismo Leónel Fernández, les donó una universidad valorada en 50 millones de dólares; En la inauguración de esta, le estrujaron en cara al Presidente dominicano: 1) Le pusieron a la Henry Cristopher, un criminal que fue a la Rep. Dom. y mató 700 niños en Moca y 1500 en Santiago y todos los que encontró en la retirada hacia su país. (2) Un funcionario haitiano en la inauguración de la Universidad, le recordó a los presentes que la ISLA era una sola. Un meta mensaje. Nunca los dominicanos hemos invadido a los haitianos, ellos si lo han hecho en varias oportunidades y no han podido con las armas, ahora lo están haciendo con la ayuda Internacional y algunos periodistas locales y foráneos. Hay conocer los hechos para hablar ellos. Si vivieras es Rep. Dom. pensara diferente.

  2. Tambien es importante decir, Sr Lorenzo, que la Republica Dominica gasta el 30% del presupuesto de salud en ciudadanos hiatianos, cerca de $5 mil millones cada año, no hay pais en el mundo que halla sido mas solidario con Haití que la Republica Dominicana. Cuande el terremoto que desoló Haití, la primera ayuda que llego fue del goboerno dominico y del pueblo en sentido general. Se instalaron cosinas moviles, todos los hospitales fronterizos se convirtieron en centro de acopio y atencion a afectados por el sismo. Nuestros puertos hasta la fecha son las vias por donde entra mercancias, ya los ellos quedaron destruidos. Se le donó una universidad equipada. La ayuda de la comunidad internacional aun la estan esperando. Por otro lado no es cierto que los haitianos que viven en lo bateyes serán deportados, sino aquellos que entran indocumentados como pasa todos los dias que llegan en estanpidas buscando mejor forma de vida. Pero la comumudad internacional tiene que entender, que la Republica Dominicada tiene una economia que no le permite darle acogida a toda esa poblacion que entra todos los dias, buscando lo que no tienen en su pais que le vio nacer. La propuesta sensata es que debemos todos cargar con el problemas, que es lo justo, sobretodo naciones ricas que incluso son causantes de lo que pasa ese desdichado pais. Haga su parte Sr. Lorenzo, comience por convenser al gobierno de su pais, que acoja al menos 200 mil del ellos, ya nosotros hemos hecho lo humanamente posible, todo que ha visitado este pais, sabe que somo el pueblo mas solidario y hospitalario del mundo. Pero tambien tenemos niveles de pobreza, que por lo pequeña de nuestra economia tenemos que vencer.

  3. En relación con el primer comentario (Ramon), es evidente que el punto de vista que estoy adoptando al analizar la problemática es una crítica al gobierno dominicano, ya que al observar la presente sentencia me veo obligado a alzar la voz en contra de una directriz que pone entre la espada y la pared una comunidad ya vulnerable de por sí. En este sentido me parece profundamente peligroso que el órgano encargado de interpretar la constitución adopte una
    decisión contraria al sentido del texto de la misma, ya que mandaría un mensaje a los demás Estados de que las desnacionalizaciones arbitrarias masivas son aceptables en tanto que estén
    amparadas por una decisión judicial. En segundo lugar no pongo en duda las ayudas que el gobierno dominicano ha aportado a su vecino, he de decir que veo una lógica aplastante en las mismas debido a las desastrosas consecuencias que podría tener un incremento en la desigualdad entre ambos países asentados en La Española. A pesar de que sí que es cierto que RD fue el primer país en proporcionar ayuda a su vecino (eso es innegable), no ha sido el país que más se ha volcado en ayudas (http://en.wikipedia.org/wiki/Foreign_aid_to_Haiti).

    También me gustaría señalar, en relación con el segundo comentario (Kerbin), que el gobierno dominicano se ha pronunciado reiteradamente diciendo que todos los descendientes de haitianos que viven en la República Dominicana pueden obtener la nacionalidad haitiana, cuando la realidad es que según la Constitución y la Ley de Nacionalidad de 1984 haitianas, ciertos grupos de personas de origen haitiano nacidos fuera de este país no pueden acceder automáticamente a esta nacionalidad. ¿En qué lugar pone a estas personas la denegación de la nacionalidad en una isla?. Estoy muy de acuerdo contigo en la afirmación de que la comunidad internacional es culpable de la situación que vive el oeste de la isla, pero el gobierno dominicano nunca ha abierto un programa de regularización para los residentes no autorizados de larga duración y, sin
    embargo, es un fuerte defensor de los derechos de los émigrés dominicanos y sus descendientes en el extranjero. Estoy seguro e que estás en lo cierto al afirmar que la RD no tiene la suficiente capacidad como para acoger a la innumerable cantidad de haitianos que cruzan la frontera de forma ilegal, eso ya es otro tema. Pero lo que no se puede hacer es realizar un jaque a esa comunidad asentada durante décadas y décadas en la RD; ¿Por qué ahora la RD manifiesta abiertamente que no pueden adquirir la nacionalidad los hijos de padres que residen ilegalmente
    en dicho territorio cuando según el artículo 11, la Constitución otorgaba la nacionalidad dominicana a todos los niños nacidos en el territorio nacional, (ius soli) a excepción de los hijos de diplomáticos y padres que estuvieran “en tránsito” en el momento del nacimiento del niño? Es decir, los menores heredan la situación “irregular” de sus padres. Pero si no existen programas de regularización ni un cambio en las políticas, muchos se verán abocados a la condición de apátridas.

  4. Me gustaría realizar otro apunte, aunque el contexto es diferente aquí en el sur de Europa, las deportaciones arbitrarias no son nada nuevo en pleno S.XXI. Existen innumerables violaciones de los Derechos Humanos a las puertas de Europa y no es algo de lo que yo esté orgulloso ni mucho menos, por lo tanto Europa no puede ir por ahí adelante dando ejemplo cuando las políticas públicas que ellos formulan no son acordes con el ideal que ellos profesan. En cualquier caso me ha gustado recibir opiniones diferentes en orden a no introducir valoraciones sesgadas.

  5. Sr. Lorenzo, en mí primer comentario, le dije que no es igual comentar algo, que vivirlo.
    Cuando hablan mal de la familia,están incluyéndolo a usted. Es notorio su defensa de los
    haitianos, pero en Rep. Dom. hay reglas, en España, hay reglas y el que no las cumple, va
    preso y si está ilegal lo más seguro es que lo manden para su país de origen. Ahora bien, hay
    una muy buena pregunta: PORQUE NADIE QUIERE A LOS HAITIANOS EN SU TIERRA? LOS
    PAISES DEL CARICON. Ninguno quiere haitianos ilegales.Ahh, que bien el juego desde las
    grades se mejor. Y si le podemos cargar la culpa a los “que han vivido ilucionados con los
    espejitos” usted debe conocer esa historia.Los Españoles engañaban a los indios de Quisqueya,
    cambiaban espejitos por el oro. Ahora se ha cambiado la estrategia. Presión internacional con
    los prestamos, y cualquier facilidad para tirarle lodo a la Patria de Duarte. Y algo más, nuestros
    vecinos son ignorantes es su tierra pero son especialistas en las fábulas, son muy buenos
    actores y más si tienen quien los ayude. Si ud quiere conocer el fondo del problema, viva un
    tiempo allá y contrate algunos de ellos y al poco tiempo querrán matarlo para quitarle lo suyo.

    • Yo como Español creo que no le tienes que hacer caso, a este demagogo.
      Y siendo Español menos aun. España esta como esta por esta gentuza sabionda.
      Que creen que saben pero no saben nada.

  6. Es evidente que al analizar una problemática de este tipo se introduzcan sesgos, de hecho le estoy agradecido al haber aportado diferentes perspectivas. De momento no tengo la suerte de observar las cosas en terreno pero conozco la realidad de la isla a través de los diferentes informes y proyectos de cooperación que pasan por mis manos a diario. Me gustaría apuntar que la existencia del “estado de derecho”, esa famosa telaraña con la que cuentan los estados soberanos no implica que la sociedad civil tenga que acatar las leyes sin poder pronunciarse antes las mismas, de ese momo seríamos todos unos abdícratas. Yo soy el primero en indignarme cuando aquí se formulan mal las cosas desde desde sillones privilegiados y me enfada observar la arraigada cultura de la impunidad de la que somos presos.

    Me reitero al decir que la dicha sentencia está llena de vicios y el gobierno de la RD debería dar un paso atrás, ya no solo por las implicaciones humanitarias de la misma si no por por respeto a la propia Constitución. Más allá de la CorteIDH y de la Constitución de la RD, existen tres principios básicos de los derechos humanos que enmarcan la reglamentación de la ciudadanía: la prohibición de la discriminación racial; la prohibición de la apatridia; y la prohibición de la privación arbitraria de la ciudadanía. La sentencia viola los tres principios

  7. El sesgo es bastante evidente, se le ha olvidado comentar que la independencia de Haití estuvo caracterizada por un fuerte componente de odio racial anti blanco que llevó a un auténtico genocidio de la población criolla y al exilio de los supervivientes. Tampoco que durante veinte años posteriores a la independencia, conquistaron y dominaron la zona española de la isla prosiguiendo con la labor de limpieza étnica.

    Por otra parte, y teniendo en cuenta la dramática situación en Haití, los precedentes históricos, y la galopante tasa de natalidad en la misma, es normal que la República Dominicana quiera poner límites, su propia supervivencia y estabilidad depende de ello.

  8. La verdad que instigué acerca de la famosa constitución que dices y en ninguna parte encontre ese artículo que dices, pero si quieres leer este link de Tribunal Constitucional Dominicano puedes entrar y ver que ellos se basan en artíiculos de la constitución haitiana, esta gente no quedará apátrida, estas personas será haitianas, porque las constituciones haitianas siempre han dejado claro que todo hijo de haitiano, no importa el lugar de nacimiento es haitiano.

  9. no siempre hay que abundar y detallar y dar explicaciones que no van a resolver nada, pero si es bueno decirle al caballero que las cosas de fuera se ven de una forma y cuando estás a dentro se ven de otra manera, esta bien documentado con la historia, pero no con la realidad

  10. siempre he creído que hablar con bases era importante ,pero hoy al leer el texto del senor Lorenzo me he dado cuenta que si hay personas que saben hablar con bases .

    • Es lamentable la historia de los haitianos, púes sus orígenes fueron en muchos casos vendidos y esclavizados por las colonias Francesa y luego por los sanguinarios dictadores que ha tenido, y cada uno en su tiempo. Ahora Sr. usted dice que el Sr. Lorenzo tiene razón, así pensaba el Presidente Santana. El caso dominicano se parece al de los palestinos con Israel. La diferencia está en que, Israel se ha hecho respetar, también recordarles que es el pueblo de Dios. Los comentarios y los análisis son diferentes; cualquiera comenta, o dice lo piensa cuando le conviene. El analista debe tomar muestras para los fines conocer la realidad existente. La historia habla por medio de los hechos, y eso se puede ignorar,pero no cambiar. Los Presidentes que ha tenido mi país han sido muy débiles y permisivos, debería haber una muralla divisoria, donde cada quien resuelva como pueda, o Francia que asuma su colonia, pero no que nos tiren ese gran problema a los dominicanos. Y ya le dije, el juego se ve bien desde las gradas, vamos y participemos en la cancha, sino que los seudo-defensores de los haitianos les concedan un pedazo de su territorio, y si así lo hacen, a dos meses se lamentarán.

  11. Y yo como Español digo,este tal Alejandro Lorenzo. Que pinta metiendo las narices. en los asuntos de otro país? A mi como Español me toco los huevos estos sabiondos.
    España esta echa una mierda por esta gentuza. No saben arreglar su casa y pretenden arregla la de los demás.

  12. Con todo el respeto, este artículo es un monumento a la ignorancia. Señor Lorenzo, le recomiendo investigar mejor antes de escribir este tipo de basuras, sobre todo cuando se trata de un país que ni conoce. Se nota que siquiera ha hecho el esfuerzo por leerse la sentencia del Tribunal Constitucional dominicano y el Plan de Regularizacion de Extranjeros. Tenga un poco de rigor y vergüenza científica.

  13. Mas que un monumento a la ignorancia es una soberbia mentira desconsiderada, su desconocimiento de la historia y las constituciones de ambas naciones, asi como las leyes y reglamentos adjetivos a esta materia, es olimpica. Se nota como parte de esa campana internacionla de aquellos paises que le dieron la espalda a Haiti luego de haberla saqueado.

  14. Yo realmente pensaba que en esta página se respetaban, pero veo que cualquier charlatán viene y escribe a cerca de lo que le place sin tener el mínimo conocimiento, a parte de los argumentos anteriormente expresados cabe resaltar que la nacionalidad dominicana según la Constitución en su artículo 11 se obtiene por jus sanguinis no por jus soli en otro orden la Constitución haitiana en su artículo 11 también declara que sin importar donde siempre que el padre , madre o ambos sean haitianos , tendra la nacionalidad haitiana por lo que el gobierno dominicano no hace apátrida a nadie pero si este señor se lee el artículo 15 de la Constitución haitiana está bien explicado que ninguna persona puede optar por la doble nacionalidad haitiana-extranjera. Entonces piden que el gobierno dominicano los haga naturales cuando ellos mismos no lo hacen con nadie por eso a pesar de todo el brinco histórico que hace este artículo volando la esclavitud à la que el pueblo dominicano fue sometido por la parte haitiana , obviando la ayuda que brinda RD cada año , obviando las prestaciones sanitarias, inclusión en escuelas, utilización como cualquier otro de los servicios públicos obviando todo eso que el señor aquí no expresó, obviando las fugas masivas de delincuentes de las cárceles haitianas después del terremoto y la entrada masiva de personas sin documentación sin saber quién es quién obviando que nadie quiere haitianos en su territorio ni si quiera ellos mismos quieren que los que están aquí vayan allá obviando todo eso , su artículo no tiene base en la Constitución ni la dominicana ni la haitiana….

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