El Tercer Reich económico: las empresas que ayudaron a Hitler

Coches, electrodomésticos, medicinas, productos tecnológicos e incluso prendas de ropa son actualmente fabricadas por empresas alemanas que entre 1933 y 1945 fueron muy cercanas al régimen nazi en Alemania. Algunas por supervivencia y otras por verdadera creencia en los principios nacionalsocialistas, estas corporaciones sostuvieron gran parte del esfuerzo de guerra alemán y se beneficiaron del acercamiento que se produjo entre las grandes empresas, especialmente industriales, y el partido de Adolf Hitler. Cuando terminó la guerra, ninguna recordaba nada. Al ser claves en la recuperación de la Alemania de posguerra, los vencedores hicieron la vista gorda. Esta colaboración es hoy en día una lejana mancha en la trayectoria de esas empresas que, directa o indirectamente, arrastraron a Europa a la peor catástrofe que jamás ha vivido.

Un conveniente cambio de chaqueta

A pesar de la creencia popular, Hitler nunca ganó unas elecciones. De hecho, las únicas a las que se presentó, las presidenciales de 1932, las perdió frente a von Hindenburg por seis millones de votos. Quien sí ganó elecciones – parlamentarias – fue el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). Tanto en los comicios de julio de 1932, en los de noviembre del mismo año y en los de marzo de 1933 – estos últimos con Hitler ya como canciller –, el Partido Nacionalsocialista fue la fuerza política más votada y con mayor representación en el Reichstag. Esto refleja que a nivel popular, Hitler se había ganado las simpatías de la clase obrera y acomodada, los pequeños comerciantes y grandes sectores de los empleados públicos. Hasta cierto punto era comprensible. El clima de inestabilidad política en Alemania – en gran medida también provocado por el NSDAP – era terrible y la devastación económica de la crisis de 1929 se había sumado a la cojera que arrastraba la economía germana desde la crisis hiperinflacionaria de 1922. Hasta 1933, la gestión político-económica había sido desastrosa. La renta nacional cayó en los tres años siguientes al crack del 29 un 40% y la inversión se contrajo un 70%; las políticas deflacionarias habían triturado la industria y el paro en Alemania se había disparado a cifras exorbitadas – 43,8% de paro en 1932 –. Ante este panorama y en base a la inminencia de un gobierno nazi, las grandes empresas empezaron un acercamiento hacia el NSDAP. Si jugaban bien sus cartas y hacían ver a Hitler la importancia de la élite empresarial alemana en la recuperación económica del país, se librarían de la nacionalización masiva que en teoría propugnaba el nazismo como método de control absoluto sobre la economía.

Resultados Electorales 1920-1933 Alemania

Además de las empresas y hombres de negocios que se fueron acercando al Partido Nacionalsocialista por conveniencia, el propio partido tenía su cantera de hombres de negocios enormemente ideologizados que poco a poco habían ido ocupando puestos de cierta relevancia en poderosas empresas alemanas. Este lento goteo de nazis convencidos en empresas industriales y bancos germanos también motivó que dichas corporaciones fuesen cada vez más favorables al régimen nacionalsocialista.

Uno de los primeros apoyos especialmente fructíferos sería el de Kurt von Schröder, un banquero de Colonia afín a las tesis nazis. Financiaría gran parte del partido nacionalsocialista a partir de diciembre de 1932, además de hacer de enlace entre el excanciller de Alemania, Von Papen y Hitler, de cara a que el primero convenciese al anciano presidente Hindenburg de nombrar al líder nazi como canciller de Alemania. Este encuentro, clave en el ascenso de Hitler al poder, hubiese sido imposible sin esa red de hombres de negocios y altos empresarios partidarios del NSDAP. El 30 de enero de 1933 Hitler formaría gobierno, empezando un camino que terminó el general Jodl el 7 de mayo de 1945 con la rendición de Alemania.

La oligarquía político-económica nazi

En el momento en el que Hitler recibe plenos poderes gracias a la mayoría parlamentaria de su partido, rápidamente desarticula el entramado democrático que le quedaba a la República de Weimar y lanza su programa nacionalsocialista. Obviando la instauración de un modelo totalitario y el inicio de la salvaje represión contra disidentes políticos y enemigos de la raza aria como judíos, gitanos, homosexuales y discapacitados, el programa económico del Reich fue uno de los puntos centrales en los que se fundamentó la colaboración de la élite económica con los jerarcas nazis.

Dicho programa fue ideado y conducido por Hjalmar Schacht, primero como presidente del Reichsbank y luego como Ministro de Economía. El señor Schacht, que no tenía especial devoción por la ideología nazi, sí era un buen economista y cierto es que había movido hilos entre la gran industria alemana para que Hitler recibiese apoyo. Como Ministro de Economía, desarrolló un plan de estilo keynesiano, en el que la inversión pública y el gasto público se dispararon, todo ello financiado de una forma un tanto particular gracias a los Bonos MEFO – una empresa fantasma que hacía de intermediario entre el Estado y las empresas de armamento para poder esquivar las restricciones económicas del Tratado de Versalles –. Dicha inversión pública crecería entre 1933 y 1935 un 350% y un 800% hasta 1938; el gasto en armamento se elevó en un 2300% esos mismos años.

Las grandes obras públicas que se realizaron en este periodo, tales como autopistas, presas hidroeléctricas, construcción de ferrocarriles y el desarrollo de la industria militar, corrieron a cargo de licitaciones arbitrarias, por lo que muchas grandes empresas que habían colaborado previamente con el NSDAP, ahora recibían su recompensa. Del mismo modo, para financiar también estas obras, los bancos nacionalizados durante las dos crisis anteriores a la llegada del nazismo fueron privatizados a cambio de apoyo al nuevo régimen. Otras medidas de estímulo al consumo y a las familias permitieron que estas, que habían perdido una enorme capacidad adquisitiva durante la última crisis, lo recuperasen a base de préstamos blandos y el constante aumento del empleo, casi pleno para 1938.

MÁS INFORMACIÓN: Cómo el nazismo consiguió acabar con el desempleo

El gran negocio de la guerra

Al igual que sucedió en Estados Unidos cuando empezó a fluir el crédito en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, en Alemania tener un coche era una de las primeras aspiraciones de la creciente clase media. Con el impulso crediticio y de gasto propulsado por las políticas nacionalsocialistas, las familias empezaron a demandar automóviles, así como el estado alemán todo tipo de vehículos motorizados en su política de rearme. Por aquel entonces y gracias a la calidad de la gran industria alemana y a sus buenos ingenieros, numerosas empresas germanas jugaban en el mercado automovilístico. Muchas de ellas han sobrevivido hasta hoy.

Quizás uno de los casos más conocidos sea el de Ferdinand Porsche, fundador de la marca de automóviles que lleva su apellido. En los años anteriores al estallido de la guerra, la administración nazi le encargó a Porsche, entonces un ingeniero de enorme fama que había trabajado en Mercedes-Benz, un utilitario para el pueblo alemán, un “Volkswagen” que fuese barato, estiloso y que se pudiese fabricar en masa. Algo así como el Ford T alemán. Bajo esta premisa, en 1938 nacía el Volkswagen Tipo 1 o “Escarabajo”. Hitler recibió el suyo de manos de Porsche el día de su quincuagésimo cumpleaños, el 20 de abril de 1939. Fue el único que tuvo su utilitario. El proyecto de dotar a la ciudadanía alemana de su Volkswagen se canceló y reconvirtió a uso militar en cuanto la guerra estalló en septiembre de 1939. La producción de Volkswagen se reanudaría después de la guerra, ya con la fábrica en manos inglesas.

Porsche HitlerFotografía: Ferdinand Porsche entrega un Volkswagen el día de su cumpleaños (1939)

Fue en el periodo bélico donde Porsche creó artilugios de notable calidad que mejoraron la maquinaria de guerra alemana. El Escarabajo se recicló militarmente al Kübelwagen, llegándose a fabricar 50.000 unidades de este coche. Incluso hubo una versión anfibia, el Schwimmwagen. Estas fueron las aportaciones más inocuas del ingeniero alemán. Su experiencia y calidad profesional pronto fueron requeridas para mayores proyectos que demandaba el curso de la guerra. Así, el diseño de la torreta del temido Panzer VI “Tigre” es obra suya; también el del tanque superpesado Panzer VIII Maus – que no llegó a entrar en combate – y el del cazacarros Elefant – bautizado también como Ferdinand –, usado masivamente en la batalla de Kursk.

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Una vez finalizada la guerra, Porsche acabó en un presidio francés por usar mano de obra esclava en sus fábricas y fue puesto en libertad a los dos años. Desde entonces, tanto él como sus herederos en la empresa, decidieron dedicar su ingenio a la elaboración de vehículos deportivos, actividad principal de la empresa Porsche hasta el día de hoy.

En esta línea de empresas automovilísticas con lazos históricos cuestionables, podemos seguir relatando ejemplos. Opel, comprada por la estadounidense General Motors justo antes de comenzar la guerra, también fabricó vehículos insignes para la motorización del ejército germano. El polivalente camión Opel Blitz, que sirvió de principio a fin en el teatro europeo y norteafricano, fue un vehículo muy avanzado para su época gracias a su tracción a las cuatro ruedas. También corrió a cargo de la empresa germano-americana la fabricación del bombardero Junker-88, diseñado por el homónimo Junker y que ha pasado a la `Historia como uno de los aviones más reconocibles de la Segunda Guerra Mundial. Hasta 15.000 unidades de este bombardero fabricó la empresa Opel antes de que sus fábricas quedasen arrasadas por los bombardeos aliados y el saqueo soviético posterior a la guerra.

Otra empresa que tuvo pingües beneficios gracias a la guerra fue Bayerische Motoren-Werke, conocida comúnmente como BMW, o más bien la familia que la controlaba, los Quandt. Nazis hasta la médula, no dudaron en apoyar a Hitler antes y durante la guerra. Al contrario que las empresas anteriores, BMW no llegó a fabricar ningún arma como tal, pero sí compuestos o piezas igualmente necesarias para que dichas armas funcionasen. Sistemas eléctricos para submarinos o los protomisiles V-2 y motores de avión para media Luftwaffe – la fabricación de motores de avión llegó a suponer el 90% de las ventas de BMW durante la guerra – fueron los grandes filones de la marca bávara. También ayudó a tener buenos rendimientos empresariales el hecho de que la comentada familia Quandt, muy cercana a las altas esferas del NSDAP, usase hasta 50.000 esclavos para sus diversas empresas, incluyendo BMW.

NOTICIA: Emerge el pasado nazi de los dueño de BMW

La cuestión del trabajo esclavo ha sido sin duda uno de los puntos que más debate han suscitado y que con el paso del tiempo han acabado convirtiéndose en una de las espinas de la guerra más vergonzantes para Alemania. Hasta 1943, el gobierno alemán no se decidió a reconvertir al país en una economía de guerra, algo que sí habían hecho el resto de contendientes desde el primer momento. La tardanza de esta medida estuvo motivada por el mantenimiento de cierta paz social y normalidad cuando la guerra iba bien para Alemania y también porque a medida que las tropas de Hitler avanzaban, numerosa mano de obra, prisioneros de guerra e “indeseables” para la raza aria, eran enviados a Alemania como mano de obra esclava. Se calcula que en 1944, dentro de los límites del III Reich había unos 7,5 millones de estos esclavos, de los que 5,3 eran civiles y el resto prisioneros de guerra. Las grandes empresas alemanas, sobre todo las industriales, se nutrieron masivamente de este tipo de trabajador durante el conflicto. No tenían tampoco ningún tipo de limitación respecto con ellos; podían trabajar ilimitadamente, tanto como se requiriese o la fábrica considerase necesario, incluso hasta morir. Siempre había más esclavos que podían sustituir a los fallecidos.

La química IG Farben, que casi tenía el monopolio del sector a la hora de nutrir a la Wehrmacht, llegó a instalar una fábrica en Auschwitz para tener cerca la mano de obra. 25.000 judíos murieron aproximadamente en dicha fábrica, un 70% de los que pasaron por allí. Otras empresas del sector industrial como Siemens o Krupp se aprovecharon igualmente de la mano de obra gratuita proporcionada por el régimen nazi.

Hasta marcas que actualmente están tan alejadas del mundo industrial y armamentístico como son Hugo Boss o Adidas, tuvieron en aquellos años treinta y cuarenta cierta importancia para el desarrollo de la contienda. En el caso del primer nombre, conviene desmitificar ciertos aspectos que están bastante extendidos antes de seguir avanzando. Se dice que el sastre alemán diseñó los trajes de las SS por ser extremadamente afín al partido, cuando ni realizó tales diseños ni era tan acérrimo seguidor del Führer. Sí es cierto que al igual que otros muchos talleres, en el de Hugo Boss se confeccionaron prendas de ropa para el ejército alemán, pero la capacidad creativa de Boss no podía hacer nada ahí. Tenía que fabricar simplemente lo que le mandaban desde Berlín.

La segunda corporación, la conocida marca deportiva Adidas, sí tuvo más relación con la guerra. Fundada por los hermanos Dassler en 1924, Adolf “Adi” y Rudolf, fabricaron en sus inicios material y calzado deportivo, pero cuando estalló la guerra reinventaron el negocio, pasando a fabricar además de vestimenta para el ejército el famoso lanzagranadas Panzerschrek. Ellos, al contrario que Hugo Boss, sí eran fieles seguidores de las tesis nacionalsocialistas. Cuando la guerra terminó y comenzó la “desnazificación”, Rudolf fue acusado de tener estrechos lazos con el derrotado régimen y creyendo haber sido delatado por Adolf, decidió salir de la todavía “Gebrüder Dassler Schuhfabrik” y fundar en 1949 la empresa Puma. Adolf, por su parte, renombró la empresa con su nombre y su apellido, resultando en el nacimiento de Adi-Das.

El Judio InternacionalToda esta vorágine de armamentismo y esclavitud tampoco se circunscribe sólo a Alemania. Ya vimos que General Motors compró la alemana Opel antes de empezar la guerra y a pesar de que a los dos años Estados Unidos y Alemania ya eran enemigos declarados, no dudaron en seguir fabricando desde Colonia. El negocio era el negocio. Y es que la empresa de Detroit no fue la única estadounidense en sacar tajada en Alemania. La también automovilística Ford estableció algunas fábricas en Renania, movidas también por mano de obra esclava. Esto no era casual. Su dueño, Henry Ford, era un ardiente antisemita y desde suelo estadounidense machacaba el país con propaganda que culpaba, al igual que Hitler, a los judíos de los males económicos y sociales de la nación, además de señalarles como un peligro creciente si acumulaban más poder. De hecho, el magnate americano y el Führer se tenían en alta estima, que llegó al extremo en 1938 cuando se le concedió al señor Ford la Gran Cruz del Águila alemana, la mayor condecoración que un extranjero podía recibir del régimen nacionalsocialista.

Esa misma medalla la recibió en 1937 Thomas Watson, fundador de la empresa informática IBM. Su entonces primitiva tecnología informática de las tarjetas perforadas fue implantada en Alemania bajo una empresa subsidiaria. Aquel precursor de los actuales programas informáticos ayudó enormemente a la logística y la organización alemana, especialmente con la elaboración de censos e inventarios. Sólo tres años después de recibir la medalla, Watson la devolvió al enterarse de que su producto estrella, las comentadas tarjetas perforadas, estaban siendo utilizadas para elaborar listas de disidentes, judíos y demás personas a eliminar. Aquella tecnología favoreció en gran medida la rapidez y la sistematización de los métodos que generaron el Holocausto y el genocidio de otras minorías. Una vez IBM le retiró el apoyo a Hitler en 1940, éste nacionalizó la filial y cayó en manos de la alemana Dehomag, que siguió utilizando la tecnología norteamericana para exterminar y neutralizar lo que los dirigentes nazis creyesen oportuno.

Reparaciones frente al olvido

Una vez terminada la guerra, los dirigentes de estas mismas empresas se apresuraron en convencer a los nuevos dueños del país, especialmente a Estados Unidos, Reino Unido y Francia de su indispensable papel en la recuperación alemana. Su misión era sobrevivir a los tiempos, así que se apresuraron a gritar “El rey ha muerto, viva el rey”. Como la desnazificación del país tampoco pudo ser total – se exponían a crear un vacío de poder completamente –, las potencias vencedoras tuvieron un ataque de amnesia con el inmediato pasado de estas corporaciones. Simplemente se limitaron a reconstruir y poner en funcionamiento de nuevo las fábricas, eso sí, esta vez sin mano de obra esclava.

Sin embargo, los entonces esclavos del Tercer Reich serían los que no dejasen que aquellos abusos cayesen en el olvido. Muchos de ellos sobrevivieron a la guerra y desde diversos países y desde Estados Unidos a los países del bloque oriental, aquella historia siguió viva. Ante la presión ejercida y con la finalidad de no ver perjudicada su imagen, algunas empresas empezaron a indemnizar a algunos afectados; otras remolonearon aquella reparación intentando desmarcarse de la historia – y de la Historia –. Finalmente, el gobierno alemán tuvo que crear en 1999 un fondo compensatorio para las víctimas, en el que empresas como Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Volkswagen y el Dresdner Bank se vieron obligadas a aportar para compensar a los todavía supervivientes. Sin embargo, esto sólo ocurrió con los afectados de nacionalidad alemana. Miles de supervivientes que acabaron en el este de Europa cuando la guerra terminó apenas han visto nada de ese dinero. Y vistas las pocas ganas que los responsables tienen en resarcir a las víctimas, así seguirá siendo.

MÁS INFORMACIÓN: Como recomendación para saber más acerca de este tema, un escrito de Alejandro Teitelbaum titulado “Las grandes empresas y su participación en el nazismo: Gran capital y Tercer Reich” en el Explorador sobre Alemania de Le Monde Diplomatique.

Acerca de Fernando Arancón 71 Articles
Nacido en Madrid, en 1992. Graduado en Relaciones Internacionales en la UCM. Máster en Inteligencia Económica en la UAM. Analista de Inteligencia. Especialista en geopolítica y entornos estratégicos. Twitter: @Feraru92
Contacto: Twitter

18 comentarios en El Tercer Reich económico: las empresas que ayudaron a Hitler

  1. ¿Cual es tu conclusión?¿Que Hitler era capitalista, que era parte del capital, que era prosionista, que fue ayudado por los sionistas pero luego hacía ver que estaba contra ellos?¿Que Hitler manejaba el nuevo orden mundial nazi?

    ¿Puedes decir cuales son tus fuentes?

    Gracias. Un saludo

    • era nacionalsocialista, partidario de una dictadura y la propiedad privada, pero con una economía controlada por el estado con las empresas estratégicas (ELECTRICIDAD, TRANsPORTE) en manos de este y que el estado fuese fuerte, el colectivo fuese más importante que el individuo.Los judios eran considerados extranjeros y un peligro para el estado ya que se dedicaban a la especulación financiera y la usura.

  2. Vale, pierdes credibilidad cuando pones un enlace a “blogsalmón” en el que lo primero que se dice es: “cómo Hitler se convirtió en el mayor genocida del planeta”. Stalin,PolPot,Tito y compañía no hicieron nada,¿verdad campeón? Anda que se te ve el plumero.

  3. Yo tengo mis propias conclusiones. Por lo general, evito exponerlas en el texto puesto que no deja de ser una reflexión personal que de alguna manera puede influir al lector en esa misma línea. Me documento y trabajo de la mejor manera posible para que el lector, en base a mi análisis, pueda sacar solo sus propias conclusiones. Allá lo que concluya cada uno.

    Las fuentes del artículo, además del comentado monográfico sobre Alemania de Le Monde Diplomatique, son el Atlas Histórico Mundial de Kinder y Hilgemann y la Historia de las relaciones internacionales contemporáneas de Juan Carlos Pereira.

    Pasando a un plano más crítico, si al leer una entrada del blogsalmón, que me parece un estupendo blog para aprender y comprender la economía de forma sencilla, te quedas con una sola frase que poco tiene que ver con el texto en general, o buscar leer lo que quieres leer o tienes una comprensión del texto un poco pobre. Lo que viene siendo mirar el árbol sin ver el bosque, además de que lógicamente, ese texto no lo he escrito yo. Tampoco entiendo por qué habría aquí que hablar de Stalin, PolPot, Tito o demás personajes del siglo XX. El artículo versa principalmente sobre empresas, no sobre el régimen nazi. ¿Qué pinta aquí Stalin? ¿Qué pintan aquí Mao o PolPot? ¿Qué pintaría aquí Hideki Tojo, Milosevic o Leopoldo II? Nada. Me aburre profundamente que confundáis, y digo confundáis porque afortunadamente son casos puntuales, “explicar” con “justificar”. Un genocidio es un genocidio, lo haga quien lo haga. Y una cosa es explicar las motivaciones para realizar un genocidio y otra escudarse tras la ideología para cometerlo. Sea de izquierda, derecha o de donde sea, cometer un genocidio es cometer un genocidio. En esta página ya hemos hablado de varios además del presente aquí, véase el genocidio en el Congo por los belgas, en Namibia por los alemanes, en Kenia los británicos, etc. (http://elordenmundial.com/relaciones-internacionales/cooperacion-por-remordimiento/); también se ha hablado del genocidio armenio; de la represión de las minorías en China (http://elordenmundial.com/regiones/asia-pacifico/china-demografia-y-grupos-etnicos/); del genocidio en los Balcanes y, para tu satisfacción, de las purgas estalinistas (http://elordenmundial.com/guerras-conflictos/diez-derrotas-humillantes-del-s-xx-primera-parte/). Como puedes ver, variedad de temas no nos faltan. Eso sí, nunca hablaremos de los temas “porque sí”. Todos y cada uno de ellos están enmarcados en su contexto y no, como tú pretendes que hubiese hecho, hablar de Stalin gratuitamente por el simple hecho de que si se habla del genocidio ideado por Hitler, también hay que hablar del genocidio cometido por Stalin, aunque no venga a colación y no tenga ningún sentido hablar de él en este momento. Qué aburrido es el “y tú más”.

    Un saludo

  4. Con relación al escarabajo, hay un error y es que después de la Guerra si bien es cierto que pasó a manos inglesas, éstas duraron muy poco (apenas 3 años) ya que fue vendida al gobierno de Baja Sajonia http://en.wikipedia.org/wiki/Volkswagen#1948_onwards:_Icon_for_West_German_regeneration y fue cuando el escarabajo logró toda su popularidad

    A este respecto hay un interesante el primer episodio de la miniserie “Cars of the people” de James May (Top Gear) donde explica cómo nació el escarabajo, cómo se financió (engañando al pueblo alemán) y cómo los ingleses no supieron ver la potencialidad del vehículo que hizo que hoy VW sea la empresa automovilística más rentable del mundo.

  5. Parece que olvidaste que las desnazificacion favoreció que determinadas personas adquirieran ilegalmente las acciones de esas empresas que cooperaron con los nazis…

    Sera que estos capitalistas aliados parecen comunistas a la hora de respetar la propiedad privada…
    Por lo demás buen articulo pero sobran los comentarios cualificativos

  6. Lo que no me gusta de la gente que escribe sobre la historia, es que juran que son neutrales y que solo presentan datos, realmente haces juicios de valor y te comprometes con una posición cuando escribes comentarios como “la mano de obra esclava”, nunca hubo mano de obra esclava antes de la guerra, es lógico que una vez comenzado el conflicto los prisioneros fueron utilizados para apoyar el esfuerzo bélico, como lo hicieron todos los países beligerantes. Alemania tenía en 1933 casi 7 millones de cesantes y en 4 años lograron bajar significativamente esa cantidad, para qué iban a buscar esclavos. Es lógico, que los empresarios alemanes se comprometieran con su patria, lo raro hubiese sido que sabotearan la producción, efectivamente, el señor Ford, norteamericano, era simpatizante del nacionalsocialismo, pero también era un pacifista y un empresario, vendió vehículos a los alemanes mientras su país fue neutral, de lo contrario habría terminado preso por traidor a la patria. Kennedey, el padre del ex presidente, era embajador en Inglaterra, era admirador de Hitler y realizó un esfuerzo para evitar que los guerreristas de su país entraran en la guerra contra Alemania, te agrego este dato, para que te des cuenta que hubo gente extranjera que tenía una visión muy distintas de la situación política de esos años, las peliculas de Hollywood, nos han vendido una imagen siniestra de Hitler.
    ELvolkwagen, auto del pueblo, se ideó para los trabajadores, después que se construyeron 12000 kms. de carreteras, había que utilizarlas, desgraciadamente la guerra impidió que se masificara y comercializara.. La economía alemana era autarquica, los alemanes cambiaron las reglas del juego, no se endeudaban y subtituyeron las importaciones y cuando no lo podían hacer realizaban trueques, por ejemplo cambiaban cocinas junkers por cobre, modificaron el patrón oro por el patrón trabajo y con eso en cuatro años hicieron de su país una potencia, ese fue su error, les obligaron ir a la guerra.

    • Comparto tu visión, la recuperación alemana posterior a La República del Weimar fue algo único en el mundo. Un país viezmado por la estanflacion logró salir adelante con un modelo de fuerte gasto público e industrialización. Algo contrario a lo que plantean los principales economistas actuales que glorifican la reducción del gasto público y la desinstitucionalizacion del Estado.

  7. Buen artículo. Solamente comentar q hecho en falta las empresas no alemanas que colaboraron en la guerra. Es decir, las de los territorios ocupados. Así además de Skoda o Renault, seguro que indagando surgen otras radicadas en Holanda, Dinanmarca, Noruega o Bélgica, que ayudas en al régimen nazi, bien por mor de la obligación, bien por simpatías.
    De todos modos, enhorabuena por el artículo.

  8. Sobre este tema, es muy difícil distinguir qué es verdad y qué es mentira. No recuerdo quién dijo la siguiente frase: “Sobre la Segunda Guerra Mundial se han escrito más mentiras que sobre ningún otro periodo histórico”.

  9. Aqui NO se menciona, que Hitler era nieto ilegitimo de Rothschild, ni que Rothschild fue apresado( por 3 días), y su banco confiscado ( convenientemente), para FINANCIAR a Hitler!!
    Ni que siguiendo la orden de su abuelo, ordeno que el aval de oro fuera eliminado, lo que ya habían hecho los del Federal reserve, y despues aqui Peron, para dominar el mundo económico!

  10. Muy interesante. Otro ejemplo: Deutsche Bahn, que se encarga del transporte de millones de personas a diario en toda Alemania (algo así como la Renfe alemana), también se encargó del transporte de deportados a campos de concentración hace poco más de 80 años.

  11. Yo mejor no comento nada, pues generalmente estos temas se tratan desde el sentimiento y no desde la razon, lo unico que yo se es que se han impreso mas de 15 millones de ejemplares de Mi Lucha y hay mas de 80 biografias de Hitler dando vueltas por ahi. Y cuando uno ve las cosas desde el sentimiento, no pude ser imparcial

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