La ONU y la Paz (3): Consolidación de la Paz

Serie de artículos ‘La ONU y la Paz’. Artículo 3 de 9. Por Carolina García.

La consolidación de la paz comprende una gama de actividades políticas institucionales y de desarrollo a largo plazo abordando las causas de fondo de los conflictos, para evitar que resurjan estos, es decir busca una paz sostenible y duradera.

Para consolidar la paz se realizan las siguientes actividades: Esfera militar y de Seguridad, Desarme, Desmovilización, Reintegración de combatientes, Destrucción de armas, Actividades humanitarias, Repatriación de refugiados, Asistencia a individuos afectados por el conflicto, Medidas políticas, Creación de instituciones y fomento del buen gobierno, Reformas constitucionales, Elecciones, Derechos humanos, Vigilancia de la situación de los derechos, humanos, Reforma del poder judicial y de la policía, Investigación de los abusos, Medidas económicas y sociales, Reconstrucción de la infraestructura destruida durante el conflicto, Mitigación de las injusticias sociales y económicas, Creación de condiciones propicias para el buen gobierno y Desarrollo económico

La consolidación de la paz también puede ser preventiva para evitar conflictos probables y estabilizar las regiones o Estados en disputa. Ejemplos de consolidación de la paz preventiva se han dado en Guínea- Bissau y la República Centroafricana, donde se han logrado evitar disputas civiles.

La consolidación de la paz ha tenido una función prominente en las operaciones de paz de las Naciones Unidas, en lugares tales como Camboya, El Salvador, Guatemala, Mozambique, Liberia, Bosnia y Herzegovina, Sierra Leona, Kosovo y Timor Oriental. En algunos casos su labor ha ayudado a integrar a las partes en conflicto en la vida política, a través de su transformación en partidos políticos, tales como Mozambique, El Salvador y Guatemala.

Asimismo, el Secretario General tiene la facultad de nombrar representantes para que coordinen las medidas de consolidación de la paz y dirijan oficinas de apoyo a la consolidación de la paz. La ONU se ha llegado a encargar de la supervisión de elecciones desde 1989, cuando la ONU supervisó en su totalidad el proceso electoral que logró la independencia de Namibia, ha supervisado elecciones en países como Nicaragua (1990), Haití (1990), Angola (1992), Camboya (1993), El Salvado r(1994), Sudáfrica (1994), Mozambique (1994), Eslovenia Oriental (Croacia; 1997) Liberia (1997), República Centroafricana (1998 y 1999). Además participó como observador en del referéndum sobre la independencia en Eritrea (1993) y la consulta popular celebrada en Timor Oriental (1999). Para ayudar a los Estados a preparar y celebrar elecciones libres e imparciales las Naciones Unidas cuentan con una División de Asistencia Electoral, aunque otras entidades de la Organización participan en esta actividad.

Además la ONU colabora con asistencia para el desarrollo a través de muchas de sus entidades como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) laboran directamente en la fase de recuperación posterior a los conflictos, en el ámbito económico y social, así como en algunas actividades humanitarias.

¿Qué han hecho las Naciones Unidas para mejorar el mantenimiento de la paz desde el decenio de 1990?

En 1999, habiendo decidido que era imperativo reformar las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, el Secretario General Kofi Annan emprendió una evaluación amplia de los acontecimientos que condujeron a la caída de Srebrenica y encomendó la realización de una investigación independiente de la actuación de las Naciones Unidas durante el genocidio de Rwanda en 1994. Esas evaluaciones pusieron de relieve la necesidad de mejorar la capacidad de las Naciones Unidas para llevar a cabo operaciones de mantenimiento de la paz y en particular para garantizar el despliegue rápido y mandatos que atendieran las necesidades sobre el terreno. Era necesario establecer normas claras para entablar combate, una mejor coordinación entre la Secretaría de las Naciones Unidas en Nueva York y los organismos de las Naciones Unidas en la planificación y el despliegue de las operaciones de mantenimiento de la paz, y una mejor cooperación entre las Naciones Unidas y las organizaciones regionales. Las Naciones Unidas también necesitaban reforzar las actividades para proteger a los civiles en los conflictos.

Por la misma época, comenzaron a aumentar nuevamente, tanto en cuanto al tamaño como al alcance, las solicitudes de intervención de las Naciones Unidas: las operaciones de mantenimiento de la paz se ampliaron para incluir el imperio de la ley, la administración civil, el desarrollo económico y los derechos humanos. En 1999, se encomendó a las Naciones Unidas la tarea de establecer una administración provisional en Timor Oriental para preparar el camino hacia la independencia. El mismo año, las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas emprendieron una misión de administración provisional en Kosovo, tras la conclusión de los bombardeos de la OTAN sobre la República Federativa de Yugoslavia. En 1999 y 2000, el Consejo de Seguridad decidió establecer tres nuevas operaciones en África (en Sierra Leona, la República Democrática del Congo, y Eritrea y Etiopía).

El informe Brahimi

En marzo de 2000, el Secretario General pidió a un grupo de expertos encabezados por su asesor de larga data Lakhdar Brahimi (un antiguo Ministro de Relaciones Exteriores de Argelia) que examinara las operaciones de paz de las Naciones Unidas y determinara dónde y cuándo podían ser más eficaces y cómo podían mejorarse.

En el informe1 del Grupo sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas – conocido como el informe Brahimi – se presentaba una orientación clara acerca de los requisitos mínimos para que una misión de las Naciones Unidas resultara fructífera. Ellos incluían un mandato claro y concreto, el consentimiento de las partes en conflicto para el despliegue de la misión y los recursos adecuados.

Como resultado del informe, las Naciones Unidas y los Estados Miembros adoptaron una serie de medidas para mejorar las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Se autorizó al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz a aumentar su personal en la Sede en apoyo de las misiones sobre el terreno. El Departamento fortaleció las oficinas de los asesores militares y de policía. Creó una Dependencia de Prácticas Recomendadas de Mantenimiento de la Paz para analizar la experiencia adquirida y asesorar a las misiones en cuestiones de género, la conducta del personal de mantenimiento de la paz, la planificación de los programas de desarme, desmovilización y reintegración, el imperio de la ley y otros asuntos. Se estableció un mecanismo de financiación anterior al establecimiento del mandato para garantizar que se contaría con un presupuesto para el inicio de la nueva misión, y la base logística del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en Brindisi (Italia) recibió fondos para adquirir existencias para el despliegue estratégico. Se fortaleció el adiestramiento permanente para aumentar la capacidad de respuesta rápida.

El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz reorganizó el sistema relativo a las fuerzas de reserva de las Naciones Unidas, una enumeración de los recursos concretos de los Estados Miembros, que incluía el personal militar y civil especializado, el material y el equipo disponible para las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En el nuevo sistema relativo a las fuerzas de reserva se dispone que, para el establecimiento de una nueva operación, las fuerzas deben poder facilitarse en un período de 30 a 90 días. También ha avanzado la labor relacionada con el establecimiento de mandatos claros y realistas por parte del Consejo de Seguridad.

1 A/55/305-S/2000/809

¿Cuáles son los desafíos actuales que se plantean a una labor de mantenimiento de la paz con resultados satisfactorios?

Los desafíos que encaran las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz en la primera década del 2000 fueron inmensos. En la República Democrática del Congo, por ejemplo, las Naciones Unidas están apoyando un gobierno de transición en un país de gran extensión con una infraestructura mínima y poca cohesión nacional. Están preparando las conversaciones sobre el estatuto definitivo de Kosovo con la participación de las partes. Están fortaleciendo su misión en Liberia y ocupándose de la gestión de la reducción de sus operaciones en Timor-Leste y Sierra Leona. Al mismo tiempo, han estallado nuevas crisis y se han firmado nuevos acuerdos de paz.

Algunos de las fuerzas militares más competentes del mundo están decididamente comprometidos con la labor de las Naciones Unidas en esa esfera – principalmente en el Iraq y el Afganistán, mientras que los países en desarrollo, que tienen medios limitados, incluyen a los 10 principales contribuyentes de las operaciones de mantenimiento de la paz.

En julio de 2004, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz gestionaba 17 operaciones sobre el terreno (16 operaciones de mantenimiento de la paz y una misión política) en todo el mundo, con inclusión de una operación ampliada recientemente en Côte d’Ivoire y de dos nuevas misiones establecidas en Burundi y Haití. Además, las Naciones Unidas se hallaban ante la perspectiva de iniciar al menos una nueva misión en el Sudán. En consecuencia, se prevé que el contingente de personal uniformado desplegado en operaciones de mantenimiento de la paz aumentará de 51.000 efectivos a principios de 2004 a unos 78.000 en el transcurso del año con la adición de 25.000 soldados, 2.500 agentes de policía civil y 1.500 observadores militares. Podrían necesitarse 42 altos funcionarios -civiles, militares y del cuerpo de policía- para gestionar esas operaciones sobre el terreno, así como 6.500 civiles (que se agregarían a los aproximadamente 9.700 que ya se desplegaron a principios de 2004) además de los indispensables recursos materiales, como vehículos y equipo de oficina y comunicaciones. Por consiguiente, tal vez se duplique el presupuesto de las operaciones de mantenimiento de la paz: las misiones adicionales podrían requerir, según las estimaciones, otros 2.380 millones de dólares que se sumarían a los 2.650 millones asignados en el actual proyecto de presupuesto para 2004-2005.

El desarrollo de las operaciones de mantenimiento de la paz en África ha sido particularmente notable y podría indicar que tras decenios de intensos conflictos en el continente éstos están llegando a su fin. Actualmente, en África hay siete operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y prosiguen los planes para iniciar otra en el Sudán. En Somalia también se está avanzando hacia la conclusión de acuerdos de paz que podrían requerir operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

Algunos factores clave:

La comunidad internacional tiene que estar preparada para seguir apoyando estas actividades. Por tanto, es preciso que los Estados Miembros demuestren la voluntad política de respaldar a las Naciones Unidas en el ámbito político, financiero y operacional a fin de que la Organización sea verdaderamente creíble como fuerza de paz. Lograr una paz verdadera requiere tiempo, crear la capacidad en los países requiere tiempo y la restauración de la confianza también requiere tiempo. El personal internacional de mantenimiento de la paz debe llevar a cabo sus labores con profesionalismo, competencia e integridad. Entre las cuestiones fundamentales que encaran actualmente las Naciones Unidas en la esfera del mantenimiento de la paz se encuentran:

Personal: Encontrar contingentes de tropas para el número cada vez mayor de operaciones de mantenimiento de la paz – con una participación creciente de países “del Norte”-es una gran preocupación. Sin embargo, el mayor desafío es satisfacer la demanda de reclutamiento de miles de oficiales de policías adiestrados y personal civil con experiencia en las esferas de la justicia, la administración civil, el desarrollo económico y otras esferas especializadas. Las operaciones de mantenimiento de la paz también tienen que garantizar otros tipos de capacidad, como el apoyo aéreo táctico, las instalaciones y los servicios médicos sobre el terreno y la circulación de las operaciones de control – recursos que generalmente proporcionan los Estados Miembros dispuestos a hacerlo.

En condiciones ideales, este personal tendría algunos conocimientos del idioma, la cultura y la situación políticas del país de que se trate. También debe estar en condiciones de desplazarse con corto tiempo de aviso previo. Las Naciones Unidas han ampliado recientemente la reserva de policías civiles elegibles a efectos de incluir a los oficiales retirados. Además, ha incluido entre sus principales prioridades el adiestramiento y la elaboración de listas de personal calificado que esté en condiciones de ser desplegado con rapidez.

La necesidad de restaurar los servicios básicos y la administración gubernamental: En el pasado, los donantes internacionales se han mostrado renuentes a pagar los sueldos de la administración pública o del equipo de oficina básico en las administraciones locales. Sin embargo, en la actualidad existe un consenso cada vez mayor de que es necesario reforzar los servicios estatales básicos, incluida la administración de justicia, la administración civil y los servicios de electricidad, gas, y otros y restablecer lo más pronto posible la normalidad en las sociedades que salen de un conflicto.

El orden público: Las Naciones Unidas han incluido el orden público como elemento crítico de la planificación de las misiones y han avanzado considerablemente en el establecimiento de una capacidad para apoyar las actividades realizadas por la policía, la judicatura y el sistema penitenciario en operaciones en curso. En sociedades que salen de conflictos, el sistema judicial – marcos jurídicos, tribunales, magistrados y fiscales, prisiones – tienen que poder aplicar una justicia equitativa e independiente en una etapa temprana. Si la fuerza de policía local ha perdido credibilidad ante la población, tal vez sea necesario desplegar una fuerza internacional con carácter temporal o emprender un programa amplio de readiestramiento. La situación puede exigir el establecimiento de un tribunal dedicado a reparar crímenes de guerra pasados, o de una comisión de la verdad y la reconciliación.

Elecciones y el restablecimiento de la democracia: Varias misiones de mantenimiento de la paz han recibido el mandato de organizar elecciones. Sin embargo, las elecciones no pueden celebrarse instantáneamente, y las Naciones Unidas han aprendido que es importante crear primeramente las condiciones favorables, incluido un nivel aceptable de seguridad, un marco jurídico, un proceso transparente de inscripción de votantes y en ocasiones hasta una constitución, con el consenso de todas las partes interesadas.

Seguridad: Un entorno inseguro entorpece la labor de mantenimiento y consolidación de la paz. El éxito de una operación de mantenimiento de la paz a menudo requiere un número elevado de efectivos militares, particularmente en el período inicial de la misión. Su presencia puede proporcionar cierto grado de estabilidad y seguridad hasta que se pueda establecer una fuerza de policía local. La seguridad y protección del personal de las Naciones Unidas sobre el terreno se ha llegado a convertir en una gran preocupación en las Naciones Unidas tras el ataque sin precedentes a la sede de las Naciones Unidas en Bagdad el 19 de agosto de 2003, que dio lugar a una revisión de todo el sistema de las Naciones Unidas por el Secretario General. Se están introduciendo mejoras, que requieren el apoyo continuo de los Estados Miembros.

Medidas colectivas: Las Naciones Unidas, por conducto del Consejo de Seguridad, han proporcionado un foro a los países del mundo para que decidan juntos cómo responder ante las amenazas a la paz y la seguridad. El polémico preludio diplomático de la guerra del Irak llevó al Secretario General a nombrar un Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio, encargado de examinar las principales amenazas y desafíos que encara el mundo en la esfera de la paz y la seguridad y de formular recomendaciones sobre la forma de responder eficazmente mediante la adopción colectiva de medidas.

¿Quién decide el envío de una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y quién está a cargo?

El Consejo de Seguridad normalmente establece y define las operaciones de mantenimiento de la paz. Para ello asigna un mandato a la misión, es decir, una descripción de sus tareas. Para establecer una nueva misión de mantenimiento de la paz o modificar el mandato de una misión existente, nueve de los 15 Estados miembros del Consejo tienen que votar a favor.

Sin embargo, la propuesta fracasa si alguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad – China, los Estados Unidos, la Federación de Rusia, Francia y el Reino Unido-vota en contra. El Secretario General dirige y administra las operaciones de mantenimiento de la paz e informa al Consejo de Seguridad sobre la evolución de la situación. Las misiones más numerosas están encabezadas por un Representante Especial del Secretario General. El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz presta asistencia al Secretario General en la formulación de políticas y procedimientos para las operaciones de mantenimiento de la paz, y formula recomendaciones sobre el establecimiento de nuevas misiones y la gestión de las misiones en curso. El Departamento también apoya un pequeño número de misiones políticas, como la misión de las Naciones Unidas en el Afganistán.

Los oficiales militares de alto grado, los oficiales de estado mayor y los observadores militares que desempeñan funciones en misiones de las Naciones Unidas son empleados directamente por las Naciones Unidas – a menudo como adscriptos de sus fuerzas armadas nacionales. Los soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz, popularmente conocidos como los “cascos azules”, participan en operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en condiciones que son negociadas cuidadosamente por sus gobiernos y permanecen bajo la autoridad de esos gobiernos. Las tropas y sus comandantes se despliegan en contingentes nacionales, que están bajo las órdenes del Comandante de la Misión en lo atinente a las cuestiones operacionales y, por su conducto, del Representante Especial del Secretario General.

La autoridad para enviar o retirar a los contingentes de mantenimiento de la paz está en manos del gobierno que los aporta, al igual que la responsabilidad en relación con la paga y cuestiones disciplinarias y de personal.

Los oficiales de policía civil también son aportados por los Estados Miembros y desempeñan sus funciones sobre la misma base que los observadores militares, es decir como expertos en misión pagados por las Naciones Unidas.

El Consejo de Seguridad puede autorizar operaciones de mantenimiento de la paz llevadas a cabo por otros órganos. Esas operaciones no están bajo el mando de las Naciones Unidas. En 1999, por ejemplo, una vez concluida la campaña de bombardeo de la OTAN, el Consejo autorizó a la OTAN a mantener la paz en Kosovo. Al mismo tiempo, el Consejo

estableció la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK) – una operación de mantenimiento de la paz – y le encomendó la administración del territorio, el aseguramiento del orden público y la creación de instituciones democráticas de gobierno propio, incluida una policía civil eficaz. El mismo año, el Consejo autorizó una fuerza internacional encabezada por Australia para restablecer la seguridad en Timor Oriental, que actualmente se denomina Timor-Leste.

Esa fuerza fue reemplazada al año siguiente por una operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. En 2001, el Consejo autorizó que una coalición internacional mantuviera una presencia militar en el Afganistán, al tiempo que estableció una misión política de las Naciones Unidas para apoyar al gobierno de transición.

Costo del mantenimiento de la paz

Las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz son altamente rentables. En sus operaciones de mantenimiento de la paz en todo el mundo, las Naciones Unidas gastan menos por año que lo que gasta la ciudad de Nueva York en los presupuestos anuales de sus departamentos de bomberos y de policía. Por lo demás, la labor de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz es mucho más barata que la opción alternativa, que es la guerra. El costo de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz fue de cerca de 2.600 millones de dólares en 2002. En el mismo año, los gobiernos del mundo gastaron más de 794.000 millones de dólares en armas – cifra que representa el 2,5% del producto interno bruto del mundo y no hay indicios de que esa cifra vaya a reducirse.

En 1993, los costos anuales de las Naciones Unidas en sus operaciones de mantenimiento de la paz alcanzaron su nivel más alto al situarse en unos 3.600 millones de dólares, cifra que incluía los gastos de las operaciones en la ex Yugoslavia y Somalia. Para 1998, los costos se habían reducido a menos de 1.000 millones de dólares. Con el resurgimiento de las operaciones en gran escala, los costos de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz ascendieron a 3.000 millones de dólares en 2001.

El proyecto de presupuesto aprobado para las operaciones de mantenimiento de la paz correspondiente al período 2004-2005 es de 2.800 millones de dólares. Sin embargo, con las necesidades adicionales de las misiones nuevas y de reciente ampliación, y ante la posibilidad de llevar a cabo una nueva misión en el Sudán, el monto total podría aumentar en unos 2.380 millones de dólares.

Todos los Estados Miembros tienen la obligación legal de pagar la parte que les corresponde del costo de las actividades de mantenimiento de la paz en el marco de una fórmula compleja que ellos mismos establecieron.

A pesar de esa obligación, en junio de 2004, los Estados Miembros adeudaban aproximadamente 1.200 millones de dólares en concepto de operaciones de mantenimiento de la paz realizadas y en curso.

Remuneración del personal de mantenimiento de la paz

Los soldados de las operaciones de mantenimiento de la paz reciben la paga de sus propios gobiernos, con arreglo a su propio grado y escala de sueldos nacional. Los países que aportan voluntariamente personal uniformado a las operaciones de mantenimiento de la paz son reembolsados por las Naciones Unidas a una tasa fija de un poco más de 1.000 dólares por soldado por mes. Las Naciones Unidas también reembolsan a los países por el equipo que aportan. En ocasiones los reembolsos se han visto aplazados debido al déficit de caja causado por la falta de pago a tiempo de las cuotas de los Estados Miembros. Como los países en desarrollo aportan la gran mayoría de los contingentes de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, esa situación añade una carga financiera adicional sobre los Estados Miembros que menos pueden encararla. Los sueldos de la policía civil y el personal civil de otro tipo se pagan con cargo al presupuesto de mantenimiento de la paz establecido para la operación de que se trate.

Quién aporta personal

En la Carta de las Naciones Unidas se estipula que para contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas deben poner a disposición del Consejo de Seguridad las fuerzas armadas y las facilidades necesarias. Desde 1948, cerca de 130 naciones han aportado personal militar y de policía civil a las operaciones de paz. Aunque no se dispone de registros de todo el personal que ha desempeñado sus funciones en las misiones de mantenimiento de la paz desde 1948, se estima que hasta un millón de soldados, oficiales de policía y civiles han estado bajo la bandera de las Naciones Unidas en los últimos 56 años. En junio de 2004, el contingente de personal uniformado aportado por 97 países rebasó los 56.000 efectivos, la cifra más elevada registrada desde 1995.

A pesar del gran número de países que aportan contingentes, la mayor carga sigue recayendo en un grupo básico de países en desarrollo. En junio de 2002, los 10 principales países que aportaban contingentes a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas eran el Pakistán, Bangladesh, Nigeria, Ghana, la India, Etiopía, Sudáfrica, el Uruguay, Jordania y Kenya. Alrededor del 10% de los contingentes y de los agentes de la policía civil desplegados en las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas proceden de la Unión Europea y el 1% de los Estados Unidos. El Sr. Jean-Marie Guéhenno, Secretario General Adjunto y jefe del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, ha recordado a los Estados Miembros que el aporte de personal militar y de policía civil bien equipado, bien adiestrado y disciplinado a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas constituye una responsabilidad colectiva de los Estados Miembros y que no cabría esperar que los países del Sur deban ni tengan que llevar solos esa carga sobre sus hombros.

En mayo de 2004, además del personal militar y de los agentes de policía, trabajaban en misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas más de 3.400 funcionarios civiles internacionales, 1.500 Voluntarios de las Naciones Unidas y cerca de 6.500 miembros del personal civil local.

¿Pueden las fuerzas de mantenimiento de la paz emplear la fuerza?

Con arreglo al concepto tradicional de las operaciones de mantenimiento de la paz, los miembros de esas operaciones están desarmados o provistos de armas ligeras y sólo en defensa propia pueden hacer uso de la fuerza. Sin embargo, en los últimos años los acontecimientos han dado lugar a un debate sobre la forma en que se puede aumentar la eficacia de las fuerzas de mantenimiento de la paz en misiones peligrosas y complejas, sin dejar de garantizar su imparcialidad. Las operaciones de mantenimiento de la paz que no cuentan con los recursos y el tamaño suficientes y cuyas normas para entablar combate sean endebles han resultado ser poco adecuadas para contener a las facciones armadas que surgen en el período posterior a las guerras civiles. En algunos casos, las propias fuerzas de mantenimiento de la paz han sido blanco de ataques y han sufrido bajas. El Consejo de Seguridad ha establecido en número creciente operaciones de mantenimiento de la paz sobre la base del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas en que permite a los miembros de esas operaciones adoptar una posición firme con armamentos para crear un efecto de disuasión. Se han fortalecido las normas para entablar combate que rigen el uso de la fuerza para que los integrantes de las fuerzas de mantenimiento de la paz puedan utilizar todos los medios necesarios en las misiones en que se justifique a fin de proteger a los civiles que estén en su entorno inmediato y prevenir la violencia contra los funcionarios y el personal de las Naciones Unidas. Actualmente, las misiones de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, Liberia, Sierra Leona, Kosovo, Timor-Leste, Burundi, Haití y Côte d’Ivoire realizan sus operaciones en el marco de mandatos con arreglo al “Capítulo VII”.

Sin dejar de afirmar el derecho de los cascos azules a defenderse y defender a los que deben proteger con arreglo a su mandato, el Secretario General ha destacado que esta nueva “doctrina” no debe interpretarse como un medio de transformar las Naciones Unidas en un mecanismo para pelear guerras y que el recurso a la fuerza siempre deberá considerarse una medida de última instancia.

NOTA: El Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas se titula “Acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”. El Capítulo VI se refiere al “Arreglo pacífico de controversias”. En el Capítulo VII se explica someramente cuándo puede el Consejo de Seguridad autorizar las fuerzas armadas para “hacer efectivas sus decisiones” en relación con las amenazas a la paz, los quebrantamientos de la paz o actos de agresión.

DESCARGAR TRABAJO COMPLETO: La ONU y la Paz (Carolina García, 2013. 53p)

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Acerca de Carolina García 21 Articles
Tallínn, Estonia. Jurista y Mediadora, estudiante de Ciencias Políticas en la UBU. Actualmente trabajando en el programa europeo SVE para EstYes como mediadora intercultural y preparando oposicones a la UE. Apasionada del Derecho Internacional. Cuento con un máster en la Unión Europea y otro Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Espero poder compartir con todos vosotros artículos interesantes en elordenmundial.com. Twitter: @_Iuris_CGH Email: carolinagarciahervas@gmail.com
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