Putin, bienvenido a la guerra económica

Cuando Vladimir Putin, presidente de Rusia, decidió intervenir en el conflicto ucraniano otorgando apoyo logístico y armamentístico a los rebeldes del este del país, probablemente lo hizo considerando las posibles consecuencias de su acción en el corto, medio y largo plazo, además de en clave local y regional. Llegaría a la conclusión de que, salvo intervención de Moscú, Ucrania, no sin pocas dificultades, vencería a los rebeldes prorrusos, perdiendo así la neutralidad de un país estratégico en el statu quo entre Rusia y el occidente europeo. Igualmente consideraría la debilidad política de la Unión Europea, enfrascada en pulsos internos y con una crisis económica cuya resolución es la prioridad absoluta de Bruselas, por lo que salvo enérgicas condenas y ayudas testimoniales a Kiev, su capacidad de respuesta iba a ser bastante limitada. Tampoco vería excesivo peligro en el papel de la OTAN, una organización político-militar que dada su orientación defensiva y las escasas capacidades ofensivas que presenta, poco iba a enturbiar la actuación rusa en suelo ucraniano. Ni siquiera Estados Unidos le podía suponer un problema; enfrascado en un Oriente Medio que se desmorona por momentos, la importancia de Ucrania en la política exterior de Washington era nula. Si todo no marchaba según lo previsto, Rusia siempre podría jugar la carta de cortarle el gas a Europa, una frase que pone firme a todo el continente de inmediato.

Así, el saldo entre ventajas e inconvenientes era claramente favorable a una intervención en el país vecino. Una de las primeras maniobras, y claramente la más directa y arriesgada, fue la ocupación de la península de Crimea por tropas rusas en febrero de 2014, seguida al mes siguiente de un referéndum sobre la integración de la región a la Federación Rusa, cuyo resultado fue favorable a ello. Sin que se produjese combate alguno, Putin añadía otro episodio a la lista de éxitos de su particular realpolitik, iniciada con éxito en los años noventa en el Cáucaso. La reacción occidental a esta maniobra fue la esperada: condenas, declaraciones reprobatorias y la negativa a reconocer tal anexión – algo que tampoco reconoce la ONU y que desde el punto de vista del Derecho Internacional es un hecho ilegal –. La continuación de la política del apaciguamiento.

Sin embargo, en el Kremlin no debieron reparar en el as bajo la manga que Occidente maneja. Quizás por sobreestimar las capacidades propias, por infravalorar las ajenas o porque dentro de su doctrina de política exterior todavía sigue teniendo excesivo peso una visión demasiado realista del funcionamiento del mundo, Rusia no consideró la enorme fuerza económica de sus adversarios; y no económica en términos productivos o “reales”, sino en el ámbito financiero.

Con este error sobre sus espaldas, el pulso entre Rusia y sus adversarios ha pasado de una Blitzkrieg rusa a un camino muy cuesta arriba que por poco ha acabado en bancarrota para Moscú. Sin duda, el mayor interrogante actual para la potencia de los Urales es si continuar insistiendo en su política sobre Ucrania y para con la Unión Europea y arriesgarse a seguir recibiendo certeros disparos sobre su economía o dar un paso atrás y esperar que los dioses financieros sean clementes con el país.

Escaramuzas económicas

El inicio de esta guerra – económica – tuvo más un carácter político que estrictamente económico. Los primeros movimientos se encaminaron más a tantear y advertir al adversario que a desvelar las cartas. Una escalada en el conflicto económico podía tener efectos tan perjudiciales como una guerra convencional, por lo que si se atajaba antes de llegar a cierta fase crítica, ambas partes se ahorrarían muchos disgustos.

Así, las primeras medidas de castigo provenientes de la UE y EEUU hacia Rusia se produjeron al poco tiempo de la anexión de Crimea. Algunos altos funcionarios rusos veían congeladas sus cuentas y activos en territorio comunitario y estadounidense, una medida dirigida a la élite del Kremlin que se podría considerar como justa al no castigar así a la población rusa pero enormemente ineficaz y sin coste político alguno para las altas esferas de la Federación. Sin embargo, la medida realmente dolorosa provino del G7, que decidió a última hora excluir a Rusia de un encuentro en la ciudad de Sochi y trasladar la reunión a Bruselas. Se jugaba pues la baza de aislar internacionalmente a Rusia, algo que sí suele tener un alto coste político y económico, más aún para el gigante euroasiático, con aspiraciones de potencia global.

Sin embargo, no era suficiente. Los beneficios para Rusia todavía eran bastante más altos que los costes por mantener el apoyo a los rebeldes prorrusos que se habían hecho fuertes en el este del país, en las regiones de Donetsk y Lugansk. Por aquel entonces, Putin ganaba tiempo con discursos llamando al diálogo entre las partes en conflicto, y mensajes cordiales hacia el entendimiento con la UE. Tiempo era lo único que necesitaba, esperando que Ucrania colapsara o que el conflicto llegase a tal punto muerto que se aceptase la influencia rusa sobre el este del país. Sin embargo, en la zona atlántica también eran conocedores de este hecho, y al contrario que Rusia, tiempo es precisamente lo que no tenían.

A finales de abril de 2014, Estados Unidos y la UE volvieron a mover ficha para presionar a Rusia. Se ampliaron las sanciones contra altos funcionarios, y Washington impuso limitaciones a la exportación de alta tecnología a Rusia. Una vuelta de tuerca al conflicto económico, que pasaba de las sanciones personales a sanciones comerciales.

No favoreció al entendimiento el hecho de que aunque Putin apoyase las elecciones presidenciales ucranianas del 25 de mayo y pidiese a los rebeldes que aplazasen su consulta independentista del día 11 de ese mismo mes, estos hiciesen caso omiso de Moscú. Esto ponía al presidente ruso en una delicada posición; o retirar el apoyo a las milicias prorrusas, lo que suponía destruir gran parte del éxito del modus operandi de la influencia rusa en las exrepúblicas soviéticas o reafirmarse en el apoyo a los rebeldes, lo que enconaba la tensión con el resto de Europa. Putin se encontraba encadenado a una situación que pretendía controlar, algo que no es nada agradable para una persona de su visión y estilo político.

Mientras la guerra arreciaba en Ucrania, Bruselas y Washington volvían a apostar un poco más fuerte. A finales de julio se decidía sancionar a importantes empresas rusas, en especial bancos y corporaciones energéticas, cerrando el grifo de la financiación. Las empresas Gazprom o Rosneft se veían seriamente perjudicadas por esta decisión, puesto que la facilidad de financiación en Europa es mucho mayor que la existente en Rusia. Los costes empezaban a aumentar peligrosamente para Moscú mientras la guerra permanecía empantanada y el país se acercaba peligrosamente a la recesión. El factor tiempo empezaba a dejar de ser un aliado para convertirse en una molestia.

Tampoco Rusia iba a quedarse de brazos cruzados mientras desde el oeste le presionaban más y más. Había aplicado sanciones contra algunos funcionarios norteamericanos, pero no había ido más allá. Sin embargo, en agosto decidió apuntar a una flaqueza económica, social y política de la Unión: la política agraria. Así, el 6 de agosto, Putin ordena suspender las importaciones de productos ganaderos, hortalizas, pescado y leche entre otros de todos aquellos países que habían impuesto sanciones contra su país. Además de la UE y Estados Unidos, esta medida se extendía a países como Australia, Canadá o Noruega, si bien la zona comunitaria fue – y es todavía – la más afectada.

Embargo Rusia alimentos 

Pérdidas de miles de millones para la agricultura europea fueron las consecuencias inmediatas de la decisión rusa dada la condición del producto y la imposibilidad de encontrar mercados, ya que la agricultura europea es poco competitiva, de ahí que esté tan protegida por la Unión. Putin había esperado para devolver el golpe, pero este había sido certero y dañino. Parecía que Rusia también sabía cómo jugar a este tipo de guerra.

Tocada y casi hundida

Después de aquella respuesta rusa no ha habido represalias de mayor calado. La UE ha seguido presionando y sancionando al sector energético ruso, especialmente a la petrolera Rosneft y a la gasística Gazprom, los dos buques insignia de los hidrocarburos rusos. Por su parte, Rusia se ha abstenido de fomentar la escalada, y en los últimos meses de 2014 empieza a ver con buenos ojos una salida pacífica al conflicto ucraniano.

Sin embargo, el ciclo de buena parte de la economía internacional no favorece la situación de Moscú. Desde principios del verano, el precio del petróleo ha empezado a caer de manera continuada, motivado principalmente por la burbuja del fracking en Estados Unidos y por la insistencia de Arabia Saudí de mantener en el mercado mayor oferta de petróleo que la demandada, aunque sea sufriendo cuantiosas pérdidas. De los 115 dólares en los que se situaba a mediados de año, el barril de Brent va a cerrar 2014 con un precio en torno a los 59 dólares, lo que para muchos países supone la evaporación de miles de millones en ingresos provenientes de los hidrocarburos. Además de la práctica totalidad de países de Oriente Medio o Venezuela, Rusia es uno de los más afectados. Su economía y sobre todo, sus cuentas públicas, dependen en gran medida de los ingresos que provienen del crudo y el gas natural. Si el precio cae un 50%, sus ingresos bajan en la misma proporción.

Con el crudo a precio de saldo se empezaba a notar cómo el magma financiero que bulle bajo la economía real se remueve. Pocos países, empresas y personas tienen la habilidad y la capacidad suficiente como para dirigir semejante poder en la dirección adecuada – la que les convenga –, y aunque Estados Unidos se vea perjudicado por la bajada de precio del petróleo, no es improbable que le haya sugerido la maniobra a los saudíes. Y es que si el siglo XX fue el siglo de las guerras convencionales, el XXI lo será de las guerras económicas.

Así, lo que a principio de 2014 se revelaba como una posición claramente superior de Rusia en la política sobre Europa oriental, se estaba tornando a fin de año como un compromiso que amenazaba con arrastrar a Moscú al desastre si el conflicto en Ucrania no terminaba pronto. Bien es cierto que en los últimos meses del año, tanto por el coste político y económico como por la incapacidad de zanjar el conflicto gracias a una clara superioridad de ninguno de los dos bandos, parecía que el alto el fuego y las negociaciones empezaban a atisbarse en el este de Ucrania. Sin embargo, se trata de situación muy débil y cuya consistencia es discontinua en el tiempo.

Reservas RusiaLa situación para Rusia era por tanto cada vez más comprometida económicamente hablando. Si la recesión se veía probable cuando el crudo todavía estaba alto, las previsiones en un escenario más pesimista no auguraban nada bueno. Con la intención de revertir la situación, esto es, que el rublo, que llevaba meses depreciándose, ganase valor, y para controlar la inflación, el 16 de diciembre el Banco Central de Rusia decide subir de madrugada los tipos de interés del 10,5% al 17% en una clara maniobra proteccionista. Sin embargo, el momento y la manera de hacerlo fue la luz verde para que el poder financiero occidental dejase a Rusia al borde de la bancarrota. Lo que en Moscú vieron claramente como una medida destinada a proteger y estabilizar la economía y el rublo, en el Atlántico se percibió como una medida desesperada y extrema de salvar una economía que estaba al borde del colapso. Es lo que tiene la interpretación de mensajes. Así, aquel día de diciembre no pudo empezar peor para el gigante euroasiático; la bolsa moscovita se dejó más de un 12% y la moneda rusa cayó hasta los 68,5 rublos por dólar, cuando meses atrás rondaba los 35. Tampoco se libró la deuda soberana, que tanto a corto como a largo plazo ha sobrepasado largamente el 15% de interés, en un momento en el que para Rusia será fundamental el endeudamiento.

Rublo petróleo

La reacción rusa a semejante descalabro económico ha sido suficiente y rápida, lo que ha evitado males mayores. Sin embargo, Moscú se ha visto obligada a realizar un esfuerzo político y financiero titánico para salvar los muebles. Su primera medida, apoyada por Rosneft y Gazprom, vender dólares en los mercados para recuperar rublos y estabilizar así su moneda, incluyendo las reservas que tiene el país en moneda extranjera; la segunda, rescatar a entidades bancarias y energéticas que irremediablemente han quedado muy tocadas con el tropiezo del rublo. Y aunque la divisa rusa haya recuperado parte del terreno perdido – cerrará 2014 en torno a los 53 rublos por dólar –, conviene recordar las sanciones impuestas a Rusia por las que le es de extrema dificultad financiarse vía bancos o entidades financieras europeas o norteamericanas. Así pues, el reto que le supone encontrar compradores para sus dólares se hace más intenso, especialmente dada la urgencia con la que se quiere deshacer de ellos.

Un difícil 2015

Con este panorama, el nuevo año se antoja difícil económicamente para el Kremlin. El batacazo del 16 de diciembre, que algunos llaman “martes negro”, no fue sino el aviso de los poderes fácticos de lo vulnerable que es el país frente al poder financiero y lo rápido que se pueden deshacer años de crecimiento y trabajo. Como en el mundo actual poco o nada se debe a la casualidad, que desde la política europea y norteamericana se haya presionado o invitado a ciertos grupos financieros a apuntar contra Moscú y obtener beneficios de la jugada – un botín de guerra del siglo XXI – no se puede descartar. Lo que parece haber quedado claro es que se avisa y perdona una vez. Dos no.

Ahora la pelota está en el tejado de Moscú. Debe parecer lo suficientemente fuerte como para que los mercados no le devoren como pasó en 1998, pero no debe dar la imagen de tener una actitud agresiva, ya que podría desencadenar otra voladura en el rublo o la deuda, quedando herido de muerte y acudiendo a la salida del default, algo que sin duda acabaría con su estatus de potencia emergente. Todo esto no le va a ser fácil, ya que los precios del crudo seguirán bajando y sólo los saudíes saben cuál será su suelo y durante cuánto tiempo. Los demás, incluyendo Rusia, a verlas venir. Del mismo modo, la paulatina pero constante apreciación del dólar será un impedimento para la estabilización del rublo, por lo que se verá obligada a seguir vendiendo sus reservas para mantener a flote el valor de su divisa y mantener así el nivel de importaciones.

La clave, al menos para tener opciones de sobrevivir económicamente, reside en Ucrania. Una salida negociada que mantuviese el estatus de estado-colchón de Kiev sería idílica para Rusia dada su situación, pero es altamente improbable. Una vez finalizada la guerra, el lugar hacia al que más mira Ucrania es al oeste, no al este. Es cierto que como potencia regional de la Europa oriental, el trasvase ucraniano de la zona de influencia de Moscú a ir de la mano con Bruselas supone un serio varapalo. Ahora bien, todo depende de los costes y beneficios que el presidente ruso calcule actualmente, que son muy distintos a las cuentas que tenía en mente hace menos de un año. Putin debió pensar que jugaría en el tablero político-militar, donde era claramente superior, y se ha encontrado jugando en el tablero económico, en el que es mucho más débil.

Acerca de Fernando Arancón 75 Articles
Nacido en Madrid, en 1992. Graduado en Relaciones Internacionales en la UCM. Máster en Inteligencia Económica en la UAM. Analista de Inteligencia. Especialista en geopolítica y entornos estratégicos. Twitter: @Feraru92
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13 comentarios en Putin, bienvenido a la guerra económica

    • Está claro, Rusia con su economía del tamaño de España o Corea del Sur, su infraestructura ultramoderna, su administración moderna con a penas burocracia y corrupción, sus universidades de primer nivel y su economía diversificada con sectores de alto valor añadido pueden hacerle frente a sanciones, caídas del petroleo, crisis demográfica o caídas de meteoritos.

  1. Este artículo es pura propaganda. Y como tal tiene que recurrir a las mentiras para “demostrar” que dice la verdad. La más clara de todas estas mentiras es que Rusia desde finales de año está dispuesta a una solución pacífica en Ucrania. Rusia desde el principio abogó por la federalización del país y que las dos partes enfrentadas llegasen a acuerdos políticos. El ministro ruso de asuntos exteriores lleva repitiendo como un loro desde hace meses que hay que buscar una solución negociada a la crisis en Ucrania. Claro que si escribo que Rusia suavizó su postura tras el ataque al rublo doy la impresión de que éste ha sido efectivo y Rusia está contra la espada y la pared. Es un artículo reflejo de la propaganda occidental: “las sanciones funcionan”. Es una manera de justificarlas ante la fuerte oposición a las mismas que hay en el poder económico europeo, empezando por los agricultores afectados por las sanciones rusas y terminando por la clase empresarial alemana y de otros países que piden que se retiren.

    Rusia tiene armas economicas (reales y financieras) de destrucción masiva, que garantizarían sin lugar a dudas la destrucción mutua asegurada entre Rusia y Occidente.

    A nivel financiero basta que haga una moratoria de un año en el pago de su deuda externa. El sistema financiero europeo se va al garete en un plis.

    A nivel de economía real puede exigir que una materia prima de la cual Rusia es el mayor exportador mundial, el uranio, se le pague en rublos o en oro, por adelantado y en efectivo (es decir con lingotes reales no con anotaciones bancarias, y lo mismo para los rublos). Sería un desastre energético para Usa, pues la mayoría del uranio que importa es de Rusia. Y no me imagino yo a Usa cerrando sus centrales nucleares.

    Y esto para una materia prima “menor”. Ya no digamos si Rusia decide hacer exactamente lo mismo con el gas. Podría exigirle sólo a determinados países, muy díscolos, como Polonia o los países bálticos, que le pagasen el gas por adelantado, en efectivo y sólo en rublos o en oro. Esos países se iban al garete. A Rusia le podría servir, igual que se dice en el artículo sobre Usa y la UE, para probar las reacciones que va teniendo occidente. Y si tal se anima a hacer lo mismo a Alemania, lo cual sería ya el apaga y vámonos para la UE.

    Rusia sin embargo no hace estos ataques, porque no los necesita. Sabe que el tiempo juega a su favor. Quien está perdiendo su poder cada día más es occidente. Cuanto más tiempo pase, peor para occidente y mejor para Rusia.

    Pero todavía hay más. Se sabe que Arabia Saudita va a incurrir en el año 2015 en un déficit de 39.000 millones de dólares por los bajos precios del petróleo. Creo que el mayor de su historia. Y Arabia sólo tiene petróleo para exportar. No es como Rusia, que también exporta gas, uranio, tierras raras, armamento (es el segundo exportador mundial tras Usa), centrales nucleares, y muchos productos industriales. A ver quién aguanta más si Rusia o Arabia.

    Y Usa también va a salir escaldada. Como los precios del petróleo sigan bajando el fracking quiebra. Sólo en noviembre del año pasado se han concedido un 30% menos de licencias de explotación debido a los bajos precios del petróleo. Eso como digo fue sólo en un mes. El sector del frácking ha sido el único de la economía yanki que ha creado empleo. Si se va al garete, en Usa volverá a crecer el desempleo. Y el tsunami financiero que se va a producir va a dejar a la crisis del 2008 como una broma, pues el sector del fracking está fuertemente endeudado. Ah, y las finanzas yankis están basadas en anotaciones contables. El dólar no es más que un papel teñido que los yankis imponen al mundo por su fuerza militar. Rusia y China están comprando oro masivamente. Tal vez tengan pensado algo que no dicen… Y la deuda externa. La de Rusia casi no existe, las de Europa y Usa son monstruosas.

    Y una cosa también muy importante. Parece que la guerra económica contra Rusia es por la crisis de Ucrania. Pero eso es sólo la excusa. La guerra es porque Usa no quiere perder su hegemonía mundial, y Putin es un líder que no le entra por el aro a los yankis. El ataque contra Rusia es en el fondo un ataque contra el BRICS. Y si son Usa y Europa los que atacan… tal vez será porque son ellos los que se están poniendo más nerviosos.

    Igual que dije con Arabia, a ver quién rie de último, si Rusia o Estados Unidos. Esto no ha hecho más que empezar. De momento estamos con los aperitivos, luego vendrán los platos fuertes y finalmente el postre. Recordemos que Napoleón y Hitler entraron bien adentro en Rusia pero ambos salieron por patas y bien quemados. No canteis victoria antes de tiempo.

    • No os cansais de que continuamente el tiempo os quite la razón con todas estas profecías del poder y la gloria de Rusia y la astucia de su líder?.

  2. tocada y casi hundida
    Según explica el portal serbio,InSerbia, “Putin esperó una semana y se limitó a sonreír en las conferencias de prensa, y cuando el precio de las acciones cayó drásticamente, ordenó inmediatamente comprar los activos que estaban en manos de estadounidenses y europeos”.ahora todos los ingresos del petróleo y el gas permanecerán en Rusia y el rublo crecerá por sí mismo, sin tener que gastar las reservas de divisas y oro, “Los tiburones financieros europeos quedaron como tontos: En un par de minutos Rusia compró a bajo precio activos de petróleo y gas por valor de miles de millones.
    Esto demuestra, una vez más, que las versiones sesgadas de los acontecimientos se ven sobrepasadas una y otra vez por la cruda realidad. Este artículo es más propio de algún medio neocon, ultraconservador , que en publicaciones serias y objetivas.

    • Entender “sentido crítico” como crítica no contrastada, además de idea ampliamente extendida (y practicada), es desvirtuar completamente el concepto. Sin conocer el diario InSerbia (y como no lo conozco no comentaré nada sobre él, aunque no estaría de más preguntarse qué tendencia tiene, cómo se financia y el perfil de los autores), y al hilo de tu argumentación, que no es más que una cita de otro análisis como puede ser este, pregunto yo:

      ¿Qué “miles de millones” va a comprar el estado/gobierno ruso de activos de empresas nacionales en manos extranjeras cuando de las dos grandes empresas energéticas nacionales, Rosneft y Gazprom, un 100% del accionariado de ambas (sí, el 100%) están en manos rusas y el 100% de Gazprom y el 84,5% de Rosneft son propiedad directamente del gobierno ruso? Y en el caso de empresas energéticas más pequeñas, Lukoil tiene la mayoría de su accionariado en manos nacionales y TNK-BP comparte el accionariado 50-50 entre Alfa Group (rusa) y BP (británica), sin posibilidad de que los activos cambien de manos. Por tanto, otra cosa no, pero el petróleo y el gas es más ruso que el Kremlin. http://rusopedia.rt.com/economia/issue_213.html (no creo que RT news sea acusada de ser precisamente prooccidental)

      Igualmente, hazte otra pregunta: Si tu moneda vale de repente un 40% menos, ¿cómo vas a comprar en mercados exteriores, en los que se usa el dólar, a “precio de saldo” si comprar activos en dólares te cuesta casi el doble de dinero que el día anterior? Relacionado con esto, si los únicos activos propiedad de Rusia que mantienen el valor independientes al dólar son las reservas de otras divisas (reservas de dólares, vaya) y el oro, ¿cómo vas a comprar en mercados internacionales sin arruinarte en el intento y sin utilizar las reservas? Imposible. Por tanto, tienes que vender tus dólares y/o tu oro para comprar rublos o los productos que consideres. Además, es una evidencia que Rusia en los últimos meses están descendiendo las reservas líquidas del estado ruso (dólares y otras divisas), como así se muestra en el gráfico del artículo.

      Críticas argumentadas, sí. Se agradecen enormemente. Verborrea sin contrastar, para otro sitio.

      • No te esfuerces, esta gente te sacará cualquier noticia de Radio Antananarivo con tal de glorificar la astucia e inteligencia de Putin, aunque haya logrado justo lo que pretendía impedir. Ahora mismo una mayoría de ucranianos quieren la adhesión a la OTAN y UE, ven en Rusia un enemigo, la Unión Euroasiática va camino del fracaso con Belarús reintroduciendo barreras arancelarias y junto con Kazakhstán sin apoyar el boicot a los productos occidentales, y para más inri crisis económica y financiera en Rusia que no le queda otra que bajarse los pantalones ante China y venderle el gas más barato, en un futuro a medio plazo. Menos mal que en 2 años van a ser capaces de desarrollar otro modelo económico basado en el I+D.

  3. Bueno como este tema da para mucho jugo y suele estar muy politizado me centrare en unos pocos puntos. En primer lugar, gracias por el articulo, no creo que se le pueda acusar como algunos de arriba han hecho. Por otro lado, quiero recordar algunas bazas expuestas por Stratfor sobre los pilares del poder Ruso, al cual evidentemente se aferraran en un tiempo de incertidumbre y achaques economicos como el actual. El primero es su geografia, debido a que los escenarios que le interesan suelen estar cercanos. Ya sea para crear la Union Eurasiatica o anexionar Crimea. El segundo es su politica, Putin tiene poder presidencialista y puede hacer cosas por las cuales un gobierno de otro pais europeo temblaria. El tercero es la adhesion de gran parte de la poblacion a su estado para que sobreviva. El cuarto son los numerosos recursos naturales. No es igual estar rodeado por un anillo contenedor si eres el RU y dependiente de convoyes para sobrevivir (como en la segunda) que tener tanto espacio para comida, energia, autoabastecimiento vamos. Quinto, su poder militar y sexto su servicio de inteligencia.

    Dicho esto, aun asi, los ataques son reveses importantes para Rusia e incluso Putin preve 2 agnos al menos de problemas economicos. Veremos como cambia posiciones con respecto a Europa y Ucrania, y tambien lo que deciden hacer estos. Esta claro que la actual situacion es pesima para Ucrania, muy mala para Rusia y mala para Europa. Ojala vean los actores formas de superar la situacion en el futuro proximo.

  4. Nuevamente, muy buen artículo. Desapasionado e imparcial. Coincide con mis lecturas sobre el tema.
    Respecto al comentario arriba de @yo_mismo, ignoraba que los rusos escribieran tan bien el español. Pobre Estados Unidos, va a entrar en crisis energética porque Putin no le quiere vender uranio, Buu.

  5. A mi me parecen ridículas las pretensiones de que haya algún bando que no pueda ser atacado y afectado. Por un lado, es objetivo que Rusia y por supuesto Ucrania y Europa están sufriendo recesiones económicas y graves problemas por las sanciones. Por otra parte, los BRIC llevan tiempo creando nuevas instituciones que vienen a suplantar en partes del mundo a la hegemonía de la llamada burocracia internacional, sean el FMI, el Banco Mundial y el papel del dólar como moneda reserva. La industria de la fractura hidráulica (lo de fracking es un anglicismo que no es necesario usar, y lo digo yo, que hablo inglés y he vivido en EUA) se puede resentir por la estratagema del petróleo bajo pero esto no creo que sea tanto problema para la administración Obama. Curiosamente, para una administración republicana si sería peor, debido a la afiliación política prevalente de esa forma de crear energía y sus lugares geográficos dentro del país. La economía americana está creciendo fuertemente en muchos sectores actualmente. Pero evidentemente le pueden afectar reveses si ciertas materias primas dejasen de cotizar en dólares por ejemplo. Se ha dicho que si occidente se retira del medio oriente, China colonizaría esa región de manera capitalista como ha hecho con partes de Asia central, África y Latinoamérica. Seria difícil que el dólar siguiera siendo la moneda por la cual se vende el petróleo del golfo pérsico. Quizás pase a ser el Yuan, el embate en tal caso contra el dólar seria duro, limitando enormemente su capacidad de maniobra monetaria. Es decir, los Quantitative Easings de la FED provocarían que fuera mucho más caro importar materias primas entre otras cosas y menos países comprarían dólares para hacer esas transacciones por víveres esenciales.

    En cuanto a Europa, la simbiosis de buena parte de su economía con Rusia clama a algún tipo de tratado especial entre la Unión Europea y la Unión Euroasiática y a definir la posición de Ucrania entre las dos. Ucrania no puede vivir con un muro al este o al oeste. Si acertásemos a construir un puente, no solo Ucrania mejoraría sino que, en unas décadas lo más probable sería ver la mayor alianza económica mundial con Europa del este como el puente necesario. En este caso, el poder americano se enfrentaría a Europa más Rusia, y China en el este. Habría por lo menos tres agentes globales en más o menos equilibrio. Rusia debería apostar por Europa en detrimento de China en tal caso. Esta es la cuestión que se dirime en Europa. La cuestión también es de quien representa más a Europa, si Estados Unidos o Rusia. Durante la guerra fría, la respuesta era sencilla. Estados Unidos representaba lo mejor de Europa. Pero hoy día por ejemplo, incluso con las tensiones actuales, a Rusia y por supuesto a Putin, no hay NINGUNA duda de que para ellos Rusia es un país europeo y de herencia europea. A un presidente americano sin embargo le sería políticamente imposible decir esto y se contentaría con decir representan la libertad o la democracia sin más. La brecha cultural entre Europa y América no se puede subestimar en este siglo.

    En cuanto a España, en cualquiera de los dos casos, nuestra orientación hacia Iberoamérica y nuestra unión a Europa seguirán siendo ejes muy valiosos a explotar. Además, con Portugal, somos el único país Europeo que puede incrementar su influencia en Estados Unidos en este siglo con el previsible y comprensible aumento de la influencia cultural latinoamericana.

  6. Supongo que cuando esta pagina publica articulos sobre el imperialismo estadounidense y sus maniobras en la geopolitica, los usuarios que ahora expulsan su bilis, tenían la cabeza en el cul*.
    Si por algo me gusta esta pagina es porque es realista, y expone las cosas como son, no ensalzando a unos y callando sobre otros. Seguid asi.

  7. El problema es que china no se unio a las sanciones. Con la mayor economiía del mundo de seu lado, Putin aun respira tranquilo. El mundo ya no es un bloque unipolar, y Putin ahora se da el lujo de salvar a Siria, rescatando sus yacimientos de petroleo.

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